El spot publicitario de la generación solar: falsedades técnicas que terminan siendo costosas y perjudiciales

Tomo prestado la breve y contundente definición de los muy publicitados parques solares, que contra toda lógica y rigor técnico, se están instalando y promocionando masivamente en Misiones…y en otros puntos de Argentina.
La expuso el Ingeniero Electrónico José Luis Prado, en un breve y jugoso artículo, que en Carta de Lectores fue difundido por El Territorio, el 17/06/21.
Si bien respecto a los paneles solares, se publica mucha palabrería rimbombante y hueca (además de ser por lo general falsa), como lo de “energías limpias” (no lo son), “ambientalmente amigables” (groseramente falso), “energías alternativas” (no lo son, pues no sirven como energía de base); y conceptos edulcorados para captar desprevenidos e incautos desinformados; en cambio poco o nada bien respaldado técnicamente sale respecto a costos de instalaciones por MWh, costos reales por kWh medio generado, capacidad real de cobertura de la demanda futura de energía, y ahorros ambientales reales, incluyendo ecuaciones con TODOS los costos “ecológicos” reales.
Tampoco se dice casi nada, respecto al nulo efecto multiplicador de esas costosas erogaciones, pues los equipamientos principales son casi todos importados. Pero dejemos este aspecto por ahora, para no hacer muy extenso este artículo.
Algunos datos concretos.
Los “espejitos de colores” (paneles solares), son presentados casi como una panacea, como un “gran recurso” para la demanda eléctrica provincial. ¡FALSO!
Es previsible que en una década, en un proceso de desarrollo en el contexto de economía heterodoxa, Misiones necesitará disponer de 550 MW de Potencia Firme, adicionales, como lo corroboran los antecedentes energéticos provinciales. Los picos de la demanda se dan principalmente al oscurecer, hasta las 22 o 23 horas.
El aporte de los paneles solares, que se están instalando en parques de generación muy publicitados, de esa potencia adicional que sin duda necesitaremos, …¡en el pico de la demanda diaria, no aportarán ni un kWh, pues por lógica, no generan al oscurecer!
Por otra parte, las que llamo “renovables amputadas” eólicas y solares son intermitentes, y por eso son inútiles para operar como bases de ningún sistema eléctrico, excepto que funcionen conectadas a baterías de almacenamiento de energía, pero eso es muy costoso, y además totalmente anti ambiental.
Lo de “renovables amputadas es por la absurda ley que excluyó del concepto de “energías renovables” a las hidroeléctricas, excepto las pequeñas. ¡Una total incoherencia técnica y científica! Es como querer legislar para cambiar la ley de la gravedad.
Pero si se dijera que “en el futuro se les adosaran baterías, a los parques solares, para proveer energía estable”, omitiendo con ello el “pequeño detalle” de los costos altísimos de esa energía, y de la perniciosa contaminación que provocan los acumuladores, cabe analizar cuanta superficie será necesario utilizar, excluyentemente de todo otro uso, para disponer de 550 MW solares.
Hace poco se definió que el mini parque solar del barrio Itaembé Guazú, tiene exiguos 0,5 MW por hectárea.
O sea que para disponer de 550 MW necesitaríamos disponer de 1.100 hectáreas de tierra que en la pequeña y poblada Misiones, es escasa y costosa.
Además, esos 550 MW serán puramente nominales, pues solo alcanzan esa potencia en las horas del mediodía, de cuatro a cinco horas de cada día…siempre que no llueva o este nublado.
Si bien no es fácil obtener datos precisos acerca de la generación media anual de las solares –pues sus promotores lo ocultan, por el bajísimo rendimiento-, pueden hacerse algunas estimaciones bien fundamentadas.
La curva de generación de las solares, está en cero durante la noche, comienza a incrementarse lentamente al amanecer, alcanzando el máximo solo durante el entorno del mediodía, en un lapso de cuatro a cinco horas diarias, para luego decrecer al avanzar la tarde y volver a cero al oscurecer.
Al previsible bajo rendimiento esperable en zonas de alta insolación y nula nubosidad, como la Puna de Atacama; en zonas lluviosas y nubosas, como Misiones, deben restarse las muchas horas anuales en las que previsiblemente el rendimiento será muy bajo o nulo, por esos fenómenos atmosféricos.
Descontando horas nocturnas, horas de baja o media intensidad de insolación, el mes anual promedio de lluvias, y los muchos días nublados, el rendimiento real de los paneles solares puede estimarse entre el 25 % y el 30 % (o menos) del máximo teórico (el cual supone las 24 horas produciendo al 100 %).
Eso significa que aunque tachonen la provincia con “espejitos de colores” solares, con eso se podrá cubrir –en teoría- solo una pequeñísima parte de la energía adicional requerida en una década; además, la solar es energía intermitente (de baja calidad e imprevisible), por lo que necesitará el respaldo de nuevas centrales de base, las cuales como es conocido, solo pueden ser termoeléctricas (quemando combustibles), o hidroeléctricas o nucleares.
Volviendo al citado artículo del Ing. Prado, el costo por MW instalado de las solares, es el doble (tal vez incluso más) que el presupuestado para la gran hidroeléctrica binacional de Corpus; y cabe insistir, esta usina generará energía de calidad, calificable como de base, lo que no ocurre con las solares.
Sintetizando, y con disculpas por las inevitables complejidades técnicas expuestas, imprescindibles para la debida fundamentación del tema, cabe decir lo siguiente.
Más allá del spot publicitario de muy bajo vuelo y corto alcance, que es “batir el parche” pretendiendo demostrar las “ventajas y soluciones” de la energía solar, más allá de ser mera energía complementaria y muy marginal, o como solución puntual para consumos aislados (como una escuela o puesto sanitario rural, o destacamento policial o de fuerzas de seguridad confinado lejos de redes eléctricas); apostar a la solar como “gran solución” es simplemente, puro humo.
De seguirse en esa errada dirección, corremos el riesgo de volver a caer en un nocivo cuadro de pobreza energética, como el que frenó nuestro desarrollo, hasta que contamos con las generaciones de Acaray, Urugua-Í y Yacyretá.
Respecto a Yacyretá, como previsiblemente Paraguay necesitará utilizar todo el 50 % de la generación que le corresponde, y como el Sistema Interconectado Nacional demandará mucha más energía, es al menos dudoso que de esa gran usina hidroeléctrica podamos obtener toda la energía adicional que necesitaremos.
Es de importancia estratégica desarrollar nuestro enorme potencial hidroeléctrico, como sólido respaldo del desarrollo socio económico que debe ser nuestro objetivo irrenunciable, aportando energía limpia, económica y apta como base del sistema eléctrico.
Y cabe enfatizar, que la peor de las contaminaciones, es la provocada por la miseria extrema, lo cual es omitido por los promotores y militantes del ecologismo cavernario, el mismo que en los hechos, opera para mantenernos atados al subdesarrollo, como herramienta de sometimiento nacional.
Dudo que el Secretario de Energía de Misiones, promotor activo de los “espejitos de colores” refute estos fundamentos, básicamente porque dudo que con coherencia técnica pueda hacerlo.

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