Cultivando resiliencia: jóvenes pensando el decrecimiento

Getting your Trinity Audio player ready...
Compartí esta noticia !

Como bien sabemos, el cambio climático está haciendo estragos a lo largo y ancho del planeta, tal y como lo predijeron, hace décadas, innumerables científicos de renombre. Hoy los ríos voladores de Sudamérica, que debieran traer lluvias del Amazonas nos cubren con humo del mismo, el cual lleva ya meses en llamas, dándonos una pauta de la gravedad de la crisis ambiental que atravesamos. Este desastre puede ser un derivado del colapso en la corriente oceánica “AMOC”, el cual implica la desertificación del continente y el enfriamiento de Europa y parte de Asia. 

Soy campesino, asi como también soy profesor de robótica. Mi fascinación por ambos mundos, en el contexto de crisis social y ambiental, me llevaron a buscar la implementación de una resolución pragmática a los desafíos que atraviesa el decrecentismo en su implementación. En este contexto se presenta el plan “Cultivando Resiliencia”, un conjunto de proyectos participativos creados en conjunto con la Escuela de Robótica de Misiones (ERM) y el Ministerio de Agricultura Familiar de la provincia, con el fin de aportar conocimiento a la comunidad y poner en valor la labor campesina, e implementar las tecnologías de vanguardia en el tránsito hacia la resiliencia y el decrecimiento.

Dentro del plan Cultivando Resiliencia se establece el proyecto de Huerta-Escuela Agroecológica. Esta huerta será realizada junto al establecimiento “Red Maker”, el cual actúa como un nodo de la ERM en esta localidad. Los docentes del Espacio Maker usaremos el proyecto como recurso pedagógico, buscando que los alumnos (Desde 5 años de edad en adelante) apliquen sus conocimientos en robótica en la resolución de problemáticas emergentes en la producción de alimentos, sembrando y cosechando lo sembrado. 

El proyecto de Huerta Agroecológica tiene como objetivo principal enriquecer el conocimiento en robótica de los alumnos de la “sede Red Maker” de Cerro Corá, facilitando la implementación de proyectos educativos orientados a la mejora técnica de los productores locales. A través de esta iniciativa, se buscará no solo brindar formación técnica, sino también ofrecer herramientas prácticas que fortalezcan la autonomía y la resiliencia de las comunidades rurales.

Considerando la ubicación estratégica del Espacio Maker de Cerro Corá, se estima que no menos del 70% de la matrícula de esta sede está compuesta por jóvenes provenientes de áreas rurales. Estos estudiantes a menudo enfrentan la presión de abandonar sus chacras debido a las crecientes dificultades existentes en el ámbito rural.

Aunque la actual crisis económica ha deteriorado la dignidad de las familias rurales en torno de sus ingresos, esta situación apenas representa el inicio de una tendencia que podría agravar la despoblación y el abandono de las chacras. 

En un escenario donde el “Peak Oil” anticipa una reducción significativa en la disponibilidad de combustibles fósiles como el gasoil y la nafta en los próximos años, con el consiguiente aumento exponencial de sus precios, las repercusiones no se limitarán solo a la movilidad de los productores y comerciantes. Este fenómeno también afectará profundamente los costos de los insumos agrícolas, como ser fertilizantes y herbicidas de síntesis química, que son actualmente pilares de la producción agrícola intensiva. Frente a esta realidad, es imperativo explorar alternativas que permitan a los agricultores adaptarse y sobrevivir en un entorno cada vez más desafiante.

Es crucial destacar un dato fundamental: según la FAO (Agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), los agricultores familiares producen alrededor del 80% de los alimentos que se consumen en el mundo. Estos pequeños productores gestionan aproximadamente 350 millones de fincas y cultivan en el 30% de la tierra arable del planeta, lo que subraya su papel esencial en la alimentación global. Actualmente, tan solo en la provincia de Misiones se registran no menos de 26.000 familias campesinas, una densidad en territorio prácticamente inexistente a nivel mundial.

Es en este contexto que emerge la creación de una huerta agroecológica participativa con un enfoque decrecentista. Este concepto, lejos de implicar un retroceso en el índice productivo, aboga por una reorientación estratégica del uso de los avances tecnológicos. El decrecentismo sugiere que, aunque la crisis energética y ambiental parece señalar una regresión técnica inevitable, es posible utilizar los desarrollos tecnológicos alcanzados durante épocas de abundancia de recursos para facilitar una transición gradual y no abrupta hacia formas de producción más resilientes y sostenibles.

La huerta agroecológica, enfocándose en la producción de alimentos, será un espacio de aprendizaje y experimentación, donde la tecnología de vanguardia, como la inteligencia artificial y la robótica avanzada, se integren de manera armónica y no impositiva con las prácticas agrícolas tradicionales. Esta tarea estará en manos de la creatividad de los jóvenes locales, siendo estos conocedores naturales de la realidad y las problemáticas que supone su entorno. El objetivo es que estos pequeños productores no se vean obligados a abandonar sus tierras, sino que se fortalezcan en ellas, reconociendo su papel indispensable en el sustento de las comunidades urbanas y en la construcción de un futuro más sostenible.

En última instancia, el proyecto de Huerta Agroecológica “Cultivando Resiliencia” se erige como un modelo de adaptación y decrecimiento en tiempos de crisis, demostrando que la combinación de conocimiento tecnológico y sabiduría campesina tradicional es la clave para enfrentar los desafíos del futuro y asegurar un sustento digno para las generaciones venideras.

Autor

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin