El empleo público siempre ha sido el botín de la política. En un extremo existen los países donde el botín es acotado a algunos centenares de cargos políticos -legales-, y alguno que otro abuso de acomodo o nepotismo, que por lo general termina en escándalo o renuncia. En el otro extremo, está la Argentina. Con su Estado enteramente colonizado, se destaca como caso singular de neopatrimonialismo crónico, que no cuestiona ningún sector dirigente del país. Así, el acomodo es la norma en casi todos los cargos jerárquicos, y el nepotismo una costumbre generalizada.
Esta captura de cargos sirve tanto para lucrar con la remuneración o el favor político, como para extraer recursos públicos de manera ilegítima, o incluso, para entregar los resortes de control estatal a sectores o corporaciones que el mismo Estado debiera estar controlando. El fraude administrativo ya no es un accidente, sino un efecto buscado. La corrupción generalizada debilita la provisión de bienes públicos como la educación, salud y justicia. Al no haber Estado estable, escasean las políticas de Estado permanentes.
En definitiva, existe un pacto tácito de la dirigencia sindical, empresarial prebendaria, política y judicial, de alternarse -o perpetuarse- en el usufructo del Estado botín, que compromete no sólo la suerte del gobierno sino también el desarrollo futuro del país.
Nuevos estudios publicados advierten sobre el tamaño desmedido del Estado, y la profusión de dependencias y cargos innecesarios. Este es otro efecto obvio del acuerdo de cúpulas, porque los cargos nunca alcanzan para paliar todas las “emergencias políticas” o satisfacer las ansias de poder de nuestros líderes.
Es probable que la actual frondosidad estatal absurda desencadene finalmente un plan de recortes indiscriminados basados en criterios fiscalistas. Sería tropezar con la misma piedra. Cuando se “achicó” el Estado en los 90, se pasó de un estado grande, inefectivo y corrompido a uno igual pero más chico. La crisis de 2001 mostró que el déficit fiscal es peligroso, pero mucho más lo es el costo social de un Estado diezmado.
Peor aún, un intento de recorte con anteojeras terminará reduciendo más los gastos operativos, que permiten sostener la gestión, porque las remuneraciones estatales suelen ser inflexibles. Como el caso de una familia que contrató un jardinero y una cocinera en épocas de bonanza, y cuando llega la crisis, solo recorta en semillas y provisiones. Sigue pagando sueldos, pero sin disfrutar de jardín ni de buenas comidas, hasta que la situación se hace insostenible y estallan gastos paliatorios desmedidos.
Hay peligro que así suceda con el próximo ciclo de disminución del gasto público. Bajará momentáneamente el déficit, pero no se habrá desarmado la lógica del Estado botín. Seguiría siendo débil el poder de control administrativo del gobierno sobre un Estado colonizado por sus predecesores; y para controlar realmente al gasto público, ¡hay que primero poder controlar -legalmente- al Estado! Así, el Estado cada vez más ineficaz, desbocado y corrompido, favorecerá la gestación de la próxima crisis.
Por Simón Romero, New York Times. En lo profundo de la Amazonía, hay un escuadrón de ambientalistas estudiosos.
Uno de sus miembros trabajó más de una década como activista para una organización sin fines de lucro. Otro estudió la oceanografía del Ártico en Alemania. Su comandante es un exprofesor de preparatoria que enseñaba ciencias.
Juntos han forjado una de las unidades élite de lucha más temidas de América Latina; están en la vanguardia de la lucha de Brasil para frenar la destrucción del Amazonas.
Equipos de tala entran en los bosques de manera ilegal para extraer la codiciada madera noble. El escuadrón de protección identificó un aserradero desde el aire. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
El comandante del equipo, Roberto Cabral, se rió cuando le pregunté hace poco cómo se unió su unidad de operativos especiales formada por nerds.
“En el universo de actividades ilegales en la Amazonía hay deforestación, extracción de oro, caza de animales salvajes para su consumo, explotación forestal clandestina y contrabando de animales”, dijo Cabral, de 48 años, a quien le dispararon en el hombro en 2015 mientras perseguía a tiradores que arrasaban tramos de bosque. “Queríamos combatir estas actividades con la mente y el cuerpo en el terreno”.
En marzo, me sumé a una sesión de patrullaje agotadora con la unidad de nueve miembros, que tiene el nombre poco glamuroso de Grupo de Inspección Especializado.
El escuadrón, mejor conocido por su sigla en portugués, GEF, opera en algunas de las franjas más anárquicas de la cuenca del Amazonas… lugares tan remotos que toma días llegar a ellos en balsa o camioneta desde el asentamiento más cercano.
Un integrante del escuadrón GEF, por su sigla en portugués, vigilaba mientras el helicóptero que usan para misiones de reconocimiento recargaba combustible en Santa Luiza. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Frente a estos obstáculos logísticos, el GEF, que opera como parte de Ibama, la agencia de protección ambiental de Brasil, suele patrullar en helicópteros, utilizando imágenes satelitales e inteligencia reunidas a través de las oficinas regionales de Ibama para detectar deforestación y señales de minería ilegal.
La unidad, que Ibama creó en 2014, necesita toda la ayuda que pueda obtener. La deforestación está aumentando nuevamente en la Amazonía brasileña; ascendió al 29 por ciento entre agosto de 2015 y julio de 2016. Casi 809.371 hectáreas de selva fueron destruidas durante ese periodo, según cálculos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales en Brasil.
A pesar de que el GEF trabaja con tecnología de punta, sus misiones a menudo se asemejan a un juego elusivamente frustrante del gato que acecha al ratón.
Integrantes del escuadrón destruyen un aserradero ilegal en la ciudad Centro do Guilherme. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
El primer día que los acompañé a un operativo en el estado de Maranhão, en los límites del Amazonas, los miembros de la unidad se levantaron a las tres de la mañana.
Vestidos con ropa militar, armadura y cascos a prueba de balas, se colgaron unos fusiles de asalto Taurus en los hombros y viajaron durante horas en una camioneta de tracción de cuatro ruedas por los caminos empedernidos de São Luis, la capital del estado, hasta Santa Inês, un puesto fronterizo en el interior.
Luego esperaron a que el clima mejorara.
Las fuertes lluvias impidieron que los dos helicópteros Bell de la unidad despegaran para patrullar sobre el Maranhão y el vasto estado vecino de Pará. Después de horas de estar detenidos, los helicópteros finalmente despegaron cerca del mediodía; volaron a lo largo de tramos monótonos, por encima de terrenos despejados para la cría de ganado.
“Debes ver el Amazonas desde arriba para saber cuánto se ha devastado”, dijo Mauricio Brichta, de 44 años, un oceanógrafo que se especializaba en el estudio de las algas árticas en el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina en Alemania, antes de unirse a Ibama.
“Como te lo puedes imaginar”, agregó con una sonrisa, “en Brasil no había mucha demanda de expertos en regiones del Ártico”.
Un integrante del GEF destruye hornos que se usan para hacer carbón, en un aserradero ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Al igual que casi todos los otros miembros de la unidad —que incluye a ingenieros forestales, un biólogo de vida silvestre, un especialista en pesca e incluso a alguien que trabajaba en publicidad— Brichta dijo que nunca esperó tomar las armas para proteger la Amazonía.
Antes de esta etapa de su vida, era amo de casa en Yakarta y Nueva York, ciudades donde su exesposa trabajaba como diplomática para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.
Después de regresar a Brasil, Brichta dijo que se sintió atraído a Ibama por el sentimiento de idealismo de la agencia y por los avances que había tenido en reducir las tasas de deforestación después de sus niveles alarmantes a principios de la década anterior.
Cuando se creó el GEF, lo eligieron porque completó un curso de supervivencia extenuante en el que los candidatos aguantan saltos desde helicópteros, trayectos prolongados por la selva, búsqueda de alimentos, tratamiento de mordeduras de serpiente, largas caminatas sin comer ni dormir y entrenamiento para combate con armas y peleas con cuchillos.
Los integrantes del escuadrón se preparan para quemar un tractor y una motosierra usados en la tala ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
“Obviamente, este tipo de trabajo no es para todo el mundo”, dijo Eduardo Rafael de Souza, de 39 años, un veterano militar de barba que fuma un cigarrillo tras otro y a menudo es piloto de los helicópteros utilizados para las misiones del GEF.
Los miembros de la unidad regresaron en silencio a Santa Inês después del primer día de patrullajes sin haber logrado mucho después de volar durante horas por encima de remotas vías forestales en busca de grupos de deforestación. Algunos se preguntaban si podría haber soplones en las filas de Ibama que pudieran haber avisado a los madereros sobre el patrullaje que harían.
Al igual que otraspartes del gobierno federal de Brasil, Ibama ha luchado con sus propios escándalos de corrupción, los cuales a veces involucraron a inspectores que sirven de dobles agentes para proteger los intereses de los ganaderos o equipos de exploración forestal.
No obstante, los activistas ambientales argumentan que una de las razones principales para la deforestación renaciente en Brasil tiene que ver con esfuerzos para reducir el poder de Ibama; se trata de un paralelo con los planes del gobierno de Trump de reformar la Agencia de Protección Ambiental. Desde 2013, el presupuesto de Ibama se ha reducido en cerca del 46 por ciento.
El escuadrón incendió un tractor usado para la tala ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
De cualquier manera, la suerte del GEF cambió en el segundo día de patrullaje.
Al acercarse a tierras indígenas donde las tripulaciones de tala hacen incursiones para extraer ilegalmente maderas codiciadas, el escuadrón vio desde el aire un aserradero improvisado cerca del límite de la Tierra Indígena Alto Turiaçu, hogar del pueblo ka’apor.
“Vi que su helicóptero aterrizaba en un terreno despejado, como una escena salida de una película de Hollywood”, dijo Francinaldo Martins Araújo, de 43 años, quien estaba llegando en su camioneta para comprar retazos de madera desechada del aserradero mientras la unidad avanzaba para hacer su redada.
Los miembros del escuadrón (algunos ocultaban sus rostros con pasamontañas por temor a represalias si sus identidades se hacen públicas) rápidamente pusieron manos a la obra. Incendiaron el aserradero y destruyeron dos hornos con domo utilizados para hacer carbón, antes de despegar otra vez en los helicópteros para dirigirse a su próximo objetivo.
Unos minutos después, volvieron a descubrir un blanco cuando uno de los pilotos vio un camión en una vía forestal. La unidad bajó del helicóptero en un terreno cercano mientras un miembro perforaba el tanque de combustible del camión e incendiaba el vehículo.
En general, el equipo patrulla desde helicópteros, usando imágenes satelitales e información de las oficinas regionales de Ibama, para detectar la deforestación y señales de minería ilegal. Credit Lalo de Almeida para The New York Times
Entonces se oyeron gritos en la selva. Durante la búsqueda de la tripulación de tala, dos miembros del GEF tropezaron con un tractor utilizado para transportar árboles talados. Una motosierra, todavía caliente por haber sido utilizada minutos antes, quedó atrapada en un árbol, evidencia de un escape apresurado.
La unidad incendió el tractor y la motosierra antes de reanudar la búsqueda de los leñadores. Todos estaban nerviosos. En un operativo similar a este en una jungla cercana, Cabral, el comandante del GEF, fue sorprendido por los disparos de un leñador que huía.
Esta vez no hubo disparos, pero los leñadores lograron escapar del escuadrón y huyeron a la selva. Un piloto transmitió por radio las coordenadas del punto de exfiltración, y la unidad comenzó el largo trayecto de regreso a los helicópteros en medio de una humedad tan espesa que podría cortarse con un cuchillo.
Empapados de sudor mientras abordaban los helicópteros, los miembros del escuadrón pudieron ver el humo que salía de los vehículos destruidos, una pequeña victoria en la batalla contra la deforestación.
“Nunca soñé que tendría un rifle en mis manos para defender la Amazonía”, dijo un miembro de 44 años del GEF, un exactivista ambiental que se negó a revelar su nombre debido a cuestiones de seguridad. “Pero esto es una guerra y las guerras pueden abrirte los ojos para que veas lo que se debe hacer”.
El Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, participó esta tarde del Foro Económico Mundial sobre América Latina 2017, capítulo regional del World Economic Forum (WEF) que se está desarrollando por primera vez en la Argentina. En un panel sobre El Panorama Económico de América Latina, el titular del Palacio de Hacienda explicó que las reformas institucionales y monetarias llevadas a cabo por el Gobierno de Mauricio Macri le permitirán al país alcanzar el equilibrio fiscal.
“Tenemos un compromiso no negociable de bajar el déficit fiscal. El gradualismo fiscal no es un eslogan, es una estrategia económica que tiene dos componentes fundamentales: el proyecto para la nueva Ley de Responsabilidad Fiscal acordado con las provincias, y la reforma tributaria que se enviará al Congreso tras las elecciones de medio término. Este Gobierno está comprometido con cumplir con los objetivos que se traza”, dijo Dujovne.
El Ministro compartió el panel junto a su par de Panamá, Dulcidio De La Guardia; el primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), David A. Lipton; la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena Ibarra; y el ex titular del Banco de México, Guillermo Ortiz. El segmento fue moderado por el editor de The Financial Times John Paul Rathbone.
Allí, Dujovne manifestó también que, en los últimos años, los niveles de corrupción en América Latina “han afectado los niveles de credibilidad y la llegada de inversiones” y que en la Argentina “repercutió también en el gasto público”. Sin embargo, el Ministro destacó que con la llegada del Gobierno de Mauricio Macri “hubo un ahorro de entre el 30 y el 40 por ciento en obra pública”. “Revisamos las licitaciones y esa diferencia fue destinada a más obras. Con la misma cantidad de fondos, estamos haciendo mucho más”, subrayó.
El Foro Económico Mundial sobre América Latina 2017 constituye la decimotercera edición regional de la cumbre que se realiza anualmente en Davos, Suiza. Comenzó ayer con un acto de recepción celebrado en el Teatro Colón, continuó hoy con los primeros paneles y disertaciones de importantes líderes de la región, empresarios e inversores en el hotel Hilton de Puerto Madero, y finalizará mañana por la tarde.
La jornada de hoy contó con la presencia del presidente Mauricio Macri, quien dialogó con el fundador y presidente ejecutivo del WEF, Klaus Schwab, sobre el Liderazgo responsable y receptivo para América Latina. También participaron de los distintos paneles el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno; el vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Jorge Familiar Calderón; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los Ministros Francisco Cabrera (Producción), Ricardo Buryaile (Agroindustria) y Carolina Stanley (Desarrollo Social); y la canciller Susana Malcorra, entre otros.
La decimotercera edición del capítulo regional del WEF concluirá mañana por la tarde, tras la realización de nuevos paneles en los que se destacan las presencias de Klaus Schwab; Marcos Peña; los Ministros Juan José Aranguren (Energía y Minería), Esteban Bullrich (Educación), Patricia Bullrich (Seguridad); y el titular del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger.
A pesar del alto y creciente déficit fiscal que preocupa a los inversores, Alejandro Werner, director del Departamento Occidental del Fondo Monetario Internacional, recomienda al Gobierno que baje los impuestos: “La Argentina tiene que ir a una reforma tributaria, que reduzca la presión impositiva sobre el sector privado y al mismo tiempo aliente la inversión”. Fue la definición más contundente de Werner, el funcionario del FMI encargado de monitorear la economía de la región.
Según el organismo, de la caída de 2,4% del 2016 la economía saltaría a 2,2% este año. Este pronóstico está bastante abajo del 3,5% que planteó el Gobierno en el Presupuesto 2017. En dos semanas el FMI divulgará las nuevas estimaciones para la economía global durante la reunión de primavera que organiza en Washington.
Werner consideró que la inversión tendrá un repunte este año, pero que todavía será muy lento. Y una de las causas que –según expresó- impiden que la economía crezca más rápido es la elevada carga tributaria.
De todas formas, le faltó explicar de qué manera se pueden disminuir impuestos y al mismo tiempo bajar el déficit fiscal.
La respuesta que dan en el Gobierno a este dilema es que el crecimiento permitirá recaudar más, tapando los agujeros que podría generar esa reducción impositiva.
También enfatizó que América latina crecerá 1,2% y habría encontrado un piso. Entre los emergentes, la buena noticia es que los países que venían más flojos habrían encontrado un piso y empezaron a mejorar, como Brasil y especialmente Rusia.
El director del FMI para occidente cree que el Gobierno fue “muy optimista” en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. Aplaude el gradualismo, pero pide acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales.
“Creemos que la inversión tardará un poco más en reaccionar de lo que anticipó el Gobierno. Además, está la experiencia de otros países que muestra precisamente eso. Somos un poco menos optimistas en la velocidad de la inversión privada. En Argentina también hay mucha incertidumbre, porque hasta hace un año y medio no habían estadísticas confiables y existía una economía con una sobrerregulación. Y hacer tantos cambios juntos genera una dificultad para hacer pronósticos. No me sorprendería si el crecimiento resultara mayor al que creíamos, pero basamos nuestros pronósticos en la experiencia internacional y el Gobierno en proyectos que saben que van a anunciar, observa de cerca al sector privado”, aseguró.
“El Gobierno debe entender que un cambio de reglas como el que llevó adelante lleva tiempo y que, para que ese proceso rinda frutos, debe ir cumpliendo cada meta que se fijó y, en lo posible, ir mejorándolas. Lo más importante es que no base su política económica en escenarios muy optimistas”, proyectó.
En esta nota, en base a datos del Centro Cepa, busco mostrar la ganancia relativa por sector, pero no a nivel de cantidades, sino que quiero incorporar los precios, y el resultado en el ingreso relativo entre sectores. La hipótesis es que durante 2016 hubo un cambio de precios relativos muy poderoso a favor de actividades de bajo derrame (agro, servicios regulados, bancos). De este modo no vamos a ver si mejoran las cantidades de cada sector, sino que vamos a tener una idea de qué sectores ganaron más en la relación entre precios y cantidades, o sea cómo está funcionando la relación entre precios, cantidades y mejora relativa de ingreso económico por sector.
Repaso tres cosas: la variación del valor agregado bruto nominal por categoría seleccionada del PBI (ver gráfico), la variación constante para analizar su dinámica real (ver gráfico 3), y el empleo registrado por rama (ver gráfico). Con estas tres cosas, apunto a mostrar en pocos párrafos el tránsito de la reconversión productiva en la Argentina.
Para que se entienda la idea, veamos un par de sectores, leídos a la luz de estos datos. El agro mejora su VAB corriente entre 2016 y 2015 en 73,7%, mientras que en precios constantes (sólo cantidades) tuvo una caída de 5,5%en dicho lapso. Esto hablaría de una mejora en las ganancias relativas del sector frente al resto de los sectores, pero con menos producción final (acá también juegan los precios implícitos, en este caso vinculados con fuerza a la devaluación y la quita de retenciones). El agro refleja una mejora en empleo registrado entre diciembre de 2016 y diciembre de 2015 de 5.738 empleos, lo cual le ayuda a mejorar los niveles de empleo de 2015, pero no el de los años 2010 a 2014.
En el caso del comercio, el empleo mejora en 10.000 ocupados registrados, mientras la caída real del sector fue del orden de 2,4% y sus ingresos nominales subieron un 36,0%, apenas por debajo de la inflación que fue de 39,6%. Así y todo, estos 10.000 empleos son sólo el 0,9% del empleo de esta rama.
La industria manufacturera merece una mención especial. Por varias razones. El sector industrial es fundamental para el crecimiento de la Argentina, sobre todo si se quiere que ese crecimiento derrame en otras variables como empleo, inclusión, salario, producción, exportaciones. El empleo industrial es la locomotora de la organización sindical, cuanto más industria hay en la Argentina más fuerte se hace el movimiento obrero. Cuanto más fuerte es el movimiento obrero, mejor es el salario real de toda la población asalariada. Cuanto mejor es el salario real, mayor es el consumo y eso aumenta el empleo en un círculo virtuoso (la contracara de esto es el aumento en la necesidad de dólares, cosa que ya vimos en otras ocasiones).
Entonces la industria, como decía, cayó en términos de su valor agregado bruto real (o sea, en cantidades) 5,7%, respecto del valor agregado bruto en precios corrientes (o sea, su producción valorizada) subió un 31,7%, casi 8 puntos debajo de la inflación. De este modo, expulsó empleo en 47.679 trabajadores (-3,8%). Lo que representa la mayor caída desde el año 2002 (-4,8%). Vinculado a la caída industrial, también existió en 2016 una caída real de la construcción de 11,3%, lo que tiene impacto, asimismo en el sector industrial.
La intermediación financiera, ganó en términos nominales, durante 2016 un 54,8%, muy arriba de la inflación en más de 15 por ciento. Así y todo cayó en la medida real en 3,8%. Con esta combinación ganó menos de 0,6% de empleo.
En base a lo anterior, se puede ver que hay mejoras nominales en los sectores ganadores: el sector agropecuario, beneficiado con la devaluación y la quita de retenciones, el sector de servicios regulados (electricidad, gas y agua, +1,4% real), beneficiado con nuevos precios y la desregulación (dada de hecho por transferir al usuario el peso de la tarifa), la pesca y la intermediación financiera, está última beneficiada por un modelo de especulación y valorización, forman parte del selecto grupo de ganadores en términos de ingreso.
El problema de fondo es que las actividades que están ganando no sólo casi no derraman, cuando lo hacen, ocurre que estas actividades, por su transnacionlización y financiarización, pueden ganar incluso en ciclos de fuerte caída. Entonces dichas actividades no traccionan un cambio endógeno hacia un mayor crecimiento, y si a ello se le suma un Estado que no aplica regulación para que la transferencia de ingreso entre sectores tenga alguna consecuencia positiva, lo que se consolida es un capitalismo en Estado de naturaleza, donde el hombre (el rico) pasa a ser el lobo del hombre (todo el resto).
No sólo eso, a partir de estos datos, en los que se verifica una mejora en el ingreso, pero no en las cantidades producidas, de la mayoría de los sectores, también se puede suponer que existe una concentración importante al interior de cada sector que también resulta en un nuevo desbalance social y económico entre el poder las grandes empresas y los derechos de los consumidores.
Gráfico 3: variación de cantidades por rama de actividad, sobre valores anuales en precios constantes de 2004.