Dia Mundial del Agua: Con su innovadora política, Misiones busca convertir a sus abundantes reservas en el “nuevo petróleo”
Hace unos años en Brasil, cuando se debatía la posible privatización de Petrobrás -que sigue siendo controlada por el Estado- empezó una campaña que pegó fuerte en toda la población y que decía: “El petróleo es nuestro y las refinarías también”.
En Misiones se podría hacer una campaña parecida diciendo: “El agua es nuestra, el agua de ríos, arroyos, napas y el acuífero guaraní”.
La Constitución Nacional en su artículo 124 (2° párrafo) dice que los recursos naturales (entre ellos los del subsuelo, como ser el agua o el petróleo –en el caso de que lo haya- pertenece a las provincias (no al propietario del terreno).
Pero aún así, esto que podría ser considerado una sentencia sin contenido para el caso del agua, en Misiones es una política de Estado que se aplica, que se pone en práctica y que genera asombro y aprobación en otras provincias.
Misiones está haciendo punta y es pionera en su política de cuidar el agua y darle un valor económico concreto, que por un lado ayuda a preservar el recurso (nadie cuida algo que es gratis y abunda) y por otro lado, asegura recursos para las futuras generaciones.
El agua es el petróleo del futuro y Misiones es la única provincia que, teniendo abundancia del recurso, además pone en práctica esta innovadora estrategia de darle valor. Otro cantar es lo que sucede en distritos áridos como Mendoza, La Pampa o regiones de Córdoba, donde el acceso al agua genera problemas permanentes que por estas latitudes son desconocidos.
¿Qué hizo Misiones para cuidar el agua?
Misiones tenía una ley que databa de 1983 en donde se establecía que el agua de los ríos y napas es del Estado misionero y los privados que la utilizaran para usos comerciales debían pagar por ese uso. Pero siempre fue letra muerta, inaplicada.
La misma ley dejaba en claro que están exentas de este pago, las familias (uso doméstico), ya que el Estado debe garantizar el acceso al agua de sus habitantes.
Pero hace 10 años todo comenzó a cambiar, cuando el Estado misionero empezó a poner en marcha una serie de leyes para efectivizar este dominio y lo más importante. Pasó a la acción para hacer cumplir estas leyes. Para pasar de las palabras a los hechos.
Esto no es fácil porque implica en muchos casos tocar las puertas para empezar a cobrar por lo que por uso y costumbre se daba por sentado que era gratis.
Se trata de un cambio de mentalidad en el que se está trabajando mucho y avanzando con hechos. Principalmente, que cada vez son más las empresas que pagan, empezando por las firmas más grandes del país, propiedad de grupos multinacionales.
Es por eso que Misiones es pionera y su modelo es estudiado por otras provincias. Es innovadora también porque se le da valor al recurso en un lugar donde abunda (no sin dejar de ser estratégico), cuando las provincias que tiene políticas avanzadas en este sentido en general son de zonas áridas, donde no es difícil hacer entender que el agua tiene un valor fundamental.
Misiones sancionó tres leyes para avanzar con esta cuestión (leyes XVI-Nº15; XVI-Nº 95; I-Nº149). Primero estableció por ley que el agua del Acuífero Guaraní que corre bajo el suelo de la provincia pertenece a los misioneros.
Una organización dedicada al agua
En 2009 en tanto, dio a luz a Aguas Misioneras S.E., una organización bajo la órbita del Estado que nació para poner en marcha esta política de asignar valor económico al agua. Aguas Misioneras SE, como una parte de esa política, puso en marcha una envasadora de agua, con su producto “Aguas de las misiones” que está creciendo comercialmente, y que ya llega a 19 provincias con más de 1,5 millón de botellas vendidas por mes.
Esa es la parte más visible pero no la más importante.
Aguas de Misioneras SE, a través de la Unidad Ejecutora de uso de agua, empezó a sentar a las empresas más importantes de la provincia que se sirven agua de subterránea o ríos para aplicarla como insumo a sus propios negocios, para que firmen acuerdos y empiecen a pagar por el uso del recurso.
Primero se llegó a acuerdos con las 2 empresas que más agua utilizan y las más grandes de la provincia: Las pasteras/papeleras Arauco Argentina y Papel Misionero (hoy controlada por Arcor). Estas dos firmas hoy pagan por el uso de agua subterránea y del río Paraná que asignan a su industria. También se fueron adhiriendo las embotelladoras de agua. El año pasado firmaron empresas como Aeropuertos Argentina 2000, para las aéro-estaciones de Iguazú y Posadas, y la lista sigue.
Los hoteles, en especial los establecimientos de Iguazú, se están adhiriendo y para este año las empresas del rubro madera también se irán sumando a esta política, así como también las industrias yerbateras y tealeras.
Misiones sigue avanzando en una política novedosa donde es pionera.
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