Las cinco claves económicas de la semana que pasó

A continuación repasamos cinco noticias o hechos de gran impacto en la economía nacional y local de la semana que concluyó ayer:

1) Arrancó una semana de manifestaciones. Ayer fue la marcha -los medios destacan que masiva- del 1A, apolítica, si, pero con un claro tinte de apoyo al gobierno de Cambiemos. Es el aperitivo antes del primer paro general convocado por la CGT para el próximo jueves. La marcha de ayer, el alcance del paro, tendrán sin dudas un impacto en el rumbo de la política económica.

2) El gobernador Hugo Passalacqua estuvo en Porto Alegre con sus pares de las dos “provincias” brasileñas limítrofes con Misiones: Río Grande y Santa Catarina. Firmó la Carta de Porto Alegre, junto a José Ivo Sartori (Rio Grande); y Raimundo Colombo (SC) para impulsar el comercio y hasta la creacion de cooperativas binacionales. Misiones quieren más puentes, más conexiones, y si logra reactivar sus puertos, convertirse en la puerta de salida para la soja brasileña.

3) El peor año para las exportaciones. Esta semana el IPEC difundió en detalle las estadísticas de las exportaciones misioneras del 2016. Paradoja: el año que arrancó con una gran devaluación que hizo ilusionar con una vuelta de la competitividad de las exportaciones, terminó siendo el peor para los envios misioneros al exterior desde la crisis de 2001-2002. La explicación hay que buscarla por dos lados. La inflación le ganó a la suba del dólar, lejos. Pero a eso, se suma el mal contexto externo. Los importadores de tabaco, yerba, pasta celulósica o té, pagaron menos a los misioneros por esos productos. Además, la guerra en Siria golpeo fuerte a los envios de yerba.

4) El laudo que aún no se conoció. Mañana lunes debería conocerse el laudo de la Secretaría de Agricultura de la Nación por el nuevo valor de la yerba (hoja verde y canchada) que reemplazará a los actuales valores de $5,10 y $19,20 para el período que arranca en abril y durante los próximos seis meses (finaliza en septiembre). Los trascendidos hablan de un ajuste en torno al 17%. No está nada mal, teniendo en cuenta proyecciones privadas de inflación que durante esos seis meses rondan el 10%. De todas formas, como quedó de manifiesto en la crisis yebatera -que no concluyó, porque lo que terminó, si, fue el conflicto de la toma del INYM- acá lo importante es que el precio se cumpla y no sea una mera referencia. De nada sirve laudar un precio “para la tribuna” si después no se le pone el cascabel al gasto y se obliga a efectivizar el cumplimiento de ese precio. Una vez más: la crisis yerbatera no se resolvió aún, y lo que suceda en las próximas semanas será clave.

5) Cerró el blanqueo. Ya no hay más tiempo. Quien no entró al blanqueo lanzado por Macri, deberá permanecer a las “sombras” del fisco argentino o pagar impuestos y multas mucho mayores para blanquear. El miércoles se darán las cifras finales, se especula que superarán los 110.000 millones de dólares. Como muestra basta un botón: en los dos blanqueos anteriores del kirchnerismo, la cifra nunca superó los u$s 5.000 millones. Algo similar sucedió en regímenes parecidos que lanzaron los gobiernos de Alfonsín y Menem. ¿Qué cambió? Todo parece indicar que el miedo a ser detectado. La mejor campaña del Gobierno de Macri no tuvo que ver con la confianza en el país, sino con el “espanto”. Se trabajó fuerte para dejarle en claro a los que no declararon sus bienes que a partir de este año los países intercambiarán información para detectar con facilidad a los evasores. Una reflexión: si esto no se cumple en los hechos, más allá de que el blanqueo sea un éxito, una vez más, se terminará castigando a los que pagan impuestos. Este tipo de conductas generó la enorme masa de dinero que los argentinos tienen depositados afuera. El nivelar para abajo. El castigar siempre al que cumple. Un clásico argentino.

 

Martin Boerr

 

 

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