Coiform alerta: la foresto-industria opera al límite, con plantas a media máquina y costos fuera de control

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

A diferencia de la Federación Argentina de la Industria de la Madera (FAIMA) que detecta “señales de estabilización” tras el derrumbe de la actividad, el Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (COIFORM) eleva una advertencia mucho más severa: la foresto-industria atraviesa una crisis estructural, con plantas operando a menos de la mitad de su capacidad, costos desbordados y pymes al borde del colapso. La diferencia de miradas revela un dilema central para provincias como Misiones: adaptación vía exportaciones o reconstrucción del sistema productivo con políticas públicas y planificación.

El diagnóstico que publica COIFORM es más crudo y territorializado. Según el Colegio, la foresto-industria opera hoy por debajo del 50% de su capacidad instalada y registra caídas de actividad cercanas al 40%, con reducción de turnos, vacaciones anticipadas, líneas paralizadas y riesgo concreto de despidos y cierres de plantas. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los golpes más duros sobre la demanda, pero el problema de fondo es el brutal descalce entre ingresos y costos.

Entre 2023 y 2025, señala el documento, los ingresos del sector crecieron 124% en dólares, pero los costos estructurales lo hicieron 249% y los costos energéticos más de 600%. La energía eléctrica, los insumos, la logística y los salarios aumentaron muy por encima de los precios de venta, que permanecen prácticamente estancados. 

El resultado es una ecuación asfixiante: aún vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero

Más de la mitad de los aserraderos pequeños, advierte COIFORM, duda de poder reanudar su actividad por falta de pedidos y previsibilidad.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos, con un aumento de cheques rechazados y mayores dificultades para acceder al crédito en un contexto de tasas altas y liquidez escasa. La sobreoferta y los altos inventarios empujan a vender barato para no acumular stock, mientras que el único segmento con algo de dinamismo, el de pallets, opera con pedidos de muy corto plazo y elevada volatilidad.

La diferencia entre FAIMA y COIFORM no está en el diagnóstico básico -ambos reconocen demanda interna débil, costos altos y una “meseta baja” de actividad- sino en el enfoque estratégico. FAIMA describe una industria que se está adaptando: ajusta producción, exporta para sostenerse y busca atravesar el valle de la recesión hasta que la macroeconomía se estabilice. COIFORM, en cambio, advierte que esa adaptación no alcanza si no hay políticas sectoriales, planificación y una agenda de competitividad que evite la pérdida de capacidades productivas.

Para el Colegio de Ingenieros Forestales, la salida no puede quedar librada solo al mercado. Propone una estrategia basada en ingeniería, innovación y bioeconomía: eficiencia productiva y energética, reingeniería de cadenas de valor, certificaciones, diversificación, productos de mayor valor agregado, servicios ecosistémicos y proyectos de carbono. Además, vincula el futuro del sector con una política climática seria y con la defensa de la universidad pública como base de formación, investigación y desarrollo tecnológico.

En una provincia como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La exportación de pino aserrado le está dando oxígeno al sistema, pero no resuelve el problema de fondo: costos desbordados, mercado interno deprimido y márgenes que no permiten invertir ni modernizarse. El 2026, más que un año de expansión, aparece como un período de resistencia y reorganización.

Autor

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin