Alejandra Monteoliva

El Gobierno crea un Consejo Federal de Delitos Económicos para coordinar la lucha contra el lavado y el enriquecimiento ilícito

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El Gobierno nacional formalizó la creación del Consejo Federal de Delitos Económicos, un nuevo organismo de coordinación destinado a fortalecer la prevención y la investigación del lavado de activos, el enriquecimiento ilícito y otras formas de criminalidad económica en todo el país. La medida fue oficializada este 11 de marzo mediante la Resolución 230/2026 del Ministerio de Seguridad Nacional, publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra Alejandra Monteoliva.

El nuevo consejo funcionará en el ámbito de la Subsecretaría de Investigación Criminal de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada y tendrá como misión central generar un espacio de coordinación interjurisdiccional para abordar la criminalidad económica, un fenómeno que, según el propio Gobierno, se volvió cada vez más complejo por la internacionalización de las operaciones financieras ilícitas.

La iniciativa introduce una herramienta institucional para ordenar el intercambio de información entre fuerzas federales, policías provinciales y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. En términos políticos, la decisión refuerza la estrategia del Gobierno de colocar el seguimiento del dinero y los activos ilícitos en el centro de la política de seguridad.

Un organismo para mapear la criminalidad económica en todo el país

El Consejo Federal de Delitos Económicos tendrá un conjunto amplio de funciones orientadas a mejorar el diagnóstico y la prevención de delitos vinculados con el movimiento ilegal de dinero.

Entre sus tareas principales se encuentra recolectar y sistematizar información sobre delitos económicos cometidos en el territorio nacional, tanto a partir de fuentes abiertas como de datos provistos por las fuerzas policiales y de seguridad.

El organismo también deberá desarrollar indicadores e informes periódicos que sirvan como insumo para las investigaciones y para la elaboración de políticas públicas en materia de criminalidad económica.

Otro eje central será la elaboración de un mapa de situación del delito económico, con análisis a nivel nacional, regional y provincial. Ese diagnóstico permitirá identificar patrones, detectar nuevas modalidades delictivas y proponer medidas de prevención.

El consejo también tendrá la tarea de coordinar el intercambio de información entre organismos competentes para generar sistemas de alerta temprana frente a posibles maniobras financieras ilícitas.

Articulación entre Nación y provincias

El diseño del organismo refleja una lógica federal.

El Consejo estará integrado por un representante titular y un suplente de cada provincia y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que decidan adherir a la iniciativa, además de representantes de la Dirección de Investigación de Delitos Económicos y de cada una de las fuerzas policiales y de seguridad federales dependientes del Ministerio de Seguridad Nacional.

La coordinación funcional quedará a cargo de la Dirección de Investigación de Delitos Económicos, que depende de la Dirección Nacional de Investigaciones de Delitos Federales dentro de la Subsecretaría de Investigación Criminal.

Ese organismo tendrá la responsabilidad de convocar las reuniones, conducir las mesas de trabajo y producir la documentación técnica que surja de las deliberaciones del consejo.

La resolución también establece que las provincias y la Ciudad de Buenos Aires deberán adherir formalmente mediante un acta de adhesión para participar del espacio.

Un enfoque centrado en la criminalidad financiera

La resolución oficial fundamenta la creación del consejo en la creciente complejidad de los delitos económicos.

Según el Ministerio de Seguridad Nacional, la criminalidad económica se caracteriza por operaciones legales e ilegales de alta complejidad, que en algunos casos pueden involucrar instituciones o funcionarios públicos y que generan beneficios económicos significativos.

En ese contexto, el seguimiento de los flujos financieros se convirtió en una pieza central de las investigaciones sobre criminalidad organizada.

El documento también menciona que delitos como el lavado de activos, el enriquecimiento ilícito, el soborno transnacional o la evasión fiscal suelen apoyarse en estructuras financieras internacionales que dificultan su rastreo.

Por ese motivo, el Gobierno sostiene que resulta necesario contar con un espacio federal que permita analizar estas modalidades delictivas de manera coordinada.

Compromisos internacionales y recuperación de activos

El marco jurídico que respalda la iniciativa incluye compromisos internacionales asumidos por el Estado argentino.

Entre ellos se encuentran la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes, la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, la Convención Interamericana contra el Terrorismo y la Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción.

Estos acuerdos obligan a los Estados a desarrollar mecanismos para identificar bienes de origen ilícito y recuperar activos provenientes de actividades criminales.

El Consejo Federal de Delitos Económicos aparece así como una herramienta destinada a reforzar la capacidad institucional para cumplir con esos compromisos.

Un organismo sin presupuesto propio

La resolución establece que el funcionamiento del consejo no implicará erogaciones presupuestarias adicionales para el Estado nacional.

Los representantes que integren el organismo actuarán sin dejar sus funciones habituales y sin que su designación implique cargos superiores dentro de la estructura estatal.

El consejo deberá reunirse al menos una vez por año calendario, aunque la normativa también prevé una comunicación permanente entre las jurisdicciones participantes para actualizar el diagnóstico de la criminalidad económica.

Además, la Dirección de Investigación de Delitos Económicos podrá convocar a especialistas de organismos públicos, entidades privadas o instituciones internacionales cuando se requiera su participación en temas específicos.

Un nuevo eslabón en la arquitectura de seguridad

La creación del Consejo Federal de Delitos Económicos se inscribe dentro del esquema institucional que organiza el sistema de seguridad interior en Argentina.

El Ministerio de Seguridad Nacional tiene la conducción del esfuerzo policial del Estado y la coordinación de las fuerzas federales, mientras que el Consejo de Seguridad Interior funciona como órgano asesor en el diseño de políticas en la materia.

El nuevo organismo suma un espacio especializado enfocado exclusivamente en la dimensión financiera del delito.

Lo que viene: adhesiones provinciales y funcionamiento operativo

El funcionamiento efectivo del consejo dependerá ahora de la adhesión de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires.

La participación de las jurisdicciones será clave para que el organismo logre consolidar una red federal de información sobre delitos económicos.

También será determinante observar cómo se integran los distintos niveles de fuerzas policiales dentro del sistema y qué capacidad real tiene el consejo para transformar la información en estrategias concretas de prevención e investigación.

La criminalidad económica opera con estructuras cada vez más complejas y transnacionales. En ese escenario, el nuevo consejo abre un espacio institucional que busca ordenar el análisis y la coordinación entre jurisdicciones.

Su impacto dependerá de cómo evolucione ese trabajo conjunto y de si logra convertir el intercambio de información en herramientas efectivas contra los flujos financieros ilícitos.

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Monteoliva impulsa un sistema unificado de información para medir la gestión en seguridad

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El Ministerio de Seguridad avanzó en la creación de un nuevo sistema de información que amplía las responsabilidades operativas de las fuerzas federales más allá del combate directo contra el delito. A partir de la Resolución 108/2026, publicada en el Boletín Oficial, cada fuerza policial y de seguridad deberá relevar, clasificar y cargar datos de su gestión en siete categorías obligatorias, que luego serán procesadas con fines estadísticos. La medida apunta a unificar criterios, mejorar la comparabilidad de la información y fortalecer la toma de decisiones, aunque también incorpora nuevas cargas administrativas para el personal operativo.

Un sistema estadístico centralizado para la gestión de la seguridad

La resolución firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, crea el Sistema de Información Estadística de las Fuerzas Policiales y de Seguridad Federales (SIEFFSS), que funcionará en la órbita de la Dirección Nacional de Estadística Criminal. El objetivo formal es ordenar y sistematizar la información vinculada a la gestión de la seguridad en distintos niveles, ante la falta de estándares comunes que caracterizaba hasta ahora a la provisión de datos por parte de las fuerzas.

Según se establece en la norma, el SIEFFSS deberá contener al menos siete componentes de información, cuya carga quedará a cargo de las distintas reparticiones de las fuerzas federales. Entre ellos se incluyen las intervenciones ordinarias y extraordinarias realizadas en tareas de prevención del delito, respuesta ante hechos delictivos, mantenimiento del orden público y acciones de contención o rescate. En la práctica, esto implica que cada procedimiento ejecutado por personal de seguridad federal deberá ser informado y clasificado dentro del sistema.

A ese núcleo operativo se suman otros ejes relevantes: recursos humanos disponibles y su condición actual, cantidad y tipo de incautaciones, capacidades logísticas y materiales, agentes fallecidos o heridos en servicio y cantidad de civiles abatidos y terceros damnificados en procedimientos. La amplitud de las categorías refleja un enfoque integral de la gestión, que excede la estadística criminal tradicional y abarca dimensiones operativas, humanas y materiales.

Más responsabilidades sin costo fiscal y con exigencias de resguardo

La resolución aclara que la creación del SIEFFSS no implica erogaciones para el Estado Nacional, ya que la implementación recae exclusivamente sobre las propias fuerzas de seguridad. En ese marco, cada organismo deberá adecuar sus procedimientos y normativas internas y designar un área de referencia única encargada de poner en funcionamiento el sistema.

El esquema incorpora obligaciones concretas para el personal: resguardar la información por un plazo mínimo de 20 años, establecer procedimientos específicos para la obtención y carga de datos, monitorear desvíos o errores en la información registrada y garantizar la disponibilidad periódica y oportuna de los datos. De este modo, a las tareas operativas habituales se suma una capa administrativa y técnica que busca sostener la calidad y consistencia de la información.

Hasta ahora, el Ministerio de Seguridad recibía datos producidos bajo criterios clasificatorios heterogéneos, lo que dificultaba su agregación y comparación. Ese diagnóstico quedó explicitado en la resolución, donde se señala que “el relevamiento de dicha información presenta criterios clasificatorios heterogéneos, lo cual dificulta su agregación y comparabilidad”, fundamento central para avanzar hacia un sistema unificado.

En cuanto al acceso, la norma establece que la información será confidencial y de manejo interno, aunque podrá utilizarse para presentaciones estadísticas que disponga la propia gestión, dejando en manos del Ministerio la decisión sobre su eventual difusión pública.

Seguridad, datos y territorio: el respaldo político al Plan Bandera

La creación del SIEFFSS se inscribe en un contexto de fuerte énfasis del Gobierno nacional en la gestión de la seguridad, con foco territorial en zonas críticas. En ese marco, Monteoliva mantuvo una reciente visita a Rosario, uno de los principales ejes de la estrategia libertaria en la materia, donde participó de un acto encabezado por el gobernador Maximiliano Pullaro y acompañó la entrega de nuevos vehículos a las fuerzas en el marco del Plan Bandera.

Durante esa actividad, la ministra remarcó que “Rosario y Santa Fe siguen siendo una prioridad” y sostuvo que “enero fue el mes menos violento desde la implementación del Plan Bandera”, atribuyendo los resultados a la intensificación de los operativos y a una mayor coordinación entre Nación y provincia.

En ese sentido, el nuevo sistema estadístico aparece como una herramienta complementaria: ordenar datos, medir resultados y sostener con información la narrativa de gestión en un área políticamente sensible. Al mismo tiempo, abre interrogantes sobre el impacto operativo de sumar tareas de carga y control de información a fuerzas que ya enfrentan una alta demanda en el territorio.

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