Milei avanza contra Navitas y lleva Malvinas al Presupuesto 2027
El Gobierno presentó una denuncia penal contra empresas vinculadas a la exploración de hidrocarburos en Malvinas y ordenó priorizar capacidades navales en el Presupuesto 2027
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El Gobierno de Javier Milei convirtió este lunes el reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas en una acción jurídica y presupuestaria concreta. La Oficina del Presidente informó la presentación de una denuncia penal contra cinco empresas vinculadas, según la acusación oficial, con licencias para explorar y explotar hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, mientras el Presidente instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que priorice en el Presupuesto 2027 el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos vinculados con la seguridad nacional.
El comunicado oficial, firmado por Milei, señala que el canciller Pablo Quirno, con patrocinio letrado del Procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, presentó la denuncia contra Navitas Petroleum Development & Production Ltd., Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates Inc. y Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd.
La presentación alcanza también a accionistas y a quienes hayan intervenido en los hechos que el Gobierno considera susceptibles de constituir delito. El argumento central de la denuncia es que las compañías contarían presuntamente con licencias otorgadas por el Reino Unido para la exploración y/o explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, en contradicción con las disposiciones de la Ley 26.659.
El punto relevante es que la Casa Rosada decidió trasladar el conflicto por los recursos naturales de las islas desde el plano estrictamente diplomático hacia una estrategia que combina herramientas judiciales, política exterior, defensa y asignación presupuestaria.
Una denuncia que busca bloquear la explotación de recursos
La Ley 26.659 establece restricciones para las actividades vinculadas con hidrocarburos en áreas de la plataforma continental argentina cuando no cuentan con autorización de las autoridades nacionales. Sobre ese marco normativo, el Gobierno construyó la presentación contra las compañías mencionadas en el comunicado.

La denuncia no implica por sí misma una determinación judicial sobre la existencia de un delito. Será la Justicia la que deberá analizar los hechos denunciados, la documentación involucrada y las eventuales responsabilidades de las empresas y personas alcanzadas por la presentación.
Desde el Poder Ejecutivo, sin embargo, la decisión forma parte de una política más amplia. El comunicado sostiene que el Estado continuará investigando y promoviendo las acciones que considere necesarias para impedir actividades de terceros sobre recursos que Argentina considera propios.
Ese punto adquiere especial relevancia económica por la naturaleza de los recursos involucrados. El conflicto no se limita al territorio: también alcanza los recursos hidrocarburíferos y marítimos asociados al área cuya soberanía reclama la Argentina.
La Mesa Política vuelve a poner Malvinas en el centro
La ofensiva jurídica se produce en paralelo con la decisión del Gobierno de volver a reunir este martes a su Mesa Política en la Casa Rosada. El encuentro estará encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y tendrá como eje el seguimiento de las medidas vinculadas con la cuestión Malvinas.
La incorporación del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti, agrega una dimensión institucional a la discusión. La intención oficial es coordinar la estrategia diplomática, legislativa y de defensa luego de que Milei anticipara un paquete de medidas relacionadas con las islas que ingresará por la Cámara de Diputados.
La cuestión Malvinas vuelve así a ocupar un lugar central dentro de la agenda política del Gobierno, en simultáneo con otras reformas que la administración libertaria busca impulsar en el Congreso.
Entre ellas aparecen la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada Ley de Inocencia Fiscal bis, que aguardan tratamiento en el Senado luego de su aprobación en Diputados. También permanece en agenda la reforma política que el oficialismo pretende comenzar a discutir en comisiones del Senado desde el 15 de septiembre, con iniciativas que incluyen la eliminación de las PASO, Ficha Limpia y modificaciones al financiamiento de los partidos políticos.
La decisión de concentrar la discusión sobre Malvinas en la Mesa Política muestra, además, que el Gobierno busca ordenar una estrategia que excede la declaración presidencial y requiere coordinación entre Cancillería, Defensa, Economía y el Congreso.
Presupuesto 2027: Malvinas entra por la vía de la inversión estratégica
El segundo componente del comunicado tiene una dimensión presupuestaria. Milei firmó una instrucción dirigida a Caputo para que, en la confección del Proyecto de Presupuesto Nacional 2027 que deberá remitirse al Congreso el 15 de septiembre, se priorice el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos destinados a fortalecer la Seguridad Nacional y la protección de los intereses soberanos argentinos.
La decisión incorpora una variable económica al nuevo enfoque oficial sobre Malvinas. El reclamo de soberanía queda asociado a capacidades concretas del Estado para ejercer presencia, vigilancia y protección de los recursos estratégicos.
La referencia a la Base Naval Integrada resulta particularmente significativa porque introduce infraestructura y capacidades operativas dentro de una discusión que durante años estuvo dominada por la diplomacia y el reclamo internacional.
En términos presupuestarios, la cuestión será observar qué recursos aparecen finalmente asignados en el proyecto que llegará al Congreso y qué nivel de prioridad tendrán frente al resto de las necesidades de gasto del Estado nacional.
La instrucción presidencial no equivale todavía a una asignación presupuestaria efectiva. El Presupuesto deberá ser presentado, debatido y eventualmente aprobado por el Congreso. Pero marca una orientación política concreta: el Gobierno pretende que la defensa de los intereses soberanos tenga una expresión dentro de la planificación fiscal del próximo ejercicio.
Un giro que enfrenta una prueba política
La estrategia oficial llega, además, en un escenario de fuerte polarización sobre la cuestión Malvinas. Una encuesta de Management & Fit mostró que el 90% de los argentinos escuchó la cadena nacional de Milei sobre las islas, pero más del 50% manifestó desconfianza respecto de la convocatoria presidencial vinculada con la recuperación del territorio.
El nivel de confianza aparece fuertemente condicionado por la valoración de la gestión. Entre quienes desaprueban al Gobierno, el 90% dijo no creer ni confiar en absoluto en las intenciones expresadas por Milei. Entre quienes respaldan al oficialismo, en cambio, el 74,6% manifestó confiar mucho en el mensaje presidencial y otro 21,4% dijo creer algo en la propuesta.
La encuesta también muestra una expectativa relevante sobre el Congreso: el 57% de los consultados cree que las iniciativas impulsadas por La Libertad Avanza vinculadas con Malvinas serán aprobadas por ambas cámaras, mientras que el 26% considera que serán rechazadas.
La lectura política del dato es compleja. La cuestión Malvinas mantiene una fuerte capacidad de atención social, pero no necesariamente genera consenso alrededor de la estrategia del Gobierno. Como señaló la directora de Management & Fit, Mariel Fornoni, la grieta política también condiciona la interpretación que la sociedad hace del discurso sobre las islas.
Soberanía, recursos y capacidad estatal
El Gobierno busca ahora que Malvinas deje de ser solamente una cuestión de política exterior y pase a integrar una agenda más amplia de defensa de recursos naturales e intereses estratégicos.
La denuncia contra Navitas y las otras empresas apunta a impedir, mediante herramientas judiciales, actividades hidrocarburíferas que la Argentina considera ilegítimas. La instrucción presupuestaria, en paralelo, apunta a fortalecer las capacidades materiales del Estado.
Entre ambas decisiones aparece una misma lógica: soberanía diplomática, protección jurídica de los recursos y capacidad estatal para ejercer control sobre el territorio y los espacios marítimos reclamados.
El resultado dependerá de tres instancias diferentes. La primera será judicial, porque la denuncia deberá avanzar en los tribunales. La segunda será diplomática, por el impacto que tendrá sobre la relación con el Reino Unido y las empresas involucradas. La tercera será presupuestaria y política, porque el Congreso deberá discutir qué recursos está dispuesto a asignar el Estado a las capacidades estratégicas planteadas por el Ejecutivo.
Milei decidió, de este modo, pasar de la centralidad discursiva de Malvinas a una agenda de acciones concretas. La denuncia contra las empresas petroleras y la instrucción para priorizar infraestructura de defensa en el Presupuesto 2027 son las primeras piezas de una estrategia que ahora deberá demostrar si puede transformar el reclamo de soberanía en capacidad efectiva de acción estatal.
