Dualidad en las PyME argentinas: industria en recesión y software en crecimiento moderado

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La economía PyME argentina exhibe un preocupante contraste en el inicio de 2025. De acuerdo con la Encuesta Coyuntural del Observatorio PyME, mientras que las pequeñas y medianas industrias manufactureras profundizan su recesión, las empresas de software y servicios informáticos logran sostener cierto dinamismo, aunque con señales claras de desaceleración. El informe, basado en una muestra nacional de 500 firmas representativas, revela que la recuperación parcial de las ventas no alcanza para revertir el deterioro de la producción ni el empleo en el entramado manufacturero, y que las expectativas en ambos sectores comienzan a deteriorarse en un contexto de incertidumbre económica y presión importadora creciente.

Durante el primer trimestre del año, la producción industrial PyME cayó 3,4% interanual, mientras que el empleo retrocedió 5%. Solo las ventas deflactadas exhibieron una mejora significativa, con un aumento del 15% interanual. Esta aparente contradicción responde, según el informe, a un atraso en los precios de venta que todavía no refleja los aumentos de costos y salarios que enfrentan las firmas, sumado a una sustitución de producción local por importaciones que desdibuja la relación entre ventas y capacidad instalada. El 78% de las PyME industriales reportó subas en los costos directos, pero apenas el 38% logró trasladarlos al precio final. A esto se suma que los salarios aumentaron a un ritmo mayor al de los precios PyME, lo que presiona aún más sobre la rentabilidad.

El Índice de Gestores de Compras (PMI-PyME) cayó a 37 puntos, por debajo del umbral que separa expansión de recesión, y la confianza empresarial (ICE-PyME) también retrocedió, ubicándose en un valor de 50, que refleja estancamiento en las expectativas. La preocupación por la caída en las ventas alcanzó al 64% de las firmas industriales y un 51% mencionó como principal obstáculo el aumento de los costos laborales. Más preocupante aún es que el 42% de las empresas se siente amenazada por la competencia importada, el nivel más alto desde que se mide este indicador, superando incluso registros críticos como los de 2018. Este fenómeno se evidencia con mayor intensidad en sectores como la metalmecánica (60%), textil y calzado (57%) y química y plásticos (44%).

Por tipo de empresa, las pequeñas industrias muestran un deterioro más profundo, con una caída de producción de 8,5% interanual, alcanzando niveles incluso inferiores a los de la pandemia. En cambio, las medianas lograron una leve recuperación del 2,3%, aunque aún operan por debajo de los niveles de actividad de principios de 2023. A nivel sectorial, el informe destaca un desplome del 19% en muebles y del 17% en textiles y calzado, sectores que acumulan retracciones de hasta el 48% en los últimos dos años. Solo el agregado de “otras industrias”, que incluye rubros como papel, edición e impresión, mostró un crecimiento interanual significativo, con aumentos de hasta 24% en algunas ramas.

La situación en el sector de software y servicios informáticos es, a primera vista, más alentadora. Las ventas deflactadas aumentaron un 19% interanual y el empleo creció un 1,6%, aunque se advierte una caída de 1,2% en el nivel de ocupación trimestral, especialmente entre las empresas no exportadoras. Si bien el ICE-PyME del sector se mantiene en niveles positivos, retrocedió por primera vez desde octubre de 2023, afectado por una percepción más negativa de las condiciones actuales. El alza de precios fue similar al aumento de salarios en el trimestre, pero el sector sigue arrastrando un rezago respecto del tipo de cambio y de la evolución de sus costos laborales.

Las empresas de software también enfrentan desafíos vinculados al entorno macroeconómico: el 72% manifestó preocupación por la inestabilidad política y social, cifra que subió casi 20 puntos respecto del trimestre anterior y revierte la tendencia descendente que se registraba desde mediados de 2023. Además, el 60% de las firmas declaró tener una rentabilidad insuficiente y el 44% señaló limitaciones para acceder a financiamiento, dos variables que condicionan la expansión y la capacidad de inversión del sector.

Los resultados del primer trimestre de 2025 consolidan un diagnóstico dual y desafiante para el ecosistema PyME argentino. Mientras que el sector tecnológico intenta sostener un ritmo moderado de crecimiento, la industria manufacturera profundiza su deterioro estructural, con indicadores de actividad y empleo en retroceso, atraso de precios y una pérdida alarmante de participación frente a la competencia importada. La caída de la confianza empresarial y la falta de respuestas en materia de política productiva agravan un escenario donde la mayoría de las empresas se ve obligada a operar en condiciones desventajosas. En un contexto internacional de puja por mercados y sobreoferta global, la falta de herramientas de defensa comercial y estímulo a la producción nacional podría tener consecuencias irreversibles para el entramado industrial argentino.

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