Iguazú pierde millones: las filas en la frontera ya impactan en la economía
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Las largas filas en el paso fronterizo entre Argentina y Brasil volvieron a encender la preocupación del sector turístico de Puerto Iguazú. Esta vez, la Asociación Civil de Atractivos Turísticos de Iguazú (ACATI) decidió involucrarse formalmente en el reclamo por una frontera más eficiente, al considerar que las demoras ya afectan de manera directa la actividad económica de toda la región.
Desde la entidad sostienen que el problema dejó de ser una simple incomodidad para transformarse en una limitación estructural para el crecimiento del destino. Las extensas esperas que enfrentan diariamente turistas, trabajadores transfronterizos y residentes generan costos adicionales, desalientan el movimiento comercial y afectan la competitividad de uno de los principales polos turísticos de América del Sur.
“Estamos convencidos de que un cambio hacia controles inteligentes y modernos en la frontera liberará de forma inmediata todo el potencial turístico y comercial que nuestra región tiene para ofrecer”, señalaron desde la Comisión Directiva de ACATI al anunciar su adhesión a la campaña que impulsa una modernización de los sistemas de control migratorio y aduanero.
El planteo se suma a una demanda que gana cada vez más visibilidad entre empresarios, comerciantes y prestadores turísticos de la región trinacional. La congestión en el puente internacional que conecta Puerto Iguazú con Foz do Iguaçu se ha convertido en una postal recurrente durante gran parte del año, con picos especialmente marcados en fines de semana largos, vacaciones y jornadas de intenso movimiento comercial.
La campaña también viene creciendo en las redes sociales, donde miles de usuarios expresaron su apoyo a la iniciativa impulsada por Mario D’Arpino, integrante de la propia asociación. Para ACATI, el respaldo ciudadano confirma que se trata de una preocupación transversal que excede al sector turístico y afecta a toda la comunidad que vive y trabaja en la frontera.
Con el objetivo de ampliar la base de apoyo, la Comisión Directiva otorgó mandato formal a su presidenta, Jannine Nouche, para gestionar adhesiones de otras cámaras empresariales, instituciones intermedias y autoridades de la región. La intención es construir una posición común del sector privado y elevar el reclamo ante los organismos responsables de la administración fronteriza.
Los empresarios sostienen que una frontera más eficiente tendría efectos inmediatos sobre la actividad económica regional. No sólo facilitaría el ingreso y egreso de visitantes, sino que también mejoraría las condiciones para el comercio, reduciría costos logísticos y optimizaría la movilidad de miles de trabajadores que cruzan diariamente entre ambos países.
Bajo las consignas #MenosFilaMásTurismo y #MenosFilaMásIntegración, el sector busca mantener en agenda una problemática que consideran estratégica para el futuro de Iguazú. El diagnóstico es compartido: mientras la región consolida su perfil internacional y suma inversiones vinculadas al turismo, la infraestructura y los sistemas de control fronterizo avanzan a un ritmo mucho más lento que la demanda.
Para los empresarios, resolver este cuello de botella no es solamente una cuestión operativa. Es una condición indispensable para aprovechar plenamente el potencial económico de una región que vive, trabaja y se desarrolla a ambos lados de la frontera.
