Paraguay, entre el Pato Donald y el rekutú

Por Marcelo Ameri desde Asunción. En estos días, el diario Ultima Hora, de la capital paraguaya, hizo público un sondeo de intención de voto, con re-elección y sin re-elección. Los resultados parecen de ciencia ficción. Da la sensación que ni los mismos protagonistas creen las cifras. Con re-elección, el ex presidente y actual senador, Fernando Lugo, obtiene un 52,6%. Sin re-elección, el periodista Mario Ferreiro, Intendente de Asunción, logra un 47,3% de la intención de voto.
Lo de Ferreiro es, por lo menos, llamativo. Se venía manteniendo al margen de la acalorada discusión sobre la enmienda constitucional para habilitar el rekutu (re-elección, en guaraní), que produjo hasta violentos enfrentamientos entre partidarios, primero colorados, y después, liberales, que abrieron a sillazos su convención del fin de semana pasado en Coronel Oviedo, en el centro del país.
Hasta esa convención, que se expidió contra la enmienda, duró el silencio de Ferreiro. El día después lo encontró ofreciéndose a acompañar a Efraín Alegre, el presidenciable liberal, en una eventual chapa de una, también eventual, alianza opositora al coloradismo.
Alegre, figura muy atrás, con un 16,9%, detrás incluso del colorado Marito Abdo Benítez, que suma un 17,4%. Ferreiro está cerca de 30 puntos arriba de los posibles principales postulantes. Alegre no hizo mención alguna a su ubicación en un ranking que lo encuentra muy rezagado. El es el candidato liberal, y hasta ahora ha podido mantener las riendas del partido en una interna que se presenta muy polarizada.
Ferreiro, recibió con beneplácito los números que lo ubican con una performance electoral que ni él había soñado, sobre todo después de su debut en 2013 como candidato de Avanza País, la concertación de partidos de izquierda y socialdemócratas que se abrió del luguista Frente Guasú, en una ruptura que se mantiene hasta hoy.
Es posible, que de ser ciertos esos números, Alegre, que ya fue candidato en 2013, se quede por segunda vez con las ganas de ocupar el Palacio de López, y que sea Ferreiro quien lidere la eventual chapa opositora en las elecciones generales del año que viene.
El obispo en su laberinto
Lugo, volvió a sorprender. En dos apariciones radiales, se ratificó en su postura contra la enmienda constitucional, adelantando, prácticamente, que de ser presentado el proyecto de su bancada, el Frente Guasú, votaría en contra, como ya lo hizo en la sesión del 25 de agosto. Dijo que él es de la idea de una reforma constitucional en 2019, pero dejó entrever que de prosperar la enmienda en el Parlamento, volvería postularse a la Presidencia de la República.
Las declaraciones de Lugo, por lo menos, desconciertan. Se reunió con el presidente Horacio Cartes, el principal impulsor de la enmienda, con quien aparentemente había acordado respaldar la reelección; viene recorriendo el país con el sector del Partido Liberal, derrotado en la convención del sábado pasado, Equipo Joven, que lidera el senador Blas Llano; y se muestra en actos masivos acompañado del gobernador del departamento Central, Blas Lanzoni, que sería su compañero de fórmula en las elecciones de 2018.


Desde el Frente Guasú, su nucleación política, prefieren no terciar comentarios ni interpretaciones sobre los dichos o el accionar del ex obispo de San Pedro elegido Presidente en 2008, rompiendo 60 años ininterrumpidos de hegemonía política del Partido Colorado, que sostuvo la dictadura de Alfredo Stroessner, y gobernó toda la transición política desde 1989.
Lugo, saludó las cifras que lo ubican en la cima de la intención de los votantes. Dijo que a su destitución, en 2012, su gobierno gozaba de un respaldo del 49% de la población, y que, evidentemente, ese apoyado no solo se ha consolidado, sino que ha crecido. Intentó, relativizar su beneplácito argumentando que se trata solo de encuestas, y que los verdaderos resultados se producen en las urnas.
Horacio, en el Palacio
Mientras tanto, Cartes hace como si nada. Tiene bastante domesticado al Partido. La oposición no existe más allá del universo mediático multiplicador de los conflictos. Cartes, tampoco escatima en gastos, y sostiene un ejército de seccionaleros, como en la mejor época de los pynandi (pies descalzos, en guaraní).
Dicen que hasta financia operadores dentro de la misma oposición. Por estos días, el legislador colorado Juan Darío Monges, señaló a su correligionario Juan Carlos Galaverna, el famoso Kalé, por recibir 100.000 dólares mensuales de Horacio Cartes. Galaverna pasó de ser oficialista, amigo personal de Cartes, a convertirse en una especie de ariete de la oposición al Presidente.
Horacio Cartes no habla sobre las encuestas. Habla muy poco con la prensa, y sólo cuando no tiene alternativa. Los sondeos echan por tierra cualquier idea de gobernar otro período: su figura recoge un 11,9% de respaldo. Lugo, le saca cerca de 40 puntos de ventaja.
De ahí, que la sorpresiva aparición de un supuesto Plan B, del cartismo, divulgado por los medios esta semana, en caso de no prosperar la re-elección de Cartes, tampoco haya causado sorpresa.
Sea cual fuere el escenario, fabricar un candidato no será tarea fácil entre los colorados. Aunque, y quizás hasta el mismo Cartes es un vivo ejemplo, sea verdad aquella idea de imbatibilidad que supo retratar Luis María Argaña, un colorado histórico, que decía que aunque el Partido Colorado postulara al Pato Donald, ganaría las elecciones.

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