Schiavoni: “Las reformas tienen costos políticos pero la imagen de Macri se va a recomponer”

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El flamante jefe de bloque de senadores del PRO asegura que los cambios estructurales siempre desgastan a un Gobierno, pero cree que el malhumor social pasará cuando se vean los resultados de las nuevas medidas. Apuesta al consenso legislativo más que a las mayorías por imposición de número y dice que la reforma laboral está trabada por las internas en la CGT.
ElCronista – Por esas paradojas de la nueva política, el Gobierno tiene hoy a dos hombres de origen peronista en cargos clave para negociar con la oposición en el Congreso. Además de confirmar a Emilio Monzó al frente de la Cámara de diputados, Mauricio Macri nombró a Humberto Schiavoni como jefe del bloque de los senadores del PRO. El misionero -que es abogado y presidente del Consejo nacional del partido- ganó en octubre las elecciones en su provincia y tendrá ahora la misión de buscar consensos junto a Miguel Angel Pichetto, jefe del peronismo federal, para continuar con el plan de reformas estructurales que se propuso Cambiemos. En ese sentido, asegura que la nueva política pasa hoy por lograr las mayorías legislativas por el consenso más que por la imposición del número, y que el kirchnerismo y los grupos violentos se irán aislando cada vez más de la sociedad. Si bien asume ante 3Días la caída de imagen del Presidente por ese plan de reformas, considera que es coyuntural. “Cuando los jubilados vean dentro de unos meses que sus ingresos crecen por encima de la inflación y que había mucho componente de oportunismo político en las críticas para enturbiar el debate, la imagen de Macri se va a recuperar. Porque el Presidente está trabajando para resolver los problemas no para preservar una transitoria imagen política”, afirma.
El Gobierno tuvo un fin de año movidito con la Ley de Reforma Previsional. ¿Se confió y no midió bien sus recursos políticos?
-No. Hubo un acuerdo global no sólo con la reforma previsional sino también para el pacto fiscal, las leyes tributarias y una serie de reformas necesarias para garantizar mayor inversión y mayor capacidad de fuentes de trabajo. Y obviamente son medidas que afectan muchos intereses. Lo que primó ahí fue más bien una acción de oportunismo político de sectores de la oposición muy radicalizados que desafiaron a las instituciones y al uso de la fuerza del Estado. Al ser un tema importante como toda reforma estructural, se generó un amplio debate en la sociedad. Y estos grupos lo aprovecharon de una manera como nunca lo habíamos visto en los últimos años.
Pero en la Cámara baja quedó claro que no alcanzan los acuerdos con los gobernadores. ¿Qué harán de ahora en más para aprobar las reformas que vienen?
-Va a depender del tipo de ley que se trate. Las mayorías van a ser trabajadas en función de las características de las leyes. Es cierto que en el Senado hay una representación más directa de las provincias. En cambio, en diputados aún existen listas en donde los gobernadores no tuvieron la misma injerencia que ahora. Recordemos que durante toda la época del kirchnerismo, esas listas se hacían en gran medida desde la Casa Rosada. Desde 2017 los gobernadores recuperaron la capacidad de hacer sus propias listas electorales, que representan los intereses provinciales. Bueno, esta transición todavía tiene algunos representantes que no responden a las provincias.
El kirchnerismo demostró que aún está fuerte en Diputados. ¿Cree que puede complicar la gobernabilidad?
-Yo creo que no. Ha quedado expuesto como un grupo marginal, con decisiones que son absolutamente repudiadas por la sociedad, y se va a ir aislando cada vez más.
Usted viene del peronismo, ¿es posible la unidad de la fuerza o ya es la vieja política?
-Todo el sistema de partidos, no sólo en la Argentina, está siendo interpelado por una sociedad que empieza a demandar otras cosas. No creo que sea un problema estrictamente de nuestro país o del peronismo. Ahora, cómo se irán reconfigurando los espacios de la oposición, dependerá de los liderazgos de cada espacio. Nosotros tenemos la responsabilidad de gobernar, tenemos una agenda proactiva respecto de los cambios que consideramos estructurales para el país y trabajamos los consensos en función de eso. Y la verdad es que el otro día leí una estadística que decía que el Ejecutivo logró aprobar más de 70% de los proyectos de ley que envió al Congreso. Para un gobierno que tiene minoría en ambas cámaras, es un buen resultado, y es producto de una forma distinta de administrar la política que consiste en buscar el consenso y ser flexible también a la hora de modificar los proyectos que manda el Ejecutivo. Fijate que en el Senado salió bien la reforma previsional gracias a un gran aporte de la bancada del peronismo federal en la modificación del índice. Y el gobierno comprendió que era un cambio necesario y conveniente. Y se hizo, y la ley salió sin problemas. Me parece que es una muestra de que existe una forma distinta de lograr las mayorías, que es más por el consenso que por imposición del número.
Pero la reforma laboral hoy está trabada…
-La reforma laboral fue consensuada con la mayoría de la CGT, en el marco de la negociaciones que se llevaron a cabo en el Ministerio de Trabajo, con el ministro Jorge Triaca y su equipo. El freno obedece más a la interna de la propia CGT, que al consenso al que se había arribado con todos los sectores. Además, todos reconocen que es una reforma muy buena para los trabajadores y para el propio sindicalismo. Creo que una vez despejada estas situaciones que son exógenas a la naturaleza de la propia reforma, vamos a ir avanzando en la búsqueda de una solución.
¿Se pueden repetir los hechos de violencia en la Plaza de los Dos Congresos?
-No, creo que se demostró que son grupos que están cada vez más aislados de la sociedad. Y creo que la decisión de ser firmes en la defensa de las instituciones y de avanzar en el debate y en la votación de la ley fue muy buena para la consolidación y el fortalecimiento de todo el sistema democrático argentino.
¿Qué pasa si el peronismo federal endurece su postura para que no le pase lo mismo que a Massa, que se mostró colaborativo y moderado con el Gobierno y le fue mal en las elecciones?
-El massismo llegó a las elecciones muy distanciado de esa primera etapa de su actuación como opositor. A Massa le fue mal porque endureció mucho su postura y se mostró aliado del kirchnerismo en el tratamiento de ganancias en diciembre del 2016. Le fue mal porque la gente ya no quiere el conflicto entre los políticos, la gente quiere que los políticos trabajan para resolverle los problemas. Esa lógica de enemigo, de opositor irreductible a cualquier cosa forma parte de la política del pasado.
La imagen positiva de Macri cayó 10 puntos. ¿No se pagó un alto costo político por meterse con los jubilados?
-Yo creo que es una caída coyuntural no sólo debido a esa ley sino al conjunto de reformas estructurales. Todas las reformas siempre tienen costos políticos. Y el presidente, ya lo dijo, está totalmente dispuestos a pagarlos para lograr que avance el país. Pero además, a medida que se vayan poniendo en ejecución estas políticas, como el caso del cambio en la fórmula de movilidad jubilatoria, vamos a ver que en realidad fueron beneficiosas. Cuando los jubilados vean dentro de unos meses que sus ingresos crecen por encima de la inflación y que había mucho componente de oportunismo político en las críticas para enturbiar el debate, la imagen de Macri se va a recuperar. Porque el Presidente está trabajando para resolver los problemas no para preservar una transitoria imagen política.
A diferencia de Macri, la alta imagen de Vidal sigue firme. Y en estos días se empezó a hablar de su candidatura para 2019. ¿Es una posibilidad?
-Lo natural sería que Macri vaya por su reelección pero falta mucho para hablar de eso. Seríamos unos grandes irresponsables si empezáramos a ver las candidaturas del 2019. Hoy hay un gobierno sólido, un gobierno que está cumpliendo con la agenda para la que fue votado, la agenda de las grandes transformaciones para el país.

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Las definiciones del titular del PRO

– “El kirchnerismo ha quedado expuesto como un grupo marginal, con decisiones que son absolutamente repudiadas por la sociedad y se va a ir aislando cada vez más”
– “La reforma laboral fue consensuada con la mayoría de la CGT. El freno obedece más a la interna de la propia CGT, que al consenso al que se había arribado con todos los sectores.”
– “A Massa le fue mal porque endureció su postura y se mostró aliado del kirchnerismo en el tratamiento de ganancias. Le fue mal porque la gente ya no quiere el conflicto entre los políticos, la gente quiere que los políticos trabajan para resolverle los problemas.”
– “Lo natural sería que Macri vaya por su reelección pero falta mucho para hablar de eso. Seríamos unos grandes irresponsables si empezáramos a ver las candidaturas del 2019”.

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