Silvio Tinello: el diseñador industrial que creó el primer objeto biocultivado fabricado en yerba mate

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“El desarrollo sustentable es local, entonces tenemos que parar y mirar para los lados para ver qué podemos hacer con lo que tenemos” señala Silvio Tinello. La experiencia de un emprendedor argentino, reconocido en el mundo por sus creaciones en la moda, el arte y su visión hacia lo sustentable.

El diseñador industrial que creó el primer objeto biocultivado fabricado en yerba mate, nos habla de su experiencia en el diseño sustentable, de cómo llegó hasta él y sobre todo lo que nos espera a futuro sin tomar consciencia del daño a lo que nos rodea.

Silvio Tinello es un diseñador industrial argentino, se graduó de diseñador industrial en la Universidad Nacional de Córdoba y realizó un Máster en Ciencia en Diseño Sutentable en la Universidad de Filadelfia, con una beca Fullbright. Además, tuvo la oportunidad de hacer una residencia artística-científica en el laboratorio comunitario Genspace, de Nueva York. Oriundo de la provincia de Chubut, radicado en Buenos Aires, se dedica al diseño sustentable en su estudio, a la docencia y a capacitar chicas y chicos en la villa 1-11-14 en la biofabricación.

Se volcó a esta rama de su profesión -el diseño sustentable/sostenible- quizás desde la curiosidad, que desde muy chico lo acompañaba en su ciudad natal mientras como el mismo reconoce “gravitaba en el tema, como algo espontáneo”. Soñador, emprendedor, hoy es considerado más un artista y reconocido en el mundo del diseño como tal, Silvio a través de las becas en su proceso de formación, que le brindaron experiencia, además de saberes, pudo visitar varios lugares del mundo. Expuso en Londres su alcancía fabricada a base de hongos y yerba mate, además de otras creaciones, que fueron seleccionadas entre otras 70 del mundo. Esta alcancía a base de hongos de yerba mate surgió cuando el diseñador buscaba algo tan nativo, parte de la cultura argentina, que tomara materialidad en la cultura, presentándolo, así como parte de la “cultura material argentina”.

Su camino, no fue fácil, pero lleno de proyectos, nos cuenta cómo es su trayectoria. Una invitación a los jóvenes a tomar consciencia del entorno. Donde no sólo la yerba, como así la madera, pueden ser utilizados no solo de una manera tradicional, sino que a través de un proceso de biofabricación, pueden transformarse y transformar el entorno en el que vivimos, para generar la sustentabilidad, además de reducir el impacto ambiental en una sociedad de alto consumo.

¿Cómo surgió la idea del diseño sostenible/sustentable?

En realidad, con el diario del lunes quzás que puedo tener una idea de cómo me incliné por la idea del diseño sustentable y la sustentabilidad y demás. Ya de chico me interesaba mucho el tema, inconscientemente, gravitaba en el tema, como algo espontáneo. Pero, creo que se marcó más cuando decidí formarme como diseñador industrial en la Universidad Nacional de Córdoba. Para cuando fui llegando a la etapa de hacer la tesis, desarrollé un material a base de caucho reciclado de las cubiertas de los neumáticos para mi primera tesis. Esa fue mi primera tesis, la desarrollé junto a otra colega a este material y tuve un momento eureka en un trabajo que tuve en córdoba donde se me ocurrió usar este material para hacer muebles y así surgió “buna”, pero vamos separando las cosas. Para mi segunda tesis, que fue cuando gané la beca fullbright, cuando hice la maestría en diseño sustentable, ya ahí estaba más encaminado y sabía que quería ir hacia el diseño biodegradable y demás, de aquella fabricación pasaron ya 10 años.

¿Curiosidades en el camino del diseño industrial en el camino de la innovación y el arte a la hora de crear productos de consumo?

Casualmente mi último proyecto es del campo artístico científico. Casi sin darme cuenta estoy trabajando mucho para museos, realizando obras de arte amigándome con la idea de que me digan artista. De hecho, ahora estoy en mi estudio mirando una pared pizarrón que tenemos, donde podemos escribir y veo el dibujo que hice junto a alguien que ahora es amiga, que conocí gracias a este proyecto, donde me convocaron del Ecocentro en Puerto Madryn en el museo de mar, para hacer un bosque de algas. Me convocaron o surgió mi nombre por mi experiencia en el diseño con materiales biobasados. La realidad es esa, que uno puede tener una intención, muchas o varias y de golpe llamalo universo, el destino, lo que sea, te va llevando, marcando el camino, o según tu preferencia. No sé, como que nunca me imaginé hacer un bosque de algas Macrocystis bioplásticas en el lugar donde yo era chiquitito y me comía la arena a la orilla del mar, pero bueno ahora me toca hacer ese aporte, las vueltas de la vida.

En la charla TED con Verónica Bergottini, hablan de sus proyectos como emprendedores en el campo de la biofabricación. ¿Hoy tienen algún proyecto en común, con quienes están en contacto para la realización de sus productos?

La charla TED me convocaron para hacerla junto a Verónica, que es una bióloga misionera, no tenemos un proyecto en común, el proyecto que tuvimos fue la charla TED. A Verónica la conocí en 2017, la charla fue en 2019. Ella se contactó conmigo por Instagram, cuando estaba presentando la colección de objetos de yerba mate, me comunicó que ella se quería sumar a la fabricación. Ella tiene otro back ground, se sumó al mundo de biofabricación y al uso de la yerba como identidad en la biofabricación de los materiales, así que coincidimos en eso.

¿Con quiénes más estas en contacto para la realización de tus proyectos?

En realidad, yo dirijo mi estudio y mis proyectos, colaboro eventualmente con otros especialistas. Como, por ejemplo, el último proyecto de arte y ciencias del bosque de algas de bioplásticos. Por necesidad trabajas, es un interdisciplinar, con una especialista que es Paula Raffo, también bióloga y trabajamos en colaboración, salieron y están saliendo nuevos proyectos, hay varias cosas en el tintero, se vienen cosas muy interesantes y lindas.

¿Cómo llegaste a los objetos a partir de los hongos de la yerba mate, cuánta es la materia prima que necesitas?

En épocas -estamos hablando de casi 10 años en mi caso-, en épocas donde la yerba mate se consideraba como bebida y alimento y/o se estudiaba la posibilidad de mejorar la fertilización o el mejoramiento de sus raíces para el agro. Hubo un proyecto que al pensó como alternativa disruptiva, un cambio de paradigma que era como un nutriente para el diseño de materiales, este caso es el diseño que dirigí para la tesis en Ciencias y Diseño Sustentable, donde desarrollé materiales con yerba mate como elemento distintivo. El objetivo que se planteó en este proyecto fue transferir la identidad de esta planta nativa autóctona, propia de nuestra cultura a la cultura material en todos los sentidos, en nuestro país. Desde la materialidad per se, hasta el diseño de productos. Por ende, todo lo que se planteó en este diseño que dirijo fue eso, cualquier cosa que planteemos iba a tener nuestra identidad cultural que por defecto estaba hecho de yerba mate.

La elección de la Yerba Mate como parte del material desarrollado tampoco es espontanea, ni inocente. Justamente, con la experiencia previa de haber desarrollado un material a base de caucho reciclado, aprendí que hay una curva de aceptación e incorporación por parte de los consumidores, y eso tiene su costo. Este bioaglomerado fúngico (o telgopor organico “en criollo”) es una evolución del material a base de caucho y resina que desarrollé en mi primera tesis, con el valor agregado que este material es biodegradable y retorna al medio ambiente, una vez que el primer ciclo de vida ha finalizado.

¿Cuánta es la materia prima que se necesita? ¿Cuál es la aceptación de los productos?

Uf, en realidad ahora todavía está en instancias de gestación, pero la tesis de diseño que realicé la hice estudiando la producción yerbatera en la zona del noroeste del país, sobre todo contactando a especialistas que se dedican a la producción de la yerba, hablando de toneladas y porcentajes que se desperdician, o sea hay toda una cuantificación en los precios porque estamos hablando de una tesis en ciencias y habría que verificar y está todo en mi tesis. La aceptación de los productos es muy buena sobre todo estoy aprendiendo, el primer producto que diseñé fue una alcancía, parecía irrisorio diseñar eso una alcancía en forma de chanchito. Pero la alcancía fue seleccionada para ser presentada entre 70 alrededor del mundo, seleccionados para ser exhibidos en el Victorie & Albert Museum en Londres, que vendría a ser como el MoMA de Nueva York, pero versión británica y ahora también en otros lados en Europa. Ahora, está por ser exhibida en el MALBA, en Buenos Aires, dentro de una muestra que se llama “Cultura Material Argentina”. Y es muy loco esto, porque cuando yo vuelvo a la Argentina trayendo esta tecnología bajo el brazo, en tiempos cuando biofabricación no se sabía ni siquiera qué era la palabra, ni que la yerba se podía usar para diseñar material; uno de las maneras de comunicarlo era a partir de pensarlo y decirlo como “la cultura material argentina”. Donde, diez años más tarde está siendo convocado para ser presentado en uno de los museos -sino el más importante del país- en una muestra que se llama “Cultura Material Argentina”. Esta presentación creo que no estaba tan errada, creo que la aceptación desde el arte es una buena manera de insertarla al mainstream.

¿Qué beneficios tiene utilizar la biología como tecnología?

Creo que me voy a quedar corto en la respuesta porque, de hecho, muchos de los beneficios los estoy descubriendo. El primero que se me viene en mente es el hecho de la tranquilidad de conciencia de saber de qué los productos que estoy creando realmente no están generando ni van a generar impacto negativo en el medio ambiente. El uso de procesos biológicos para procesos productivos da como resultado productos que están alineados con la naturaleza, en donde el concepto de basura no existe. Una vez que el producto llega a su primer ciclo de vida, el material que lo compone se transforma en nutriente para otro ciclo de vida, como pasa en la naturaleza misma. A través de las investigaciones puedo comprender a los materiales como nutrientes, y al diseñar un producto lo hago como uno hace una receta, en donde tengo en cuenta todo el ciclo de vida del producto, desde su nacimiento hasta su muerte, más bien transformación.

Los beneficios además de ser éticos y ecológicos, también se puede traducir en la reducción de costos e insumos para la elaboración de materiales y productos. Los procesos de biofabricación que he diseñado se podrían sintetizar en el uso de un cultivo de bacterias, agua y tiempo, por ejemplo.

¿Cómo es producir objetos sustentables en el país?

Es muy compleja esa pregunta. Por mi parte, he probado distintas estrategias, ahora estoy basado en mi home town, o mi lugar de nacimiento y crianza, ampliando y desarrollando mi capacidad productiva y aprendiendo, siempre aprendiendo. Pero, es un subibaja, es apostar la vida a los sueños y los planes. Con un plan de acción porque hay que vivir de esto. Mucho tiempo capitalicé el saber, porque tuve la suerte de ser seleccionado en este programa de becas y como misión país, fue aprender y traer esta tecnología. Y una manera de monetizarlo es enseñarlo en universidad como San Andrés, o en programas como Arte en Barrios, en la parte de cultura de la Ciudad de Buenos Aires, enseñando a chicos y chicas de la villa 1-11-14 formas de biofabricar.

¿Cómo ves el futuro del mercado en cuanto a este tipo de objetos?

Inevitable, no es una cuestión de preferencia, no nos queda otra. Yo creo que progresivamente se va a ir ampliando en el menú, objetos, materiales y productos, la oferta de materiales o productos biobasados, no precisamente biofabricados, pero sí biobasados -que hace referencia a, por ejemplo, algo de algodón o lana es biobasado-. Biofabricado implica que se utilicen procesos biológicos para su elaboración, en lo que es biofabricación. Entonces hablamos de que tiene que crecer un hongo para que las fibras de yerba, o madera se peguen entre sí, como aglutinante, o que crezcan bacterias para hacer una especie de papel o cuero, eso es biofabricación. Pero, para mí todo lleva tiempo, hay que considerar la variable tiempo para la inserción, para que se haga popular, pero sí me parece que es algo que es inevitable también por una serie de recursos que se van agotando.

¿Qué crees que hace falta para potenciar este mercado en el país y en la región?

Acá yo me plantearía que, para mí, estamos acostumbrados a pagar el precio de lo que creemos que sale poco algo, por su proceso de producir. Lo que quiero decir es que lo soplamos y hacemos botellas, que producimos de a miles, tenemos que replantearnos si ese costo no lo estamos transfiriendo a otro lado. Por ejemplo, la contaminación, la producción excesiva y el consumo excesivo. Lo que creemos que sale caro, en cuestiones de caro en cuestiones de billetes, ¿No nos sale caro en otro lado? ¿A qué nos estamos acostumbrando? Y sobre qué hace falta para potenciar esto, es educación, consciencia, inversión, que haya una sumatoria de partes. El desarrollo sustentable es local, entonces tenemos que parar y mirar para los lados para ver qué podemos hacer con lo que tenemos. La sostenibilidad no solo es cultivar material y hacer una colección que pueda exponerse, sino que hay un objetivo que va hacia lo social.

¿Cuál es la expectativa a futuro de tus proyectos?

El vivir de la utopía, de la mía por lo menos, en eso estamos.

En poco tiempo, Silvio Tinello ha logrado reconocimiento a nivel local e internacional. Además, está a cargo de la cátedra de sustentabilidad de la carrera de Diseño de la Universidad de San Andrés en donde enseña a biofabricar. También, fue contactado por el área de cultura de la ciudad de Buenos Aires para dar talleres en barrios carenciados.

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