La agricultura sin suelo que desafía a los ciclos de cultivo en Misiones y el mundo
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La producción hidropónica es un método de cultivo industrial que en lugar de tierra utiliza soluciones acuosas con nutrientes químicos disueltos, o con sustratos estériles como soporte de la raíz de las plantas.
Ya hace más de 10 años que en Misiones existen diferentes iniciativas de cultivo hidropónico que prosperan en mercados locales y son cada vez más elegidos por productores, sobre todo referentes a producción de hortalizas.
Algunas ventajas de este tipo de producción, distinto al cultivo convencional, según el ingeniero agrónomo José Luis Castañares, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), son la reducción del requerimiento de espacio, la higiene de los cultivos, la comodidad del trabajador, la optimización del uso del agua, la producción en lugares donde no hay tierra o es de mala calidad y la producción en climas variados.
Ahora bien, existen también ciertas limitaciones dadas por la inversión inicial, una mayor necesidad de especialización, la dependencia energética y el requerimiento de agua de buena calidad. De todas formas, son varios los referentes que aseguran que el alto costo de inversión es redituable ya que la producción es constante y genera ingresos a lo largo el año.
En ese contexto, la hidroponía se posiciona como una alternativa viable para los productores en Misiones y en el mundo, permitiendo mantener una producción continua durante todo el año.
PROSPERAR TRABAJANDO EN FAMILIA. Desde hace más de 5 años, Orlando Ferris produce frutillas en Garuhapé. En charla con Economis, explicó que con el sistema hidropónico “se puede producir todo el año, pero no son los mismos volúmenes. La cantidad de producción varía como así también los precios. La calidad en cuanto a vitalidad del fruto es la misma durante todo el año, sí cambia el tamaño. En tiempos calurosos las frutillas son más chicas, pero su sabor y color se mantienen”.

Junto a su familia y con gran entusiasmo fueron investigando y aprendiendo acerca del sistema no convencional. “Ya en el año 2017 fuimos investigando y aprendiendo… luego nos contactamos con ingenieros para aclarar las ideas”. Actualmente utilizan un sistema semi-hidropónico en mesadas elevadas cargadas con sustrato que son el soporte de las plantas. “Después de ver varios modelos; y teniendo en cuenta nuestros recursos, fuimos adaptando el sistema a nuestra medida económica”, sostuvo.
La génesis del proceso es con plantines propios y un manejo similar al de los viveros de frutillas. Una vez que se inicia, los resultados se ven relativamente rápido. “Las plantas desde su inicio comienzan a producir al tercer o cuarto mes y se extiende entre 6 y 9 meses. Entre esos tiempos recomiendo hacer dos plantaciones más para obtener así la producción continua”.
En cuanto a los riesgos en este tipo de producción y su experiencia, detalló que la actividad “demanda una atención 24/7… hay que estar pendiente todo el tiempo. Más aún en verano para que no les falte agua ni sombra, porque podés perder toda la plantación si no es suficiente el agua para riego”.
En invierno es un poco más liviana la tarea.
Pero dicha atención pormenorizada tiene su lado positivo: “la frutilla es una planta que si bien demanda mucha atención, a su vez es duradera…tenemos plantas que van por su quinto año” y esto se traduce directamente en el mercado y los clientes: “al tener continuidad te armás buena clientela y tenés alta demanda”.
En cuanto a productos químicos, Orlando indicó que “utilizamos muy pocos, sales para riegos nada más. Trabajamos con sustrato propio al que agregamos microorganismos. Estamos dando pasos muy importantes para alcanzar la autosustentabilidad. ¡Cada vez falta menos!”.
La vitalidad se mantiene, baja la producción en verano, a la frutilla le gusta los climas templados entre 20 y 27 grados. Después de los 35° se supone que ya no cuaja el fruto, en teoría, pero en la práctica se constata de que sí puede producir aún con mucho calor pero en menor escala y tamaño.
PIE FOTO: “La producción es familiar, esto la hace llevadera… Costó desde un principio, con un módulo, hasta alcanzar el objetivo: tres módulos. Ahora pasamos a otra meta, la autosustentabilidad, que seguramente nos llevará unos años más. Es todo inversión a futuro”.

UNA MARCA AFIANZADA EN EL MERCADO. De La Finca es una de las principales marcas comerciales de productos de hidroponia en Misiones y cuenta con un vivero en Leandro N. Alem, con tecnología aplicada para asegurar la producción aun en los meses del año que no sean la temporada natural del cultivo. Produce lechugas, albahacas, berros, menta y perejil y la comercialización se realiza en diversas localidades misioneras.
El proyecto, recibió un premio de la Asociación Profesional de Salud y Alimentos (APSAL) y fue diseñado e impulsado por Matías Sebely, quien también es fundador de Comida por un Dólar.
