El Papa será enterrado en la basílica de Santa María Mayor según su deseo

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El Papa Francisco, fallecido el 21 de abril a los 88 años, manifestó su deseo de ser enterrado en la basílica Santa María Mayor, una de las cuatro basílicas papales de Roma, fue el lugar elegido por Jorge Bergoglio para su sepultura, hablando de la gran devoción a la Virgen, en particular al icono de la ‘Salus Populi Romano‘.

El pontífice lo anunció en una entrevista a N+ de México, en 2023, en la que aseguró que ya esta “preparado” el lugar donde sería enterrado, cuando falleciera, en la basílica Santa María Mayor de Roma, es decir, fuera del Vaticano.

“Como siempre le prometí a la Virgen, ya está preparado el lugar. Quiero ser enterrado en Santa María Mayor”, precisó Francisco y explicó que es por su “gran devoción”.

“Sí, porque es mi gran devoción, mi gran devoción. Y antes, ya cuando venía, siempre iba ahí el domingo en la mañana que estaba en Roma, me iba un rato allí. Hay una ligazón muy grande”, destacó el Papa en aquella ocasión.

De hecho, al día siguiente de ser elegido, el Papa Francisco se dirigió a esta basílica a rezar, a primera hora de la mañana y también ha acudido allí meditar antes y después de cada viaje apostólico.

Junto a otros siete papas
Esta basílica, situada en lo alto del monte Esquilino, tiene 16 siglos de historia y su origen se atribuye a un acto milagroso: según la tradición, la Virgen María indicó e inspiró la construcción del edificio, apareciendo en sueños al patricio Juan y al papa Liberio (siglo IV).

El lugar fue identificado por el llamado “milagro de la nieve”, según el cual, el 5 de agosto del año 358, nevó en pleno verano en el Esquilino, una de las siete colinas de Roma.

El Concilio de Éfeso (431) declararía a la Virgen como Madre de Dios y el papa Sixto III (432-440) ordenó la reconstrucción de la Basílica, la primera en Occidente construida en honor a María.

La Basílica conserva el icono mariano de la ‘Salus Populi Romani‘ (Protectora del Pueblo Romano): la tradición atribuye la imagen a San Lucas, evangelista y patrono de los pintores. El panel de madera de cedro (117×79 cm) muestra a Nuestra Señora de pie, con el Niño Jesús en brazos.

“Según una tradición relatada por Cesare Baronio, el icono de Salus fue llevado durante tres días en procesión por las calles de la ciudad, ante lo cual el Papa Gregorio I (590-604) se detuvo en oración para implorar el fin de la peste”, afirma el sitio web de la Basílica.

En 1837, Gregorio XVI rezó ante la imagen para pedir el fin de una epidemia de cólera.

El 15 de marzo de 2020, tras el inicio del confinamiento provocado por la pandemia de Covid-19, el Papa abandonó el Vaticano para rezar en la basílica de Santa María la Mayor.

El icono fue llevado al Vaticano, cuando Francisco presidió un momento de oración, ante una Plaza de San Pedro vacía, el 27 de marzo de 2020, con la bendición extraordinaria ‘urbi et orbi’.

El último Papa enterrado en Santa María la Mayor fue Clemente IX, en 1669, y la basílica también contiene las tumbas de Honorio IIINicolás IVPío VSixto VClemente VIII y Pablo V.

Fue en este edificio donde se celebró por primera vez la Misa de Nochebuena y durante muchos siglos los pontífices acudieron allí el 24 de diciembre, manteniendo la tradición. En la nave lateral derecha, se encuentra la tumba de la familia Bernini.

El funeral del Papa seguirá un nuevo rito

El ritual fúnebre por el Papa Francisco, fallecido el 21 de abril a los 88 años, fue renovado por el propio Francisco, respondiendo a un deseo de mayor sencillez.

Entre las novedades introducidas están la confirmación de la muerte ya no en la habitación del difunto, sino en la capilla, la deposición inmediata en el interior del féretro, la exposición para la veneración por parte de los fieles del cuerpo del Papa ya dentro del féretro abierto y la eliminación de los tradicionales tres ataúdes -de ciprés, plomo y roble-, explica una nota difundida por el Vaticano.

La Constitución Apostólica ‘Universi Dominici gregis‘, de san Juan Pablo II, determina que corresponde a los cardenales decidir el día en que el cuerpo del pontífice difunto será trasladado a la Basílica Vaticana, para ser expuesto al homenaje de los fieles.

Los funerales deben celebrarse durante nueve días consecutivos y el entierro debe tener lugar, “salvo por causas especiales, entre el cuarto y el sexto día después de la muerte”.

La segunda edición típica del ‘Ordo Exsequiarum Romani Pontificis‘ fue aprobada el 29 de abril de 2024 por el Papa Francisco, quien recibió el primer ejemplar del volumen impreso el 4 de noviembre de ese año.

“El Papa Francisco pidió, como él mismo ha afirmado en varias ocasiones, simplificar y adaptar algunos ritos para que la celebración de las exequias del Obispo de Roma exprese mejor la fe de la Iglesia en Cristo Resucitado”, explicó el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas.

En una entrevista publicada después de la muerte de su predecesor, Francisco dijo que quería un funeral “sencillo”, similar al celebrado en enero de 2023 por Benedicto XVI, y que ya había elegido el lugar donde sería enterrado: Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas más grandes de Roma.

Las celebraciones mantienen los tres escenarios clásicos: la residencia del Papa difunto, la Basílica de San Pedro y el lugar de sepultura.

La verificación de la muerte ahora ocurrirá en la capilla privada del difunto, en lugar de en la habitación, y el cuerpo será colocado en un único ataúd de madera, con interior de zinc, antes de ser trasladado a San Pedro; Se eliminó el primer traslado al Palacio Apostólico.

En la Basílica Vaticana, el cuerpo del Papa difunto se expone directamente en el ataúd y ya no sobre un féretro alto; Durante esta exposición, el bastón papal no se colocará junto al ataúd, que estará cerrado la víspera de la misa funeral.

La tercera etapa, en el lugar del entierro, incluye el traslado del ataúd a la tumba y el entierro.

Un cuarto y último capítulo del libro litúrgico está dedicado a las disposiciones sobre las ‘novendiales’, las Misas en sufragio del Papa difunto celebradas durante nueve días consecutivos a partir de la Eucaristía exequial.

Las disposiciones canónicas para los funerales de un Papa fueron determinadas por san Juan Pablo II, en la Constitución Apostólica ‘Universi Dominici Gregis‘ (1996).

Según lo dispuesto en el número 27 de la constitución apostólica, después de la muerte del Papa, “los cardenales celebrarán las exequias en sufragio de su alma, durante nueve días consecutivos, según los términos del ‘Ordo exsequiarum Romani Pontificis‘.

En el capítulo V de la primera parte de la ‘Universi Dominici Gregis‘ aparecen los números referentes a los “funerales del Romano Pontífice” con reglas claras para el tratamiento mediático de la muerte.

“No es lícito a nadie fotografiar o captar imágenes, por ningún medio, del Sumo Pontífice, ya esté enfermo en cama o ya fallecido, ni grabar sus palabras en cinta magnética para reproducirlas posteriormente”, se lee en el documento.+

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