África

Agricultores pueden ahora medir y beneficiarse del comercio de carbono de árboles frutales

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Escribe Wilson Odhiambo / Inter Press Service – Los agricultores ahora pueden conocer y beneficiarse de su contribución al cambio climático gracias a una fórmula que se puede utilizar para calcular la cantidad de carbono almacenado en los árboles frutales, como muestra una iniciativa desarrollada en Kenia.

En un proyecto denominado «Árboles frutales para la mitigación y adaptación al cambio climático en África Oriental», la Universidad de Agricultura y Tecnología Jomo Kenyatta (Jkuat), en colaboración con el Instituto Internacional de Agroforestería (Icraf, en inglés), desarrolló una fórmula matemática que permite a los agricultores calcular y determinar la cantidad de carbono que almacenan sus árboles frutales.

La fórmula implica el uso de ecuaciones alométricas, mediante las cuales el agricultor introduce el diámetro del árbol para obtener su biomasa, que luego se utiliza para determinar la cantidad de carbono que contiene.

El objetivo de este proyecto es animar a los agricultores a plantar más árboles frutales para promover la mitigación del cambio climático.

La fórmula se centra principalmente en los árboles de aguacate y mango, que son los tipos de árboles frutales más comunes cultivados por los agricultores que practican la agrosilvicultura en Kenia.

Tradicionalmente, había que talar los árboles para determinar la cantidad de carbono que contenían. Ahora, los agricultores pueden evaluar la cantidad de carbono almacenada en un árbol simplemente tomando medidas y haciendo un pequeño cálculo, en lugar de talarlo.

Con este conocimiento, los agricultores pueden mantenerse informados sobre su contribución al cambio climático mientras mantienen su medio de vida, lo que también les ayudará a negociar adecuadamente los créditos de carbono en el mercado de comercio de carbono, en rápido crecimiento.

Tierras agrícolas necesarias para el control del cambio climático

Según Shem Kuyah, el investigador responsable de la fórmula, la captura de carbono se realiza principalmente en los bosques, pero el aumento de la población humana ha dado lugar a actividades humanas que causan continuamente la destrucción y la disminución de los bosques.

Como resultado, se hizo urgente la necesidad de encontrar otras alternativas para la absorción de carbono, y las tierras agrícolas se consideraron una alternativa de conservación a través de la agrosilvicultura.

Kuyah es profesor en la Jkuat, en el departamento de agrosilvicultura.

«Uno de los principales objetivos del proyecto es formar y concienciar a los agricultores sobre la importancia de plantar árboles para el control del clima», afirmó Kuyah a IPS.

Anteriormente, la contribución al secuestro de carbono y a la mitigación del cambio climático se asociaba principalmente a los bosques.

«Sin embargo, con el aumento de la población humana, las reservas forestales comenzaron a disminuir, a pesar de la necesidad de más árboles para combatir el cambio climático. Por lo tanto, se consideró que las tierras agrícolas podían proporcionar espacio para plantar más árboles mediante la agrosilvicultura», explicó Kuyah.

Los agricultores dependen de sus tierras y cultivos para obtener ingresos, por lo que el proyecto tenía que promover la agrosilvicultura teniendo en cuenta los árboles más beneficiosos desde el punto de vista económico.

«Descubrimos que los agricultores preferían plantar árboles frutales y que los mangos y los aguacates eran las especies arbóreas más comunes», afirmó.

Beneficiarse del comercio de carbono igual a plantar más árboles frutales

Dada la importancia de los árboles frutales para el sustento de los agricultores, este proyecto no solo les dio una razón para cultivar árboles frutales para controlar el cambio climático, sino que también les proporcionó un incentivo financiero adicional: aprovechar el comercio de créditos de carbono.

Los créditos de carbono son certificados negociables en los que un crédito de carbono representa una tonelada métrica de CO₂ (u otro gas de efecto invernadero equivalente) reducida o eliminada de la atmósfera.

Permiten a las empresas y gobiernos altamente contaminantes compensar sus emisiones de gases de efecto invernadero financiando proyectos que reducen o eliminan la contaminación, como iniciativas de reforestación o de energía renovable.

Más allá de su impacto climático, estos proyectos suelen aportar beneficios adicionales, como el empoderamiento de las comunidades, la protección de la biodiversidad o la mejora de la salud pública.

«Tenemos dos fórmulas que se utilizan para determinar la cantidad de carbono en los árboles. La fórmula general, que se puede aplicar a cualquier tipo de árbol, y la fórmula específica para cada especie, desarrollada para satisfacer las necesidades de los agricultores, determinan la cantidad de carbono en los árboles frutales», dijo Kuyah.

Esta última, precisó, «es más precisa en la cuantificación del carbono, ya que solo permite un error marginal (alrededor de 5 %) en comparación con la fórmula general (hasta un 40 % de error)».

Dado que los agricultores pueden determinar la cantidad de carbono sin talar sus árboles, la fórmula les anima a plantar más árboles frutales, lo que beneficia su sustento a través del comercio de créditos de carbono y contribuye a la mitigación del cambio climático.

Acuerdos de la COP30

El hecho de que las plantas sean la principal fuente de sustento de los agricultores convierte este proyecto en un activo importante para la mitigación del cambio climático, especialmente ahora, en un momento en el que las naciones parecen discrepar sobre las medidas de control del clima.

Han pasado diez años desde el Acuerdo de París de 2015, cuyo objetivo era limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados, con 2 grados como máximo absoluto, lograr emisiones netas de carbono cero a mediados de siglo y proporcionar apoyo económico a los países vulnerables al cambio climático.

Sin embargo, la financiación de esta iniciativa sigue siendo un reto.

Muchos países no han cumplido sus objetivos y, según la Organización Meteorológica Mundial, las emisiones de carbono alcanzarán un máximo histórico en 2024.

Los líderes mundiales aún no han llegado a un acuerdo amistoso sobre el camino a seguir en cuanto a las medidas y han puesto un énfasis considerable en encontrar formas de financiar la mitigación.

En la 30 Conferencia de las Partes (COP3) sobre cambio climático, celebrada en la ciudad brasileña de Belém en noviembre, se anunció la plena puesta en marcha del Mecanismo de Créditos del Acuerdo de París (PACM, en inglés), que regula los mercados de carbono.

Además, la Coalición para el Crecimiento de los Mercados de Carbono, lanzada en septiembre por los copresidentes de Singapur, el Reino Unido y Kenia, recibió el respaldo de 11 países y el apoyo de otros más durante las deliberaciones en Belém.

Los objetivos declarados de la coalición son armonizar, integrar y estandarizar dichos mercados para movilizar una mayor financiación para una acción climática más rápida y proporcionar un conjunto coherente de principios y salvaguardias requeridos por las empresas.

¿Cómo se beneficiarán los agricultores de árboles frutales?

El proyecto de Jkuat no solo aborda las medidas contra el cambio climático, sino que también fomenta la participación pública y la educación mediante la formación de los agricultores.

Desde que Kenia se unió al comercio de créditos de carbono en 2023, varios agricultores y propietarios de tierras se han quejado de haber sido estafados o de no haber recibido una compensación adecuada por su contribución a la reducción de carbono.

En un documental reciente, Carbon Contract, realizado por un medio de comunicación local de Kenia, los habitantes del noreste del país se quejaban de que solo recibían 20 % de la venta total de carbono de sus tierras, como parte de un acuerdo que preveía que un proyecto de compensación de carbono utilizara sus tierras durante un máximo de 30 años.

Los participantes se quejaban de la falta de transparencia del proyecto.

Sin embargo, el proyecto de «Árboles frutales para la mitigación y adaptación al cambio climático en África Oriental» tiene entre sus objetivos formar a las organizaciones cooperativas de ahorro y crédito de los agricultores y a los agentes de extensión sobre cómo utilizar la fórmula para calcular la cantidad de carbono de sus árboles.

Esa formación les da una ventaja a la hora de negociar los créditos de carbono.

La formación también incluye la comprensión de qué es el comercio de carbono y cómo funciona.

«Nuestra fórmula puede ayudar a los agricultores a negociar los créditos de carbono desde un punto de vista consciente», explicó Kuyah.

Destacó que «con una simple cinta métrica y una calculadora, los agricultores pueden determinar el valor de carbono de sus árboles, de modo que cuando se les acerquen programas relacionados con el comercio de créditos de carbono, sabrán exactamente cuánto deben recibir».

«También intentamos que nuestra fórmula fuera lo más fácil de entender posible para los agricultores, pidiéndoles solo que midieran el diámetro del árbol y lo utilizaran para calcular la cantidad de carbono con una calculadora», detalló.

«Estamos desarrollando una aplicación/interfaz que generará automáticamente la cantidad de carbono después de que el agricultor introduzca la especie y el diámetro del árbol. Actualmente, les hemos proporcionado una plataforma Excel que realiza los cálculos», amplió Kuyah.

El programa de formación para agricultores llevado a cabo por la Jkuat y el Icraf puede ser, por lo tanto, una de las muchas soluciones al cambio climático que se buscaron en Belém, durante la cumbre climática, la COP30, desarrollada entre el 10 y el 22 de noviembre.

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Agricultores cobran por restaurar bosques kenianos con una aplicación

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Escribe Jackson Okata / Inter Press Service – Durante años, Morris Onyango intentó restaurar bosques en su degradado terreno en las orillas del río Nzoia, en el condado de Siaya, en el oeste de Kenia. Pero cada vez que plantaba árboles en su finca, sus esfuerzos fracasaban porque las inundaciones no solo arrastraban las plántulas, sino también la capa superior de suelo fértil.

“La tierra se volvió improductiva y desnuda. Intenté recuperar la tierra mediante la reforestación, pero la tasa de supervivencia de los árboles era demasiado baja”, dijo Onyango.

El condado de Siaya, a unos 430 kilómetros de Nairobi, la capital del país, tiene 5,23 % de cobertura forestal y ocupa el puesto 44 entre los 47 condados de Kenia.

Judy Ogeche, científica del Instituto de Investigación Forestal de Kenia (Kefri, en inglés), señala que la cobertura forestal y arbórea comprometida en el condado, junto con la ausencia de bosques oficiales, ha desalentado la integración de cultivos y árboles.

“Las comunidades aquí no ven el cultivo de árboles como una actividad rentable. Algunos mitos y creencias desaniman el cultivo de árboles. Por ejemplo, algunas personas creen que plantar el árbol Terminalia mentalis (conocido localmente como Panga Uzazi) atrae la muerte”, dice Ogeche.

Según Ogeche, otro desafío es la desigualdad de género en la propiedad de la tierra, ya que los hombres poseen la mayor parte y deciden qué se planta.

“Tenemos muchas mujeres interesadas en restaurar la cobertura arbórea, pero sus esposos no lo permiten”, dijo Ogeche.

En toda África, los proyectos de reforestación luchan por sobrevivir más allá de la etapa de las plántulas. Sin embargo, en algunas zonas de Kenia, una innovación digital pionera está transformando el panorama al permitir que agricultores rurales ganen dinero mientras restauran sus tierras degradadas con árboles nativos.

Tecnología y reforestación

Con el objetivo de restaurar la biodiversidad perdida y aumentar la cobertura arbórea en Kenia, la Alianza Internacional por la Biodiversidad y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) lanzaron el proyecto My Farm Trees (Mis árboles de granja, MFT en inglés).

Se trata de una plataforma basada en blockchain (estructura de datos) y aplicaciones digitales, que ofrece orientación a agricultores de subsistencia sobre selección de semillas, plantación y cuidados posteriores, asegurando que las plántulas sobrevivan y prosperen en condiciones adversas.

Implementado en los condados de Siaya, Turkana y Laikipia, MFT se centra en especies nativas genéticamente robustas que apoyan la biodiversidad, mejoran la salud del suelo y aportan beneficios ecológicos y económicos a largo plazo.

Ogeche observa que el proyecto ha motivado a las comunidades de Siaya a plantar árboles.

“Reciben plántulas gratuitas y se les enseña a plantarlas y cuidarlas, y cuando los árboles crecen, se les paga”, dijo.

Para proporcionar las plántulas correctas, el proyecto trabaja con Kefri, el Servicio Forestal de Kenia (KFS, en inglés) y viveros privados en los condados participantes.

Para agricultores como Onyango, Mis Árboles de Granja les dio la solución que necesitaban para sus tierras y suelos degradados.

“El proyecto me regaló 175 plántulas de varios árboles, que planté a lo largo de la ribera. Los árboles me ayudaron a recuperar mi tierra, prevenir la erosión y recibir pagos por cuidar mis propios árboles”, dijo Onyango.

Cómo funciona

En el proyecto My Farm Trees, los agricultores participantes se registran en la aplicación MyGeo Farm, que les permite monitorear las plántulas desde la plantación hasta el crecimiento. A través de la aplicación, los agricultores pueden hacer seguimiento y reportar avances.

Francis Oduor, coordinador nacional del proyecto, dice que desde su lanzamiento, más de 1300 agricultores se registraron en la aplicación MyGeo Tree, y más de 100 000 plántulas fueron sembradas en los tres condados.

“El proyecto está especialmente interesado en usar árboles nativos para la restauración del paisaje, que son nativos de áreas específicas y ayudan a mejorar la diversidad genética”, dice Oduor.

Oduor explica que Mis Árboles de Granja utiliza monitoreo, verificación e incentivos para empoderar a las comunidades locales y convertirlas en líderes y guardianes de proyectos de reforestación que aportan beneficios inmediatos en el corto plazo.

“El proyecto no solo se centra en los pagos a los agricultores, sino también en los beneficios a largo plazo de paisajes restaurados para una mejor productividad agrícola, regulación del agua y resiliencia climática”, dijo Oduor.

Para garantizar el uso de variedades nativas y asegurar la producción de plántulas de calidad, el equipo del proyecto colabora con Kefri para brindar asistencia técnica a viveristas locales.

Lawrence Ogoda, gestor de un vivero, es uno de los beneficiarios. Recibió capacitación en recolección de semillas, producción de plántulas y registro de datos.

“A través de las aplicaciones MyGeo Tree y MyGeo Nursery, puedo recopilar datos y hacer seguimiento del progreso en la recolección de semillas, propagación y desarrollo en los viveros”, detalla

Antes de unirse a My Farm Trees, Caroline Awuor no prestaba mucha atención al cultivo de árboles. Recibió 110 plántulas, de las cuales 104 sobrevivieron exitosamente y ahora le generan incentivos económicos.

“La mayoría son árboles frutales, como mangos, aguacates y jackfruit, y también hay algunos árboles maderables. Además de los incentivos del proyecto, también gano dinero vendiendo la fruta”, dijo.

Awuor quiere plantar otras 1000 plántulas en su terreno, ubicado estratégicamente cerca del río Nzoia.

Según Joshua Schneck, gerente de la cartera del Fondo Verde para el Clima (GCF) para Programas Globales en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), colaboradora en My Farm Trees, se trata de un proyecto innovador orientado a una transformación sostenible.

El impacto

En Kenia, My Farm Trees apoyó a 3404 agricultores, de los cuales 56 % son mujeres. En total, 210 520 árboles fueron plantados, con una tasa de supervivencia de más de 60 % después del primer año, y 1250 hectáreas de tierra fueron restauradas en los condados de Siaya, Turkana y Laikipia.

El programa desembolsó 26 millones de chelines kenianos (aproximadamente 200 000 dólares) en pagos digitales, beneficiando directamente a 1517 agricultores. Además, 13 viveros locales fueron fortalecidos en asociación con Kefri.

La iniciativa también se implementó en Camerún, donde logró restaurar 1403 hectáreas de bosque con más de 145 000 plántulas sembradas y 2200 agricultores registrados en la plataforma. Restauró además 423 tierras comunitarias y 315 bosques sagrados, con 130 000 dólares en incentivos distribuidos.

Oduor señaló que My Farm Trees ofrece un modelo escalable para la restauración forestal al combinar ciencia y tecnología blockchain en la selección de árboles, el soporte posterior a la plantación y los incentivos a los agricultores, lo que le da relevancia global.

“MFT es un modelo escalable que se alinea con la acción climática, la reducción de la pobreza y la recuperación de ecosistemas. Este enfoque respalda los objetivos del Acuerdo de París, la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación y el Decenio de la ONU sobre la Restauración de Ecosistemas”, dijo Oduor.

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La yerba, un símbolo que une a la Argentina con Annobón, un sufrido pueblo de África

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En Sudamérica, la yerba mate no es solo una infusión: es un ritual compartido, una contraseña cultural, un símbolo que atraviesa generaciones y fronteras. Hoy, ese símbolo adquiere un sentido inesperado y profundo: por primera vez, une a Argentina con la isla africana de Annobón, en Guinea Ecuatorial, en un gesto de reconocimiento histórico y justicia cultural largamente postergado. Yerba Mate Annobón nace como puente, como reparación y como declaración: ningún pueblo merece ser condenado al olvido.

La presentación oficial del producto -realizada el 30 de noviembre, Día Nacional del Mate- marcó un hito sin antecedentes. Una comitiva encabezada por el Primer Ministro de la República de Annobón, Orlando Cartagena Lagar, inició una gira diplomática en Paraguay, donde se presentó públicamente esta yerba creada en homenaje directo al genocidio y la persecución sistemática que sufre el pueblo Ambô bajo el régimen de Guinea Ecuatorial. Por primera vez, Annobón y Argentina sellan un hermanamiento real y concreto a través del mate, la infusión que resume como ninguna otra la identidad sudamericana.

La iniciativa es impulsada por Molinos Unidos Argentina S.A., una joven empresa familiar del norte argentino, muy cerca de la frontera con Paraguay, que viene ganando reconocimiento por sus proyectos culturales de alcance internacional dentro del sector yerbatero. Su director, Alejandro Trapine, explicó el espíritu del proyecto con una claridad desarmante:
“Después de estudiar profundamente el caso de Annobón, entendimos que podíamos aportar visibilidad desde lo que mejor sabemos hacer: el mate. Es un puente natural entre pueblos, unificador y universal”.

Ese puente nace de una herida compartida. La historia conecta de manera silenciosa -y dolorosa- al antiguo Virreinato del Río de la Plata con Annobón: desde esa pequeña isla partieron miles de personas esclavizadas hacia Buenos Aires y Montevideo. Es un capítulo apenas nombrado en los manuales, pero decisivo para comprender la profundidad del vínculo que hoy resurge. Sudamérica tiene una deuda histórica con Annobón, y esta yerba pretende, al menos en parte, iluminarla.

Una tragedia que el mundo empieza a mirar

El lanzamiento de Yerba Mate Annobón ocurre en un contexto de extrema gravedad para la isla. La Organización de las Naciones Unidas ha documentado segregación étnica, torturas, aislamiento forzado y persecución sistemática contra los annoboneses. El pueblo Ambô vive hoy una situación límite: sin comunicaciones, bajo presión militar y con un régimen que intenta borrar su identidad.

En ese marco, esta yerba no es un simple producto: es un acto de resistencia cultural. Un recordatorio, desde Sudamérica, de que Annobón no está sola.

La construcción de un hermanamiento histórico

Yerba Mate Annobón es una marca registrada en Argentina y su identidad visual incorpora símbolos culturales, históricos y estéticos del pueblo Ambô. El objetivo, explican desde la empresa, es “reconocer a una nación negada y resistida por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el dictador más longevo del mundo”.

Alejandro Trapine ya había impulsado otras acciones de diplomacia cultural, como la histórica hermandad entre Lungro (Italia) y Colonia Italiana (Córdoba). Esta vez, el puente se extiende hasta África: un gesto inédito desde el sector privado argentino que abre una nueva forma de vinculación internacional basada en símbolos, memoria y respeto.

Muy pronto, la Yerba Mate Annobón llegará a comercios de todo el país, consolidando este cruce cultural sin precedentes.

Cuando un paquete de yerba cuenta una historia

Por primera vez, Annobón encuentra un espacio en el imaginario sudamericano desde un lugar positivo, digno y reparador. El mate -esa ceremonia cotidiana que acompaña sobremesas, rutas y fogones- se convierte en vehículo para contar la verdad sobre la persecución que vive el pueblo Ambô, para sostener su identidad y para recordar la raíz africana que atraviesa, de manera profunda pero frecuentemente silenciada, la historia rioplatense.

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La carga aérea cae 2,7% en América Latina y marca el peor desempeño global, según IATA

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La carga aérea se desacelera en América Latina, octubre cerró con una caída del 2,7% y marca el crecimiento más lento del año

Según el informe mensual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), las aerolíneas latinoamericanas registraron en octubre una caída interanual del 2,7% en la demanda de carga, el desempeño más débil a nivel global junto con Norteamérica. Pese a la contracción regional, el mercado global alcanzó su octavo mes consecutivo de expansión y marcó un volumen récord impulsado por Asia, Oriente Medio y Europa.

Una región que pierde dinamismo en un mercado global que acelera

El reporte difundido este viernes por IATA —al que accedió Noticias Argentinas— confirma que América Latina atraviesa un freno en el transporte aéreo de carga, un sector clave para exportaciones, abastecimiento industrial y logística de alto valor agregado.

La demanda regional, medida en toneladas-kilómetro de carga (CTK), cayó 2,7% interanual, igualando el peor desempeño global junto con Norteamérica. Al mismo tiempo, la oferta de bodega —medida en ACTK— creció 2,8%, lo que sugiere un desajuste entre capacidad disponible y volumen efectivamente transportado.

El contraste con el escenario global es marcado. A nivel mundial: La demanda total creció 4,1% interanual. Las operaciones internacionales aumentaron 4,8%. La capacidad global se expandió 5,1% (+6,4% internacional). Octubre significó el octavo mes consecutivo de crecimiento en volúmenes de carga, alcanzando un récord mensual histórico.

Para IATA, el comportamiento regional evidencia una desaceleración propia, en un contexto global de reacomodamiento de rutas y cambios en las cadenas logísticas.

Reconfiguración de rutas y presión de los costos: los factores que mueven el mercado

El Director General de IATA, Willie Walsh, advirtió que el mapa comercial está atravesando transformaciones aceleradas. “La ruta comercial Asia–Norteamérica extendió su contracción a seis meses, pero octubre registró un crecimiento de dos dígitos o casi dos dígitos dentro de Asia, entre Oriente Medio y Europa, y entre Europa y Asia”.

Según el análisis del organismo, este corrimiento del tráfico internacional responde a la adaptación logística frente a los aranceles estadounidenses y la reconfiguración de rutas de abastecimiento.

Walsh agregó: “Este cambio en el patrón de crecimiento demuestra que la carga aérea está permitiendo que las cadenas de suministro globales se adapten al impacto de los aranceles estadounidenses”.

La coyuntura coincide con una mejora en los indicadores globales: El comercio mundial creció 5,3% interanual en septiembre. La producción industrial global avanzó 3,7%, el mayor ritmo desde marzo de 2025. El PMI manufacturero alcanzó 51,45, su tercer mes consecutivo en expansión.

Sin embargo, los costos continúan tensando al sector. IATA reportó que el precio del combustible aeronáutico aumentó 2,5% en octubre, aun con la baja del crudo. El encarecimiento del diésel presionó el crack spread del jet fuel, que llegó a duplicar los niveles del año anterior.

Desempeño por regiones: África lidera, Asia consolida y Occidente se estanca

El informe de IATA detalla diferencias marcadas entre bloques:

Asia-Pacífico La demanda creció 8,3% interanual. La capacidad aumentó 7,3%. Impulsada por el dinamismo intrarregional y por la recuperación de las rutas con Europa y Oriente Medio.

Oriente Medio Avance del 5,7% en demanda. La capacidad trepó 10%, mostrando expansión agresiva de las aerolíneas del Golfo.

Europa Crecimiento del 4,3% en demanda y misma variación en capacidad. Sostiene una recuperación moderada vinculada al comercio con Asia.

África Lidera el desempeño global: +16,6% en demanda. La capacidad creció 20%, el ritmo más alto de todas las regiones.

Norteamérica y América Latina Ambas regiones registraron -2,7%, el peor desempeño del mercado. En Norteamérica la capacidad apenas subió 0,1%, señal de estancamiento estructural. En América Latina el aumento de capacidad (2,8%) no logró compensar la retracción de la demanda.

Rutas comerciales: Asia domina, Europa resiste y América pierde terreno

El análisis por corredores comerciales muestra que:

Europa–Asia fue la ruta con mejor desempeño, con crecimiento de dos dígitos.

También registraron subas importantes las rutas Oriente Medio–Asia, África–Asia y el tráfico dentro de Asia.

La ruta Europa–Norteamérica mostró crecimiento leve, aunque positivo.

Europa–Oriente Medio se mantuvo estable.

Las únicas caídas significativas se observaron en:

Asia–Norteamérica, con seis meses consecutivos de contracción.

Rutas intraeuropeas, con retrocesos vinculados a la desaceleración industrial.

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ONU Mujeres alerta, casi 50.000 femicidios familiares en 2024 y 137 víctimas por día

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Femicidios en aumento, ONU Mujeres alerta que casi 50.000 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o familias en 2024

Un informe de ONU Mujeres, elaborado junto a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), reveló que en 2024 casi 50.000 mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o algún miembro de su familia. La cifra —que equivale a un promedio de 137 víctimas por día— expone el agravamiento de una problemática estructural que las Naciones Unidas volvieron a colocar en el centro del debate global en vísperas del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El organismo advirtió que estos crímenes representan casi el 60% de los 83.000 homicidios de mujeres registrados ese año. Las conclusiones describen un escenario alarmante para los sistemas judiciales, los gobiernos y las organizaciones de derechos humanos que buscan contener un fenómeno que combina desigualdad estructural, violencia doméstica y fallas de protección estatal.

Un mapa global del femicidio: África y Asia concentran la mayoría de los casos

El informe muestra disparidades regionales que permiten dimensionar la magnitud del problema:

África: 22.600 asesinadas por parejas o familiares en 2024.
Asia: 17.400 víctimas.
Américas: 7.700.
Europa: 2.100.
Oceanía: 300.

La distribución geográfica confirma que el femicidio íntimo o familiar continúa siendo un fenómeno transversal, aunque con dinámicas específicas según región. En Europa, el 64% de los casos fueron cometidos por parejas de las víctimas, mientras que en las Américas ese porcentaje asciende a 69%.

ONU Mujeres identificó factores estructurales que sostienen la violencia letal: estereotipos de género que consideran a las mujeres “subordinadas” a los hombres, discriminación en distintos niveles sociales y económicos, desigualdad persistente en el acceso al empleo, la educación y la justicia.

Además, el informe alerta sobre dos factores de riesgo clave en el feminicidio de pareja: antecedentes de violencia y separación inminente. Sin embargo, en los crímenes cometidos por otros familiares, los patrones son menos claros, lo que exige estrategias más amplias y específicas de prevención

La tecnología como nuevo vector de violencia: del control digital a los deepfakes

Uno de los puntos más novedosos del informe es la referencia al rol de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) en la expansión de nuevas modalidades de violencia contra mujeres y niñas.

Según ONU Mujeres, el acceso masivo a herramientas digitales permite: intensificar patrones de violencia doméstica, ejercer control coercitivo, vigilancia y acoso, producir contenidos dañinos como videos deepfake, una práctica en crecimiento.

La organización advierte que la violencia digital impacta especialmente en mujeres con mayor visibilidad pública —periodistas, políticas y activistas—. Una de cada cuatro periodistas afirmó haber recibido amenazas de violencia física o de muerte a través de Internet.

Para ONU Mujeres, esta tendencia no solo profundiza la violencia tradicional, sino que crea nuevos factores de riesgo que pueden actuar como antesala del feminicidio.

Prevención, justicia y datos: las claves que propone ONU Mujeres para frenar los feminicidios

El estudio insiste en que reducir los feminicidios requiere intervenciones integrales y sostenidas, basadas en tres pilares: educación, legislación y fortalecimiento institucional.

Entre las medidas propuestas se destacan:

Educación y habilidades para relaciones sanas

Programas de formación para desmontar estereotipos y prevenir dinámicas abusivas desde edades tempranas.

Reforma legal y penal

Criminalizar el femicidio como figura autónoma.

Incorporar agravantes específicas para homicidios motivados por violencia de género.

Crear unidades especializadas en policías, fiscalías y tribunales.

Campañas públicas

Promoción de campañas como “Ni Una Menos” y “Me Too”, destinadas a sensibilizar y ampliar la visibilidad del problema.

Sistemas de información confiables

Los organismos internacionales subrayan que cualquier política pública requiere datos robustos y comparables. Entre los modelos citados se encuentra VioGén, un sistema del Ministerio del Interior de España creado en 2007, que integra herramientas de evaluación de riesgo, monitoreo y protección de víctimas.

El fortalecimiento de observatorios de feminicidio y agencias estatales aparece como condición central para mejorar la respuesta de justicia y prevención.

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