El rechazo II

La herida más profunda y dolorosa del corazón es el rechazo de parte de un ser amado. Tal vez ni la muerte hiere el corazón como cuando se sufre el abandono o el desprecio de un ser amado. Los resultados del rechazo son múltiples, pero las consecuencias espirituales son que el “enemigo del alma” le hace creer a la persona que  nadie lo quiere y que no es digno de recibir amor. Veamos qué nos dice la Palabra de Dios al respecto.

 

Cuando estas cosas suceden hay que colocarse en las manos compasivas del Señor. Él lo va a abrazar con el amor más puro hasta que logre la sanidad verdadera. Ver Lucas 4:18-19.

Salmos 34:18 “Cercano está  Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu”.

Veamos hoy la vida de José el patriarca de Israel.

¿Por qué sucedió un fenómeno constante de rechazo en la familia y en su vida? La historia de José es una de las más fascinantes de la Biblia.  Su nombre significa añadir (Génesis 30:24).

Datos personales de José:

Fue el  hijo de Jacob con Raquel, su esposa amada (Génesis 30:24-25, 35:24). 

Cuando José nació, en la familia se desataron tremendos problemas causados por los años de luchas internas entre el padre José, Jacob y Labán, abuelo materno de José. Así que allí, justo en el nacimiento de José, se produce el desarraigo de la mamá y de toda la familia, con toda la angustia que eso significa.

Creo que el tema no es fácil de entenderlo, por el hecho que la criatura capta también la inseguridad, la angustia y el temor de los padres; y eso puede ir perjudicando su vida. Si los padres no pueden darles seguridad, entonces ¿quién les puede dar? Allí mismo en el nacimiento de José empieza la tremenda angustia, pero no sabía que iba a terminar en el regreso de Israel a la tierra de Canaán. Esos días fueron de gran conflicto, hasta que termina huyendo de la casa de Labán.

Los primeros días de José no fueron de paz y alegría. Uno de los hechos más desbastadores de la vida de José fue cuando siendo muy pequeño su madre murió. Ver Génesis 35:16 al 19. Él creció sin el amor de la madre y aferrándose solo a Dios.

La misión de Jesús es restablecer nuestra relación con el Padre, destruida por el pecado; apartarnos de la condición de huérfanos y restituirnos a la de hijos, apoyándose en las palabras del mismo Jesús a sus discípulos: “No los dejaré huérfanos” Juan 14:18.

Veamos algunos puntos:

1.LA REPONSABILIDAD DE LOS PADRES EN EL RECHAZO FAMILIAR.

El rechazo instalado en la una familia (Ver Génesis 25:27-28 y Génesis 47:9) Así roba Jacob la bendición de su padre Isaac con engaños, y su hermano lo quería matar. Finalmente sale huyendo de su hermano y se va lejos. En la tierra de Harán, con engaños, a su suegro se hace casar con su hija mayor. Jacob inaugura el rechazo en la familia, pues rechazaba a Lea en forma abierta y amaba solo a Raquel, de manera que hacía diferencia en el trato entre los hijos de Lea y Raquel. Hacer distinción de hijos es catastrófico en una vida y una familia.

El Padre que tanto amaba a Raquel tenía un especial cuidado por José y Benjamín, y esto desata una reacción negativa en los hermanos de José hacia él.

El favoritismo puede ser terriblemente doloroso. (Ver Génesis 37:3-4; 19-20)

Los hijos de Jacob descubren muy pronto quién es el “preferido” de la familia. Ese hijo a menudo es de los más pequeños, como José en la Biblia. Era el hijo amado de Jacob. En su corazón, el padre no solo lo favoreció por encima del resto de sus diez hermanos, sino que demostró su favoritismo al regalarle la “túnica de colores” que él mismo hizo para él. Mientras tanto, los hermanos mayores se llenaban de ira al contemplar esa túnica adornada con tanto esmero, que se había convertido en el símbolo del rechazo evidente de su padre.

Jacob nunca imaginó que ese favoritismo sería el terreno propicio para producir los celos y la chispa que encendería un ambiente de dolor, hostilidad y odio permanentes. Evidentemente Jacob no actuó con mucha sabiduría. Solo provocó más rechazo sobre la vida de José. Terminan rechazándolo de tal manera que lo venden como esclavo para deshacerse de él. Desde su nacimiento hasta los 17 años (Génesis 30:24-37:2), José crece en medio del seno familiar, pero el odio fue tan grande que aún pensaron en matarlo.

 

2.EL RECHAZO Y LA PUREZA.

Isaías  11:2 Cuando el Espíritu Santo reposa sobre una persona, lo lleva a ver las cosas distintas; y si le permite a Dios, será una persona con un corazón puro. Esto en el mundo espiritual causa una reacción de rechazo del reino de las tinieblas.

Desde la caída de Adán y Eva, el ser humano rechaza la presencia de Dios y su Palabra.

Dios dio a Adán y Eva todo lo que necesitaban, con una advertencia: “No coman de ese árbol”. ¿Y qué fue lo que hicieron? Comieron del árbol prohibido. Rebelarse a la autoridad significa que rechazaron no sólo la palabra de Dios, sino al mismo Dios (Génesis 2:15–17; 3:6).

Y como le ocurrió a José, cada persona que se purifica y quiere ser pura espiritualmente, padecerá rechazo. Ver 1° Pedro 4:14.

Rechazo es la acción de rehusarse a aceptar o considerar a una persona o cosa a la que no se quiere o aprueba.

Jesús experimentó el dolor del rechazo. La Biblia se refiere al Señor como la “piedra angular”; es decir, la piedra de mayor importancia de una construcción. Pero aunque Él era la piedra del ángulo, los edificadores lo rechazaron (Mateo 21:42).

Ser rechazado significa prescindir de, hacer a un lado, ignorar, no tomaren cuenta, desechar algo como si no tuviera valor.

Rechazar a alguien significa rehusarse a tomarlo en cuenta, resistirse, oponerse a.

—Si rechaza a los demás, sus actitudes y acciones revelarán la intención de su corazón. Ver Jeremías 8:9.

Decida perdonar a los que le rechazaron y dejar todo en las manos de Dios para que la ira no se convierta en amargura dentro de su corazón. Ver Hebreos 12:15.

 

Veamos la pureza de José (Ver Génesis 37:5 al 11)

No hay nada más puro sobre la tierra que el Espíritu Santo; y su mover y manifestaciones provocan reacciones de rechazo en el campo espiritual. Así ocurrió con José: cuando fue vendido como esclavo, demostró su corazón puro. Cuando la esposa de Potifar le provocaba sexualmente, él mantuvo su integridad. (Ver Génesis 39:7 al 10).

Cuando estuvo en la cárcel y a lo largo de toda su vida fue íntegro, y Dios lo puso arriba, y prosperó a toda la nación a través de él. Ver Mateo 5:8 “Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”.  

 

3.TENEMOS QUE VIVIR LA CULTURA DE LA ACEPTACIÓN.

Es la clave para vivir en paz en todo ámbito. Como nuestro maestro divino lo hizo, imitemos su manera de amar a la gente. El aceptó a todos los seres humanos, como a la mujer tomada en adulterio.

Aceptar a todos es la clave para poder acercarnos a la gente con un mensaje de amor, y a pesar que no compartimos conductas de pecado, las personas serán transformadas cuando palpen el amor de Dios. A José y a muchas personas en el mundo, no lo aceptaban porque tenía una manera de ser especial. Y los cristianos tenemos que tener mucho cuidado de rechazar al que no entendemos.

José vivió el rechazo, pero también finalmente fue aceptado!! Aunque era el hijo favorito de su padre, fue traicionado por sus hermanos. Imagínese lo que sintió como adolescente al ser inesperadamente arrebatado de su hogar para ser llevado a un país extraño… ¡a vivir como esclavo! El dolor de perder a su familia habrá sido desgarrador.

Aun así, José aceptó la voluntad de Dios en su vida, y nos muestra el camino de la victoria: “no rechazar como reacción al ser rechazado”.

A pesar de recibir diversas traiciones una tras otra, José decidió no amargarse. Más bien, aceptó las circunstancias con humildad y confiando su vida a Dios. Los años pasaron y fue elevado a una posición de mucho respeto y poder. Cuando sus hermanos viajaron a Egipto en busca de comida, se encontraron a sí mismos a merced de José. Inmediatamente, él supo quiénes eran ellos, pero ¡ellos no sabían quién era él!

Él tenía un corazón perdonador, y esto le ayudó a centrarse en el futuro. En su corazón había comunión con Dios de manera comprometida, lo cual le permitió dejar el pasado. (Génesis 37:12–29 y capítulos 41–45).

¿Qué es la aceptación?

Aceptar a alguien significa aprobarlo o recibirlo de manera favorable o voluntaria. Debemos recibir y valorar a los demás por el valor que Dios les ha otorgado.

 

4.LOS TRES NIVELES DE LA ACEPTACIÓN

1) Aceptación cero.

“No importa lo que yo haga, nunca me aceptará”.

—La persona que lo(a) rechaza, alberga mucho dolor y amargura, y no es capaz de dar gracia y misericordia. Pero dice en Efesios 4:32  “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

2)  Aceptación basada en las acciones

—La persona que lo acepta sólo en base a cómo actúa, y transmite la siguiente exigencia: “Debes cumplir mis requerimientos” y muy pocas veces ofrece gracia y misericordia. Ver Santiago 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”.

3)  Aceptación incondicional

“No importa lo que haga, aunque falle, siempre me siento aceptado”.

—La persona que lo acepta, especialmente cuando falla, posee un corazón de gracia y misericordia y refleja el corazón de Dios. La Biblia dice: Zacarías 7:9 “Haced misericordia y piedad cada cual con su hermano”.

Una de las consecuencias del haber padecido rechazo es el temor al abandono. Y hay muchos creyentes que tienen el temor de ser abandonados por Dios. ¿Puede un hijo ser rechazado por Dios el Padre?

No!! Basados en varios versículos de la Biblia, podemos afirmar que un cristiano auténtico que ha confiado en Cristo puede ser que se equivoque, pero jamás será rechazado por Dios. Si usted tiene temor de que Dios lo abandone, aprópiese de la siguiente verdad que proviene de la inmutable palabra de Dios, Deuteronomio 31:8 “Jehová es el que va delante de ti; Él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas, ni desmayes”.  Y en Hebreos 13:5 “…porque El mismo ha dicho NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE”.

Génesis 28:15 “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido”. ACEPTE A JESÚS Y NO RECHACE AL ESPÍRITU SANTO!!

Que Dios te bendiga y tengas una semana de victoria en todo lo que hagas!

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