Cuidar tu salud durante un viaje: el rol de la asistencia al viajero

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Cuando organizás un viaje, pensás en destinos, itinerarios y experiencias, pero ¿te detenés a considerar tu salud? Los viajeros se exponen a riesgos sanitarios en ambientes poco conocidos, aunque la mayoría pueden reducirse con medidas adecuadas antes, durante y después del viaje. Acá es donde la asistencia al viajero brinda ayuda y gestión inmediata frente a imprevistos, combinando soporte médico, logístico y administrativo. 

Fuente: Unsplash 

Contar con asistencia al viajero y salud te permite disfrutar con tranquilidad, sabiendo que tenés respaldo profesional en cualquier situación.

Hacer preparativos previos es fundamental, incluso para personas en buen estado de salud, ya que resultan económicos en comparación con el coste de enfermarse o resultar herido lejos de casa. La prevención en viajes no es solo una recomendación: es una inversión en bienestar que te protege de gastos inesperados y complicaciones evitables.

Planificación sanitaria: el primer paso para viajar seguro

Hablá con tu proveedor de atención médica o visitá una clínica de viajeros de 4 a 6 semanas antes de partir. Esta consulta previa te permite evaluar si necesitás vacunas específicas, reforzar esquemas de inmunización o tomar medidas preventivas según tu destino. La selección de vacunas depende de la situación sanitaria del país a visitar, las enfermedades endémicas, las características del viaje, su duración, tu estado de salud y el tiempo disponible antes de partir.

Si tenés alguna condición crónica, llevá toda la medicación necesaria en su envase original con etiquetas visibles. Cualquier viajero con una enfermedad crónica debe llevar consigo la medicación necesaria para todo el tiempo que dure el viaje, guardada en el equipaje de mano dentro de sus envases originales. 

Además, es útil contar con un informe médico que certifique la necesidad de esos fármacos, especialmente si usás jeringas u otros materiales sanitarios.

Hábitos de prevención en viajes que marcan la diferencia

La prevención en viajes va más allá de las vacunas. Nuestro cuerpo necesita tiempo para adaptarse al agua, comida, clima y aire de otros lugares, lo que debe ser factor determinante a la hora de la planeación. Adoptá estas prácticas desde el primer día:

  1. Hidratación constante: Bebé agua embotellada o tratada; evitá cubitos de hielo de procedencia desconocida.
  2. Alimentación segura: Consumí alimentos cocidos y pelá vos mismo las frutas y verduras frescas.
  3. Higiene rigurosa: Lavate las manos con frecuencia, especialmente antes de comer.
  4. Protección solar: Usá protector, sombrero y anteojos con filtro UV para prevenir quemaduras y golpes de calor.
  5. Repelente de insectos: Aplicalo regularmente en zonas donde circulen enfermedades transmitidas por mosquitos.

Procurá comer alimentos cocidos y frutas y verduras que estén en buen estado y vos mismo hayas pelado; ésta es la principal causa de la diarrea del viajero, y es necesario beber abundantes líquidos para evitar deshidrataciones.

Cuidados médicos durante el viaje: qué llevar y cómo actuar

Un botiquín básico es tu aliado en cualquier destino. Los estuches médicos de viaje son útiles para lesiones y enfermedades leves, e incluyen suministros de primeros auxilios como vendajes, esparadrapo, bandas elásticas y analgésicos. Sumá antidiarreicos, antihistamínicos, medicamentos para el mareo y cualquier prescripción habitual que necesites.

Si durante el viaje experimentás fiebre, diarrea persistente, vómitos o cualquier síntoma preocupante, no lo subestimes. La fiebre a la vuelta de una zona con malaria endémica es una emergencia sanitaria y los viajeros deben buscar atención médica inmediata. Los cuidados médicos oportunos pueden prevenir complicaciones graves y acelerar tu recuperación.

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Vacunas recomendadas según destino

Las vacunas recomendadas, aunque no sean requisito esencial para entrar a los países de destino, son altamente aconsejadas por su rol clave en la prevención de enfermedades infecciosas y para proteger a los viajeros de enfermedades prevalentes en el destino. Consultá con tu médico sobre:

  • Hepatitis A y B
  • Fiebre tifoidea
  • Fiebre amarilla (obligatoria en ciertos países)
  • Meningitis meningocócica
  • Encefalitis japonesa (en zonas específicas de Asia)

Medicación y documentación esencial

Llevá consigo el nombre y datos de contacto de tu médico junto con los otros documentos de viaje, e información sobre tu situación médica y tratamiento, además de los detalles sobre la medicación y las dosis prescritas. Esta información puede guardarse también en formato digital para recuperarla a distancia si es necesario.

Protección contra enfermedades transmitidas por vectores

El paludismo o malaria es una enfermedad muy extendida que afecta a prácticamente todos los países tropicales, se transmite a través de la picadura de un mosquito y puede resultar grave, e incluso mortal, por lo que es importante hacer una prevención de la misma. Usá repelente con DEET o picaridina, ropa de manga larga y mosquiteros en las camas, especialmente al anochecer.

El respaldo de la asistencia al viajero: más que un servicio, una garantía

El seguro de viaje se enfoca principalmente en cobertura financiera y reembolso de gastos, mientras que la asistencia al viajero se enfoca en proveer servicios directos y atención durante situaciones de emergencia, y ambos pueden ser complementarios. Contar con asistencia al viajero significa tener acceso a:

  • Atención médica de urgencia las 24 horas: Coordinación con centros de salud en tu destino.
  • Traslado y repatriación sanitaria: Si tu condición requiere atención especializada o regreso anticipado.
  • Asistencia farmacéutica: Envío de medicamentos urgentes si los necesitás.
  • Orientación telefónica: Profesionales disponibles para resolver dudas y gestionar trámites.

Es importante que los viajeros tengan un seguro médico; incluso en viajes dentro del propio país, algunas compañías de seguros médicos tienen una cobertura limitada de los cuidados sanitarios lejos del hogar, por lo tanto, los viajeros deben conocer las limitaciones de sus pólizas.

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Después del viaje: no bajes la guardia

Los viajeros deben someterse a un examen médico si padecen una enfermedad crónica o si han experimentado alguna enfermedad en las semanas posteriores a la vuelta, sobre todo si tienen fiebre, diarrea persistente, vómitos, ictericia, trastornos urinarios, enfermedades de la piel o infecciones genitales, y también deben hacerlo si creen que han sido expuestos a una enfermedad infecciosa grave durante el viaje o si han pasado más de tres meses en un país en vías de desarrollo. Muchas enfermedades tienen períodos de incubación prolongados, por lo que los síntomas pueden aparecer días o semanas después de regresar.

Si consultás a tu médico, informale siempre sobre tu historial de viajes reciente. Esta información es clave para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.

Cuidar tu salud durante un viaje no es complicado si planificás con anticipación y adoptás hábitos de prevención en viajes desde el primer momento. Vacunarte, llevar medicación suficiente, mantener una higiene rigurosa y protegerte de vectores son acciones simples que reducen riesgos significativos. La asistencia al viajero complementa estas medidas con respaldo profesional inmediato, garantizando que cualquier imprevisto se resuelva con rapidez y eficacia.

Viajar es una experiencia enriquecedora que merece disfrutarse sin preocupaciones. Con preparación, hábitos saludables y el respaldo de la asistencia al viajero, podés explorar el mundo con tranquilidad, sabiendo que tu bienestar está protegido en cada etapa del camino.

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