Levi Yeyati: “Es fácil rebotar un año, es muy difícil crecer 10 años al 3%”

Eduardo Levi Yeyati es un economista cercano al Gobierno de Mauricio Macri pero que conserva su independencia de criterio y una mirada independiente del rumbo económico y las medidas que se toman.

Asesor de la jefatura de Gabinete, este profesor de la Universidad Di Tella y responsable de la consultora Elipsys, concedió una entrevista al diario Clarín donde reconoció que la normalización de la economía (salir del cepo, volver a los mercados, etc) es mucho más fácil que poner en marcha un programa de crecimiento sustentable en el tiempo.

“Lo primero lleva esfuerzo y tiene sus riesgos. Pero se sabe el camino porque ya se hizo antes y en otros países. También hay medidas que consisten en dar marcha atrás errores de los últimos años. Pero desarrollar un país como la Argentina, mejorar su educación, seducir al inversor local e internacional es mucho más complejo porque no hay una receta conocida”, se sinceró, en una entrevista realizada por el periodista Ezequiel Burgo.

A continuación, reproducimos un tramo de la misma:

-¿El crecimiento también es difícil?

-El crecimiento es uno de los aspectos fundamentales del desarrollo. Es fácil rebotar un año, es muy complejo, muy difícil crecer diez años al 3%. Es tan difícil que nunca lo hemos hecho.

– ¿Este año rebotamos o crecemos?

-Lo sabremos en 2018. Si los factores que impulsan el crecimiento son persistentes entonces posiblemente sea el primer año de una ola de crecimiento. Si los factores se agotan en un año y no se renuevan, habrá sido un rebote.

-¿A qué factores se refiere?

-La producción de bienes agrícolas, la inversión que este año estará muy cargada por la inversión pública y al aumento del empleo que debería dar impulso al consumo. La expectativa es que estas fuerzas tengan una segunda ola de crecimiento en 2018.

-¿Pero la inversión crece?

-Crece la inversión pública pero sabemos que tiene un límite: los recursos fiscales no abundan porque hay déficit fiscal. Entonces la persistencia de esa inversión depende de seducir a capitales privados que es la apuesta del Gobierno con la ley de participación público-privada.

-¿La recesión quedó atrás?

-Sí, se terminó. Pero vamos a necesitar meses para reunir los datos y corroborarlo empíricamente.

-El Gobierno ya anunció la salida

-Lo que el Gobierno hace es otra cosa: dado que el impacto de la salida de la recesión ocurre con un rezago, anticipa la noticia para reducir el tiempo que lleva percibirla. Ahora, si después el poder adquisitivo de las personas no sube o no consiguen trabajo, será muy difícil de convencer que se salió de la recesión.

-¿Es por eso qué aún no se percibe?

-El crecimiento de este año será muy desigual. Veremos sectores que crecen muy marcadamente, como el campo, y otros que incluso pueden llegar a contraerse. Habrá brotes verdes conviviendo con sectores que todavía están ajustando. Dentro de la comunidad empresarial habrá percepciones desiguales.

-¿Y entre los trabajadores?

-Es más complejo porque depende de cómo el crecimiento impacta en el mercado laboral. Da la sensación que la expansión de la actividad de este año no tendrá un efecto particularmente alto sobre el empleo. El hombre de la calle es esencialmente el trabajador o la familia del trabajador, no una persona que mira los indicadores y los brotes verdes como un analista macroeconómico. A esa persona la recuperación de la que habla el Ministerio de Hacienda le llegará cuando tenga un salario o su poder adquistivo aumente, cuando se entera de que el amigo que había perdido el trabajo vuelve a tenerlo.

-¿Ya no queda margen para crecer a expensas del déficit?

-No porque el desequibrio fiscal es tan alto que empezaría a afectar en la inversión. La pregunta entonces es si elegiría ir más lento en términos inflacionarios. Es parte de una discusión que se dio en algún momento y se eligió este camino.

-¿Y usted elegiría bajar la inflación de manera más lenta que la anunciada?

Digamos que de las tres variables la que menos margen tiene para ceder el Gobierno es en la expansión del déficit fiscal. Este año tendrá un rojo menor por el blanqueo. Pero si no se crece rápidamente, controlar ese déficit será sumamente complicado.

-El Gobierno dice que el dólar no está apreciado, ¿le preocupa el nivel del tipo de cambio?

-El dólar ha sido, junto con el déficit, una de las variables de ajuste de este país. Como decía el economista Carlos Díaz Alejandro, la sobrevaluación es como un elefante blanco, dificil de describir pero cuando ves uno por la calle te das cuenta. Modelar el tipo de cambio de equilibrio en Argentina es muy dificil porque vivimos muchos años apreciados y entonces nuestro equilibrio es la apreciación. Pero hay indicadores en la calle y en las fronteras que dicen estamos apreciados.

-¿Y usted qué preferiría?

Preferiría un tipo de cambio mas alto. Pero todo tiene costo. Si se sube el habrá más inflación. ¿Y si suben los precios, se toleran o aumentan la tasa para morigerarlos? Si la tasa aumenta habrá menos crecimiento. Hay que priorizar y, en mi opinión, el crecimiento es lo más importante. Una devaluación no daría crecimiento instantáneo pero en el mediano plazo el tipo de cambio debería ser más competitivo.

-¿Cómo se interpreta el aumento del empleo público de 2016?

-Puede ser un reflejo o reacción al problema de generación de empleo. En el caso argentino gran parte de ello ocurre en provincias que les cuesta generar empleo privado y es una continuación de los últimos años. Pero volvemos al principio, es mucho más difícil y complejo resolver el problema del empleo privado que bajar la inflación. No hay fórmula probada, hay que experimentar.

 

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