La epidemia de los ultraprocesados

Cada año que pasa aumenta el consumo de ultraprocesados así como las enfermedades crónicas (diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer) derivadas del mismo. Y cada vez más se aprecia el reemplazo de estos productos por alimentos saludables. 

Los ultraprocesados son alimentos industriales elaborados a partir de sustancias derivadas de otros alimentos, modificándolos por completo su forma original. Y cuyo consumo tiene efectos negativos para la salud.  Contienen aditivos, conservantes, azúcares añadidos y sal; además tienen cantidades bajas o nulas de nutrientes, como, fibra, minerales y vitaminas.

Algunos alimentos procesados son: dulces, helados, salsas comerciales, pan refinado, papas fritas, aderezos, snacks, jugos concentrados y en polvo, bebidas energéticas, gaseosas, embutidos, etc. 

Por otra parte, existen los buenos procesados que son los que han sufrido algún tipo de procesamiento industrial, pero a diferencia de los anteriores, estos se realizan con el fin de volverlos más beneficiosos en sus propiedades nutricionales y seguros, sin modificar la calidad de los mismos o con una modificación mínima. 

Ejemplos de buenos procesados: leche pasteurizada, yogur natural, kéfir, queso fresco o madurado pan integral, avena, harinas de legumbres, legumbres secas, aceite de oliva extra virgen, tofu, infusiones, etc. 

Entonces… los alimentos ultraprocesados si son malos y dañan nuestra salud y los buenos procesados si son alimentos buenos.

Comprar en las ferias en lugar de los supermercados, es una forma de saber que estamos consumiendo alimentos no procesados. Elegir alimentos no procesados, aquellos que se consumen de forma natural, tal y como son (verduras, hortalizas y frutas, frutos secos, legumbres, pescados, carnes y cereales integrales) o los buenos procesados son decisiones que influyen directamente sobre nuestro bienestar y salud.

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