Juicio a los Kiczka, día 1: reconocimiento de pruebas y una defensa basada en minimizar el abuso sexual infantil

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Pasadas las 8.35, los hermanos Germán y Sebastián Kiczka entraron a la sala de debates del Palacio de Justicia, donde se inició el juicio por tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil que los tiene como acusados. Esposados ambos. Con una sonrisa Germán. Serio y abstraído su hermano Sebastián, quien además enfrenta una acusación de abuso sexual simple. Los rostros se mantuvieron impasibles durante las horas de lectura de la causa. Pero intercambiaban risas cómplices con el equipo de la defensa, liderado por Eduardo Paredes y Gonzalo De Paula, cuyas estrategias, aunque coordinadas, están contrapuestas. El primero no tiene dudas de las pruebas que comprometen a su defendido. El segundo quiere inculpar al hermano para probar la “inocencia” del ex diputado puertista. 

Paredes dijo que no hay dudas sobre el material de abuso sexual infantil encontrado en las computadoras y teléfonos de Sebastián: “Videos que no se sabe dónde están, ni quiénes son”. Pero minimizó el hecho como un pasatiempo de “bajar videitos de Internet”. 

“El tema de bajar el video tiene buena prensa, pero es bajar videos, es trágico porque hay menores, pero no lo produce. Eso hay que poner en claro. Todo el caso se resume en bajar videos”. Finalmente, se amparó en las pericias psicológicas que recomendaron la atención profesional de Sebastián. 

Los peritos psicológicos marcaron en Sebastián una “personalidad neurótica con rasgos depresivos paranoides y esquizotípicos”, con indicadores de preferencia sexual no exclusiva, es decir que incluye tanto a niños como adultos. Pero agregan que es “un sujeto con perfecto conocimiento de su actuar ilícito por lo que sus facultades de juicio y voluntad no están afectadas para el delito que se le imputa”.

Sobre Germán, la pericia psicológica indica que tiene “un carácter narcisista, rasgos psicopáticos obsesivos compulsivos paranoides con predominio de características egocéntricas omnipotentes con tendencia a la pedofilia”. “Sin riesgo para sí mismo, pero no así para terceros por falla en el manejo de sus impulsos y gran habilidad para planear conductas ilícitas y delictivas y negar su existencia”.

La estrategia de Paredes incluyó comparar la tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil, con el alcoholismo y la obesidad, “enfermedades” que deben tener un tratamiento, pero no una condena.  

El abogado también relativizó la acusación de abuso sexual contra una niña de Apóstoles, a la que rechazó escuchar como testigo en el juicio: “La chica ni siquiera se acuerda, por eso traerla no aporta nada, es más, siguen siendo amigos. Y es un abuso simple. No es una violación, cosa que no se va a probar”.

Sebastián Kiczka se mantuvo serio durante toda la primera mañana del juicio en su contra. Su abogado apunta a buscar la inimputabilidad.

La estrategia judicial es clara: Sebastián es culpable, pero es inimputable. La de De Paula está atada a esto. El abogado de Germán insistió en que las computadoras donde se halló el material comprometedor, estaban en la casa donde vivía Sebastián y no el ex diputado. Difícil de sostener ese argumento y la Fiscalía tiene una batería de pruebas para contradecirlo. 

El abogado apostoleño deslizó una comparación polémica. Citó un informe de la Universidad de Palermo con jóvenes de entre 18 y 25 años en el que el 78 por ciento admitió ver pornografía. Pero las páginas pornográficas no incluyen material de menores de edad.

La Fiscalía, representada por Martín Rau y Vladimir Glinka, tiró munición gruesa en la presentación de los alegatos. Rau aseguró que hay “una gran cantidad de prueba” en contra de los acusados y descartó que estén “en estado de vulnerabilidad”. “No es una causa política, sino contra uno que jugó a ser político”, cuestionó. 

También señaló que Sebastián Kiczka, además del caso de abuso sexual, descargó y facilitó gran cantidad de material de abuso sexual infantil, con víctimas muy por debajo de los trece años, de “dos o tres años”.

Sobre Germán, el representante público apuntó que tenía y distribuía material de abuso sexual y descartó la “politización” de un caso que nació a partir de un alerta internacional, disparado desde Estados Unidos, que detectó el IP en Apóstoles, de un hogar que inicialmente no tenía un nombre identificado. “Me dolió en el alma ver menores de 7, 10, cuatro años. Los únicos vulnerables son los niños. No hay una sobreactuación. No son videítos de Internet”. 

Los fiscales Rau y Glinka desplegaron una batería de pruebas contra Sebastián y Germán Kiczka.

Glinka fue más duro y descartó cualquier tipo de “persecución política” vinculada a Germán. “No hay futuro político ahí. No lo conocía de antes de esa causa y de sus proyectos en la Legislatura no se puede aventurar que sea un gran político. Mucho Chat GPT y pocas ideas”, criticó. “Para la familia es más fácil decir que es un perseguido político. Pero los perseguidos políticos estaban dispuestos a morir por sus ideas. No a zafar. Pero no zafan más. Acá está la verdad. Son dos criminales comunes“.

A Pedro Puerta, el líder de Activar al que quieren citar como testigo, lo puso en el mismo nivel: “Mismo déficit que Germán. No son personajes políticos”, cuestionó sobre el hijo del ex gobernador que integraba la alianza Cambiemos cuando estalló el escándalo.

Sobre la estrategia de Paredes de buscar la inimputabilidad de Sebastián, Glinka respondió que el acusado conocía bien los alcances de su conducta. Recordó la frase que figura en el expediente, donde Sebastián dice: “Quiero la de 14…No se como pero siempre safo…Y mira q me coji menores” (la j es del original). Para el fiscal, esa frase revela el conocimiento de la gravedad de los hechos y como el hermano del ex diputado se jactaba de sus aberrantes gustos sexuales. 

El juicio se inició tras una extensa investigación que incluyó peritajes informáticos, allanamientos y material extraído de dispositivos electrónicos secuestrados.

La causa judicial se originó a partir de la operación internacional “Guardianes Digitales por la Niñez”, impulsada por la Unidad Fiscal Especializada en Delitos Informáticos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, en conjunto con organismos internacionales dedicados a combatir la explotación sexual infantil en internet.

Mediante el rastreo de direcciones IP y el monitoreo de plataformas de intercambio de archivos, la Unidad Fiscal logró identificar la actividad irregular proveniente de la ciudad de Apóstoles, donde residían los imputados. La Justicia misionera recibió la información y ordenó allanamientos, que derivaron en el secuestro de computadoras, notebooks, pendrives, discos ópticos y teléfonos celulares.

La pericia de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (SAIC) confirmó que tanto Germán como Sebastián Kiczka almacenaban en sus dispositivos material de abuso sexual infantil. En el caso de Germán, se contabilizaron más de 900 archivos, mientras que en el de Sebastián, unos 319. Parte de ese contenido coincidía con archivos previamente reportados por la Unidad Fiscal porteña.

La operación “Guardianes Digitales” fue clave para poner en marcha el proceso. Durante el procedimiento, además, se detectaron conversaciones y registros que servirán como prueba en el debate oral que tendrá lugar durante las próximas semanas ante el Tribunal Penal N.º1.

Según surge de las actas judiciales incorporadas a la causa, las pericias realizadas por la división de Cibercrimen de la Policía de Misiones y el uso del software forense Autopsy permitieron detectar en varias carpetas y dispositivos de los acusados una cantidad significativa de contenido MASI, con imágenes y videos de menores de edad -muchas de ellas con menores de 13 años- en situaciones de abuso sexual, incesto y zoofilia.

La investigación judicial reveló que ambos imputados utilizaban redes de intercambio P2P, plataformas de mensajería y almacenamiento sistemático en dispositivos personales, incluyendo notebooks, teléfonos, pendrives y CDs, para acceder y distribuir material ilegal con víctimas menores de 13 años.

Según las pericias de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (SAIC), los hermanos tenían más de 900 archivos MASI en sus computadoras personales y participaban de redes P2P como eMule, donde compartían material desde su domicilio en Apóstoles. 

La investigación detectó que Germán Kiczka configuraba su red para compartir automáticamente los archivos descargados, facilitando así su distribución global.

Pericias sobre la notebook Acer del ex diputado, socio y amigo de Pedro Puerta, indicaron la existencia de múltiples carpetas de respaldo y almacenamiento clasificadas por origen, fecha o dispositivo móvil, lo que para los investigadores demuestra una acción sostenida y organizada.

En ambos casos, los acusados no sólo consumían el material sino que lo mantenían disponible para otros usuarios de las mismas redes P2P. Además, en las conversaciones de WhatsApp recuperadas de Sebastián Kiczka, los chats sugieren una naturalización del intercambio de imágenes de menores y la búsqueda activa de este tipo de contenidos. En uno de ellos, incluso hace referencia a que “le cuesta dejar su adicción a las menores”.

El informe forense detalla que ambos imputados utilizaban alias o nicks recurrentes y que sus dispositivos tenían instalados programas diseñados para el intercambio directo de archivos con otros usuarios a nivel global. Esto les permitía intercambiar material de manera descentralizada y anónima, dificultando la detección hasta la intervención de la operación internacional “Guardianes Digitales”.

Asimismo, en el historial de navegación y en las conversaciones de la aplicación Telegram, se detectaron enlaces a grupos de intercambio de este tipo de material y mensajes explícitos sobre menores.

En uno de los apartados del expediente, se menciona incluso la participación de Germán Kiczka en grupos de mensajería donde se compartían enlaces y archivos que hacían alusión a contenido con “menores”, e incluso conversaciones donde se expresaban intenciones de acceder a menores de edad.

Además del hallazgo de archivos en formato de video e imagen, en la computadora de Germán Kiczka -identificada como una notebook marca Acer que será clave en el juicio-, se encontraron múltiples perfiles de navegación vinculados a su nombre y correo electrónico personal, en los que se registraron visitas a páginas con contenido ilegal, búsquedas relacionadas con material prohibido y descargas de archivos sospechosos.

La causa se inició en febrero y fue elevada a juicio a fines del año pasado, luego de concluir la etapa de instrucción. Los acusados llegaron al debate detenidos en el Penal de Cerro Azul, tras ser apresados luego de una fuga de la Justicia. El ex diputado puertista libertario fue hallado en Corrientes y su hermano en un camino vecinal entre Apóstoles y Cerro Azul. 

El tribunal deberá resolver no solo la responsabilidad penal por la tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil, sino también el hecho de abuso sexual simple que se le atribuye a Sebastián.

En las próximas audiencias, que serán cerradas al público, declararán los peritos que realizaron los informes forenses, más de 60 testigos vinculados a la investigación, personal policial y las víctimas.

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