¿Los abogados pueden caer en información falsa y perjudicar su estrategia legal?

Por María Belén Alvarez Echazú, Abogada y Periodista. La difusión de noticias falsas (fake news) en Internet es uno de los mayores desafíos -y problemáticas- que hoy debe enfrentar la audiencia digital a la hora consumir información publicada por los medios de comunicación. En este contexto de sobrecarga informativa con trampas, repasamos con Fernando Tomeo, abogado especialista en tecnología y profesor de la Universidad de Buenos Aires, el fenómeno en alza y nos preguntamos si puede llegar a afectar el ejercicio profesional de los colegas.
Las fake news consisten en la difusión intencionada de desinformación a través de las plataformas y medios digitales, redes sociales y medios de comunicación tradicionales. Esta problemática tiene un gran impacto en Internet donde las noticias se difunden a gran velocidad y de manera global. “Conceptualmente, es mentira. Es desinformación. Es falta de verdad”, resumió Tomeo.
El fenómeno no escapa a la agenda global y regional. Por ejemplo, en las últimas elecciones presidenciales de Brasil se registraron una gran cantidad de noticias falsas en las redes sociales, impulsadas por simpatizantes de los dos candidatos: Jair Bolsonaro y Fernando Haddad.
A esto se suma, la intromisión de Rusia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos donde Donald Trump se consagró ganador. No son casos aislados. Al menos 18 países vieron afectadas sus elecciones entre 2016 y 2017 por la proliferación de noticias falsas online, advirtió la ONG Freedom House en su informe “Libertad en la Red 2017: Manipulación de redes sociales para socavar la democracia”.
Peor aún, otro documento elaborado por Knight Foundation, alertó que el 89% de las cuentas de Twitter que difundieron las fake news de la campaña siguen activas y publican más de un millón de tuits por día. Por esta razón, ya varios actores alrededor del mundo tomaron cartas en el asunto y hasta un puñado de gobiernos se aventuró a debatir y sancionar regulación específica.
Entre ellos, Malasia, en 2018, sancionó una de las primeras leyes “anti fake news” que impuso severas multas y penas de hasta seis años de cárcel por crear, publicar o diseminar noticias “total o parcialmente falsas” que afecten al país o a sus ciudadanos. Alemania, por su parte, en 2017 sancionó una ley que obliga a las redes sociales a eliminar contenido falso y de odio de sus plataformas o enfrentarse a elevadas multas.
Ahora bien, la difusión intencionada de desinformación no solo afecta los procesos electorales. “Pueden afectar un Estado de Derecho y el proceso electoral como sucedió con Donald Trump, pero también pueden afectar otros intereses muy importantes como es la reputación de una persona, la imagen de una compañía y el honor. Las plataformas que favorecen la circulación de información falsa, favorecen la afectación de derechos personalísimos fundamentales y estructurales de las persona”, explicó Tomeo.
¿La audiencia digital es consciente de las consecuencias de la desinformación?
La gente, según Tomeo, no siempre evalúa adecuadamente el contenido que está consumiendo. “Por la necesidad del ‘ya’, las personas a veces escanean y directamente reenvían la información. No hay una conciencia de evaluar lo que se está leyendo y la fuente de dónde viene”, subrayó.
En esa línea, un trabajo de investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), publicado por la revista Science, concluyó que las informaciones falsas se difunden “significativamente más lejos, más rápido, más profunda y ampliamente” que las verdaderas “en todas las categorías de información”.
El mismo grupo de expertos también precisó que las informaciones falsas reciben un 70% más retuits que las veraces. Del análisis de 126.000 afirmaciones difundidas en Twitter, entre 2006 y 2017, los investigadores determinaron que las mentiras, además, triunfan porque suelen provocar respuestas de temor, indignación y sorpresa.
En este contexto, ¿los abogados también pueden caer en información falsa y perjudicar el estudio de un caso?
Para el especialista en tecnología, la información es la base de la estrategia legal. Entonces, el abogado, como cualquier integrante de la audiencia digital, puede ser víctima de las fake news y afectar su trabajo. “Hay información exagerada, desvirtuada y fuera de contexto”, advirtió.
Para hacer frente a esta problemática, Tomeo remarcó que debe haber una reacción proactiva de las redes sociales. “No hay que esperar a ser notificados para evaluar dar de baja las fake news , esto tiene que ser al revés. Tiene que haber un control interno desde las redes sociales para esto no suceda y externo desde el Estado para que se generen mecanismos de prevención y eliminación”, sostuvo.
Además del debate sobre nueva regulación y mecanismos de control, en el último tiempo, los gigantes de la Internet -como Facebook avanzaron con alianzas de fact-checking con el propósito de lograr verificar el contenido publicado y exponer las noticias falsas.
No obstante, los actores involucrados -por solo enumerar: medios de comunicación, sociedad civil, gobiernos y expertos- destacan la importancia del acceso a una “información de calidad con fuentes verificables” y una “audiencia alerta”.

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