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Del Tío, el restaurante de Apóstoles que abrió en 1983 y superó “mil” crisis, pero cierra por el Coronavirus

Del Tío, el restaurante de Apóstoles que abrió en 1983 y superó “mil” crisis, pero cierra por el Coronavirus
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Cuando los dirigentes políticos dicen que “la economía se recupera, pero la vida no”, se refieren a la caída de los indicadores macroeconómicos. Por ejemplo, el PBI tendrá este año un derrumbe estrepitoso, mayor al de 2002 y -muy probablemente-, un rebote significativo en 2021.

Sin embargo, detrás de esos fríos números hay personas de carne y hueso. Gente que pierde su trabajo o ve como cierra su emprendimiento construido a lo largo de años de levantarse cada mañana y trabajar duro. Pequeñas empresas donde muchas veces, el mayor logro termina siendo subsistir.

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Cuando esos trabajos se pierden o esas pequeñas empresas cierran, también se escapan las ilusiones y los sueños. Eso no lo recoge ninguna estadística. También se escapa la vida, aunque a veces parezca -en los discursos oficiales-, que la única amenaza para la vida es la del Covid-19.

Un clásico de Apóstoles

Este fin de semana se dio uno de esos cierres de un establecimiento bien misionero, un orgullo de la ciudad y un lugar que va a ser extrañado por sus clientes y amigos.

El restaurante “Del Tío”, un clásico de Apóstoles que abrió al público en 1983, finalmente decidió bajar la persiana en forma definitiva este domingo.

Parece mentira, porque se trata de un establecimiento que nació con la reinstauración de la Democracia y soportó “1.000 y una” crisis en esta bendita Argentina. Sólo por citar algunas: el fracaso del Plan Primavera (1986), el Plan Bonex (1989), la Hiperinflación de Alfonsín (1989) y luego de Menem (1990), o el estallido de la Convertibilidad (diciembre de 2001).

Sin embargo, lo que no pudo ninguna de esas crisis, lo logró el Coronavirus. El restaurante “Del Tío” abrió por última vez este domingo y la familia Sdanovichi decidió cerrar las puertas para siempre, agobiado por las cuentas que se acumulaban y unos ingresos que no alcanzaban para parar una bola de nieve cada vez más grande.

“Me llamó todo el mundo, vino mucha gente a despedirse y también recibí el llamado de la intendenta y su hermano el ministro de Economía de Misiones, para ver cómo podían ayudar. Yo les agradecí de corazón pero la decisión está tomada, cerramos porque no podemos seguir aguantando, nosotros hace un tiempo dejamos de pagar impuestos para bancar los sueldos, pero llega un momento que no se puede más”, dijo Gerardo “Lalo” Sdanovichi, hijo del fundador y administrador del restaurante.

El emprendedor explicó a Economis que a “Del Tío” lo mató el Covid y las fuertes medidas de restricción a la circulación de personas. “Nosotros trabajamos mucho con viajantes, gente que viene por su actividad comercial de otros lugares, nos visitan turistas y tenemos movimiento con los eventos como los encuentros de motos, la expo yerba”, señaló.

Además, el dueño del restaurante piensa que esta “nueva normalidad” se va a extender por muchos meses más, con la consabida restricción a la llegada de personas desde otras localidades. “Además, con un sólo caso que aparezca y tenemos que retroceder de fase”, señaló.

En 1983 en la calle Belgrano cerca de los bancos Macro (entonces Provincia de Misiones) y Nación, Julio Enrique Sdanovichi abrió lo que entonces se llamó “La Taberna de Julio”. Más tarde el local se mudó (1992) al actual emplazamiento en Belgrano 630 y ahí pasó a llamarse restaurante Del Tío.

En 2012 falleció Julio y heredó el negocio su esposa Ana Clara Bencharski, quien recibió la ayuda de sus hijos: Marcelo, Susana, Tamara, Gerardo, Betiana y Yamila. Gerardo es quien se hizo cargo del día a día en su rol de administrador del negocio.

“Del Tío” es un restaurante con una carta acotada, que incluye parrilla y minutas, pero también pastas y pescado de río como Pacú (una de sus especialidades) y Surubí. La calidez del local, la buena atención y la calidad de sus productos, junto a sus buenos precios, fueron su marca distintiva.

Sacando el restaurante del Casino, a Apóstoles ya no le quedan establecimientos de este tipo. Un lugar donde uno pueda sentarse en una mesa con mantel y ser atendido por un mozo de esos que llevan el oficio en la sangre, como “Tito”.

El cierre de “Del Tío” deja en la calle a cuatro personas. “Nosotros estamos pensando siempre en ellos y estamos tratando de hacer todo lo posible para que consigan otro lugar donde trabajar”, explicó “Lalo” a Economis.

Una de las cosas que más impacta con el cierre de “Del Tío” es que no se trata de un negocio al que le iba mal o que había perdido el favor de su clientela. Esto lleva a reflexionar, ¿cómo se puede permitir que un local como este, tenga que cerrar sus puertas cuando en la Argentina falta trabajo y oportunidades?

Acá había una familia con oficio y experiencia, con clientes bien ganados que sabía procurarse el pan trabajando. Ya no, a partir de la semana que viene.

Otra de las claves para el cierre de este lugar fue la intransigencia de la familia propietaria del local que ocupaba, en Belgrano 630, que en ningún momento consideró rebajar el alquiler para acompañar el esfuerzo que estaba haciendo quien fue su inquilino de años y nunca dejó de cumplir.

Algo difícil de entender, como una propietaria -dueña de otros locales en esa misma cuadra en Apóstoles-, no solo exigió el pago en tiempo y forma, sino que además aumentó la mensualidad en plena cuarentena del Coronavirus. Otra metáfora de la Argentina.

Por supuesto cuando la familia Sdanovichi comunicó la decisión de cerrar, recién ahí la propietaria tomó conciencia del daño que había ayudado a causar su posición irreductible. Pero ya era tarde para volver atrás.

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