Cómo se transformó Abraham en una persona de fe

Nadie nació siendo una persona de fe y creo que Dios está muy interesado en inscribirnos en esa escuela. La vida de Abraham nos enseña a imitarlo y poder llegar a ser personas que dejan linaje y descendencia para el Reino de Dios. Este mensaje nos inspirará a convertirnos en personas de fe, veamos lo que nos dice la Palabra de Dios.

 

 

Lo más impresionante es entender esto: si nos convertimos en personas de fe, aún cuando partamos a la eternidad todo lo que hemos emprendido seguirá creciendo y expandiéndose, porque el Reino de Dios avanza hasta la llegada del Señor.

1-EL SUFRIMIENTO DE LA CARENCIA Y LA ESCASEZ.

Hay un valor inmenso en el fracaso, la carencia y la escasez. Dios no lo provoca, pero lo usará para forjar personas de fe. Me imagino el desierto que tanto hizo quejar a los israelitas, cuando en realidad el Padre creó el huerto del Edén para el hombre, donde todo era verde y fructífero.

Pero de todas maneras el desierto era una crisis que iba a revelar los mandamientos del Señor. En la vida las carencias pueden transformarse en grandes desafíos. Si nunca hubiera escuchado a mi padre que le decía a una maestra “mi hijo mayor es muy inteligente, pero a este le cuesta más (refiriéndose a mí)”, tal vez no me habría esforzado en estudiar tanto para tener mi título de Bioquímico y tampoco hubiera estudiado en el Seminario de Pastores. Hoy puedo decirles que eso fue el combustible para encender el fuego de la determinación en mi vida.

Ahora esto va a depender de cada uno. Las carencias te pueden desafiar a crecer o decrecer. Te pueden hundir o levantar por sobre la media de la gente, eso lo decide uno. Solo sé que los fracasos te preparan para confiar más en el Señor. Es común el caso de alguien que ora por alguien de la familia para que conozca a Cristo, y desde que se pone a orar, a la persona parece irle peor. Es un desafío para que aprendamos a depender de Cristo.

Una de las más grandes barreras para ser una persona de fe es el orgullo. Y el orgullo tiene un antídoto ¡El sufrimiento! 

¿Te ha pasado que has llegado a desanimarte por el fracaso, pensando que no te sale una? Así le pasó a Pedro (Ver Lucas 5:1 al 5), cuando parecía un día perdido y que no habían pescado nada, apareció Jesús y les pidió su barca prestada, y ahí todo cambió… Aquí se ve claramente la progresión de tu victoria cuando empezás a servir a Cristo. Allí la intervención de Dios será extraordinaria. Que los fracasos de la vida no te den la excusa para no servir a Dios.

Cuando parece que todo se te cierra, es porque Dios se está por glorificar. Tal vez pienses que siempre fracasaste, pero ahora es un tiempo de tener éxito. Jesús quiere intervenir, quiere que le des lugar en tu vida.

Elizabeth Blackwell fue 29 veces rechazada en la Universidad de Medicina de Ginebra, finalmente en el intento N°30, fue aceptada. Y se convirtió en la primera mujer médica de Estados Unidos. Ella nació el 3 de febrero de 1821 en Bristol- Inglaterra, y obtuvo su título en 1849.

¡Si tantas veces lo intentaste, inténtalo de nuevo, porque Dios pondrá los peces donde no están! Dios te traerá los peces.

 

2-LA PALABRA.

A lo largo de la vida que llevo como cristiano, he aprendido a escuchar la voz de Dios y obedecerle. Y nunca me falló. El Señor siempre estuvo allí para poner los peces en su justo lugar, en el tiempo y momento justo.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Romanos 10:17

Zacarías fue un sacerdote del Antiguo Testamento que se vio sorprendido por el anuncio del ángel cuando oficiaba en el templo de Jerusalén. Zacarías era un hombre justo, lleno del temor de Dios e irreprensible en la observancia de la ley (Lucas 1:6). Pero falto de fe, que es un valor diferente y más grande que los ritos y las tradiciones.

Así que no estaba preparado para recibir el anuncio, no tenía la fe de Abraham, estaba lleno de objeciones “¿Cómo conoceré esto?” y lo justifica diciendo: “Pues soy viejo y mi mujer de avanzada edad” (Lucas 1:18). Pero recibió una gran lección por su negatividad y falta de fe: porque no creyó, no volvió a hablar hasta que se cumplió aquello que se le dijo (Lucas 1:20).

La privación de la palabra no era un castigo cualquiera, era una humillación para una persona orgullosa, que piensa que tiene mucho para decir. Esta actitud impide dar la gloria a Dios, proclamando sus maravillosas obras.

 

3-CRIATURA NUEVA.

En la perspectiva teológica de Lucas, el pecado de Zacarías está ligado a la imperfección de la antigua alianza. Es el padre de Juan el Bautista, el precursor del más grande nacido de mujer, pero el menor del Reino de los cielos (Mateo 11:11). La dimensión puramente natural del hombre (el ser nacido de mujer) no puede hospedar interiormente la inmensidad del acontecimiento de Dios. La Virgen María simboliza la nueva alianza. En contraste con Zacarías, es una mujer, lo que en la sociedad de entonces significaba rechazo y humildad. Dios escogió un instrumento humilde para anunciar su poder y confundir a la soberbia humana. Esto superó la estructura religiosa y cultural de un templo, porque Dios habita donde hay fe.

 

4-VOLUNTAD DE OBEDECER.

María es el modelo de esta fe. No opone ninguna objeción, ante un anuncio incluso más increíble que el que recibe Zacarías, porque fue una concepción virginal, ni siquiera a una edad tardía y poco antes de casarse con José.

Ya antes se preguntaba qué sentido tenía para ella un saludo tan solemne como si no le correspondiera. Después, Lucas señala que María guardaba y meditaba en su corazón todos esos acontecimientos. La finalidad no era comprobar si era verdad, sino ponerse a disposición de la misión que se le había confiado.

El encuentro entre María e Isabel es en realidad el encuentro entre Jesús y Juan, que recibe el Espíritu ya en el seno materno y por boca de su madre reconoce exultante al Mesías, “Bienaventurada tú que has creído, porque se cumplirá todo lo que el Señor te dijo” Lucas 1:45. La Virgen misma retoma esta aclamación de Isabel: “Me llamarán bienaventurada todas las generaciones” Lucas 1:48.

Esta bienaventuranza consiste también en una dignidad nueva que se le reconoce al hombre: la de ser instrumento del designio de Dios, colaborar en el cumplimiento de su obra de salvación. El acontecimiento de Dios se cumpliría en cualquier caso venciendo la debilidad del hombre, porque su poder es infinito.

Debemos colaborar en la obra de Dios: Juan Bautista nació a pesar de que Zacarías había dudado de su concepción. La falta de fe aparta al hombre de la colaboración en la obra de Dios; en acontecimiento se cumple de todas maneras, pero no inunda ni penetra la existencia, no se convierte en regla, principio, contenido de la existencia de quien Dios quería implicar en su acción. La fe le da a María una función: “He aquí la sierva del Señor”.  

¡Nuestra reacción a la Palabra de Dios determina lo que ocurrirá en adelante! ¡Y la falta de fe debe ser vista como uno de los más grandes pecados, pues corta y paraliza los planes de Dios para nuestras vidas!

En tu Palabra echaré la red! dijo Pedro. Y allí estuvo la victoria: en observar y creer en la Palabra de Dios!

 

5-LA OBEDIENCIA DETERMINA LA VICTORIA.

Cuando Abraham obedece, comienza a escribir su nombre en el Reino del Cielo. La obediencia hará que formes parte de una elite espiritual que impactará el corazón de Dios. (Ver Hebreos 11:8 al 19)

La obediencia es la clave para mostrar la fe, sin obras la fe está muerta, lo dice Santiago y creo que es fundamental para que tengamos una fe viva, que no sea solo de palabra.

La fe de Abraham fue probada. Otro acto que demuestra la fe de Abraham está plasmado en Génesis 22:10-14.

Jehová por medio de una prueba desea mostrarle a Abraham cuan fuerte es su fe, mandándole que le ofrezca a su hijo Isaac en holocausto. Estate atento a la orden de Dios y procedé a obedecer, y a servirle.

En el momento en que Abraham tomó el cuchillo y se alistó para degollar a su hijo, el ángel de Jehová lo detuvo, ya que este acto era suficiente para probar su fe.  Fue el acto que consagró a Abraham como el Padre de la fe.

Traslademos esto a nuestras vidas: ¿Cuál es el ídolo de tu corazón, qué es lo más amás? Abraham era un hombre muy rico, muy bendecido económicamente, pero su ídolo no estaba en lo material, su ídolo no estaba en la tierra, pues le dijo a su sobrino por ejemplo al momento de buscarse una zona para vivir: “Elegite la mejor tierra, no hay problema, de lo que vos elijas, yo me voy a ir para el otro lado”.

El ídolo de Abraham estaba en ese hijo que tanto había deseado. Entonces eso fue lo que le pidió Dios en sacrificio. Sacrifica aquello que el Espíritu Santo te indique que ocupa el primer lugar en tu vida, pedile a Dios que te ayude a ponerlo a Él en el primer lugar, porque ese lugar le corresponde únicamente a Dios, y verás que cuando lo hagas, será tremenda la victoria que verás.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de victoria!

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