Consumo en Argentina: alimentos y ropa, los rubros más recortados por el ajuste
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Un informe de la consultora Bain & Company revela que, frente al persistente ajuste económico, los argentinos priorizan la supervivencia financiera recortando principalmente en alimentos y ropa. Solo un 9% logra ahorrar sin resignar el consumo de productos no esenciales, en un contexto de inflación sostenida, pérdida del poder adquisitivo y alza en los precios relativos de servicios básicos.
Los consumidores priorizan gastos esenciales y migran a marcas más económicas
En un escenario marcado por el ajuste económico que atraviesa a toda América Latina —con especial impacto en Argentina— los consumidores reconfiguran sus hábitos para enfrentar la pérdida de poder adquisitivo. El informe de Bain & Company señala que los rubros más afectados por el recorte del gasto en el país son alimentos y ropa, seguidos por restaurantes (32%), delivery (28%), cuidado personal (22%), bebidas alcohólicas (21%) y transporte (20%).
Este cambio de hábitos también incluye una reducción en la cantidad de productos adquiridos (38%), el abandono total de algunos ítems (36%), y el traslado de actividades al hogar (30%), tanto en el plano recreativo como en el funcional.
Marcas más baratas, ahorro limitado y preocupación por la inflación
Sólo el 9% logra ahorrar sin resignar consumo no esencial
La búsqueda de ahorro empuja a los consumidores hacia marcas más económicas (43%), productos de marca propia de supermercados (31%) y una fuerte disminución en el gasto energético (33%). A pesar de estas estrategias, apenas un 9% logra ahorrar sin renunciar al consumo de bienes no esenciales.
En contraste, un 30% solo puede ahorrar limitando su consumo a lo esencial. De hecho, el 47% afirma que apenas puede cubrir lo básico, proporción que se eleva al 63% en los sectores de menores ingresos. Además, solo un 39% de los consumidores latinoamericanos dice poder ahorrar mes a mes, y entre quienes tienen ingresos bajos esa cifra cae al 19%.
Impacto en el retail y señales mixtas desde el sector empresario
Tiendas de descuento y ventas online, las que más crecen
Alejandro Pérez, socio de Bain & Company y referente de la oficina argentina, subrayó que la crisis también transformó el mapa del retail: las tiendas de barrio, mayoristas, negocios de descuento y el comercio online registraron el mayor crecimiento, apalancados por precios competitivos y promociones.
Pese a este contexto, Pérez indicó que las empresas relevadas por la consultora mantienen un “moderado optimismo” respecto al clima de negocios, gracias a un reordenamiento macroeconómico que, según explicó, brinda mayor previsibilidad para las inversiones.
“La reducción del consumo y de la capacidad de ahorro está ligada al aumento de los precios relativos —energía, transporte, combustibles— que impide destinar dinero a otros bienes, especialmente los no esenciales”, advirtió Pérez.
Recuperación leve del consumo, pero preocupación persistente
El consumo masivo cayó 6,5% en el primer cuatrimestre del año
Aunque en abril de 2025 se registró una leve mejora del consumo masivo (-0,1% respecto a marzo) tras 15 meses de contracción, el acumulado del primer cuatrimestre exhibe una caída del 6,5% interanual, según datos del sector. Si bien desde las principales compañías no proyectan una vuelta al esquema de subsidios generalizados, alertan por la reducción del mercado de consumidores activos.
El 90% de los latinoamericanos percibe subas en los precios en los últimos tres meses, mientras que el 87% asegura que los productos que consume habitualmente se encarecieron. Los alimentos encabezan la preocupación (84%), seguidos por el transporte (44%), la electricidad (43%), los productos de cuidado personal (38%), y la gastronomía (33%).
Consumo en alerta y empresas ante una nueva normalidad
El informe de Bain & Company traza un perfil claro del nuevo consumidor argentino: más equilibrado, selectivo y centrado en su bienestar económico. Sin embargo, este equilibrio no responde a una mejora estructural, sino a un ajuste forzado por el contexto económico.
La permanencia de esta tendencia dependerá, en gran medida, de la evolución de los precios relativos, las políticas fiscales y el ritmo de recuperación de los ingresos reales, especialmente en los sectores de menores recursos. Las empresas, por su parte, deberán adaptarse a un mercado más pequeño, pero más exigente, con foco en el valor percibido y la eficiencia en el gasto.
