SELVA VIVA

Bonos Verdes: Misiones gestiona fondos de la ONU para proteger y recuperar la selva

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Misiones comenzó a buscar mecanismos financieros para la conservación de biodiversidad, la cobertura boscosa, restauración forestal y reducción de la deforestación de la selva, con el objetivo de alcanzar tasa cero en 2024. Para eso, recurrió a la Organización de las Naciones Unidas que tiene un programa de Ambiente, con un fondo disponible de 32 millones de dólares que puede ser destinado a proyectos de preservación y recreación del medioambiente.

El proyecto misionero tiene dos objetivos centrales: reducir al menos 50 por ciento las emisiones de CO2 por deforestación, degradación de bosques y cambio de los usos del suelo entre 2018 y 2024 y alcanzar una tasa de deforestación cero al culminar la primera etapa.

De concretarse, se posicionará a la Argentina y en particular a Misiones, con una visión de desarrollo sostenible de avanzada, bajo en carbono y que apoya una diversificación productiva rural que protege el medioambiente y genera ingresos y empleo. Además, el proyecto es clave para el cumplimiento de los compromisos del país ante la comunidad internacional en temas de cambio climático.

La ministra de Ecología, Verónica Derna, es quien está llevando adelante las negociaciones para que Misiones consiga el aval de la ONU. Ya tiene el respaldo del Consejo Federal de Medioambiente y en breve presentará el documento final con las proyecciones de trabajo.

“Se trata de los Bonos Verdes y ya contamos con el aval de la Nación para buscar el financiamiento de la ONU. El PNUMA debe aprobar el proyecto para restaurar áreas y replantar especies nativas. Sería la primera experiencia en la Argentina de este tipo. Con esto, compensamos los bajos recursos de la ley de Bosques”, precisa Derna en una entrevista concedida a Economis.  

Se trabaja sobre tres grandes líneas de acción: incentivos económicos a fin de promover la conservación de la cobertura boscosa, promover la producción agrícola, forestal y de turismo, que contribuyan a la protección y uso sostenible del bosque. También se fortalecerá las actividades de control de conservación del patrimonio forestal y cumplimiento de la ley en relación a los cambios de usos del suelo, en el marco de la ley de Bosques.

La emisión de “bonos verdes” fue una de las posibilidades que se abrieron a partir de la firma del protocolo de Kioto, ratificado en 2004 en Buenos Aires, donde se hizo la cumbre de Cambio Climático.

A partir de la ratificación del protocolo de Kioto los países industrializados se comprometen a disminuir sus emisiones de gases y aquellos países que no puedan cumplir con las metas propuestas deben comprar Bonos de Carbono en cantidad proporcional a la cantidad de gases que emita. A su vez estos Bonos podrán ser emitidos y comercializados por países y regiones que concreten proyectos tendientes a disminuir las causas que generan el “efecto invernadero”. “Es justamente en el desarrollo de ese tipo de proyectos donde reside la potencialidad de Misiones. Sin embargo, hasta ahora nunca hubo avances significativos.

No es el único proyecto que busca el respaldo de la ONU. Misiones presentará entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre la candidatura conjunta para el reconocimiento de la ONU al primer geoparque binacional, conformado por la unión del Parque Provincial del Moconá, entre San Pedro y El Soberbio y el parque estadual do Río Turvo, en Río Grande do Sul. Se trata de unas quince mil hectáreas –catorce mil del lado brasileño- que buscan preservarse no sólo en lo que hace a su biodiversidad, flora y fauna, sino también en el uso y estudio del suelo.

“Se busca potenciar un destino ecológico turístico bajo la valoración de un atractivo oculto, que es su gran cañón sumergido, una falla geológica que alcanza más de cien metros de profundidad en algunos sectores, lo que lo convierte en un patrimonio único y otro atractivo para ofrecer al turismo, motor del desarrollo local”, indica Derna.

En noviembre de 2015, 195 estados miembros de la Unesco ratificaron la creación de la nueva etiqueta “Geoparques” mundiales. Con esta etiqueta se busca aumentar la conciencia de la geodiversidad y promover mejores prácticas de protección, educación y turismo. Se aprobarse, sería el primer geoparque binacional y el primero de la Argentina. Hasta ahora en Sudamérica solo existen dos geoparques, en Araripe, Brasil y el de Grutas del Palacio, en Uruguay.

Derna asegura que un reconocimiento dela Unesco potenciaría a toda la zona, como ocurrió con las Cataratas del Iguazú cuando fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad. Hasta ahora, el Moconá es atractivo por sus saltos y su selva, pero tiene escasa promoción como destino turístico internacional.

En ese monte está localizado por estas horas uno de los conflictos que involucran al ministerio de Ecología. Pero Derna señala que la protección del ambiente no está en discusión. Se refiere claro, a la discusión por el camino dentro del Lote 8, solicitado por las comunidades guaraníes que viven dentro del Parque Provincial Moconá. Después del estudio de impacto ambiental, que fue presentado hace algunos meses en Aristóbulo del Valle, no se registraron nuevas oposiciones al camino, que, si se hace, el gobernador Hugo Passalacqua decidió que sea de uso exclusivo de las comunidades guaraníes y los guardaparques. “Estamos en pleno proceso de difusión del estudio de impacto ambiental. Quedó claro que el camino será utilizado únicamente por las comunidades guaraníes. No hay plazo para definiciones”, aclara Derna.

El Parque puede convertirse en un enorme pulmón de selva paranaense tras los acuerdos con Río Grande do Sul. En realidad, los guardaparques ya trabajaban en conjunto desde antes de los acuerdos firmados por Passalacqua y José Ivo Sartori, gobernador del estado fronterizo. “Ahora trabajamos en equipo”, señala Derna.

El 13 de marzo se conformó el Consejo Bilateral del Moconá con dos guardaparques como representantes de Misiones.

Derna advirtió que comparte la preocupación de las comunidades brasileñas cercanas a los saltos del Moconá por el impacto de la represa de Chapecó, aguas arriba, que genera un mayor caudal de agua que prácticamente cubre los saltos por algunas horas.  

En Brasil también están muy interesados en la operatividad del sistema de Alerta Temprana que puso en marcha Misiones bajo la órbita de Ecología. Actualmente se está terminando de adquirir la tecnología necesaria para la base que estará instalada en Posadas. “El sistema de Alerta Temprana debe servir de ida y vuelta con la sociedad para darle tranquilidad y mecanismos de prevención”.

La ministra también quiere que haya un mejor ensamble en el trabajo entre guardaparques, gaurdafaunas y empresas forestales para el manejo del fuego en marco del plan provincial de Emergencia y Desastres Climáticos.

Derna se siente comprometida con el cuidado ambiental más allá de su cargo. Nacida en el interior de Misiones, conoce del monte y sus necesidades. Pero más allá de eso, advierte que su trabajo debe ser impecable por convicción: “Si tengo que barrer, voy a barrer hasta que la calle brille”, se define.

Por eso le cuesta entender el conflicto con un sector de los guardaparques. “Por qué no nos unimos y trabajamos juntos”, dice como una más de los cuidadores del monte. Se refiere al reclamo por los traslados de algunos agentes que motivó la protesta de un sector en Posadas, incluso abandonando sus puestos de trabajo.

Sin embargo, de los 28 traslados ordenados, solo cuatro trabajadores mantienen la protesta y no se presentaron a trabajar. Los cambios fueron avalados por los jefes del cuerpo de guardaparques que advierten que “ninguno salva solo a un parque”. En total, el cuerpo tiene 121 guardaparques.

 

Hace pocos días, el ministerio de Trabajo convocó a las partes a sentar posturas. Derna asegura que no se debe hablar de “partes” porque son un todo que tiene un mismo objetivo. De todos modos, ratificó que los traslados se hicieron “para mejorar la gestión de las áreas”.

Como muestra de que Misiones hace punta en el cuidado de la naturaleza, Derna logró que el Cofema apruebe la declaración del “compromiso ambiental”, por lo que es probable que los estudiantes de todo el país imiten a los misioneros en la lealtad a sus recursos naturales.

 

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Misiones marcó presencia en el SIFAP

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El Sistema Federal de Áreas Protegidas (SIFAP) volvió a reunirse los días 21 y 22 de marzo esta vez en la Reserva Natural Isla Martín García, en la provincia de Buenos Aires, con la presencia de autoridades locales y funcionarios de las 24 jurisdicciones locales y de las nacionales vinculadas a la administración de los espacios de conservación del país.

El lugar de la reunión, una de las pocas islas rocosas del Delta, de 180 has., área protegida desde el año 1969, y sitio de profunda significación histórica y natural (puesto que en ella convergen especies de diferentes regiones del país, incluso de la selva misionera, que han ido colonizando el Delta del Paraná) se convirtió en el lugar propicio para que los representantes profundizaran el análisis de las propuestas normativas de presupuestos mínimos y otros aspectos de los sistemas de áreas de conservación.

Se abordó la conformación del Fondo Nacional de Áreas Protegidas, herramienta fundamental para que el SIFAP alcance sus objetivos, fuentes posibles de financiamiento y criterios de distribución, así también se estudió la estructura del SIFAP en relación a su integración por regiones o biomas. También se trabajó en identificar prioridades de capacitación para los agentes guardaparques y otros técnicos.

Se definió asimismo realizar una próxima reunión en la Provincia de Santa Fe, para continuar manifestando el compromiso de fortalecer los sistemas provinciales de áreas protegidas y mantener o ampliar la incidencia del tema en la agenda pública de los gobiernos provinciales, poniendo en valor sus atractivos biológicos, escénicos, culturales y sociales.

El SIFAP está integrado por la Comisión Ejecutiva, integrada por el Consejo Federal de Medio Ambiente (CoFeMA), en carácter de presidente del cuerpo, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, como Secretaría Técnica Administrativa y la Administración de Parques Nacionales como Coordinador, además de un Comité Consultivo que agrupa a todas las Provincias del país y CABA. La provincia de Misiones fue designada como representante del COFEMA.

Participaron entre otros el Coordinador Ejecutivo del Organismo para el Desarrollo Sostenible de Provincia De Buenos Aires, Nestor Gill Conners, el vicepresidente de Parques Nacionales Emiliano Ezcurra, el director de ordenamiento ambiental del territorio del Ministerio de Ambiente de la Nación, Jorge Geier. En representación del Ministerio de Ecología y R.N.R. de Misiones, asistieron el Subsecretario de Ecología y D.S., Juan Manuel Díaz, y el Director de ANP, Javier Patzer.

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La Hora del Planeta: entre todos podemos frenar el cambio climático

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El sábado 25 de marzo millones de personas alrededor del mundo apagarán las luces para celebrar La Hora del Planeta. La iniciativa impulsada a nivel global por WWF, la Organización Mundial de Conservación, es coordinada en nuestro país por la Fundación Vida Silvestre Argentina y fue creada para demostrar en forma simbólica que gobiernos, empresas e individuos, pueden trabajar juntos por un planeta vivo.

Este año La Hora del Planeta invita a todos los individuos a apagar la luz para que, entre todos, podamos cambiar el cambio climático, el problema ambiental más importante al que se enfrenta la humanidad. El cambio climático ya llegó y podemos verlo. Se trata de un cambio de clima atribuido, directa o indirectamente, a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.

 

Desde WWF definen como cambio climático peligroso al aumento de la temperatura media de la superficie global por encima de los 2 º C y actualmente, el aumento global promedio de temperatura ya se encuentra en los 0,8ºC (en relación a los registros del último siglo). Las principales causas han sido la quema de combustibles fósiles y los cambios en el uso de la tierra, que han liberado dióxido de carbono (Co2)y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, desde el inicio de la revolución industrial en el siglo XVIII.
Como consecuencia, ya enfrentamos pérdida de biodiversidad, derretimiento de glaciares, fenómenos climáticos extremos, acidificación de océanos, cambios en los hábitats, etc. Estos impactos repercuten en las comunidades, afectando gravemente a 325 millones de personas, causando 300 mil muertes y generando pérdidas de US$ 125 mil millones por año, en todo el mundo. Los impactos actuales del cambio climático son severamente preocupantes, pero un aumento de la temperatura global promedio de 2ºC, llevaría a impactos proyectados mucho más peligrosos e irreversibles. Más información: https://vidasilvestre.org.ar/lhp
Hasta el momento,  28 municipios de 10 provincias distintas y la provincia de San Luis en su totalidad

, apagarán las luces de sus edificios más emblemáticos: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Bahía Blanca, Pergamino, Olavarría, San Cayetano, San Isidro, Junín, 9 de Julio, Tandil, Coronel Pringles, Pellegrini, Tres Arroyos, Tigre, Tres de Febrero, Hurlingham, Lincoln (Buenos Aires); Gualeguaychú (Entre Ríos); Corral de Bustos, Huanchilla (Córdoba), Colonia Santa María, Victorica, Parera (La Pampa); Godoy Cruz (Mendoza); Huinganco (Neuquén); Rosario de la Frontera (Salta); Choele Choel (Río Negro); Los Antiguos (Santa Cruz); Chañar Ladeado, Rosario (Santa Fé). A su vez la campaña cuenta con el apoyo de HSBC (Sponsor Principal);  Brother, Carrefour y LG (Auspiciantes) y Grupo Techint, Tetra Pak y Toyota como acompañantes, que se suman al apagado de luces y difundiendo la iniciativa entre sus clientes, proveedores y empleados.

 

El cambio climático es el problema ambiental más importante al que se enfrenta la humanidad. Pero, entre todos, podemos y debemos enfrentar este desafío. Desde Vida Silveste trabajamos para generar conciencia y encontrar soluciones. ¡Tu apoyo es importante! ¡Sumate para que entre todos podamos cambiar el cambio climático!

 

Para los que estén en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el evento central de La Hora del Planeta 2017 en la Argentina se desarrollará en la Plaza de Mayo con la actuación del Grupo de percusión urbana La Urraka quienes presentarán su espectáculo de música con objetos.
 
Acerca de La Hora del Planeta

La movida comenzó el 31 de marzo de 2007 en Sydney, Australia cuando 2.2 millones decidieron apagar la luz durante una hora dejando la ciudad completamente a oscuras como símbolo de su posición contra el cambio climático y a favor de un planeta vivo. En 2016, La Hora del Planeta se expandió por el mundo. 10.000 ciudades de 178 países participaron de la iniciativa. En la Argentina, 39 municipios de 15 provincias distintas, y las provincias de Salta y San Luis en su totalidad se unieron de manera oficial a La Hora del Planeta.

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Chile recibe la mayor donación de tierras privadas para parques naturales del planeta

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La viuda de Douglas Tompkins, fundador de North Face y filántropo, entregó a la presidenta chilena, Michele Bachelet fincas para proteger 4,5 millones de hectáreas. Kris Tompkins recuerda “dijeron que íbamos a traer residuos nucleares, pero queríamos donarlo para que quede por generaciones”.

Hace 25 años, cuando vendió su empresa de ropa, Esprit —antes había fundado y vendido The North Face— y se fue a vivir a la Patagonia chilena, nadie le creyó. Douglas Tompkins gastó 380 millones de dólares, buena parte de su fortuna, en comprar enormes estancias en Chile y Argentina. Ya entonces decía que solo quería protegerlas y después donarlas al Estado.

Pensaron de todo; que quería crear un estado judío, quedarse con el agua, hacer minas, poner un cementerio nuclear. Nadie pensó ni por un momento que iba en serio. Pero 25 años después, su viuda, Kris —él falleció en 2015 en un accidente de kayak en estas tierras a las que dedicó su vida—, entregó emocionada a Michelle Bachelet 400.000 hectáreas (una superficie similar a la de la comunidad española de La Rioja, Cabo Verde o el estado de Rhode Island). Y gran parte de esas tierras están dentro del Parque Pumalín, un enclave de gran riqueza ambiental donde donde están los alerces de Chile —árboles protegidos que superan los 3.000 años—, y donde se encuentran pumas y otro tipo de flora y fauna autóctona.

Ese territorio, sumado a lo ya donado en los últimos años y a lo que aportará el Estado chileno como contrapartida, conformará un nuevo espacio protegido de 4,5 millones de hectáreas; una superficie similar al de la comunidad autónoma española de Aragón o Dinamarca. Es la mayor donación de tierras de un privado al Estado de la historia de la humanidad; y con la única condición de que sean parques nacionales.

“Lo habíamos soñado mucho tiempo. Hace 25 años Doug tuvo una idea audaz y ahora se cumple su sueño. Es un acontecimiento histórico a nivel mundial. Es su legado”, clamó emocionada y llorosa su viuda, que dejó una vida de lujo en California —era CEO de Patagonia, otra marca de ropa de alta montaña— para acompañarle en la aventura patagónica. “Es un gran día para Chile. Está en manos de la humanidad detener la destrucción del planeta. Honraremos la generosidad de Tompkins, un visionario que se armó para hacer frente a las críticas”, le contestaba Bachelet, que con esta decisión al final de su mandato deja un legado eterno: bajo su Gobierno se habrá doblado la superficie protegida.

El país austral pasará a tener el 20% de su territorio bajo este régimen, un ejemplo mundial. Y La presidenta confía en que otros países y otros millonarios sigan este ejemplo. “Esperemos que esto sea contagioso, es muy importante, hace años nadie creía que esto fuera posible, Chile es ahora un modelo para el mundo en conservación”, explicaba a EL PAÍS tras el acto de entrega en un paraje único de bosques y glaciares. La idea final, soñada también por el magnate californiano, es la de rematar una ruta turística que a lo largo de 2.500 kilómetros recorre 17 parques nacionales del país, un atractivo que puede ser definitivo para un país ya famoso por su belleza.

“El presidente argentino tiene que estar muy celoso con esto, a ver si ellos siguen el camino”, se reía Yvon Chouinard, aventurero, amigo de Tompkins y millonario como él gracias a Patagonia, la compañía que fundó, mientras admiraba el paisaje del parque Pumalín, el más grande de los que creó el filántropo, el lugar en el que empezó su proyecto. Ambos eran deportistas extremos, escaladores, que inventaron ropa y materiales para su pasión —Tompkins fue el primero en diseñar la tienda igloo— y se hicieron muy ricos. Ambos estaban juntos en otra de sus aventuras, a sus 72 años, cuando el kayak de Tompkins volcó y murió congelado en diciembre de 2015. “Fue una fatal combinación de vientos”, recuerda Chouinard.

Pero curiosamente, su muerte aceleró su gran proyecto: la entrega al Estado chileno y argentino de sus parques, a cambio de que ellos sumen también tierras públicas para hacer otros parques y amplíen la protección de las reservas naturales. Una vez fallecido, la política aceleró los tiempos. “Su muerte fue el gran catalizador. Se acabaron las dudas, las suspicacias. Hace 25 años, lo que decía Doug sobre el cambio climático chocaba, ahora está aceptado. Entonces nadie creía que compraba para donar. Y para los empresarios chilenos también fue muy disruptivo. Ellos nunca hicieron algo así. Al principio no le gustó a nadie, ahora todos aplauden”, asegura Hernán Mladinic, director ejecutivo de Pumalín.

En Argentina también está avanzada la donación de las tierras en los esteros del Iberá, otro paraíso que los Tompkins ayudaron a salvar y en el que están reintroduciendo el jaguareté. En esta ola conservacionista, Mauricio Macri acaba de prometer que doblará la superficie protegida, menos de la mitad que la chilena en proporción. “Doug y yo éramos muy pesimistas sobre el futuro del planeta, las cosas están muy mal, y más ahora con Trump en EE UU, pero bueno, al menos están estos proyectos en Sudamérica. Es importante”, remata Chouinard.

“Estamos recibiendo otras donaciones para comprar más terrenos en Argentina que acabarán como parque nacional y se unirán al que hay en Chile para hacer uno binacional. Doug inició una rueda imparable, esto empuja a muchos millonarios a plantearse qué hacer con su dinero”, se emociona Sofía Heinonen, responsable de la fundación en Argentina.

A todos, también los trabajadores, más de 200, que dedicaron su vida al proyecto, les daba pena que “el jefe” no estuviera para verlo. Pero Chouinard, que le conocía bien, asegura que él nunca habría parado, que ni siquiera esta entrega sería el final, seguiría comprando fincas hasta el fin de sus días para protegerlas. En el corazón del Parque Pumalín, en medio de un paraíso de bosques y ríos perfectamente conservados gracias a la pasión del californiano, muchos de sus amigos y de quienes se entregaron a su idea se preguntaban si no habrá otros, millonarios que quieran dedicar una mínima parte de su fortuna a conservar el planeta.

Dago Guzmán, ahora administrador del Parque Patagonia, otro de los que entra en la donación, trabajó desde el principio con el magnate. “Él tenía la angustia de que por edad no podría ver terminada su obra. Al final fue por un accidente. Pero se hizo. Algunos le hemos dedicado media vida, nuestros hijos crecieron aquí. Nos dijeron que queríamos esconder extraterrestres, robar el agua, de todo. Parecía increíble, pero era verdad. Siempre supimos que acabaría en manos del Estado porque es el único que puede garantizar que va a perdurar en el tiempo. Ahora esto es para siempre. Y ese era el plan”.

Fuente: ElPaís

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Diego, el donjuán de Galápagos que salvó a su especie de tortugas

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TheNewYorkTimes. La tortuga gigante en Galápagos revirtió la amenaza de extinción y “seguirá reproduciéndose hasta que muera”, según un científico. Su experiencia ha servido como ejemplo sobre cómo evitar la desaparición de especies en el laboratorio de la evolución que son las islas.

De todas las tortugas gigantes que hay en estas islas, donde nació la teoría de la evolución, solo unas cuantas han recibido nombres memorables.

Existió Popeye, adoptado por marineros en una base naval ecuatoriana. También hubo un Solitario George, el último de su linaje, que pasó años ignorando a las hembras con las que compartía una jaula.

Además está Diego, un macho vetusto que es lo opuesto a George.

Diego ha procreado a cientos de crías: 350 según cálculos conservadores o unas 800 según los cálculos más fantasiosos. Sin importar cuál sea la cifra, son buenas noticias para su especie, Chelonoidis hoodensis, que estaba al borde de la extinción en los años setenta. Apenas quedaban más de una decena de sus familiares; la mayoría de ellos eran hembras.

Después llegó Diego, que en 1977 regresó a las Galápagos desde el zoológico de San Diego.

“Seguirá reproduciéndose hasta que muera”, dijo Freddy Villalva, quien cuida a Diego y a muchos de sus descendientes en un centro de reproducción en este complejo de investigación, ubicado en una costa volcánica rocosa. Las tortugas generalmente viven más de 100 años.

Las historias sobre Diego y George demuestran lo mucho que las Galápagos, en Ecuador, han servido como laboratorio evolutivo del mundo. Muy a menudo, el destino de toda una especie que ha evolucionado a lo largo de millones de años puede depender de la supervivencia de un día al otro de tan solo uno o dos animales individuales.

Diego y sus descendientes son parte de una de las iniciativas más destacadas para hacer que prosperen las poblaciones de tortugas de las Galápagos. Se estima que quizá tiene un siglo de edad y es uno de los principales motores de una recuperación notable de la especie hoodensis: ahora hay más de 1000 de esas tortugas en la isla Española, una de las muchas en Galápagos.

Su historia contrasta con la de Solitario George, que quizá era el residente más famoso de las Galápagos cuando murió en 2012 y tenía casi 100 años. Su especie, Chelonoidis abingdonii, ahora vive solo en camisetas y postales porque George, encontrado en 1971 por un biólogo en la isla de Pinta, jamás procreó ninguna cría en cautiverio.

En Galápagos, alrededor de 11 de casi 115 especies animales conocidas se han extinto desde que los científicos comenzaron a llevar registros. Sin embargo, el establecimiento de un parque nacional, así como los esfuerzos de los científicos, significan que las extinciones son una rareza. Por eso la muerte de George fue un golpe tan fuerte.

Los científicos hicieron todo lo que pudieron para sacar más abingdonii de George y sus parejas. Cuando George murió, una autopsia reveló que no se trataba de una falta de potencia, sino de una afección anatómica que afectaba su órgano reproductivo e impedía que procreara.

“No nos gusta hablar de eso”, dijo –medio en broma– James P. Gibbs, un profesor de biología de conservación de vertebrados en la Facultad de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad Estatal de Nueva York en Siracusa (SUNY), y uno de los expertos en tortugas en el mundo.

Gibbs había regresado a las Galápagos desde el norte de Nueva York para traer los restos embalsamados de George y varias unidades costosas de aire acondicionado y filtros UV que conservarán al reptil en perpetuidad dentro de una suerte de mausoleo en una de las islas.

Tanto George como Diego tenían caparazones mucho más pequeños que los de otras especies, así como largos cuellos para alcanzar los pocos cactus que crecían en su ventosa isla. De alguna manera, esos pequeños caparazones fueron una maldición en sus hogares: los abingdonii y hoodensis eran presa fácil para los bucaneros y balleneros que llegaron a sus islas en siglos anteriores y tan solo los veían como alimentos indefensos y lentos que podían recoger fácilmente.

Tampoco ayudó que las tortugas gigantes de las Galápagos pueden sobrevivir hasta un año en el casco de un barco, lo que significa que brindan un suministro casi infinito de carne fresca, pues apilaban cientos de ellas debajo de la cubierta. Incluso las arrojaban por la borda cuando una nave necesitaba perder lastre para escapar rápidamente.

Una de las personas que cenaban carne de tortuga gigante era Charles Darwin.

“Vivíamos solo de carne de tortuga; cuando la coraza se asa con carne en ella es muy buena. Además, se puede hacer una sopa excelente con las tortugas jóvenes”, escribió Darwin en 1839, cerca del punto máximo del saqueo de tortugas, en el que unas 200.000 fueron asesinadas o cazadas en las islas.

Al final, los peces lo llevaron a la teoría de la evolución, no las tortugas.

“Puede que se haya comido a sus mejores especímenes”, dijo Gibbs.

La recuperación de la especie hoodensis de Diego también trae consigo un dilema que desconcertó a Darwin durante sus aventuras en las Galápagos hace más de un siglo, cuando estudió su fauna.

Conforme Diego produce más crías, y conforme las que ha producido se reproducen entre sí, toda la especie hoodensis podría comenzar a parecerse a Diego.

Los científicos evolucionistas llaman a este proceso el efecto de cuello de botella; es cuando los genes de los sobrevivientes llegan a dominar el acervo genético mientras las poblaciones repuntan. Eso es particularmente cierto en islas como Española, donde las tortugas de otros linajes no se reproducirán con los familiares de Diego.

Durante una tarde reciente, los expertos en tortugas se mostraron polarizados en cuanto a qué riesgo representa eso para la especie hoodensis. Gibbs lo llamó una “zona peligrosa”, donde la falta de diversidad genética podría significar que sean susceptibles a enfermedades peligrosas o cambios en el hábitat a causa del cambio climático.

Sin embargo, Linda Cayot de Galápagos Conservancy no estuvo de acuerdo, y dijo que las especies isleñas de las Galápagos tienen una larga historia de verse reducidas a tan solo algunos sobrevivientes que repuntaron sin incidente alguno, como una población de tortugas gigantes que eligió vivir en la caldera de un volcán. Después de que el volcán hizo erupción hace 100.000 años, las tortugas repuntaron y regresaron a la caldera.

“Cada especie vino de un cuello de botella”, dijo Cayot. “Es lo que pasa en las Galápagos”.

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