Bienestar animal en tambos: su importancia en los tres pilares de la sustentabilidad
El bienestar animal está cobrando cada vez más relevancia en la sustentabilidad de los sistemas productivos modernos: implica la salud, la ausencia de dolor e incomodidad y la posibilidad de manifestar el comportamiento natural por parte de los rumiantes. Existe una relación directa entre el cuidado de los animales, la eficiencia productiva y el impacto ambiental de la actividad ganadera.
De esta manera, el bienestar animal desempeña un papel determinante dentro de los tres pilares de la sustentabilidad (económico, social y ambiental), al contribuir simultáneamente a mejorar los resultados productivos y a reducir externalidades negativas. Así, mejorar las condiciones de bienestar impacta positivamente en la salud de los animales y en la eficiencia de los sistemas productivos.
En cuanto al aspecto económico, se destaca el impacto en la producción de las vacas en el tambo: a más bienestar, se ha demostrado mayor cantidad de leche y menor frecuencia de enfermedades, minimizando el uso de medicamentos. Por otra parte, a nivel social, entran en consideración aspectos éticos y morales, la preocupación por la forma en la que se trata a los animales. Finalmente, en cuanto a la conciencia ambiental, se repasa en qué medida la actividad ganadera puede tener un impacto en cuestiones de interés como el medio ambiente o la salud de las personas.
“En todos esos ámbitos, el bienestar animal juega un papel clave. Sabemos que al mejorar el bienestar de los animales mejoramos su desempeño productivo y, por lo tanto, podemos contribuir a mejorar la rentabilidad económica de las explotaciones. Y, en segundo lugar, cada vez tenemos más estudios que demuestran que al mejorar el bienestar animal podemos contribuir a mejorar la zoonosis y a reducir el uso de antimicrobianos”, explicó el Dr. Xavier Manteca , Médico Veterinario español, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, experto en Etología y Bienestar Animal.
Esta relación se expresa en indicadores concretos: animales con mejores condiciones de vida presentan menores niveles de estrés, lo que se traduce en una reducción de enfermedades y, por ende, en una menor necesidad de intervenciones terapéuticas. Esto no solo optimiza la productividad, sino que también contribuye a un uso más responsable de los recursos, incluidos los medicamentos veterinarios.
Un informe de 2021 de la empresa de investigación Oxford Analytics, publicado por la organización HealthforAnimals, analizó la relación entre la salud animal y los tres pilares de la sustentabilidad, medioambiental, económico y social. Algunos de los hallazgos de la investigación fueron que “una tasa global de vacunación del 60% en el ganado bovino de carne se asocia con un aumento de productividad de más del 50%” y que “una disminución de 10 puntos porcentuales en las enfermedades del ganado se asocia con una reducción de 800 millones de toneladas en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)”.
“En Europa, se ha puesto mucho énfasis en cuestiones relacionadas a las instalaciones, que tiene su importancia, pero considero que la formación del personal es clave para el bienestar animal, por lo que considero que es un aspecto clave a potenciar: los estudios demuestran que es la estrategia más rentable para mejorar el bienestar animal. La otra cuestión en la que insistiría es que la industria ganadera se implique en la elaboración de las normativas, ya que es importante que se elaboren teniendo en cuenta la visión de quienes se dedican a la producción”, continuó el Dr. Manteca.
Bajo esta perspectiva, el bienestar animal no solo impacta en la producción agropecuaria, sino que también tiene implicancias directas en la seguridad alimentaria y la salud pública.
“Algo que tenemos cada vez más claro es que el bienestar animal debe abordarse como una estrategia integral y no como una serie de prácticas aisladas. Esto implica considerar factores como la nutrición, el manejo, el ambiente y la sanidad, integrándolos en sistemas de producción que prioricen tanto la eficiencia como la ética en el trato hacia los animales”, detalló Martín Meier, Business Unit Manager Livestock de Boehringer Ingelheim.
“La intervención del veterinario permite traducir los principios de bienestar en prácticas concretas dentro de los establecimientos productivos, facilitando el alcance de estándares sanitarios y productivos más elevados y sostenibles. Actualmente, contamos con indicadores concretos y nuevas tecnologías que nos ayudan a interpretar de manera más rápida y precisa el estado de salud y bienestar de los animales. Esto nos permite intervenir de manera temprana y más efectiva en busca de la eficiencia y la mejora continua. Esta función resulta especialmente relevante en contextos donde la demanda de alimentos de origen animal continúa en crecimiento y exige sistemas más eficientes y responsables”, detalló el Dr. Roberto Albergucci, médico veterinario.
Por su parte, la Ing. Agr. (Mgter.) Verónica Aimar aseguró que, desde el punto de vista ambiental, el bienestar animal se asocia con una mayor eficiencia en el uso de los recursos: “Animales sanos y bien manejados son más productivos y eficientes, lo que permite reducir la huella de carbono por unidad de producto”. En esta línea, resaltó la libre disponibilidad de protocolos y herramientas de bienestar animal con visión integral. Estas soluciones, diseñadas para el trabajo a campo, permiten conocer el estado de los sistemas ganaderos y ejecutar planes de mejora que no solo impulsan modelos productivos sustentables, sino que también garantizan el cumplimiento de las exigencias del mercado internacional. Este enfoque permite avanzar hacia modelos que equilibran rentabilidad con responsabilidad ambiental. Finalmente, subrayó el valor estratégico del regreso de Argentina a la Federación Internacional de Lechería (FIL-IDF) en 2025. En el marco de dicha entidad, existen comisiones trabajando activamente en diversos aspectos, tales como el consenso de estándares específicos para nuestro país y el bienestar vinculado al ambiente, entre otras áreas clave.
En este contexto, el bienestar animal se posiciona como un elemento estratégico para el futuro de la producción agropecuaria. Lejos de ser una tendencia pasajera, se trata de un componente estructural que redefine la manera en que se conciben los sistemas productivos, integrando ciencia, ética y sostenibilidad en una misma agenda.
“En Boehringer Ingelheim estamos comprometidos con impulsar el bienestar animal como un pilar fundamental de la producción sostenible. Creemos que mejorar la salud y las condiciones de vida de los animales no solo es una responsabilidad ética, sino también una vía concreta para lograr sistemas productivos más eficientes y respetuosos con el ambiente. Por eso, trabajamos junto a veterinarios, productores y la comunidad científica para desarrollar soluciones basadas en evidencia que promuevan un enfoque integral, alineado con el concepto de interconexión entre salud humana y animal”, señaló Federico Böttcher, Head of Sustainability de Boehringer Ingelheim Sudamérica.
En paralelo, la compañía promueve la generación de conocimiento y la colaboración con expertos en bienestar animal para acompañar a los productores en la transición hacia prácticas más sostenibles. Estas alianzas buscan integrar evidencia científica con experiencia práctica, facilitando la implementación de mejoras adaptadas a distintos contextos productivos.
Boehringer Ingelheim se compromete con la sustentabilidad mediante el desarrollo de mejores terapias y soluciones sanitarias que contribuyan a un mundo mejor. No solo en la actualidad sino también para todas las generaciones venideras. Al ser una compañía familiar, considera que quienes allí trabajan, los pacientes, las comunidades y sus socios comerciales son parte de esa familia.
Asimismo, Böttcher describió que “desde nuestro origen, tenemos la ambición de brindar más y mejor salud a las personas, los animales, las comunidades y el planeta. En este sentido, estamos convencidos de que los avances en materia de salud animal constituyen una notable contribución a este propósito”.
Por su parte, Meier afirmó que: “La evidencia disponible muestra que existe un círculo virtuoso entre bienestar animal, productividad y sostenibilidad. Invertir en mejores condiciones para los animales no solo mejora los resultados económicos, sino que también responde a las crecientes demandas sociales y ambientales del sector agroalimentario”.
La consolidación de este enfoque refleja un cambio de paradigma en la industria, donde la salud animal ya no se limita al tratamiento de enfermedades, sino que se orienta cada vez más hacia la prevención, el manejo integral y la mejora continua de las condiciones de vida de los animales. En ese camino, la compañía promueve la generación de conocimiento y la colaboración con expertos en bienestar animal para acompañar a los productores en la transición hacia prácticas más sostenibles.



