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La corrupción disfrazada de historia sigue teniendo nombre de calle

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Fue nombrado como primer Gobernador del Territorio Nacional de Misiones desde el 1º de enero de 1882, hasta el 13 de abril de 1891, con el único mérito de ser hermano del entonces presidente Julio Argentino Roca.

 

Roca, conocido como “Gobernador Roca”, no solo vino a Misiones para su interés personal y de su familia, sino que fue violador de los derechos  y de maltrato a los aborígenes de la zona y de los misioneros.

 

 Su accionar en la provincia de Misiones, se caracterizó más por el saqueo y satisfacciones personales que por el crecimiento de las Misiones, ya que hizo pasar sus intereses particulares por el meridiano del “interés común”

 

Hasta hace pocos años, aproximadamente el 60% de Colonia Alberdi, pertenecía o figuraba a nombre de los herederos de Roca.

 

Luego de tantos años, el gobierno provincial aún se encuentra en proceso de devolución de las mismas.

 

Rudecindo Roca, usurpo y robó a Misiones 265.180 hectáreas. 

A su vez, su par -quien fuera por entonces gobernador de Corrientes-, Antonio Gallino, se quedó con 161.990 hectáreas y otros dos grandes compradores, fueron Gregorio Lezama (con 607.464 hectáreas) y Bernardino Acosta (con 337.480 hectáreas).  

 

De acuerdo a lo expresado por los especialistas: “No llegó a venderse la totalidad de la actual superficie de Misiones, por la inexactitud de la cartografía que disponían por entonces”. 

Eso hizo que no se vendiera la franja central de Misiones, sobre la divisoria de aguas, ya que se desconocía la anchura del territorio entre los ríos Paraná y Uruguay. 

 

Se sostiene que adquirió grandes extensiones de tierras, mediante secuestro y amenazas de muerte y luego un proceso de esclavización. Esto último sucedió en el actual municipio de Santa Ana, en el asentamiento actual de la reserva San Juan. Hasta allí trajo con la presunta intención de civilizarlos pero fundamentalmente a realizar trabajos pesados, para construir su casa, y terminó en un proceso de esclavización a aborígenes. Se cree que  a guaraníes, pero también a pampas, ranqueles, tobas y matacos.

 

 

Tampoco trepidó Roca en confundir razones de estado con satisfacción de las demandas de su ingenio azucarero de Rincón San Juan, en Santa Ana; ni en dar carácter de subversión armada y reprimir con la fuerza pública los reclamos de los indios que allí trabajaban. 

 

Existió un episodio, que se conoce como “La noche triste de los misioneros“, se enajenó, al decir Rafael Hernández, a vil precio, todo el territorio bajo la forma de ciertos certificados de la deuda pública (…) se sacaron a la venta predios de 25 leguas cuadradas cada una… Efectivamente, la ley que autorizaba al Poder Ejecutivo de Corrientes a vender aquellas tierras permitió que se enajenasen en manos de treinta y ocho compradores (entre ellos Roca) una superficie equivalente a dos millones de hectáreas, generando ‘los latifundios que pesan y pesarán en los destinos de Misiones’ según el comentario profético de Juan Queriel, de 1897”.

A decir de los historiadores, “el traspaso de tierras fue tan inescrupuloso a tal punto que el comentario era“… Como brasa caliente los predios pasaban de un comprador a otro: de los 38 compradores, 29 venden; en 11 de esos traspasos de dominio aparece el nombre de Rudecindo Roca como comprador definitivo o como temporario ya que en algunos casos se aparta, haciendo que la Escritura recaiga en el comprador que lo hace en tercer término.

 

Que nuestra ciudad tenga una avenida con su nombre, avenida Gobernador Rudencindo Roca, ladrón y violador de nuestro suelo misionero a favor de sus propios intereses, nos aleja de la verdadera historia de los misioneros,

 

Sacar su nombre de nuestras calles y de nuestra provincia debe ser un acto de justicia histórica y reparadora. Significa defender la identidad de los misioneros y de la ciudad de Posadas y no seguir honrando a quien la vilipendió, sustrajo, y utilizó a los misioneros  personalmente por poseer el poder de un apellido, quedándose injustamente con nuestras tierras violando los derechos fundamentales de sus habitantes y nuestras comunidades originarias.

 

 


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