ACUERDO MERCOSUR UNIÓN EUROPEA

Advierten que el acuerdo Mercosur-Unión Europea no está listo para tratarse en extraordinarias

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osur y la Unión Europea aún debe ser autenticado por el cuerpo diplomático de Paraguay, donde el pasado 17 de enero se firmó el acuerdo, ya que la versión en español contiene “errores” de redacción y no va a ser enmendada al menos hasta el 2 de febrero.

De ese modo, no darían los plazos para ser votado en el marco de las sesiones extraordinarias del Congreso, tal como pretende el Gobierno.  

Según informa la Agencia Noticias Argentinas tras un diálogo con un encumbrado diputado del principal bloque de la oposición que tiene ascendencia en materia de política exterior, que se hizo eco de las declaraciones de la subsecretaria de Relaciones Exteriores de Uruguay, Valeria Csukasi, y compartió la información con sus compañeros de bancada.

La vicecanciller del país vecino reveló que el texto del tratado comercial consta de 8 mil páginas que aún deben certificarse “una a una” por parte de las autoridades diplomáticas de Paraguay, país que ejerce la presidencia Pro Tempore del Mercosur.

El dilema Mercosur

Según relató la funcionaria de carrera uruguaya en una entrevista a un medio local, el día en que los cuatro países del Mercosur estamparon su firma al acuerdo (el 17 de enero pasado) en Asunción, “una de las delegaciones se dio cuenta que la versión en español tenía errores, y no era la que se había acordado”. 

La Unión Europea se comprometió a que hasta el 2 de febrero va a trabajar en la fe de erratas y va a enviar el texto a Paraguay, que va a poder autenticarlo y mandarlo para las capitales (de los cuatro países del Mercosur). Tiene entonces que autenticar cuatro veces las 8000 páginas con la responsabilidad que eso tiene; y que no se te cuele una página en blanco, que no te lo impriman mal y te salte de la 25 a la 29”, ejemplificó sobre la complejidad del proceso. 

“Nuestros pobres colegas de la Dirección de Tratados de Mercosur, por ser los responsables en Paraguay, deben revisar y certificar esas 8 mil páginas una a una para enviársela a los tres países restantes del Mercosur. Y recién cuando recibís esas 8 mil páginas con la firmita que garantiza que eso que tenés es la versión autenticada, recién ahí lo puedes enviar al Parlamento”, explicó. 

“Si no, yo puedo agarrar igual lo que está colgado en la web, imprimirlo y decir: “Tomá, te lo mando”. Pero esa no es la forma en la que se tramita”, advirtió.

Cómo sigue

Csukasi afirmó que la intención del presidente argentino Javier Milei de aprobar el tratado comercial con la Unión Europea en las sesiones extraordinarias no deja de ser una “expresión de deseo” motivada por el anhelo de “ser el primero” de los países del Mercosur en cumplir con el trámite legislativo.

De cualquier modo, y al margen de las ansiedades presidenciales, la Unión Europea aplazó la aprobación del acuerdo ya que el Parlamento de ese bloque regional votó a favor de que el pacto comercial fuera previamente revisado por el Tribunal de Justicia. 

Ese proceso podría demorar meses, por lo que la celeridad que le puedan imprimir los Parlamentos de los países del Mercosur no va a adelantar la entrada en vigencia del tratado.

En otro orden, Csukasi planteó como inquietud que cuando el acuerdo comercial con la Unión Europea entre en vigor, ya tiene que estar previamente resuelta la distribución de las cuotas de exportación de los distintos productos entre los cuatro países del Mercosur.

Las posturas en Unión por la Patria 

El diputado del peronismo que dialogó con la Agencia Noticias Argentinas sobre esta cuestión señaló que ya elevó estas preocupaciones al bloque que preside Germán Martínez, y que ahora se está trabajando en una estrategia para frenar el apuro del Gobierno en tenerlo aprobado de manera exprés.

En la interna del bloque, la mayoría tiene una postura favorable al acuerdo con la Unión Europea, especialmente porque funcionaría como un contrapeso respecto de eje comercial con Estados Unidos al que Milei pretende subordinar las relaciones exteriores del país.

Uno de los primeros en expresarse fue el senador nacional Jorge Capitanich, quien considera que este acuerdo abre oportunidades de expansión comercial, aunque se mostró cauto respecto del impacto que podría tener para sectores sensibles de la economía argentina.

“Es un acuerdo histórico entre el Mercosur y la Unión Europea que trae nuevas oportunidades y desafíos para todos los sectores económicos de nuestro país”, había manifestado el ex gobernador de Chaco el 17 de enero pasado.

Desde otra vereda, el diputado nacional y referente de Patria Grande Juan Grabois adelantó su rechazo. 

Olvídense que vote el acuerdo con la U.E. No le sirve a la Argentina. Lula defendió bien los intereses de Brasil, Milei defendió bien los intereses de Alemania. Lo que está haciendo el cipayo con peluca es abrir aún más las compuertas para exportar materia prima e importar productos industriales”, lanzó.

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Pymes advierten que el acuerdo Mercosur-UE podría provocar el cierre del 20% de las fábricas

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El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, alertó que el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea representa una amenaza para la producción nacional si no se fortalece previamente a las pequeñas y medianas empresas.

El dirigente señaló que, sin un plan de competitividad, la apertura de mercados potenciará la crisis actual y derivará en la desaparición de dos de cada diez establecimientos fabriles.

Rosato exigió la “inmediata conformación” de una mesa de trabajo para diseñar estrategias que permitan al sector aprovechar el tratado.

Según el representante industrial, de no equilibrarse las condiciones de competencia, el acuerdo funcionará como una “bomba en la producción nacional” que convertirá al país en un escenario de disputa comercial entre potencias.

La postura de la entidad fue difundida a través de un informe del Observatorio de Industriales Pymes Argentinos (IPA).

El dirigente sostuvo que los países europeos planifican incentivos para exportar manufacturas y comprar materias primas, lo que pone en riesgo el empleo local.

“Si la Argentina no toma nota de ese accionar para equilibrar la cancha, estaremos ante una masacre de Pymes industriales que verán una inundación sostenida de productos importados”, afirmó Rosato.

Para evitar este escenario, el titular de IPA reclamó financiamiento y beneficios productivos que permitan a las fábricas alcanzar un nivel de competitividad internacional.

Rosato advirtió que la primarización de las exportaciones generará un déficit comercial insostenible por la falta de dólares y subrayó: “Si la integración está planteada en esos términos, no seremos socios de la UE, sino que seremos apenas un cliente”.

Finalmente, el representante de las pymes destacó que es fundamental reducir los costos operativos en moneda extranjera y establecer un plan económico claro.

“En una economía abierta como la que propone el Gobierno, bajar nuestros costos en dólares es clave”, concluyó Rosato, enfatizando que la firma del tratado no traerá beneficios automáticos.

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Las exigencias ambientales adicionales relativas al sector agropecuario frenan el acuerdo Mercosur – UE

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Los gobernantes del Mercosur debaten este lunes y martes en Puerto Iguazú, sin un proyecto detallado para responder a las exigencias ambientales de la Unión Europea en las negociaciones por un acuerdo de libre comercio, mientras crecen las insatisfacciones de Uruguay con el bloque suramericano.

La cumbre, con las imponentes Cataratas de Iguazú de fondo, dará cita al mandatario argentino Alberto Fernández, y sus pares de Uruguay, Luis Lacalle Pou; Paraguay, Mario Abdo, y el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien recibirá la presidencia pro tempore del bloque hasta fin de año.

Pero fuera de las decisiones de los jefes de Estado estará uno de los asuntos más importantes de la agenda del Mercosur, que comprende el 62% de la población suramericana y el 67% de su PIB.

Del encuentro no saldrá una respuesta detallada a las nuevas exigencias ambientales europeas, que desde que se filtraron en marzo han creado una nube de desconfianza mutua y ponen en duda cualquier finalización del acuerdo Mercosur-UE alcanzado en 2019.

«Estamos muy cerca de presentar nuestras evaluaciones a los socios del Mercosur», dijo Mauricio Carvalho, secretario de Asuntos Económicos y Financieros de la cancillería brasileña. Se da por sentado que no alcanzará el tiempo para lograr una conclusión en Puerto Iguazú.

En la apertura Santiago Cafiero ratificó esta situación detallando que no podría alcanzarse el acuerdo, pero busco morigerar el fracaso diciendo que se ha avanzado en las negociaciones.

El tanto el canciller Uruguayo Fracisco Bustillo cargo contra el “inmovilismo” en que se ha quedado el bloque regional.

Lula ha liderado las críticas al bloque europeo de 27 países por formular una serie de exigencias ambientales adicionales relativas al sector agropecuario, principalmente de cumplimiento de varios compromisos del Acuerdo del Clima de París de 2015.

«No es posible tener una asociación estratégica y que haya una carta adicional amenazando a un socio estratégico», dijo el mandatario brasileño durante un foro en París consagrado a la financiación de la lucha contra el cambio climático. En la audiencia estaban entre otros el mandatario francés, Emmanuel Macron, y el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz.

La semana pasada el Plenario del Parlamento del MERCOSUR aprobó en su última sesión una Declaración sobre el estado de las negociaciones del Acuerdo Birregional MERCOSUR-Unión Europea, donde destaca “su compromiso con el avance de las negociaciones y el logro de un acuerdo equilibrado que promueva el desarrollo sostenible y fortalezca las relaciones entre ambas regiones”. 

El texto de la Declaración resalta “la preocupación por los obstáculos y desafíos que han surgido en el proceso de ratificación y firma del Acuerdo de Asociación Birregional MERCOSUR – UE. En particular, la reapertura de la discusión con la inclusión de compromisos adicionales (side letters) por parte de la UE en la etapa actual de revisión técnica. Estas demandas unilaterales podrían generar pérdidas para los países del MERCOSUR y han generado cuestionamientos válidos sobre su impacto”.

La Parlamentaria argentina Lilia Puig expresó la importancia de la participación del PARLASUR en las reuniones realizadas en Bruselas, destacando que “la visita demostró la existencia de un cuerpo parlamentario con capacidad de entender el Acuerdo MERCOSUR-UE y hacer la defensa correspondiente de los intereses de nuestro continente”. Siguió argumentando sobre la propuesta enviada por la UE en el mes de marzo diciendo que “no debemos permitir bajo ningún punto de vista que la side letters se transforme en un impedimento u obstáculo al Acuerdo”.

El artículo 7° de la Declaración “destaca que la celebración del Acuerdo de Asociación Birregional MERCOSUR – UE brinda una amplia variedad de beneficios y oportunidades para los ciudadanos de ambas regiones, respaldando claramente el multilateralismo y promoviendo el comercio sostenible y basado en normas, así como la cooperación internacional en la lucha contra el cambio climático”.

En ese sentido, el Parlamentario Arlindo Chinaglia (Brasil) manifestó que “el MERCOSUR responde por 83% de todo territorio de la América del Sur; la población del MERCOSUR es de 63% de la América del Sur; el PIB nominal del MERCOSUR es de 1,8 trillones de dólares y ocuparía la posición de la quinta economía mundial si fuera considerado un único país”. Siguió citando que “en 30 años, el intercambio comercial del bloque se multiplicó por doce. El MERCOSUR es el mayor productor y exportador mundial de soya y carne bovina. El tercer productor mundial de maíz; el quinto productor mundial de vino; el octavo productor mundial de trigo; además de ser el noveno productor mundial de arroz. El área del MERCOSUR es tres veces y media más grande que la Unión Europea”.

En el artículo 3° del texto de la Declaración también se “reitera las inquietudes de los países del MERCOSUR respecto a los requisitos de protección ambiental y la importancia de abordar de manera equilibrada las dimensiones económica, social y ambiental de la sostenibilidad. Es fundamental garantizar que cualquier instrumento adicional sobre sostenibilidad refleje los intereses de ambas regiones y promueva un desarrollo sostenible inclusivo”.

Sobre ese punto, el Parlamentario Chinaglia se refirió a la visita de la Comisión Temporaria de Seguimiento del Acuerdo MERCOSUR-UE en Bruselas, relatando que “hicimos más de una decena de reuniones y a mi juízo, en el inicio, nosotros praticamente no éramos oídos, pero al final, dejamos muy claro que a partir de la nota adicional elaborada y publicada en marzo por la UE, la negociación fue reabierta, aunque los propios europeos habían dicho que no se podía reabrirla”. Por fin, mencionó la postura del Presidente de Brasil de no aceptar que el medio ambiente sea evaluado ni juzgado por la UE en lo que dice respecto al MERCOSUR,  así como destacó la importancia de que se reconozca la “dimensión de nuestro rol y se registre que la UE depende de ese acuerdo tanto como nosotros”. 

Frentes abiertos

Luego de más de 20 años de duras negociaciones, la UE y el Mercosur alcanzaron un acuerdo de libre comercio en 2019, que permaneció paralizado por resistencias de los sectores agrícolas de algunos países europeos.

La embestida de Lula contra las nuevas demandas europeas parece opacar el optimismo de la UE por una conclusión del pacto este año, expresado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en su gira este mes por América Latina, que incluyó Buenos Aires y Brasilia.

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, reconoció esta semana que el nuevo documento «no ha sido bien recibido» por los países suramericanos y afirmó que Europa espera todavía una «respuesta concreta» a sus pedidos.

De su lado, Lula abrió otro frente asegurando que Brasil «no cederá» en proteger a su industria local en el capítulo de compras gubernamentales.

Sin embargo, su gobierno persiste en mantener las negociaciones. La mayor economía latinoamericana quiere llegar a un «buen resultado equilibrado y adecuado para las dos partes», aseguró Carvalho.

Para Bruno Binetti, experto en asuntos internacionales del Diálogo Interamericano en Washington, «lo máximo» que puede salir de la cumbre es «una agenda concreta ante la UE», con «exigencias».

«Pero no creo que estemos en esa etapa», dijo a la AFP.

Molestia de Uruguay

El Mercosur, fundado en 1991, llega a la cumbre en medio de un nuevo capítulo de las tensiones causadas por las asimetrías entre los socios.

Uruguay, la economía más pequeña junto a Paraguay, exhibe una creciente incomodidad dentro del bloque.

El gobierno del centroderechista Luis Lacalle Pou busca avanzar hacia un TLC con China y solicitó la adhesión al Acuerdo Transpacífico sin la anuencia de los demás socios.

El canciller Francisco Bustillo planteó este mes que es necesario «cambiar el estatus» de Uruguay en el Mercosur, argumentando que «no hay interés de Brasil, de Argentina, ni de Paraguay en terminar de profundizar y avanzar en el esquema de integración».

Luego de Puerto Iguazú, los suramericanos tendrán otra cita con los europeos. La UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), realizan una cumbre del 17 al 18 de julio en Bruselas, la primera en ocho años.

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