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¿Qué tanto perdemos en el NEA por mayor inflación?

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Uno de los temas más relevantes de la semana que pasó el dato de inflación que hizo público el INDEC, que volvió a crecer en diciembre y cerró el año en 36,1% para el total nacional, y fue del 42,2% para la región del NEA, la mayor del país, luego de un alza mensual de ¡5,5%! solo en diciembre, empujado por la suba de alimentos y bebidas no alcohólicas que llegó al 9,1%.

Para entender primero la composición del índice de precios en nuestra región, hay que observar la incidencia de las distintas divisiones sobre el número final, que no es igual en todas las regiones.

La división del alimentos y bebidas no alcohólicas representa el 61% del índice total de precios del NEA, por lo cual su suba necesaria arrastra al índice en general. ¿Por qué esto es así? Porque es nuestra región, los hogares destinan más ingresos a la adquisición de estos productos, lo que implica necesariamente contar un nivel de vida más acotado al tener que destinar más recursos a esta canasta de bienes. Según la Encuesta de Gasto de los Hogares del INDEC, poco más del 30% de los ingresos de los hogares del NEA se destinan a alimentos, siendo la mayor proporción del país.

Por ello, necesariamente, ante un mayor incremento de los precios de esta división, más impacta sobre el costo de vida de las personas.

Volviendo a los resultados, el resultado de 5,5% de variación mensual generó que el alza total de los precios para la región en 2020 fue del 42,2%, el mayor a nivel nacional (única región por encima de los cuarenta puntos), pero estuve poco más de quince puntos porcentuales por debajo de la inflación 2019. Si bien es un punto a destacar, debe tomarse en consideración ciertas cuestiones importantes a la hora de analizar esta baja: el sostenimiento de medidas de congelamiento de tarifas (solo algunas se liberaron como los combustibles y las prepagas), y sobre todo, el hecho de que muchos sectores no han tenido transacciones durante buena parte del año, a partir de la pandemia.

Así y todo, pasar de un alza de precios mayor al 57% a uno de 42% debe ser
destacado.

¿Cómo impacta en el NEA y qué tanto perdemos?

La primera comparación la podemos realizar con la evolución de los salarios privados formales. La proyección de los datos de estos últimos nos marca que los salarios privados en la región finalizaran el año con un incremento del 29,5%, por lo tanto, a partir del efecto inflacionario, la caída real de los salarios formales privados en 2020 será del 9%. Lejos de ser un efecto aislado, en 2019 la caída real fue del 8%, y en 2018 aún peor: -11,4%. 2017 sigue siendo el último año de recuperación real de los salarios, pero de una manera muy moderada (apenas 0,8% real).

Algunos podrán argumentar “bueno, pero se cayó en todo el país”. Exactamente. Viendo los salarios promedio a nivel nacional (siempre del sector privado formal), la caída real 2020 se proyecta en el 3,6%; en 2019 fue del 4,3% y en 2018 del 9,2%.

Entonces, la región del NEA no solo tiene los salarios privados formales más bajo de todo el país, en términos nominales, sino que tiene una depreciación real aún más profunda que el resto del país por efecto inflacionario. La plata vale cada vez menos, pero en el NEA, vale todavía menos que el resto del país. De aquí la gran preocupación, sobre todo para una región que no solo tiene las menores remuneraciones, como se dijo antes, sino que tiene también una serie de indicadores sociales y laborales que son todavía más difíciles de resolver con un alza de precios de este ritmo: altos niveles de pobreza, bajas tasas de actividad, menor presencia del sector privado en el mercado laboral, altos niveles de informalidad, entre otros.

Pero el problema no es solo del 2020. La nueva serie histórica del INDEC para la medición del índice de precios se inicia en diciembre 2016 y nos permite entonces ver la evolución de los mismos en todo el período. Así, la inflación acumulado diciembre 2016 – diciembre 2020 en el NEA es del 305,1%. ¿La mayor del país? Por supuesto que sí, seguido por Cuyo con 300,2%. A nivel nacional acumula un alza del 285,9%.

En ese mismo período, los salarios muestran una variación acumulada del 203,1% en la región. Saquen la cuenta y verán la enorme pérdida de poder adquisitivo de los hogares de nuestra región.

¿Quieren agravarlo un poquito más?

La inflación acumulada solo de alimentos y bebidas no alcohólicas en el NEA, nuevamente para el período diciembre 2016- diciembre 2020, es del 337%, poco más de treinta puntos por encima del nivel general, y otra vez, la más alta del país.

Dentro de los alimentos (visto por aperturas de la canasta), las carnes y sus derivados sufrieron un aumento 2016-2020 del 367,3%; y la categoría que engloba al té, la yerba mate y el café creció un 392,8%. La pérdida salarial real sobre estos productos en particular se hace cada vez más grande.

La ropa y calzado alcanzó un alza de precios acumulados para ese período del 254,5%, y aunque menor que los alimentos, también muy por encima de los salarios.

Así podemos seguir con otras divisiones, pero estas dos son las más representativas en términos del impacto más directo sobre los hogares.

¿Factores? Varios, sin tanto consenso en todos los casos. En primer lugar, la cuestión logística juega fuerte: el traslado de productos de los centros industriales se torna cada vez más caro y, naturalmente, encarece el producto. El 2021 se inauguró con aumentos en los combustibles que lamentablemente impactarán también en los precios en góndola.

En relación a los programas oficiales de control de precios, la falencia en nuestra región tiene que ver con la falta de oferta: muchas de las grandes cadenas de supermercados que adhieren a estos programas oficiales no están presentes aquí y eso disminuye la oferta, por un lado, y por el otro, el control es mucho más liviano. El tipo de cambio y la cuestión fronteriza es otro factor clave.

Lo cierto es que el NEA sufre más que nadie el alza de precios. Un buen ejemplo puede verse en lo que pasó con las carnes en diciembre: desde el Ministerio de Economía explicaron que el fuerte incremento de las carnes en ese mes tuvo dos factores preponderantes. Por un lado, “el consumo estacional” propio del mes de diciembre, y por el otro, el aumento de precios internacionales que aumenta el costo de producción.

Ello hizo que las carnes muestren un aumento mensual en diciembre del 13,9% en GBA; del 15,9% en la región Pampeana; del 16% en el NOA; del 19,1% en Cuyo y de solo 7% en la Patagonia. ¿En el NEA? 20,5%. La cuestión de la demanda es un factor clave, pero la brecha con otras regiones, aún con las que más comparte características de consumo, es alta.

El 2021 no se inició en esta materia. Si bien algunos productos muestran una estabilidad de precios (algunos alimentos, de hecho, a partir del fuerte aumento de diciembre), los aumentos de los combustibles arrastran necesariamente a los precios, sobre todo en el interior del país.

Las perspectivas de inflación varían según el interlocutor. 30 puntos para el Gobierno nacional; 50% para el mercado. La historia reciente nos demuestra que ninguno de los dos suele acertar: los primeros por subestimarla, y los segundos por sobreestimarlas (intereses políticos de ambos lados, desde ya).

Lo cierto es que la región necesita medidas de política economía que tiendan también a resolver esta asimetría: que tiendan a la baja el alza de precios, y que se “estabilice” según regiones. Para ello se requieren acciones de regímenes especiales, sobre todo para aquellas provincias mucho más alejadas de los grandes centros industriales.

¡Que buena oportunidad era el área aduanera especial! Esperemos sea solo un retraso y no un retroceso. Todo el NEA necesita, más temprano que tarde, respuestas políticas para esto.


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