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¿Cómo llega la economía argentina al 14N?

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  • 1-Incertidumbre política al máximo y muchas incógnitas. Las encuestas disponibles de intención de voto muestran una caída de la intención de voto para el oficialismo y un repunte de la oposición y terceras alternativas, sugiriendo que el N-14 podría ampliarse la derrota que la coalición gobernante experimentó en las PASO y elevan las chances de que el FDT pierda la mayoría en el Senado.
  • En ese contexto surgen especulaciones acerca de cómo reaccionará el oficialismo después del domingo: ¿Con qué grado de debilidad quedará el Presidente? ¿Cuál será la actitud de CFK ¿cooperará, confrontará o dará un paso al costado? ¿Cómo se comportarán los diputados y senadores oficialistas en el Congreso? ¿Qué postura adoptará el peronismo tradicional? ¿Se activará un recambio de gabinete y con qué sesgo? Son las preguntas que dejan a la economía sin un ancla fundamental para las expectativas: el ancla política de anticipar el rumbo futuro, señala un documento de la consultora ABCEB, de Mariana Camino y Dante Sica, ex ministro de Producción de Mauricio Macri
  • 2-Presión cambiaria al tope y agentes (inversores) cubriéndose ante crecientes expectativas de devaluación. Este contexto de incertidumbre política extrema a pocos días de las legislativas, y en una economía que arrastra desbalances macroeconómicos de magnitud se refleja en el mercado cambiario/financiero: el dólar blue supera los $200 (con dólares CCL libres cercanos a $220), una brecha cambiaria altísima e insostenible arriba de 100%, inversores moviéndose a fondos dólar link para cubrirse ante un eventual salto devaluatorio, empresas cancelando aceleradamente sus préstamos en moneda dura (-9,3% cayeron los préstamos netos  desde fines de septiembre y -3,9% sólo en 5 días de noviembre). Y un BCRA interviniendo fuerte en el spot (vendiendo USD574 millones entre el 28/11 y 04/11, racha vendedora que se habría extendido en la última semana) y en los futuros (según se infiere del fuerte aumento de los volúmenes negociados). O sea, un BCRA que llega a las elecciones con reservas netas líquidas convergiendo a cero.  

Estos números no sorprenden: Primero porque a la ausencia de ancla política para las expectativas se le suma la falta de ancla fiscal, monetaria y cambiaria (en un contexto en que se espera que el Central deba cambiar pronto la regla cambiaria que viene aplicando de devaluar por debajo de la inflación). Y en Segundo lugar porque el plan electoral (plan plata en los bolsillos) y la estacionalidad fiscal propia de esta época del año alimentan la presión cambiaria: ya se emitieron $500 mil millones para fondear al fisco desde las PASO, la inflación efectiva y esperada supera el 50% anual y acumulamos una apreciación real del peso de 15% en lo que va del año.   

  • 3-La inflación del mes a mes (que incide en el ánimo de los votantes) exhibe peores guarismos a los que aspiraba el gobierno, a pesar de los congelamientos y controles. De hecho, tras el 3,5% de septiembre se espera que la inflación de octubre vuelva a superar el 3%, la de noviembre podría volver a empezar con “3”, con lo que las proyecciones de inflación para el cierre del año se revisan constantemente al alza (ABECEB: 50,4% ia). 

4- El lado positivo es una mejora en la situación sanitaria (77,5% de la población ya vacunada con una dosis y 59% con dos dosis) y un mayor movimiento económico (de la mano de la mayor movilidad y la recuperación del sector servicios), pero da la sensación de que ello tendrá sabor a poco al momento de inclinar la balanza en las urnas.  Ni siquiera la continua revisión al alza de la proyección del PBI para 2021 (el rebote probablemente supere el 8% este año) parece ser capitalizable para el oficialismo que va a las legislativas con un 40% de pobreza, un salario real que no logra recuperarse y, sobre todo, una economía sin un rumbo claro y que debe evitar que se agudicen las fuentes de inestabilidad abiertas.

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Los bienes durables y el agro en el podio de los sectores que lideran el rebote en 2021

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La producción automotriz con un repunte del 54,4% estimado para este año, Informática, tv y comunicaciones con el 36,2 y aparatos de uso doméstico con el 24,5% son los sectores que muestran la mejor performance en 2021, sobre todo porque compensan holgadamente las grandes pérdidas de 2020, cuando la cuarentena derrumbó un 10% al PBI, según un informe de ABECEB.

El año pasado, la producción automotriz se contrajo un -18,7; el rubro de la informática, tv y comunicaciones, el -6,4; mientras que los aparatos de uso doméstico tuvieron una retracción del 2,5%.

La brecha cambiaria, la dificultad para ahorrar en dólares y el resguardo contra la inflación son los principales factores que explican el impulso de estos sectores, por lo que puede estimarse que este alto nivel de demanda en los bienes durables está llegando a su techo.

No obstante, en lo que hace a la producción, las empresas enfrentan altibajos en su dinamismo debido fundamentalmente a la pandemia con contagios que obligan a paradas de planta e incertidumbre por futuras restricciones ante la severidad de las nuevas cepas.  

El agro también exhibe números positivos, pero no debido a las cantidades que disminuyeron sino debido fundamentalmente a los altos precios internacionales de los commodities: con un aumento del 28,5% proyectado para este año, cura la pérdida del -11,2 del año anterior. 

En cambio, el sector que muestra el número más negativo es el de la carne bovina que este año caería el -4,7% cuando en 2020 había mostrado un aumento del 1%. Los cierres parciales a las exportaciones dan señales negativas a los productores en un contexto en el que el consumo interno sigue a la baja, mientras que los precios aumentan por arriba de la inflación. Las restricciones a las exportaciones tendrán implicancias a lo largo de toda la cadena. Si bien en el corto plazo podría otorgar cierta mejora en el consumo interno, en el largo plazo será perjudicial.

La construcción recupera con una estimación de crecimiento del 23,3% para este año, contra la caída del -19,7% que registró en el año de la cuarentena más extensa y restrictiva, la siderurgia crecerá el 24,3% contra la baja del 21,4% de 2020 y la industria mejora el 11,3% remando la caída del 7,6 de 2020.

En tanto, la minería va recuperando con un 20% para 2021 pero tenía una merma del 19,8 en 2020, lo mismo que la refinería que crece el 12,6 pero había caído el 12,1% en 2020.

La industria textil y del calzado muestran mejoras pero no logran levantar cabeza. Con una estimación de suba de 17,5% la primera y 24,6% el segundo, no consiguen salvar el rojo de -19,9 y 28,8%, respectivamente de 2020.

“Si levantamos la mirada más allá del rebote y las ventanas de oportunidad de la regulación, son pocos los sectores productivos con perspectivas de una expansión sostenida. Los sectores competitivos continúan ampliando la brecha con los demás, en un contexto de aceleración de la adopción tecnológica ligado a la pandemia y con un mercado más chico donde no hay espacio para la inversión”, explicó Belén Rubio, economista de ABECEB.

Agregó que “ante una economía administrada, condicionada al ciclo político, y con una mirada de corto plazo; la estrategia de los negocios pasa más por movilizar la voluntad del regulador que por delinear una estrategia de crecimiento sostenida en el tiempo”.

De esta manera “estamos en un piso en términos de restricciones al comercio exterior, lo que implica un desafío de adaptación tanto para la producción como para los canales de comercialización. Poseemos niveles muy bajos de demanda de dólares de turismo, atesoramiento y compras al exterior por factores ajenos a la vida cotidiana y, sin embargo, ya algunos sectores productivos como la industria automotriz y la de bienes de capital tienen restricciones para garantizar el abastecimiento a la demanda”, alertó.

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