FAKE NEWS

Bernarda Llorente llega a Posadas para analizar los discursos de odio y la violencia digital

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La periodista y especialista en medios y nuevas tecnologías Bernarda Llorente brindará este jueves 3 de septiembre una charla en Posadas sobre discursos de odio, violencia digital, fake news, polarización política y fanatismos, con una mirada puesta en la construcción de redes más seguras.

La actividad se realizará desde las 18.30 en el SUM del edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, ubicado sobre Tucumán 1946. El encuentro propone abordar uno de los principales desafíos de la comunicación contemporánea: cómo interactuar en entornos digitales atravesados por la desinformación, la confrontación política y distintas formas de violencia.

Bajo el eje “Discursos de odio y violencia digital. Fake news, polarización política y fanatismos. Herramientas para construir redes seguras”, Llorente planteará herramientas para comprender los mecanismos mediante los cuales circulan los contenidos falsos y se profundizan las posiciones extremas en las plataformas digitales.

La especialista cuenta con una extensa trayectoria en medios de comunicación, producción audiovisual y nuevas tecnologías. Es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Buenos Aires y fue presidenta de la agencia Télam hasta finales de 2023. También se desempeñó durante una década como subdirectora de Programación y Contenidos de Telefe.

Su recorrido profesional combina la gestión de medios con el análisis de las transformaciones que atraviesan las audiencias y las nuevas formas de producción y circulación de información. En 2019 obtuvo el Martín Fierro de radio y televisión por el programa “Detrás de lo que vemos”, del que fue conductora y productora general.

Llorente también desarrolló actividades de capacitación y formación en distintos países de América Latina y en escenarios internacionales como Rusia, Turquía, Portugal, Estados Unidos, Emiratos Árabes, Grecia y China, vinculadas con medios, comunicación y nuevas tecnologías.

Su trayectoria fue reconocida con la distinción de Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y por el Senado de la Nación.

En un contexto en el que las redes sociales se convirtieron en espacios centrales para informarse, debatir y construir opiniones, la propuesta apunta a correr la discusión del terreno de la mera confrontación y aportar herramientas concretas para identificar la desinformación, reconocer dinámicas de violencia y reducir los riesgos asociados a la exposición digital.

La charla se presenta así como una oportunidad para discutir no solamente qué contenidos circulan en las redes, sino también cómo se construyen las conversaciones públicas y qué capacidades pueden desarrollar usuarios, instituciones y comunidades para desenvolverse en entornos digitales más seguros.

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Milei y la realidad que no encaja

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Hay un problema que Javier Milei parece no poder resolver con insultos, posteos, cadenas de retuits ni explicaciones económicas: la realidad insiste.

Insiste en los supermercados, en las tarjetas de crédito, en las familias que se endeudan para llegar a fin de mes. Insiste en las encuestas. Insiste incluso en las redes sociales, ese territorio donde el Presidente construyó buena parte de su identidad política y que ahora empieza a devolverle señales incómodas.

Según un informe de Ad Hoc, consultora especializada en comunicación política, las menciones al Presidente pasaron de 13 millones en febrero de 2025 a 3,7 millones en junio de 2026. La consultora habla de “fatiga digital”: el ecosistema libertario perdió capacidad para instalar conversaciones y disputar agenda.

Hasta ahí llega una de las fortalezas que hicieron posible al Milei político.

Pero el problema es bastante más profundo que una caída en las redes.

Porque Milei tiene una explicación para casi todo. Si la gente no percibe la recuperación, no es porque la recuperación no haya llegado a su vida cotidiana: es porque no sabe reconocerla. Si aumenta el endeudamiento, es un problema entre privados. Si un periodista publica información que contradice el relato oficial, el problema es el periodista.

La posibilidad de que sea su interpretación de la realidad la que necesite una revisión parece no formar parte de las alternativas.

Y quizás ahí esté la clave para entender este momento de su presidencia.

Porque Milei ya no presenta su rumbo solamente como una política económica. En el colegio ORT, una institución educativa de la comunidad judía, dejó ver hasta dónde llega su convicción. Allí presentó su nuevo libro y habló de capitalismo, judaísmo, cristianismo y propiedad privada como parte de una misma construcción moral. Dijo que sus valores son “no negociables” y que, aunque recibió presiones para modificar el rumbo y ser más “laxo”, no está dispuesto a hacerlo.

No es un detalle menor.

Cuando un programa económico se convierte en una cuestión moral y, además, adquiere una dimensión religiosa, discutir sus resultados deja de ser suficiente. Si el rumbo es presentado como expresión de valores superiores, cambiarlo puede dejar de parecer una corrección política para convertirse en una traición.

Y Milei fue todavía más lejos.

En su nuevo libro sostiene que Dios creó el capitalismo, que el liberalismo es la ideología del Creador y que el marxismo forma parte del mal. En el discurso presentado en ORT llegó a calificar a Karl Marx de satánico.

Ahí ya no estamos solamente frente a un Presidente defendiendo una política económica.

Estamos frente a un Presidente que parece haber convertido sus convicciones económicas en una misión.

Y cuando la política se transforma en misión, cambiar de rumbo puede parecer una traición.

El problema es que afuera de esa construcción hay un país que sigue pagando las cuentas.

Según los datos difundidos esta semana, 20,6 millones de argentinos tienen algún tipo de deuda y alrededor de seis millones directamente no pueden pagarla. La deuda de las familias alcanza los $74,2 billones.

No parece exactamente el escenario de prosperidad que Milei celebra.

Y acá aparece una de las contradicciones más interesantes de estos días. Jonatan Viale, uno de los periodistas más identificados con el universo libertario, tuvo que advertirle al Presidente que no puede ignorar a quienes no llegan a fin de mes.

Agustín Laje, desde el mismo universo ideológico, planteó que si la derecha no consigue mejorarle la vida a la gente, la izquierda vuelve.

La advertencia ya no viene solamente desde afuera.

Y la respuesta de Milei, según las versiones periodísticas, fue el enojo.

También se enojó con Marcelo Bonelli después de que el periodista publicara información sobre Luis Caputo y la decisión presidencial de no modificar el rumbo económico. Caputo salió a desmentir esa versión, mientras otra reconstrucción periodística sostuvo que Milei estaría dispuesto a perder las elecciones antes que cambiar lo que considera su rumbo.

Es una frase extraordinaria.

Porque supone que la elección puede perderse, pero la convicción no se toca.

Y entonces aparece una pregunta incómoda: ¿qué es exactamente eso que Milei llama “el plan”?

Porque más que una hoja de ruta económica capaz de corregirse frente a los resultados, parece tratarse de la traducción política de una concepción ideológica, teológica, dogmática del mundo.

Mientras tanto, hasta el territorio donde Milei alguna vez pareció invencible empieza a mostrar grietas.

Ad Hoc registró una caída del 70% en el impacto de las principales cuentas vinculadas al Presidente y sintetizó el momento con una frase demoledora: “Perdimos la discusión”.

La discusión que durante años el mileísmo había logrado imponer en las redes ya no parece funcionar como antes.

Y cuando el consenso espontáneo se debilita, aparecen episodios todavía más reveladores: el debut de Santiago Oría en la comunicación oficial quedó envuelto en una polémica por cuentas que difundían mensajes favorables al Gobierno y que, según LPO, mostraban indicios de una operación coordinada. Algunas de esas cuentas incluso parecían operar desde otros países.

El detalle casi cinematográfico fue que se les escapó un “Reply”.

La fábrica del consenso dejando la etiqueta puesta. 😂

Pero hay algo más grave que un ejército de bots mal configurado.

Milei empieza a pelearse con quienes muestran que el relato no alcanza.

Dedicó horas a atacar periodistas. Caputo habló de impulsar una ley para sancionar a quienes publiquen información que considere sin sustento. Y Milei respaldó la idea.

Primero se discute el dato. Después se descalifica al periodista. Y finalmente aparece la tentación de disciplinarlo.

La respuesta política a una realidad incómoda empieza a ser combatir a quienes la cuentan.

Pero la realidad no se deja bloquear en X.

También aparece en el Congreso.

Milei festejó la aprobación en Diputados de la reforma del Banco Central. Lo que no festejó fue que 133 diputados consiguieran reunir los votos para imponer una agenda que el oficialismo no quería, con una sesión prevista para el 9 de septiembre sobre endeudamiento familiar y discapacidad.

Milei celebra cuando consigue imponer su agenda.

La oposición empieza a demostrar que también puede imponerle la suya.

Y después están Lula y Chile.

Con Brasil, los insultos contra Lula terminaron deteriorando una relación estratégica. Con Chile, una referencia sobre Magallanes y el Pasaje de Drake provocó una reacción diplomática.

Son dos ejemplos distintos de una misma dificultad: la convicción presidencial también tiene consecuencias cuando sale de las fronteras de su propio relato.

Y quizás por eso resulte tan significativa la imagen del Presidente encerrado en Olivos, cada vez más aislado de funcionarios, aliados y hasta de quienes alguna vez formaron parte de su círculo de confianza.

No hace falta especular sobre su salud ni entrar en rumores personales.

Alcanza con mirar la política.

Milei se está quedando cada vez más solo dentro de una interpretación del mundo que cada vez más cosas vienen a contradecir.

La economía que él considera exitosa no alcanza para millones.

Los endeudados que él considera un problema privado aparecen como fenómeno social.

Las redes que alguna vez amplificaron su mensaje pierden potencia.

Sus propios aliados empiezan a advertirle.

El Congreso le disputa la agenda.

Los periodistas que publican información incómoda se convierten en enemigos.

Y hasta Caputo puede pronunciar una expresión que para Milei debería sonar como una blasfemia: “justicia social”.

Sí. Caputo.

El mismo espacio político que durante años convirtió en pecado hablar de “la plata de los jubilados” cuando Cristina utilizaba recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, ahora propone utilizar ese fondo para financiar créditos hipotecarios y lo presenta como “justicia social”.

La palabra maldita acaba de entrar por la puerta grande.

Y mientras tanto, Milei sigue sosteniendo que no hay nada que cambiar.

Quizás porque cambiar implicaría algo más que reconocer un error.

Implicaría aceptar que la realidad puede ser más poderosa que la teoría.

Y ese parece ser, justamente, el lugar donde Milei menos cómodo se siente.

Porque si el capitalismo fue creado por Dios, si el liberalismo pertenece al lado del bien y Marx al del mal, si sus valores son innegociables y su rumbo no se modifica aunque cueste una elección, entonces ya no estamos hablando solamente de economía.

Estamos hablando de fe.

Y la política no suele tener piedad con quienes confunden la fe con el gobierno.

Por eso la realidad sigue ahí.

No importa cuántos tuits se escriban, cuántos periodistas se insulten, cuántos enemigos se inventen o cuántos bots intenten repetir el mensaje.

La realidad insiste.

Y tarde o temprano, cobra.

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Especialistas analizarán el impacto de la desinformación y la inteligencia artificial en una jornada en la Legislatura

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Será el viernes 7 de agosto, desde las 8.30, con la participación de reconocidos especialistas que abordarán los desafíos que plantean las noticias falsas, la inteligencia artificial y su impacto en la sociedad.

La Cámara de Representantes de Misiones será sede de la jornada “Fake News: Desinformación, derechos y responsabilidades”, un espacio de análisis y reflexión sobre uno de los principales desafíos que enfrenta la sociedad en el actual ecosistema digital. La actividad se realizará el viernes 7 de agosto, a partir de las 8.30, en el Salón de las Dos Constituciones, en la ciudad de Posadas.

La iniciativa es organizada en conjunto con el Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU) y propone un abordaje sociológico, jurídico y filosófico de la desinformación, con el objetivo de brindar herramientas de análisis y reflexión aplicables a los distintos ámbitos de la vida institucional, profesional y ciudadana.

“Hablar de la era digital y del acceso instantáneo a la información es hablar de una realidad marcada por la hiperconectividad y la omnipresencia de las redes sociales, que han reconfigurado la relación entre el poder, la comunicación y la sociedad. Muchas veces, mediante imágenes o información falsa, se destruyen la reputación de personas o instituciones. Queremos generar un debate que permita dimensionar el verdadero impacto de las fake news, esas noticias falsas que el papa Francisco definía como ‘el padre de las mentiras'”, expresó el Dr. César Raúl Jiménez, coordinador del Capítulo Argentina de COPAJU.

La jornada reunirá a destacados especialistas del ámbito jurídico y académico para analizar el impacto de la desinformación, la circulación de noticias falsas, los desafíos que plantea la inteligencia artificial y las responsabilidades institucionales y ciudadanas frente a estos fenómenos.

La apertura estará encabezada por el Ing. Sebastián Macías, presidente de la Cámara de Representantes de Misiones; el Dr. Roberto Andrés Gallardo, presidente del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU); y el Dr. César Raúl Jiménez, coordinador del Capítulo Argentina de COPAJU.
El panel de disertaciones contará con la participación del Dr. Juan Pablo Espeche, fiscal especializado en Ciberdelitos de la Provincia de Misiones; el Dr. Lucas Ciarniello Ibáñez; la Dra. Genoveva María Ferrero; y el Dr. César Raúl Jiménez.

La propuesta busca aportar herramientas para comprender el fenómeno de las fake news y la inteligencia artificial desde una perspectiva jurídica, comunicacional y social, fortaleciendo el compromiso con el ejercicio responsable de la comunicación y la defensa del derecho a una información veraz.

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La IA está rehaciendo el discurso electoral, eso no es necesariamente algo malo

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Por David Inserra / Cato Today – Desde hace un tiempo, expertos y responsables políticos están cada vez más preocupados por la amenaza que la IA generativa podría suponer para las elecciones. Los críticos han advertido que los deepfakes podrían volverse lo suficientemente generalizados, efectivos y maliciosos como para inclinar las elecciones. La democracia misma podría estar amenazada.

Pero algo extraño sigue ocurriendo: los mayores temores sobre la IA y las elecciones no se han materializado. De hecho, está ocurriendo algo diferente. En lugar de un desastre, la IA está desempeñando un papel cada vez más común e importante en las elecciones modernas.

El crecimiento de los anuncios políticos con IA

Un ejemplo reciente y destacado es la actual elección para alcalde de Los Ángeles. El candidato Spencer Pratt y sus seguidores se han hecho virales con una variedad de anuncios creados por IA. En vídeos fantásticos, Pratt aparece como una figura al estilo Batman que lidera a la gente de Los Ángeles para rebelarse contra sus oponentes políticos, que aparecen como el Joker, la realeza desconectada de la realidad y pseudo matones policías. Otro muestra a Pratt como un Jedi que inspira a los ciudadanos de Los Ángeles a derrotar a sus oponentes políticos, que se muestran como fuerzas del “lado oscuro”, incluyendo a Darth Vader y soldados de asalto. Otros anuncios parecen más realistas, satirizando las propias palabras o anuncios de sus oponentes.

Demócratas como el gobernador de California Gavin Newsom, los exgobernadores de Nueva York Andrew Cuomo y Eric Adams, y muchos otros, han utilizado herramientas de IA generativa para sus propios anuncios y memes en línea. Por ejemplo, uno de los anuncios generados por IA más populares de Newsom se burla de su posible oponente para las elecciones de 2028, JD Vance, y de un sofá.

Anuncio del sofá de Newsom

Republicanos, incluido el presidente Trump, el Comité Nacional Republicano del Senado y varios otros de derechas están utilizando la IA generativa de formas similares, como la afirmación del presidente Trump de apoyar a los “Swifties”.

Trump y los Swifties

La IA generativa se utiliza tanto en campañas como en comentarios políticos para parodiar o satirizar a los oponentes políticos, mostrando al otro lado como una persona con principios, atractiva, atenta y competente. Esto no es realmente nada nuevo: muchos anuncios políticos han hecho cosas similares con la fotografía tradicional y las herramientas mediáticas. Aunque la IA generativa puede crear sátiras o parodias con un aspecto más realista que no requiera un reparto de actores, un estudio y equipo, un equipo de montadores de vídeo ni todo el dinero que se necesitaría para hacer una producción de alta calidad, no cambia el discurso fundamental en cuestión. De hecho, esta facilidad de uso y costes más bajos pueden facilitar que los candidatos sean creativos o se comuniquen con los electores.

La IA también se está utilizando para otros fines en el proceso electoral más allá de la sátira y la parodia. Esto incluye una variedad de aplicaciones que pueden ayudar a informar a los votantes, desde chatbots de candidatos para responder a las preguntas de los votantes hasta la traducción de anuncios políticos a otros idiomas y la traducción en tiempo real de discursos y reuniones.

No son solo las campañas, sino sus seguidores y los estadounidenses medios quienes pueden usar herramientas de IA para promocionar a su candidato preferido o criticar a sus oponentes. De hecho, muchos de los vídeos más virales de Pratt han sido realizados por simpatizantes, no por la campaña en sí. Al ampliar la capacidad de más estadounidenses para crear más fácilmente contenido electoral y político, el campo del comentario y la publicidad política se ha democratizado enormemente.

Preocupaciones y críticas a los anuncios con IA

Para que quede claro, los anuncios generados por IA pueden ser falsos y poco fiables, y puede ser más difícil identificarlos como tales. Los actores malintencionados podrían usar deepfakes políticos para intentar socavar las elecciones y sembrar el caos.

¿Pero la realidad está a la altura del pánico? Hasta ahora, las aplicaciones claramente maliciosas de la IA han sido raras, de menor impacto y fácilmente identificables. El caso más destacado fue una llamada automática falsa de Biden en las primarias de New Hampshire antes de las elecciones de 2024 que instaba a la gente a “guardar sus votos” para noviembre. El deepfake fue rápidamente identificado, condenado y corregido en la prensa, aunque la persona que realizó la llamada automática afirma que actuaba para advertir sobre los deepfakes. Aunque fue declarado no culpable de cargos penales porque Biden no fue candidato declarado en las primarias, aún se enfrenta a responsabilidad civil y a una multa de la Comisión Federal de Comunicaciones.

Gran parte de la reacción política se ha dirigido a contenido satírico o crítico en lugar de planes directos de supresión del voto. Y de nuevo, esto no es un asunto partidista.

Republicanos, incluida la representante Elise Stefankik (R-NY), han sido muy críticos con los vídeos de IA que se burlan de su interés en presentarse a gobernadora de Nueva York, calificando dichos vídeos de “vergonzosos”, “ofensivos” y un “desprecio para los votantes”.

Los demócratas también tienen sus frustraciones por ser blanco de vídeos de IA. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, ha calificado los recientes vídeos de IA que apoyan a Pratt de “150 por ciento ficción” y “una tendencia violenta” que podría “provocar a personas inestables y … poner en peligro la seguridad de las personas.”

Una parodia de Kamala Harris, que se autodenominaba la “contratación definitiva de la diversidad” y “una marioneta del estado profundo” y afirmaba ocultar “su total incompetencia”, llevó al gobernador de California, Newsom, a responder aprobando la AB 2839. La ley regulaba el “discurso materialmente engañoso”, incluido el contenido generado por IA, que podía dañar la reputación de un candidato o minar la confianza en las elecciones. Un juez federal declaró inconstitucional la ley, escribiendo que “ataca el corazón de la Primera Enmienda” al intentar “esterilizar preventivamente el contenido político.”

La senadora Amy Klobuchar (D-MN) escribió un artículo de opinión en el New York Times pidiendo una acción “urgente” en respuesta a un deepfake satírico que la mostraba diciendo que “los republicanos tienen chicas con tetas perfectas en sus anuncios” y que los demócratas eran el “partido de la gente fea”. Klobuchar temía que la gente se dejara engañar por el contenido satírico generado por IA y que, aunque la gente supiera que es falso, aún así pudiera quedarse con una opinión negativa sobre la persona representada.

Un entorno mediático con más información falsa y engañosa no es algo bueno para nuestra sociedad, pero no es trabajo del gobierno solucionarlo. De hecho, una solución política puede crear aún más problemas de los que resuelve.

Es comprensible que a nadie le guste ser criticado, especialmente cuando las herramientas de IA pueden hacer un trabajo efectivo haciendo que alguien quede bastante ridículo. Y ciertamente es cierto que el contenido de IA podría confundir o engañar a quienes no saben que un vídeo es falso. Pero abrazar leyes para limitar el discurso impulsado por IA silencia tanto la sátira y la crítica legítimas como el discurso intencionadamente engañoso.

Por ejemplo, un grupo bipartidista de senadores, entre los que se encuentran las senadoras Klobuchar, Marsha Blackburn (R-TN), Chris Coons (D-DE) y Thom Tillis (R-NC), busca impulsar la Ley NO FAKES en el Congreso. Como resumí mis preocupaciones antes, NO FARSOS

prohíbe directamente múltiples categorías de discurso actualmente legal, incluyendo contenido generado por IA; legal y financieramente anima a las empresas a eliminar aún más discurso legal; introduce un amplio régimen de notificación y retirada que favorece a los trolls y a los excesivamente litigiosos; crea requisitos para filtrar ampliamente el discurso independientemente de la intención o el contexto; restringe el desarrollo de productos de IA; y obliga a las empresas a identificar usuarios anónimos que incumplan estos nuevos requisitos.

Una ley así sería una mala noticia para todo tipo de discursos en línea, incluidos los comentarios políticos, el humor, la sátira y la parodia.

Expresión, Progreso y Democracia

En lugar de atacar y censurar la IA generativa, debemos recordar por qué protegemos el discurso en primer lugar.

Un tema común a lo largo de la historia de la sátira y la parodia es que tales técnicas ofrecen un espejo a la sociedad y ponen en evidencia el error y el abuso. A menudo se utilizan para intentar responsabilizar a quienes ostentan el poder y impulsar la reforma. A través del humor y el absurdo, la sátira y la parodia pueden ilustrar críticas y argumentos complejos de formas más accesibles que el periodismo o el debate normal. En resumen, tales herramientas literarias pueden ser poderosas e importantes de comentario social y político.

Por tanto, no debería sorprender que herramientas tan poderosas no sean nada nuevo, ni tampoco la frustración que las ha acompañado. Aquí tienes solo algunos ejemplos que abarcan desde la antigüedad hasta la actualidad:

  • El poema épico griego La batalla de ranas y ratones parodiaba la Ilíada de Homero.
  • Las sátiras de Juvenal fueron ataques agresivos contra la corrupción en el Imperio Romano.
  • Los Cuentos de Canterbury de Chaucer satirizaban a la Iglesia católica y a la nobleza por su corrupción e hipocresía.
  • Charles Dickens empleó la sátira para criticar las estructuras sociales victorianas y la codicia en sus obras.
  • Mark Twain utilizó la sátira para atacar el racismo en Las aventuras de Huckleberry Finn.
  • La Granja de los animales de George Orwell satirizó la Revolución Comunista Rusa y el estalinismo.
  • Ejemplos modernos de sátira y parodia van desde películas como ¡Avión! y La muerte de Stalin hasta programas de comedia como The Colbert Report y Saturday Night Live y sitios web satíricos como The Onion y The Babylon Bee.

Por supuesto, no toda sátira, parodia y discurso crítico es amable, perspicaz o correcto. Tales discursos pueden ser considerados por algunos ofensivos, engañosos y crueles, y aun así pueden ser importantes para el discurso cívico. La realidad es que el discurso tiene el poder de derribar y construir; El habla impulsada por IA no es diferente. Las herramientas de IA facilitan que cualquiera se exprese de formas aún más fantásticas, absurdas, directas o engañosas. Pero la respuesta no debería ser crear un riesgo aún mayor haciendo que el gobierno sea el árbitro o el que se permite o no el tipo de discurso.

Empoderando a las personas y soluciones innovadoras

La promesa de una sociedad liberal es que confiamos en que los individuos examinen todo tipo de discursos e ideas para determinar por sí mismos qué es lo que vale la pena. Como concluyó el juez al anular la AB 2839 de California, “Cuando se trata de expresión política, el antídoto no es sofocar prematuramente la creación de contenido ni señalar a oradores específicos, sino fomentar el discurso contrario, la verificación rigurosa de hechos y el flujo desenfrenado del discurso democrático.”

Una mejor respuesta, entonces, a los temores en torno a la IA generativa es reconocer que no todas las personas son crédulas. En cambio, las investigaciones muestran que las personas responden a la desinformación de formas muy complexas, incluyendo humor, críticas, verificación de hechos, compartir con otros o apoyo. También tendemos a aceptar cosas que encajan con nuestras visiones del mundo preexistentes o las identidades de grupo sin mucho pensamiento crítico ni creencias profundas porque ese contenido es “demasiado bueno para comprobarlo”. Desarrollar un sentido de humildad intelectual ayudaría mucho a tratar a los demás con respeto, reconociendo al mismo tiempo que nosotros mismos tenemos defectos y creemos en medias verdades o falsedades.

Esto significa que la educación y preparar a las personas para que sean consumidores más conscientes de los medios es una mejor solución política. Las empresas privadas, la sociedad civil y el gobierno pueden apoyar una mejor alfabetización mediática para empoderar a las personas a detectar contenidos dudosos y ser algo cautelosas sin volverse cínicas o escépticas con todo.

El mercado puede desarrollar herramientas más efectivas para ayudar a apoyar a los ciudadanos en sus esfuerzos por debatir, verificar hechos y enfrentarse a lo que es verdad. Por ejemplo, herramientas más recientes, como las notas comunitarias en redes sociales, intentan animar a los usuarios a participar en la verificación de hechos y desarrollar un consenso que atraviese nuestras tribus políticas. Y así como siguen surgiendo nuevos productos de IA, también lo hacen las herramientas que marcan e identifican el contenido generado por IA.

Conclusión

Como ilustra la carrera para alcalde de Los Ángeles, todas las formas de expresión pueden ser importantes para el debate democrático. Aunque la IA está cambiando la forma en que nos comunicamos, las preocupaciones sobre cómo se utilizará esta nueva forma de expresión para engañar o dañar son similares a las del pasado. Los instintos de empoderar al gobierno tampoco son nuevos y resultarán en silenciar la sátira, prohibir la parodia y reprimir las críticas. Y las consecuencias de regular el discurso en nombre de la verdad nunca son tan simples como parecen.

No hace falta que te guste la IA para reconocer que la libertad de expresión importa más cuando protege la expresión que no nos gusta. Así que confiemos en el pueblo estadounidense, no en el gobierno, para que decida por sí mismo cómo debe usarse la IA en la publicidad política y los comentarios.

David Inserra, es investigador en libertad de expresión y tecnología en el Cato Institute

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Monteoliva anunció la detención de un ruso, acusado de generar “fake news” contra el Gobierno

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La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, celebró este viernes la detención de un ciudadano ruso que había ingesado al país como turista y al que se lo acusa de generar “fake news” contra el Gobierno.

“Atrapamos al líder ruso de las fake news. Dmitrii Novikov entró como turista, pero venía a operar, desestabilizar y atentar contra nuestras instituciones”, detalló la funcionaria en su cuenta de X

Y cerró: “Una amenaza para el orden democrático. Lo detectamos, lo detuvimos y lo vamos a expulsar. Reglas claras. Ley y orden”.

El presidente Javier Milei se hizo eco de esta noticia en sus redes: “Tsunami de chanes”, escribió al respecto en X.

Luego, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) emitió un comunicado en el que informó que detectó “el ingreso al país del ciudadano ruso Dmitri Novikov, vinculado a operaciones de desinformación en la República Dominicana”.

“Con autorización judicial, fue detenido y expulsado del territorio nacional por encontrarse en situación migratoria irregular, haber falseado los motivos de su ingreso y representar un riesgo para la seguridad nacional”, se detalló.

Y cerró: “Por tratarse de una investigación en curso y para proteger los intereses estratégicos del país, no se darán a conocer más detalles al respecto”.

El Gobierno, semanas atrás, había denunciado una campaña rusa en distintos medios argentinos, que consitió en el pago de sumas de dinero para publicar noticias con tono crítico hacia la gestión de Javier Milei.

En aquella oportunidad, Milei sostuvo que el “espionaje que ha trascendido es de una gravedad institucional pocas veces vista en la historia”, en referencia a esa campaña rusa en medios argentinos para desprestigiar a su gestión.

El Presidentese refirio de esa forma a una investigación basada en 76 documentos filtrados, obtenidos por el medio africano The Continent y analizados por un consorcio que incluye al medio inglés openDemocracy.

La misma sotiene que una red rusa denominada “La Compañía” buscó influir en medios de Argentina para desacreditar al gobierno de La Libertad Avanza.

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