Reforma laboral: los cambios clave que transformarán la Ley de Contrato de Trabajo
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El proyecto de Ley de Modernización Laboral, ingresado al Congreso con carácter de prioritario, representa el intento más ambicioso de actualización de la Ley de Contrato de Trabajo desde su aprobación en 1974. Según el mensaje oficial, la iniciativa pretende adecuar la normativa a un mercado laboral profundamente modificado, con alta informalidad, bajo dinamismo del empleo formal y una estructura productiva que reclama menores costos regulatorios y mayor previsibilidad jurídica.
La reforma abarca 25 títulos que introducen cambios en todos los ejes del sistema: desde la registración y la relación laboral, hasta la indemnización, la negociación colectiva y los incentivos a la formalización.
Uno de los cambios nodales es la creación de un registro laboral único bajo ARCA, que prohíbe a provincias y otros organismos exigir requisitos adicionales. La digitalización de libros y recibos se vuelve regla y se incorpora la entrega válida de certificados en formato digital.
La presunción de relación laboral se restringe: cuando haya contratos civiles o profesionales con comprobantes, facturas o pagos bancarios, no se presume vínculo laboral.
Modernización Laboral: 10 cambios clave
- Registración única: ARCA será el registro laboral exclusivo.
- Pago en dólares: Se permite remuneración en moneda extranjera.
- Beneficios ampliados: Salud, guardería, útiles, vivienda e internet.
- Banco de horas: Se habilita compensación flexible de jornada.
- Vacaciones: Pueden fraccionarse en tramos de 7 días.
- Ausentismo: Certificados digitales con diagnóstico y días prescriptos.
- Indemnización: Nueva base de cálculo, sin reclamos civiles paralelos.
- Plataformas: Régimen específico para repartidores independientes.
- Negociación colectiva: Fin de la ultraactividad automática.
- Formalización: Reducción de contribuciones por 48 meses.
La reforma redefine el esquema de responsabilidad solidaria. El empleador principal queda eximido si exige documentación obligatoria (CUIL, aportes, ART, recibos).
En los grupos económicos, la solidaridad solo rige ante maniobras fraudulentas o conducción temeraria, un cambio sustancial respecto del criterio amplio vigente.
Beneficios sociales ampliados y salarios en moneda extranjera
El proyecto amplía el listado de beneficios no remunerativos: comedor, salud, guardería, útiles escolares, vivienda, conexión a internet, entre otros.
Por primera vez se habilita expresamente el pago de salarios en moneda extranjera, si así lo acuerdan las partes.
Los empleadores podrán otorgar componentes dinámicos, premios o incentivos sin continuidad tácita ni ultraactividad. Esto implica que no se consolidan como parte permanente del salario.
La reforma habilita bancos de horas, compensación de extras, acuerdos individuales y sistemas mixtos, con la única condición de respetar los descansos mínimos. También permite fraccionar vacaciones en tramos de al menos siete días, una demanda histórica de sectores productivos.
Los certificados médicos deberán contener diagnóstico, tratamiento y días prescriptos, y estar firmados digitalmente. Se refuerza la potestad del empleador de controlar licencias y evitar abusos.
El proyecto fija con más claridad qué rubros integran la base de cálculo de la indemnización y reafirma que los reclamos por daños derivados del despido no podrán tramitarse por fuera del sistema previsto en la Ley de Contrato de Trabajo. Se consolida así la responsabilidad objetiva: la indemnización laboral es el único resarcimiento.
Por primera vez se regula a los repartidores y prestadores independientes de plataformas tecnológicas, reconociendo su condición autónoma y estableciendo derechos y obligaciones específicas.
El proyecto limita uno de los pilares del derecho colectivo argentino: la ultraactividad.
Las cláusulas normativas de un convenio solo seguirán vigentes hasta que haya un nuevo acuerdo o prórroga expresa.
Además, el convenio de ámbito menor prevalecerá incluso frente a convenios posteriores de mayor alcance.
Se crean los Fondos de Asistencia Laboral, alimentados por una contribución del 3% del salario, que otorga una reducción equivalente en contribuciones patronales.
El Régimen de Incentivo a la Formalización (RIFL) reduce aportes durante 48 meses para nuevas altas que incrementen la nómina y se complementa con un programa para regularizar relaciones preexistentes.
La Modernización Laboral reconfigura el equilibrio entre derechos, reglas de contratación y costos laborales, en momentos en que la informalidad es récord. Su debate en el Congreso será determinante para medir el nivel de consenso político y social frente a un cambio de paradigma que atraviesa a trabajadores, sindicatos, empresas y al propio Estado. El resultado marcará la fisonomía del mercado laboral argentino para la próxima década.
