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Pusieron un hostel y apostaron al turismo en Posadas, con esfuerzo avanzaron, pero el Coronavirus los liquidó
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El hostel Pitanga, ubicado en la calle San Lorenzo casi esquina Rioja, acaba de anunciar que cierra definitivamente sus puertas tras casi dos años en el mercado.
Sus propietarios son tres jóvenes posadeños que estudiaron en la UNAM turismo y apostaron al surgimiento de esa actividad novedosa para la capital misionera.
Se terminan así los sueños de un grupo de jóvenes integrado por Maxi Villalva (30 años), Valeria Acosta (28) y Mariana Ibañez (30), posadeños que se recibieron de Licenciados en Turismo en la Unam y trataron de aplicar los conocimientos adquiridos abriendo un hostel totalmente a pulmón, con préstamos familiares y mucho esfuerzo.
Villalva, Acosta e Ibañez primero tenían otros trabajos y con el tiempo lograron empezar a vivir de su emprendimiento, aunque sin que les sobrara nada y con mucho esfuerzo y dedicación.
Rubro novedoso
El hostel es un rubro todavía muy nuevo en una ciudad que también está intentando reinventarse, como turística como es la capital misionera. Un negocio que como una plantita en medio de la aridez, necesita cuidado y mucho viento a favor.
Es decir, no es un negocio fuerte, sólido y consolidado con capacidad para resistir 120 días sin ingresos. Ni sus dueños acumularon ganancias como para subsidiar estos tiempos sin trabajar.
Lo mismo que sucedió con muchos comercios que tenían un pequeñísimo margen de ganancias pero no lo suficientemente significativo como para subsistir.
“Abrimos el día de la madre del 2018, ese día tuvimos un sólo huésped”, contó Villalva, sobre los inicios. Pitanga tiene 15 camas.
“Lo que más bronca me da es que logramos gerenciar el negocio, ganar huéspedes que se fueron satisfechos y mejorar cada día, no es que pusimos un negocio y no lo supimos manejar o no funcionaba, pero la cuarentena fue más fuerte, no se puede sobrevivir 120 días sin ingresos y con gastos”, explicó Maxi.
Gastos fijos sin ingresos
Pitanga alquilaba el edificio donde funcionaba y pagaba un alquiler de 25.000 pesos y si bien la inmobiliaria los acompañó con mayores plazos para pagar, también es cierto que demandó el cobro de los alquileres. Los gastos fijos se fueron acumulando sin que hubiera ingresos: luz, internet, servicios, monotributo, seguros, tasas municipales, etc.
Además tenían cuatro chicos de la facultad que colaboraban en forma eventual.
El hostel es una categoría de hospedaje muy popular en la Argentina poscrisis y en destinos como Bariloche, el resto de la Patagonia o CABA. El concepto son habitaciones baratas, compartidas para un público con espíritu juvenil.
Apunta al turista gasolero o a los mochileros, y es fundamental la conexión y la cocina compartida.
El expertise de Villalva y su equipo para gerenciar este negocio nuevo también es una pérdida para el capital de la ciudad que quiere reconvertirse a turística.



Días antes del 20 de marzo, Pitanga posteaba recomendaciones sanitarias y adhería a las medidas de prevención. La cuarentena fue demasiado larga para el emprendimiento. 
