REFORMAS

Tiempo de reformas

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Por Juan Luis Bour – El empleo privado asalariado formal, es decir los puestos de trabajo asociados a actividades con mayor productividad relativa, se mantiene estancado en los últimos 24 meses, o si se prefiere en los últimos 30 meses, o en los últimos 15 años. El nivel desestacionalizado de una serie larga con base 100 a mediados de 2004 alcanzó el nivel 130 en agosto de 2010 y el último dato disponible (diciembre de 2025) vuelve a estar en 130. En el medio, pequeños movimientos para arriba y para abajo, que podrían ser signos de un gran crecimiento de tendencia de la productividad, si no fuera que las bajas y altas corresponden a ciclos cortos macroeconómicos de expansión y contracción del PBI. A mediano y largo plazo, el empleo formal privado asalariado no crece, aunque el PBI haya crecido.

El contexto macroeconómico explica en buena medida este fracaso estrepitoso del mercado laboral formal, que en estos últimos 15 años muestra estancamiento del empleo productivo y un salto de las formas no contractuales de empleo –asalariados informales, cuentapropistas formales e informales- y del empleo público. En el mejor de estos años (2017) en términos de empleo privado asalariado formal y de PBI, el empleo privado estuvo 3.7% arriba de su nivel en 2025. Las otras formas de empleo estuvieron mucho más arriba: los monotributistas (sociales y otros) crecieron 23% -a pesar de la caída de los “sociales” desde fines de 2024- y los empleados públicos son 8% más.

En los últimos dos años, sin embargo, hubo cambios relevantes en términos de un descenso del empleo público agregado –caída importante en el gobierno federal, movimientos dispares en provincias y municipios- y la baja de unos 400 mil inscriptos como monotributistas sociales desde diciembre de 2024, que redujo 3% en ese mes el total de ocupados considerados formales. Es un cambio copernicano respecto de lo ocurrido desde 2003 a 2023, pero no alcanza. El cambio en empleo público y la categoría de monotributistas sociales pone de relieve la informalización del empleo total durante las primeras dos décadas del siglo: el desempleo, en los hechos, se mantenía oculto en formas precarias de formalización y en el aumento del empleo público. Estos cambios, por lo tanto, son bienvenidos desde el punto de vista de reducir el desempleo oculto, pero no cambian la tendencia. Eventualmente, si la tasa de actividad no cae, podrían aumentar la oferta en un mercado que tiene de por sí poca demanda de trabajadores formales. Por lo tanto, hoy se necesita algo más para que el mercado laboral funcione y, de paso, para que la economía funcione.

Alguna recuperación de la demanda de empleos formales vendrá, sin duda, de la mano de una mejora de la macro: si la economía logra hilvanar varios años de crecimiento evitando caídas (desde 2008 no logramos sumar tres años seguidos de crecimiento), la diferencia será notable, pero no alcanzará para formalizar empleo. Eliminar desempleo oculto es importante, pero no es lo mismo que crear empleo de calidad. La otra condición para recuperar empleo formal es la de revisar y cambiar las normas regulatorias del mercado laboral, en línea con lo que propone la nueva ley y, en general, introducir flexibilidad normativa para adaptarse a cambios. La rigidez es un resabio medieval de mundos inmutables.

Asumido que para crear empleo de calidad se deben aplicar reformas que inciden sobre los contratos laborales que -de forma explícita o implícita- todos enfrentamos, surge inmediatamente la pregunta de cuáles son los costos que debemos asumir. Ello recuerda –para poner un ejemplo dramático- el dilema del tranvía en la filosofía y la psicología moral, recientemente reescrito en términos del automóvil autónomo (para acercarnos a la era de Elon Musk). En el dilema original, un tranvía corre fuera de control por una vía en la que más adelante hay cinco personas atadas. Es posible accionar un mecanismo que desvíe el tranvía a otra vía en la que más adelante hay (solo) una persona atada. ¿Deberíamos accionar el mecanismo o no hacer nada?

En los hechos, tras escribir las leyes laborales hace 80 años no hicimos más que observar cómo empezamos a crear grandes bolsones de informalidad, para extender esos bolsones a todo el mercado laboral –privado y público-, y con ello destruir la correspondencia entre trabajo y previsión que derivó en la crisis laboral y previsional en que estamos sumidos. El dilema del tranvía existe en la vida real y en política económica, porque no existe tal cosa como un free lunch: toda decisión entraña costos, ya sea hacer algo o no hacer nada. Si no hacemos nada, la informalidad seguirá su marcha y con ello seremos una sociedad que aumentará su carácter dual, con sectores muy pequeños de muy alta productividad capital intensivos que podrán soportar cualquier regulación laboral y emplearán muy pocos trabajadores, y un resto de la economía cada vez más grande de bajísima productividad e ingresos muy inferiores.

Si preguntamos qué hacer a los empresarios y sindicalistas que pueden soportar las cargas actuales que impone la regulación laboral, dirán que no hay que tocar nada. Y si se puede mantener la economía cerrada y la protección tanto mejor. Dirán que hay que dejar que todo siga igual, aunque aplastemos con el tranvía a los cinco que están adelante, es decir, aunque la economía siga su rumbo de informalización. La alternativa es hacer algo, sabiendo que habrá necesariamente costos para quienes hoy tienen privilegios o un mejor pasar a costa del resto. El gobierno ha logrado pasar la ley que busca cambiar de vía. Tiene sus riesgos y sus costos, pero lo relevante es: ¿Qué preferiría Usted, sabiendo que en ningún caso estará libre de culpa?

Juan Luis Bour, director de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

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Santilli anticipó los próximos pasos del Gobierno en la reforma laboral

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El ministro del Interior, Diego Santilli, anticipó los próximos pasos que dará el Gobierno en su objetivo de aprobar una reforma laboral en el Congreso.

“El gobierno trabaja en una reforma que ingresará próximamente. Esta semana la discutiremos en gabinete, para luego iniciar un camino de diálogo que apunte a una modernización laboral”, resaltó Santilli.

En declaraciones radiales en el marco de su viaje a Neuquén, Santilli puso como ejemplo de la reforma laboral a las modificaciones realizadas envrdhJQ Vaca Muerta.

“Acá se hizo una reforma muy importante y Vaca Muerta creció. Me tocó trabajar en la modernización laboral del convenio colectivo petrolero con (Guillermo) Pereyra, y eso le permitió expandirse y multiplicar la cantidad de trabajadores en un segmento donde la inversión vino, y se desarrolló”, expresó el funcionario.

Y agregó: “Ese es el camino, hacia ahí apunta la modernización laboralA no alterar los derechos de los que están, pero darle derechos a los que están afuera. Son más los que están afuera que los que están adentro, son más los informales que los formales”.

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Macri, tras la cumbre en Olivos: “Confío en que el Gobierno iniciará una etapa de reformas después del 27”

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El expresidente se expresó en redes luego de la reunión con Javier Milei. Pidió que “los que queremos un cambio nos podamos unir”.

El expresidente Mauricio Macri se refirió este sábado a la cumbre que mantuvo el viernes con el presidente Javier Milei en la Quinta de Olivos y se mostró confiado en que, una vez superadas las elecciones legislativas del 26 de octubre, el Gobierno avanzará con una agenda de “reformas estructurales importantes”. A través de un mensaje en sus redes sociales, el líder del PRO llamó a la unidad para impulsar desde el Congreso los cambios que “el país necesita”.

“La reunión de ayer en Olivos fue muy buena. Después de las elecciones del 26 de octubre, confío en que el gobierno iniciará una etapa de cambios orientados a realizar reformas estructurales importantes”, afirmó Macri, confirmando la sintonía del encuentro.

El mensaje del exmandatario llega tras la segunda reunión en menos de una semana con Milei, un acercamiento que busca consolidar un apoyo político para el oficialismo en un momento de fragilidad, marcado por las turbulencias económicas y el escándalo por el caso Espert.

En su publicación, Macri agregó: “Yo espero que los que queremos un cambio nos podamos unir para llevar adelante desde el Congreso las transformaciones que el país necesite“. Este llamado a la unidad post-electoral es la confirmación del pacto que ambos líderes sellaron en la reunión, de la que también participaron el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

“Las posibilidades de progreso y crecimiento de la Argentina son enormes, pero requieren cambios importantes y el compromiso con una agenda real y metas a cumplir”, concluyó el referente del PRO.

El encuentro, que fue revelado por el propio Milei, se extendió por una hora y media y sirvió para “acordar trabajar en conjunto, a partir del 27 de octubre, para construir los consensos necesarios”, según palabras del actual Presidente.

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Presión fiscal, dólar y crédito: los ejes del debate en el Coloquio Industrial de Córdoba

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En Córdoba, más de 900 empresarios, dirigentes y funcionarios participaron del encuentro que puso en primer plano la presión tributaria, el financiamiento productivo y la incertidumbre macroeconómica. Las reformas pendientes y el escenario electoral fueron el trasfondo de un debate que cruzó a la política, el campo y la industria.

El 17° Coloquio de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), realizado este martes bajo el lema “Competir, invertir, integrar: el tridente del desarrollo”, reunió a más de 900 referentes en coincidencia con el Día de la Industria.

En la apertura, el presidente de la UIC, Luis Macario, planteó un diagnóstico severo: “Un país que descendió a los niveles más bajos de la decadencia no puede reconstruirse en dos años”. El dirigente reclamó una reforma tributaria profunda que alivie la presión fiscal y simplifique un sistema que, aseguró, “no solo cobra mucho: cobra mal”. Además, advirtió que sin crédito productivo la industria se asfixia, en referencia a las altas tasas de interés que complican la renovación de equipos y las exportaciones.

La visión fue reforzada por el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, quien sostuvo que “la industria quiere y sabe competir, pero en igualdad de condiciones”. Reconoció avances en el orden macroeconómico, aunque señaló tres focos de preocupación inmediata: la lentitud en la recuperación de algunos rubros, el peso del costo financiero y la velocidad de la apertura comercial.

Rappallini presentó el Nuevo Contrato Productivo, un acuerdo con diez principios básicos orientados a dar previsibilidad, seguridad jurídica e infraestructura al sector. “Cuando hablamos de industria, hablamos de millones de familias que dependen de que una máquina arranque cada mañana”, advirtió.

Gobierno y empresarios: tensiones y promesas

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue la voz del Gobierno nacional en el encuentro. Reconoció que no se pudo avanzar en la eliminación de muchos impuestos, pero aseguró que las reducciones aplicadas “no afectaron a las provincias”. Defendió la estabilización lograda desde diciembre de 2023 y anticipó que “habrá una segunda etapa de reformas una vez que se produzcan cambios en el Congreso”.

El economista Esteban Domecq definió la coyuntura como un “puente a la estabilidad”, iniciado en diciembre de 2023 pero condicionado por las elecciones de octubre. Señaló que la economía argentina “no crece desde hace 15 años” y que la recuperación será desigual: con sectores dinámicos como petróleo, minería y real estate, frente a rubros rezagados como textil, calzado y automotriz.

Desde la UIA, Diego Coatz subrayó que la producción industrial per cápita cae desde 2011 y planteó que la industria debe alinearse a megatendencias globales como la inteligencia artificial, la transición energética y la reconfiguración de cadenas de suministro.

En tanto, el CEO de Prestige-Auto (Mercedes Benz), Daniel Herrero, remarcó que los próximos diez años traerán “más cambios que los últimos cien” en movilidad. Aseguró que Argentina tiene talento y recursos como el litio, pero necesita “un modelo previsible, infraestructura adecuada y una matriz impositiva que no castigue la producción”.

Campo, industria y política: consensos y señales

El coloquio dejó también una señal de unidad entre campo e industria. El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, sostuvo que “la dicotomía campo–industria es una falacia que se destruyó hace mucho tiempo”. Rappallini coincidió y pidió dejar de mirar atrás para “enfocarnos en lo que podemos hacer juntos”.

La ex secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher, advirtió sobre el retroceso del multilateralismo y la necesidad de una diplomacia activa y menos politizada para diversificar mercados. “El mundo se reconfigura y Argentina tiene que jugar con inteligencia”, afirmó.

El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, buscó responder a las inquietudes empresarias con anuncios concretos: exención total de Ingresos Brutos para industrias que facturen hasta $3.200 millones anuales. Además, defendió la ampliación de la red de gasoductos para sostener la competitividad provincial.

En la misma línea, el intendente de Córdoba capital, Daniel Passerini, anunció la eliminación de 128 tasas municipales y la reducción de alícuotas a nuevas inversiones, en lo que definió como un esfuerzo para consolidar una “ciudad industrial con ADN emprendedor”.

La dinámica del evento incluyó una encuesta en vivo a los empresarios, que reflejó el clima de incertidumbre. Ante la consigna “Si el 2025 fuera un clima, para la industria sería…”, el 51,9% respondió “Arco iris con charcos. Sabemos que va a salir el sol, pero todavía llueve”. Solo un 3,2% se animó a un “Sol radiante”.

El mensaje general del coloquio fue claro: los industriales apoyan la estabilización, pero reclaman financiamiento accesible, alivio impositivo y reglas claras para competir en un escenario de apertura acelerada y tensiones electorales. El rumbo de las reformas y el resultado de octubre serán determinantes para definir si el puente a la estabilidad logra sostenerse sin nuevas crisis.

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Congreso: Javier Milei convocó a sesiones extraordinarias con reforma electoral, seguridad y designación de jueces en el temario

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Javier Milei durante la apertura de sesiones ordinarias del 2024, año en el que también hubo actividad en el verano.Javier Milei durante la apertura de sesiones ordinarias del 2024, año en el que también hubo actividad en el verano.

El Presidente convocará a sesiones extraordinarias y el Congreso retomará tareas antes de que termine el mes de enero. En las últimas semanas, el llamado se demoraba por las especulaciones del propio oficialismo, que deseaba contar con precisiones sobre el apoyo que tendría de aliados y dialoguistas para el temario, que implicaría el tratamiento de debates de alto impacto tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

Manuel Adorni le confirmó a este medio que el Presidente, desde la Quinta de Olivos, rubricó el decreto que efectiviza la convocatoria, que tendrá su publicación en el Boletín Oficial la próxima semana. Horas después, el portavoz ratificó el llamado en sus redes sociales y detalló que las sesiones extraordinarias se realizarán entre el 20 de enero y el 21 de febrero. Dentro de la oposición, adelantaron que utilizarán la ventana de actividad parlamentaria para insistir en la derogación de decretos presidenciales.

Según señaló el funcionario, al Senado de la Nación ingresaría la reforma más pretenciosa de Casa Rosada en materia de seguridad, conocida como “Ley Antimafias”, que define penalmente lo que es una organización criminal en nuestro país, colectiviza las condenas (el peor delito de cualquier miembro para todo el grupo) y brinda potestades extraordinarias a las fuerzas de seguridad (como la posibilidad de detención por 15 días por averiguación de antecedentes) en territorios determinados.

Además se daría otro debate sustancial: el tratamiento de los pliegos de dos candidatos del oficialismo (Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla) para integrar la Corte Suprema de Justicia. Así como lo investigó previamente Ámbito, el Poder Ejecutivo no descarta nombrar a los dos magistrados por decreto y ya definió su estrategia de negociación: “O los dos o ninguno”. Como variable de intercambio, accederían a la ampliación de los miembros del máximo tribunal, una modificación que le interesan a todos los espacios que podrían facilitarle sus avales al Gobierno. El número que se encuentra en discusión es de nueve jueces.

Con la aprobación de la ley Bases y los decretos complementarios que llegaron posteriormente, el Presidente blindó la legislación que necesitaba para desplegar su plan económico. Eso se manifiesta en el temario para las sesiones extraordinarias, donde se incluyen proyectos sobre la reforma política y modificaciones en el Código Penal y Procesal. En otro sentido, se promoverá una Ley de Compensación e índice de Actualización de Quebrantos.

En este último caso, se tratarían los proyectos -que cuentan con dictamen previo- de la posibilidad enjuicio en ausencia del imputado para delitos graves; la modificación de los regímenes de reiterancia, que implicaría que una persona que se encuentra procesada por diversas causas penales pase el tiempo de la investigación en contexto de encierro antes de ser juzgada, y la unificación de condenas. También se establecen figuras que amplían la prisión preventiva: presunción de peligro de fuga y de obstaculización de la investigación. Ambos proyectos iban a ser tratados en noviembre, pero la sesión -que incluía el tratamiento de Ficha Limpia- se cayó por falta de quórum.

Precisamente, el Gobierno concretó su promesa de presentar un proyecto propio de Ficha Limpia. Aunque aún no se precisaron las modificaciones que le hicieron a la redacción con respecto a la iniciativa del PRO debatida en el 2024, se pudo conocer que contó con el asesoramiento del abogado Alejandro Fargosi, exconsejero de la Magistratura. “Operaron, difamaron, desinformaron. Otros simplemente no quisieron escuchar”, apuntó el propio Adorni en redes sociales.

Otros de los ítems del temario es la Ley de Reforma para el Fortalecimiento Electoral, que establece mayores requisitos para la existencia de los partidos políticos: contar con un mínimo de 0,5% de afiliados sobre el padrón electoral (antes era de 0,4%), tener el piso mínimo de 3% de los votos en dos elecciones consecutivas y tener presencia en al menos diez distritos (actualmente se piden cinco). Asimismo, busca aumentar los topes de aportes privados, eliminar los espacios de publicidad electoral cedidos por los medios y aplicar un único aporte anual estatal a los partidos políticos proporcional a los resultados electorales.

Dentro de las propuestas de reforma electoral, el Gobierno no desconoce la falta de acuerdos para eliminar las PASO, pero tampoco pierde el optimismo para alcanzar los votos que lo impulsarían a fortalecer su narrativa de austeridad del gasto y de transformación estatal. El PRO ya cedió en su postura reticente y la expectativa oficialista es lograr sumar votos de las tribus aliadas e incluso de desarmar la posición unánime de Unión por la Patria, en donde conviven múltiples posturas y por eso sostienen el rechazo. El interrogante es qué ocurriría con el armado libertario si se derogan las primarias, mucho más si pretenden compartir boletas con partidos tradicionales.

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