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La industria argentina arranca 2026 con el peor nivel de actividad en más de dos décadas

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La industria manufacturera argentina comenzó 2026 con una señal clara de enfriamiento. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada se ubicó en enero en apenas 53,6%, un nivel inferior al registrado en el mismo mes de 2025, cuando había alcanzado el 55%. El dato no solo confirma una caída interanual, sino que además representa el peor inicio de año para la actividad industrial desde la crisis económica de 2002.

El indicador mide qué proporción de la capacidad productiva instalada en las fábricas está efectivamente en uso. Cuando ese porcentaje desciende, significa que las plantas industriales trabajan por debajo de su potencial, ya sea por caída de la demanda, aumento de importaciones o dificultades macroeconómicas que afectan la producción.

El informe del organismo estadístico muestra una industria con fuertes contrastes sectoriales. Algunos rubros mantienen niveles de actividad relativamente altos, mientras otros atraviesan un deterioro marcado.

Entre los sectores que operan por encima del promedio general se destacan la refinación de petróleo, que alcanza un 86,8% de utilización de capacidad instalada, las industrias metálicas básicas con 67,6%, las sustancias y productos químicos con 64,8%, el papel y cartón con 61,7%, los productos alimenticios y bebidas con 60,2% y el sector de edición e impresión con 54%.

Estos rubros logran sostener un mayor nivel de actividad porque están vinculados a cadenas industriales estratégicas o a actividades con demanda más estable, como la energía, los insumos industriales o los alimentos.

En el otro extremo aparecen los sectores más golpeados por la caída de la demanda y el cambio en el escenario comercial. La industria automotriz operó en enero con apenas el 24% de su capacidad instalada, mientras que los productos textiles utilizaron solo el 23,7%. La metalmecánica -excluyendo automotores- registró un nivel del 31,4%, el sector de caucho y plástico 36,1% y los productos minerales no metálicos 45,5%.

La caída más marcada se observa en la metalmecánica, donde el uso de capacidad instalada descendió desde el 38,1% de enero de 2025 hasta el 31,4% en el inicio de 2026. El informe vincula este retroceso principalmente con la fuerte reducción en la fabricación de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos segmentos que experimentaron una contracción significativa de la producción.

La industria automotriz también refleja un deterioro considerable. Con apenas el 24% de su capacidad en uso, el sector registra una caída significativa frente al 34,8% del mismo mes del año pasado. La producción de vehículos retrocedió más de 30% interanual, lo que explica buena parte del menor dinamismo industrial.

Algo similar ocurre con el sector textil, que en enero utilizó apenas el 23,7% de su capacidad instalada. La caída responde principalmente a la disminución en la producción de tejidos y de hilados de algodón, que registraron retrocesos superiores al 30% interanual.

En paralelo, el informe señala que el sector de caucho y plástico también operó con niveles inferiores a los del año pasado. En este caso, la caída se explica por la menor producción de manufacturas plásticas y neumáticos.

En ese sentido, dos bloques sectoriales relevantes para la provincia aparecen entre los que operan por encima del promedio industrial. El primero es el de alimentos y bebidas, que en enero registró una utilización de capacidad instalada del 60,2%. Dentro de este conjunto se ubican actividades clave para la economía misionera, como la industria yerbatera, la producción de té y otros alimentos procesados.

La importancia de este sector radica en que buena parte de su producción está orientada al comercio exterior, lo que le permite sostener niveles de actividad relativamente estables incluso cuando el mercado interno se debilita.

Otro sector relevante es el de papel y cartón, que alcanzó un nivel de utilización de capacidad instalada del 61,7%. Este bloque está vinculado a la cadena forestoindustrial, una actividad en la que Misiones posee uno de los polos productivos más importantes del país, junto con Corrientes.

También las sustancias y productos químicos, que operaron con un 64,8% de capacidad instalada, forman parte de cadenas industriales asociadas a la agroindustria y al procesamiento de materias primas forestales.

En conjunto, estos sectores muestran que las actividades vinculadas a recursos naturales y exportaciones tienden a presentar mayor resiliencia frente a los ciclos económicos, en contraste con industrias más dependientes del consumo interno.

Aun así, el dato general sigue siendo preocupante. El 53,6% de utilización de capacidad instalada registrado en enero refleja que casi la mitad de la capacidad productiva del sector industrial permanece ociosa.

La serie histórica que presenta el informe muestra que para encontrar un inicio de año con un nivel inferior hay que remontarse a enero de 2002, en pleno colapso económico de la Argentina, cuando la industria utilizaba apenas el 48,2% de su capacidad productiva.

El panorama industrial argentino, por lo tanto, arranca el año con señales mixtas. Mientras algunos sectores logran sostener actividad gracias a la exportación o a la demanda estructural de insumos industriales, otros enfrentan un escenario más complejo marcado por la caída del consumo, el aumento de las importaciones y la reorganización de la producción.

Para las economías regionales como la de Misiones, donde el peso de la agroindustria y la forestoindustria es significativo, el desafío será seguir fortaleciendo la inserción internacional y agregar valor industrial a sus cadenas productivas, en un contexto nacional donde la industria todavía opera muy por debajo de su potencial.

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Fuerte caída de las exportaciones de té enciende una nueva alerta en las economías regionales

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El complejo tealero cerró el último año con una fuerte caída en sus exportaciones y se suma a la lista de economías regionales en situación de alerta, en un contexto donde los sectores productivos del interior enfrentan presiones de precios, concentración de mercados y una creciente volatilidad en la demanda internacional.

Según los últimos datos de comercio exterior, las exportaciones del complejo té alcanzaron 67 millones de dólares, lo que representó una caída interanual de 18,1%, uno de los retrocesos más marcados entre las cadenas agroindustriales vinculadas al noreste argentino. En cuanto a toneladas, en 2024 se exportaron 73,6 mil toneladas y en 2025, 62,3 mil toneladas. Pero el promedio exportador entre té negro y verde era de 76 a 78 millones de kilos.

Desde el sector privado advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos. Renzo Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares de la producción. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.

Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. En ese contexto, el empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió una empresaria del sector.

El perfil exportador del sector continúa altamente concentrado en el té negro, que representó 96,6% de los envíos, mientras que el té verde explicó apenas 3,4%. Las exportaciones de extractos, esencias y concentrados de té tuvieron una participación marginal.

La concentración también se refleja en los mercados de destino. El índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), que mide el nivel de concentración comercial, se ubicó en 0,44, un valor elevado que evidencia la fuerte dependencia de pocos compradores. De hecho, tres países concentraron el 82,1% de los envíos.

El principal destino del té argentino fue el bloque USMCA (Estados Unidos, México y Canadá), con exportaciones por 45 millones de dólares. Dentro de ese mercado, Estados Unidos absorbió el 99,1% de los despachos, lo que confirma la alta exposición del sector a la evolución de la demanda norteamericana.

Para las provincias productoras, principalmente Misiones y Corrientes, esta caída en las exportaciones implica una señal de alarma adicional en un contexto donde varias economías regionales atraviesan tensiones productivas y financieras.

Los contrastes de la yerba mate

El contraste más marcado dentro de las economías regionales del noreste se observa en la cadena de la yerba mate. Mientras el mercado interno enfrenta una fuerte crisis de precios de la materia prima y conflictos entre productores e industriales, el complejo exportador logró cerrar el año con un balance positivo.

Las exportaciones del complejo yerbatero alcanzaron 117 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 14,8%.

La estructura exportadora muestra una fuerte predominancia de la yerba mate elaborada. El 94,3% de las ventas externas correspondió a ese producto, mientras que el 5,7% restante se distribuyó entre extractos, esencias y concentrados.

El índice de concentración comercial (IHH) fue de 0,47, lo que indica un alto nivel de dependencia de pocos mercados. En efecto, el 84,1% de las exportaciones se dirigió a tres países.

El principal destino fue Medio Oriente, región que absorbió exportaciones por 82 millones de dólares, consolidándose como el principal motor de la demanda externa del producto argentino.

Este desempeño exportador contrasta con la situación interna de la cadena, donde la caída del precio de la hoja verde y las tensiones regulatorias mantienen al sector en una situación crítica.

Tabaco: crecimiento moderado con fuerte presencia europea

Otra de las economías regionales con peso en el noreste argentino es el complejo tabacalero, que cerró el año con exportaciones por 347 millones de dólares, lo que representa 0,4% del total exportado por el país.

Las ventas externas registraron un crecimiento interanual de 7,3%, con una estructura productiva dominada por dos variedades.

El tabaco Virginia desvenado o desnervado explicó 57,9% de las exportaciones, mientras que el tabaco Burley desvenado representó 30,3%. En menor medida también se exportaron cigarrillos y otros tipos de tabaco sin desvenar.

El comercio exterior del sector presenta una concentración moderada. Cuatro países concentraron el 72,9% de las ventas, mientras que el índice de concentración (IHH) se ubicó en 0,20, similar al registrado el año anterior.

El principal destino fue la Unión Europea, con exportaciones por 173 millones de dólares, consolidando a ese bloque como el principal mercado del tabaco argentino.

Forestación: crecimiento sostenido del complejo exportador

El complejo forestal, otro de los pilares productivos del noreste argentino, representó 0,9% del total de exportaciones del país.

Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%.

La estructura exportadora muestra tres grandes segmentos. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. El 19,5% restante correspondió a otras exportaciones forestales, principalmente extracto de quebracho.

Desde el punto de vista industrial, el 53,3% de las exportaciones fueron manufacturas de origen industrial (MOI), el 39,5% manufacturas de origen agropecuario (MOA) y el 7,1% productos primarios (PP).

La diversificación de mercados es mayor que en otros complejos regionales. Cuatro países concentraron el 57,5% de las exportaciones, mientras que el índice de concentración (IHH) fue de 0,09, reflejando una estructura comercial más equilibrada.

Los principales destinos fueron el Mercosur, con exportaciones por 208 millones de dólares -donde Brasil explicó el 63,6% de los envíos-, el bloque USMCA, con 178 millones de dólares -con Estados Unidos concentrando el 81%– y el grupo Resto de ALADI, con 145 millones de dólares.

Economías regionales bajo presión

El desempeño de estos complejos refleja una realidad heterogénea dentro de las economías regionales argentinas. Mientras el sector forestal y el tabaco logran sostener o mejorar sus exportaciones, la cadena tealera muestra señales claras de debilitamiento, con fuerte dependencia de pocos mercados y una caída significativa de los envíos.

En paralelo, la yerba mate mantiene un buen desempeño exportador, aunque el conflicto por los precios de la materia prima y las tensiones en la cadena productiva mantienen al sector en una situación delicada.

El cuadro general muestra que, más allá de algunos resultados positivos en comercio exterior, las economías regionales continúan enfrentando un escenario frágil, marcado por la concentración de mercados, la volatilidad de la demanda internacional y los conflictos internos en las cadenas productivas. En ese contexto, la caída del té aparece como una nueva señal de alerta para una de las actividades históricas del noreste argentino.

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