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La economía de la pos pandemia ¿qué esperan los empresarios de Misiones?
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Con la reapertura de los hoteles y el turismo interno, Misiones ingresa a la “nueva normalidad” de la economía, con casi toda la economía vuelta a la actividad. Sin embargo, al correr el telón después de cuatro meses de cuarentena impuesta por la pandemia, las realidades son distintas y la recuperación irá a velocidades distintas. La industria de la construcción y la madera parecen ser los que van a picar en punta en la reactivación y, lógicamente, el turismo será el furgón de cola, aunque hay sectores como las automotrices que arrastran una larga agonía que sólo se profundizó con la parálisis por la cuarentena.
Los empresarios coinciden en que será central el rol del Estado, especialmente con el impulso que se le pueda dar a la obra pública, dinamizadora del empleo y con un efecto derrame en las ciudades.
“La recuperación será muy complicada para algunos sectores, fundamentalmente los relacionados con el turismo, el transporte y el entretenimiento. Pero va estar dada por un fuerte impulso de las obras públicas que es un sector que tracciona rápidamente la economía”, asegura Roberto Enríquez, de la constructora homónima, con rutas y obras de infraestructura en cartera.
“El rol del Estado es central y debe ser ejemplo en todo sentido. Necesitamos que la dirigencia política y empresaria abandonen las diferencias que hicieron a la decadencia del país. Se debe mirar un país de largo plazo con reglas claras y no confundir más a la gente con relatos por conveniencias momentáneas que mucho daño hacen”, analiza el empresario.
Para Enríquez, el rol del Estado es clave: “Siendo ejemplo. Si es incumplidor, cambia las reglas de juego cada 2 años, etc, es muy difícil construir un país sano y que genere confianza para la inversión nacional y extranjera. Lo importante es generar confianza y a partir de ahí todo es posible. Soy muy optimista en cuanto al futuro, creo que los jóvenes son una fuerza imparable en valores y responsabilidad ciudadana, muy comprometidos con el cambio climático, la transparencia, la calidad”.
El constructor considera que “en un año podríamos empezar a salir si se hacen las cosas bien.La construcción va ser el motor de la salida para arrancar y generar el optimismo necesario. Respecto al turismo, es el sector más castigado y al cual hay que ayudar a sostenerlo en estos momentos, aunque también soy muy optimista para el día después de la vacuna”, concluyó.
En la madera, con sus particularidades, se vive un veranito inesperado. “Estamos con una demanda insólita, especialmente de machimbres, y pedidos de exportación. Si bien el rubro sigue con precios desfasados (nunca pudimos empatarle a la inflación), hay movimiento, y eso, para la inercia de las industrias, es sumamente importante. Esperemos que pueda sostenerse este nivel de demanda”, explica Silvina Oliva, del aserradero Valerio Oliva.
Respecto de las condiciones generales para la salida de la crisis, la empresaria pone la lupa sobre el valor del dólar que “ya está quedando atrasado”.
“Vendemos a un dólar de 70 pesos y nuestros insumos los compramos a valor dólar blue, lo cual está empezando a reducir márgenes, y nos hace analizar cada pedido de exportación, ya que algunos productos dejaron de ser rentables. Respecto del mercado interno, somos cautelosos ya que tuvimos una catarata de cheques rechazados, por lo que estamos esperando a que las empresas, corralones y mayoristas mejoren sus condiciones. Nuestro gran temor es el rebote inflacionario que tendrá la emisión de pesos, y continuamos agobiados por la presión impositiva”, sentenció.
Lo mismo relata Guillermo Fachinello, titular de Apicofom y Villalonga: “Hay una reactivación de la construcción privada, de pequeñas obras y algunas obras públicas provinciales, y seguimos exportando, aunque con márgenes muy bajos. Hay que tener en cuenta para la industria de la madera todavía no se reactivaron los grandes centros urbanos, que son los que impulsan la demanda. También hay algo muy importante es que no se trasladó a los precios toda este desajuste que hubo, vemos que hay muchas empresas multinacionales que han subido sin motivos los precios, y también ladrillos por la gran demanda, venían a precios muy atrasados y actualizaron, subió un montón”.
Román Queiroz, presidente de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y de Amayadap, sostiene que “la salida de la pandemia va a depender mucho del AMBA”. “Julio y agosto seguramente seguirán con las mismas restricciones para la construcción, que es un motor para todo el país. 35 por ciento de la construcción pública y privada pasa por ahí. Así que serán meses complicados”, adelanta.
Para el empresario, el Gobierno manejó bien la crisis por la pandemia. “Más allá del pico de contagios de ahora, tardó en llegar y eso hizo que las provincias se pudieran preparar. La salida va a ser con un impulso muy fuerte de la construcción de obra pública y vivienda de madera y ya hay anuncios del Gobierno. Y cuestiones para generar exportaciones, en las que está trabajando el canciller Felipe Solá. El 2020 y 2021 serán años de crisis muy profunda, la caída industrial no se levanta así nomás, pero paciencia y a esperar”.
En la yerba se viven momentos particulares, que solo se pueden explicar en el sector. Mientras la producción disfruta un inédito momento de precios altos -la materia prima cotiza casi a 50 centavos de dólar-, la industria arrastra un alto endeudamiento y una pérdida de rentabilidad por el techo impuesto a los precios en góndola. Victor Saguier, presidente de la Cámara Molinera de la Zona Productora y ejecutivo de La Cachuera, advierte que en el programa Precios Máximos “nos obligan a congelar cualquier aumento desde que comenzó la cuarentena”.
“Después de seis meses de reclamar nos dieron apenas un 4,5 por ciento de incremento del precio. Lo consideramos muy insuficiente.Tuvimos una reunión con el ministro (Matías) Kulfas y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, en donde fundamentamos por qué necesitábamos un aumento como mínimo del 25 por ciento”, enumera.
“El sector del trabajo está pidiendo un bono de 6.000 pesos para reforzar los sueldos en esta pandemia, si se homologa nos va a significar otro esfuerzo financiero. Según Kulfas el esfuerzo es compartido, pero lo que vemos es que los únicos que hacen el esfuerzo somos los industriales y estamos perdiendo mucho dinero. No vemos que el sector sindical o el Gobierno nacional hagan un esfuerzo. El 4,5 por ciento que nos otorgaron en Precios Máximos es 5 o 6 pesos como mucho”, cuestiona.
“Estamos tratando de que entiendan que compramos la materia prima de contado. Guardarla por diez meses más o menos, molerla, envasarla, venderla y nos pagan a 45 o 50 días. Estamos muy endeudados y haciendo un tremendo esfuerzo financiero. No vemos la luz al final del túnel y estamos tratando de concientizar al Gobierno Nacional de que nuestro sector es muy particular. Si nos hubiera dejado aumentar 2 o 3 por ciento mensual a lo largo de seis meses, no hubiéramos llegado a esta situación. Esta situación es insostenible”, se queja.
Sergio Bresiski, presidente de la Cámara de Comercio de Posadas y dueño de Premoldeados Posadas revela “una fuerte reactivación de las ventas de materiales para la construcción” y que “están faltando algunos insumos, como ladrillos, machimbre o cerámicas porque algunas personas se vuelcan a refaccionar su casa o a construir, ya que tienen ahorros y en este momento no pueden acceder a otras alternativas, como el dólar”.
“Los precios están retrasados, según la comparación que hago del valor de la bolsa de cemento como referencia, es como si los precios de los insumos tomaran un valor del dólar a 72 pesos. Esperemos que no haya aumentos, pero ya estuvimos viendo algunos incrementos y correcciones. En Premoldeados Posadas estamos trabajando en horas extras en las tres líneas de producción y contratamos dos personas más”, relató.
Luis Steffen, presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico aventura que la salida de la crisis pasará por “exportar todo lo que se pueda para ingresar la mayor cantidad de divisas. Hay que fomentar la exportación con exenciones impositivas para hacernos más competitivos con el resto del mundo”.
“Necesitamos que lo más pronto posible la industria se ponga a producir al 100% para que no falte mercadería y riesgo de una hiperinflación por la emisión monetaria en curso. Debemos modernizar los convenios colectivos de trabajo para incentivar la inversión y tener un programa económico macroeconómico para saber a dónde queremos ir”, agregó.
El empresario respaldó el planteo del gobernador Oscar Herrera Ahuad para que Misiones tenga un tratamiento impositivo diferente al resto del país para poder bajar costos de producción.
René Mangiaterra, dueño MM Bioenergía (Planta de Biomasa de Cerro Azul que estará operativa a fin de año) reseñó que “si hubiéramos sabido todo lo que iba a pasar, seguramente no lo hacíamos. Pero estamos acá, apostando al futuro. Tenemos un contrato por el cual tenemos que empezar a inyectar energía al sistema interconectado en febrero”.
El sector automotriz vive una paradoja. Pocas unidades de venta, pero un mercado de alta gama que sostuvo la demanda. ““Seguimos en una situación difícil. Este año se venderán solo 150 mil unidades. Sin embargo, en Misiones se vendió bien en alta gama”, explica Frances Lowe, presidenta de concesionarios Lowe. El sector viene en picada desde hace dos años y la pandemia no hizo más que profundizar la crisis. Se llegaron a vender un millón de unidades anuales y ahora se bajó la proyección de 250 a 150 mil unidades. Pero en Misiones, con el sector forestal que no paró y la yerba en bonanza, las unidades de alta gama siguieron saliendo. “Pero no podemos reponer stock porque las fábricas están paradas y faltan repuestos. Tampoco podemos tomar decisiones porque no hay plan”; cuestiona Lowe.
La empresaria apunta un dato clave para el sector. La pandemia pudo haber cambiado la forma de comercialización a la virtualidad, lo que podría afectar a los concesionarios una vez pasada la cuarentena. “Pasaríamos a ser comisionistas de las fábricas que son las que están vendiendo planes”, explicó. Estructuras nuevas, como la de Lowe en Posadas, podrían quedar demasiado grandes.
Lowe, de larga tradición en Misiones, sostiene que aquí se administró bien la cuarentena, aunque pidió “más velocidad” en la reapertura o algunas empresas “quedarán en el camino”.
Gustavo Alvarenga es presidente de la Asociación Misionera de Bares, Hoteles, Restaurantes y Afines de Misiones y además es dueño del hotel Julio César de Posadas y de Ytororó Lodge, en Dos de Mayo. Durante la cuarentena fue uno de los encargados de discutir con el Gobierno las condiciones de la reapertura, mientras se las ingenió para seguir generando ingresos y cubrir los gastos mínimos. Hasta vendió empanadas gourmet el día de la Independencia. “Nuestra situación es muy crítica. Vamos por el quinto mes de caja cero. El turismo interno es bueno pero para un sector muy chico que no alcanza para todos. Creo que la recuperación recién va a llegar el año que viene recién, si todo va bien, pero va a ser lenta. Lo único que al turismo lo va a recuperar en serio, va a ser una vacuna. Si no se abren las fronteras en forma global, va a ser muy difícil todo, porque no hay eventos y eso tracciona muchísimo”, analiza.
El turismo es, sin dudas, el sector más golpeado por la pandemia y el que más tardará en recuperarse. Juan Manuel Zorraquín, CEO de Posada Puerto Bemberg, explica que “para nosotros es una situación compleja, porque es una industria que no tiene stock, vivimos del servicio que prestamos, por lo que quedamos, desde el momento en que se cerraron los alojamientos, con facturación cero, sumada a la normativa de devolución de dinero, lo que generó un impacto doblemente negativo, porque lo ideal hubiera sido reprogramar”.
“Después se tomaron ciertas medidas, desde la Nación, pero no fueron inmediatas. El ATP comenzó a funcionar en abril, por lo que pagamos todo marzo trabajando la mitad del mes. En Misiones se tomaron también medidas, como la baja de impuestos, pero no es cero. Y Energía de Misiones nos siguió facturando igual que el hotel abierto”, relata.
El empresario señala que “el turismo interno no es solución para Iguazú, porque vivimos de otros visitantes, fuera de la provincia y del país, mucho Brasil, mucho regional e internacional”. “Pero es una luz. Vislumbramos que para el 1 de septiembre, puedan tener proyección de apertura todos los hoteles, si se abren los vuelos de cabotaje. El dilema hoy es abrir e ir a pérdida o tener una pérdida controlada. La situación económica es frágil. Nos va a costar mucho. No sé cuántos pueden haber caído en el camino. Debemos pensar en un sistema preventivo de crisis”, reflexiona.
