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¿El asado del domingo? Los tips de Legnoverde, veterano de Malvinas y dueño de Friar, que representa al frigorífico del grupo Vicentín

¿El asado del domingo? Los tips de Legnoverde, veterano de Malvinas y dueño de Friar, que representa al frigorífico del grupo Vicentín
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Roberto Legnoverde, 58 años, es dueño de cuatro carnicerías en Posadas que trabajan con el frigorífico Friar, una marca que se ha consolidado entre el público posadeño como un sinónimo de calidad y buen precio. 

Nuestro mejor día es el sábado, y el corte que más se vende -por lejos-, por supuesto, es el asado, el misionero tiene pasión por el asado”, explica este bonaerense oriundo de General Rodríguez, cuna de la empresa láctea Mastellone/La Serenisima.

Fue justamente esta empresa líder la que trajo a Legnoverde a Posadas hace 35 años. “Mi familia tenía una distribuidora de La Serenísima y la empresa necesitaba distribución acá y me vine a radicar”, recuerda en una entrevista en la redacción de Economis donde vino a explicar cómo impactó la cuarentena en el consumo de carne.

“Los últimos días de marzo y todo abril, fue complicado, bajamos mucho la venta. La gente se volcó a comprar en supermercados, que vendieron mucho. En mayo fue mejorando y ya en junio estamos de vuelta más o menos a niveles normales”, señaló.

“Este domingo viene el Día del Padre que para las carnicerías es uno de los fines de semana del año de venta muy fuerte, como el Dia de la Madre o las Fiestas y las ventas van a alcanzar el nivel del 2019”, detalla este hombre que maneja el negocio familiar junto a su esposa Alejandra, y sus hijos Matías, Antonela y Juan Martín.

El frigorífico de los dueños de Vicentín

Las carnicerías de Legnoverde son franquicias del frigorífico Friar, que en estas últimas semanas estuvo sonando mucho porque forma parte del Grupo Vicentín, que el Gobierno nacional intervino y planea expropiar, aunque con muchas resistencias de todo tipo.

Sin embargo, a pesar de las versiones iniciales, el Gobierno no planteó en el decreto de intervención a Vicentin, al frigorífico Friar o a otras empresas del grupo, sino únicamente a la nave insignia: Vicentin SAIC. 

Vicentin SAIC no controla a Friar, sino que los dueños de Vicentin, son también dueños de Friar. “Están los accionistas principales de Vicentin que controlan el 51 por ciento, pero también hay varias decenas de socios minoritarios en el frigorífico”, enumera Legnoverde.

“Hay muchas versiones, pero nosotros jamás tuvimos problemas de ningún tipo, el frigorífico trabaja muy bien, es líder y tiene más de 200 carnicerías franquiciadas en todo el país, nosotros fuimos la primera”, detalla.  

El sistema de franquicias funciona así: Legnoverde pone los locales, el personal y vende por cuenta y orden de Friar. Además de las cuatro carnicerías que controla este bonaerense que ya adoptó a la tierra colorada (Rademacher, Uruguay, Centro y Lavalle) , hay otras dos carnicerías Friar en Posadas, de allegados a este empresario de la carne (Itaembé Guazú y Tambor de Tacuarí).

-¿Cómo es el sistema de franquicias?

-Nosotros facturamos por cuenta y orden para Friar, para el frigorífico. Ganamos una comisión por facturación, por kilo y por ventas. Nosotros ponemos el negocio, el local, los empleados. Ellos nos envían la carne.

-¿Cuánto hace que tenés carnicerías en Posadas?

-Arranqué en 2003 con un abasto, después de la crisis, ahí Friar me ofreció vender asado porque a ellos les sobraba asado y vacío. En 2005 o 2006 pusimos la primera boca. Fui el primero que puso una carnicería de Friar en el país. Después ellos al poquito tiempo abrieron en Reconquista, que es la localidad de origen de Friar.

-¿Cómo es el público posadeño?

-Nosotros trabajamos mucho con la limpieza del local, que no haya olor a carne. La forma de vender, casi el 80 por ciento es carne envasada, cerrada al vacío. Con diferentes cortes. La nalga viene grande, mediana y feteada, por ejemplo. Me gustaría incluso que estén mejor los locales. Pero hoy poner un negocio a full te sale 3 o 4 millones de pesos o más, también. Y el otro tema es la atención al público, se trabaja mucho.

-¿Y los precios? 

-Para la gente es importante y se queja, pero al final no influye tanto. Trabajamos con muy buenos precios. Nosotros tenemos una relación precio calidad que deberían llevarse de todo.

-¿Cuánto vendés por semana?

-Normalmente vendo 500 planchas de asado por semana. Ahora le pedí 500 o 600 planchas más porque se vende el doble, por el Día del Padre. 

-¿Va a ser un buen Dia del Padre?

-Si, el parámetro lo tuve ayer (por el jueves). Estimo que voy a vender en kilos, lo mismo que en 2019. En plata no va a haber mucha diferencia.

-¿Los precios no subieron mucho?

-El asado lo vendíamos a 260 o 240 en diciembre pasado. Hoy lo tengo en 330 pesos.

-¿Está barata la carne?

-Está barato comparado con otras cosas. No en plata, en el impacto en el bolsillo. El Gobierno también controla que el asado no se vaya a 600 pesos. Además, ¿quién lo va a comprar a ese valor?  En algún momento los gringos (dueños de los campos) quisieron empezar a levantar los precios. Además hay un acuerdo exportador. Los frigoríficos como Friar, a cambio de exportar, tienen que vender cierta cantidad de carne a un precio especial. El Gobierno le dice: “Vos exportá tranquilo, pero necesito que me garantice esto para la gente. Tantos kilos a todo el país con determinado precio”. En Buenos Aires no está, pero en todas las demás provincias si está. Nosotros tenemos que informar todos los lunes cuántos kilos se vendieron y ellos a su vez informan a la Secretaría de Comercio. Te vienen 10 planchas por semana de asado por carnicería. Hay gente que ya sabe cuando viene. Eso me permite poner el asado a 239 pesos por kilo, final.   

-¿Qué precios tenes del asado para este fin de semana?

-Tenemos una oferta por manta completa a 265 pesos por kilo. Después por kilo, 285 pesos. Y otros dos productos: uno de $320 y uno de $360 el kilo. El vacío lo tenemos 340 o 350 pesos.   

-¿Cómo ves la intención a largo plazo del Gobierno provincial de apuntar al autoabastecimiento de carne?

-Es como tirar la sábana. Hoy la plata se va a otra provincia pero vos estás generando impuestos acá, Ingresos Brutos, sueldos, la Municipalidad se paga acá. No es que todo se va a otra provincia. ¿Podés hacer que más plata quede acá? Si. Primero podés manejar el precio, tenes 5 por ciento menos de costo de flete. Pero creo que el producto que va a haber acá no va a ser lo mismo que Santa Fe, La Pampa o Entre Ríos. Es como que quieras plantar té y yerba en Santa Fe. Me preocupa porque es el Gobierno y ahí hay una desventaja contra los privados. 

-¿Hay evasión?

-Ese es el otro tema, el de la evasión en la carne. Hay gente que te pone el asado a 190 pesos, ¿cómo hace?

-¿Con Macri se comió menos asado?

-El negocio siempre va para adelante. No es que vendí menos con Macri. En el caso nuestro no sentimos una caída del consumo. Hay un folklore.

 -¿El Ahora Carne funcionó?

Fue un gol de media cancha. Estoy con el Ahora Carne, que es un 10 por ciento de bonificación los miércoles y un 5 por ciento por débito o crédito. Eso lo da el banco. El Frigorífico con otras tarjetas tiene buenas bonificaciones también. Ahora arrancamos lunes, martes y miércoles, el Gobierno nos da el 50 por ciento de luz, aclaro que con eso no cubrimos ni la mitad de lo que bonificamos, pero viene mucha gente. Anduvo muy bien el año pasado. Levantamos mucho las ventas. 

Veterano de Malvinas

A los 18 años Legnoverde se fue a hacer la colimba al Regimiento de Infantería Mecanizado 6, con asiento en Mercedes, provincia de Buenos Aires (localidad cercana a Luján). Cuando volvió, a su casa, se reincorporó a la distribuidora familiar. Estaba por comenzar el año 1982.

Manejaba uno de los camiones repartiendo yogures, leche y quesos cuando la Argentina invadió y recuperó las Malvinas el 2 de abril. A los pocos días le llegó un telegrama a la casa: La clase 62, a la que ya le habían dado la baja, se tenía que reincorporar al regimiento.

Legnoverde, a la derecha, en una batería antiaérea en Puerto Argentino.

“La verdad, fui muy inconsciente. Agarré mis cosas, me despedí de mi familia y me fui a incorporar. El 12 de abril despegamos en un Boeing 707 de Austral desde El Palomar, habían sacado todos los asientos, estábamos con otros cinco suboficiales y soldados, y el avión repleto de munición. Al otro día subí a un Hércules y crucé a las islas, ahí arriba cumplí los 20 años”, recuerda.

El destino quiso que a buena parte del Regimiento 6, no le tocará entrar en las acciones del 12 al 14 de junio, ya que se quedaron custodiando Puerto Argentino, donde estuvieron sometidos al bombardeo. El mando argentino consideró, durante buena parte de la guerra, que el desembarco inglés iba a producirse justamente por ahí, de frente a la ciudad. “Es un pueblo en realidad”, explica, con una sonrisa.

Legnoverde es un veterano atípico. Recuerda a Malvinas sin solemnidad, aclarando más de una vez que el rol que le tocó -afortunadamente- no fue el de un soldado de los que se llevaron la peor parte, defendiendo Monte Longdon, Tumbledown o Dos Hermanas. “Un día hasta pude hablar con mi mamá por teléfono”, explica. Casi sin advertir el extraordinario valor de lo que hizo por su país.

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