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Urge nacionalizar las Fuerzas Armadas, tercera parte

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Fuerzas de Defensa o tropas de ocupación al servicio de la antipatria

Desde la revolución fusiladora hasta el “proceso”.

El muy cruento golpe de Estado de 1955, tuvo al menos dos prolegómenos, que anunciaban las fuertes reacciones de sectores de las FFAA muy vinculados o cooptados por la oligarquía tradicional, la cual a su vez históricamente muestra marcada afinidad, rayana en la subordinación explícita, respecto a los mandatos emanados del Reino Unido; y subordinación total a EEUU en las últimas décadas.

En 1951 el General Benjamín Menéndez lideró un alzamiento, que fue rápidamente sofocado.

En junio de 1955, aviones de la Marina, secundados por algunos de la Fuerza Aérea, perpetraron el vergonzoso bombardeo de Plaza de Mayo, en el cual masacraron con alevosía al propio pueblo, provocando numerosas muertes, mutilados y heridos; incluyendo un impacto directo en un ómnibus que llevaba escolares, falleciendo todos ellos.

Posiblemente en la Historia Mundial no se registre otra acción de similar cobardía, crueldad y desprecio por el propio pueblo, como lo hicieron en ese vergonzoso bautismo de fuego esos pilotos y sus apoyaturas en sus bases.

Uno de los aviones atacantes fue tripulado por un civil -Zavala Ortiz-, quien después sería ministro del gobierno radical de Illia, y personaje relevante en los largos períodos de gobiernos pretorianos y los de “democracia condicionada” por la exclusión del peronismo.

Hubo aviones leales al gobierno, que dilataron y seguramente hicieron abortar más oleadas de bombardeos a Buenos Aires. Cobró relevancia el accionar del piloto leal Ernesto “Muñeco” Adradas, quien enfrentó a los agresores, logrando el derribo de uno de los bombarderos genocidas.

Ese deleznable accionar por parte de sectores de las Fuerzas Armadas, rápidamente fue minimizado y luego ocultado, para desconocimiento programado de las siguientes generaciones de argentinos.

En setiembre de 1955 se dio el golpe de Estado, auto denominado por los perpetradores, como la Revolución Libertadora, el cual tuvo en la Marina un rol preponderante.

Como se había detectado que el alzamiento era muy probable, las naves de la Marina fueron dejadas sin municiones y con escaso combustible.

Pero en alta mar, las naves insurrectas fueron abastecidas por la Royal Navy, de combustible y municiones. Prueba irrefutable del accionar intervencionista de la marina imperial. Circuló la versión que Churchill festejó el derrocamiento de Perón.

Un alevoso atentado contra el patrimonio y la dignidad nacional, fue el bombardeo por parte de buques insurrectos, contra los depósitos de combustibles en Mar Del Plata; y la amenaza principal de los alzados era destruir la refinería de La Plata, de enorme importancia para Argentina, siendo por esos años la mayor de Sudamérica.

Esos hechos son demostrativos del nulo patriotismo puesto en evidencia por los instigadores y perpetradores del golpe de Estado.

En cuanto a las motivaciones sociales de los golpistas, cabe recordar que el Contraalmirante Arturo Rial expresó las retrógradas intenciones de abortar toda movilidad social ascendente, con su vergonzosa opinión cargada de clasismo: “sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que, en este bendito país, el hijo del barrendero muera barrendero”.

Claramente, ese deleznable pensamiento, está en línea con las ideas fuertemente clasistas, no exentas de dosis de racismo, de la oligarquía tradicional, como también coinciden con el cerrado anti industrialismo practicado por los usurpadores del poder formal.

Apenas perpetrado el golpe de Estado de 1955, dentro de las FFAA se practicó una fuerte exclusión de todos sus integrantes que mostraran afinidades con el sector Nacional y Popular, y en particular, del peronismo. Los uniformados identificados con el peronismo, fueron expulsados de Las Fuerzas, y muchos de ellos soportaron encarcelamientos y malos tratos.

Cabe considerar que “la fusiladora” marcó el inicio informal pero muy claro, del “partido militar liberal”, el cual define en forma excluyente el “pensamiento militarmente correcto” establecido cuan dogma indiscutido de fe, para los uniformados.

1955 significó el comienzo de la proscripción del peronismo, por 18 largos años, en los que hubo gobiernos militares, y civiles de “democracias condicionadas” bajo la sombra omnipresente del poder pretoriano, de crudo perfil “gorila”, concepto que define al visceral antiperonismo violento. Todo eso con los apoyos de la oligarquía tradicional y sectores afines.

Fueron 18 años de imposición forzosa casi ininterrumpida del poder político – económico liberal, doctrina que es un poderoso instrumento de sumisión a los grandes poderes financieros transnacionales.

En 1956 un levantamiento cívico militar de clara orientación nacionalista, fue duramente reprimido, fusilándose al General Juan José Valle, al Teniente Coronel Lorenzo Cogorno, y perpetrándose fusilamientos masivos en Lanús y en los basurales de José León Suárez.

Una anécdota que muestra el grado de soberbia y miserabilidad de los usurpadores del poder, fue la negativa del presidente de facto Aramburu, a recibir a la esposa del General Valle, quien previsiblemente quería pedir clemencia. El guardia que impidió el paso a la dama, tuvo la excusa de “el general está durmiendo”. Aramburu no tuvo el coraje ni la dignidad de recibir a esa dama.

Ese gobierno, de Aramburu e Isaac Rojas, con el beneplácito de la Sociedad Rural y otros entes empresarios ultra conservadores, aplicó medidas económicas anti industriales, buscando volver al inviable país granja de años del Centenario.

Cancelaron líneas de producción de automotores, que eran producidos por el complejo industrial estatal radicado en Córdoba. En los hechos maltrataron a la empresa Mercedes Benz, que iba a concretar una importante inversión para producir camiones y ómnibus, la cual esa empresa desvió hacia Brasil, de donde importaríamos después los vehículos que deberían haber sido de industria argentina.

La empresa IKA, creada poco antes del golpe de 1955, no habría tenido mayores inconvenientes, presumiblemente por ser parte de su capital de propiedad de la empresa norteamericana Kaiser, y por esos años los sectores ultra conservadores de Argentina, mostraban mutar de la alineación subordinada al Reino Unido, volcándose hacia el poder de EEUU.

En 1958 hubo elecciones, que ganó Arturo Frondizi, creando un partido que se desprendió del tronco del radicalismo “ortodoxo”, llamado UCRI.

Hubo un pacto entre Perón y Frondizi, por medio de sus delegados A. Jauretche y R. Frigerio, por el cual el proscripto peronismo dio sus votos al que sería nuevo presidente. Pero Frondizi no cumplió, al no aplicar una política económica similar a la vigente en el período peronista. Con ello, Frondizi quedó careciente de apoyatura política, siendo permanentemente jaqueado por planteos militares de clara catadura “gorila”, a lo que se añadía la fuerte oposición del radicalismo tradicional.

Un nuevo golpe militar, en 1962, derribó al frondizismo, antes de cumplir cuatro años en el gobierno. Fue otro golpe de Estado claramente vengativo, encarcelando sin probar delitos o con procesos manipulados, tanto a Frondizi como a diversos otros funcionarios, a lo ancho y largo del país.

Pese a esas limitaciones de poder político real, Frondizi dio fuerte impulso a la producción petrolera, alcanzando el autoabastecimiento (que se perdería poco después), y dio muy fuerte impulso a la industria automotriz y a la producción de tractores, cuyos efectos positivos permanecieron, pese a sucesivos gobiernos de orientación liberal.

Cabe señalar que entre 1957 y 1960, con muy poca difusión, hubo instructores de las Fuerzas Armadas de Francia, “capacitando” a sus pares locales, en técnicas de “interrogatorios forzosos”, con las metodologías aplicadas en Argelia, cuando los franceses intentaron impedir la independencia del país norafricano.

Alrededor de 1960, probablemente con el activo accionar del “General de empresa” Alcides López Aufranc (por varios años gestionó Acindar), impulsor de cambios acentuados en las FFAA, la Doctrina de la Defensa Nacional dejó de ser prioritaria, poniendo en su lugar a la doctrina de la seguridad nacional, cuya excluyente prioridad es defender al sistema, cuyos enemigos son -en esa visión particular-, el comunismo y la subversión.

Ese profundo cambio de objetivos básicos de las FFAA, se complementó para peor, con los muy escasos o nulos conocimientos de Geopolítica, Historia y Economía, impartidos en los Institutos de Formación Militar. Eso dio lugar a aberraciones, como la de “sentirse consustanciados totales” (subordinados explícitos) a EEUU y al bloque “libre, occidental y cristiano” (que no es ni libre, ni occidental ni menos aun cristiano).

Preludiando mayor violencia, se estaban gestando grupos guerrilleros, que provocaron atentados e intentos de establecer “focos liberados” (teoría foquista, de Regis Debray); y todo eso llevaría a los años de violencia exacerbada, en un contexto similar a una guerra civil, cuyo objetivo último era destruir los notables avances logrados por Argentina desde 1946 en adelante, según la clara definición del británico Harry S. Ferns. Los odios profundos que produjo todo eso, lamentablemente perduran.

En 1963 se volvió a convocar a elecciones, con las que llegó a la presidencia Arturo Umberto Illia, de la UCRP (radicalismo “ortodoxo”), con muy bajo porcentaje de votos, pues Perón dio instrucciones a sus partidarios, de votar en blanco.

Sin dejar de lado que el gobierno de Illia fue otro de “democracia condicionada” por la proscripción del peronismo, se le atribuyen méritos destacables, como la honestidad, prolijidad de sus acciones, logrando crecimiento económico. Pero incluyó personajes muy discutibles, como Zavala Ortiz.

Illia fue depuesto por otro golpe de Estado, esta vez encabezado por el General Onganía, en 1966, comenzando otro período militar, inicialmente pensado para retener el poder por largo tiempo. Pero los alzamientos populares, en particular el Cordobazo (1969), produjeron cambios, entre ellos dos sucesivos reemplazos presidenciales, con los Generales Levingston y Lanusse, en el cargo.

En 1973, Lanusse se vio forzado a llamar a elecciones sin proscripciones, con lo cual el peronismo se impuso por amplio margen.

Cabe precisar que el gobierno de la autodenominada Revolución Argentina, se diferenció claramente de las asonadas militares de 1955 y de 1976, pues a diferencia de ellas, no aplicó excluyentes políticas de liberalismo económico, posiblemente por las influencias de personalidades identificadas con el Pensamiento Nacional, como el economista Aldo Ferrer, y el especialista en Geopolítica General J.E. Guglialmelli, los que habrían neutralizado en buena parte el accionar liberal que tenía a Krieger Vasena como su exponente más visible.

Caben destacar las fuertes inversiones en grandes obras públicas, como caminos; el Complejo Hidroeléctrico Chocón – Cerros Colorados; el llamado Plan Europa, para reequipar a las Fuerzas Armadas y de Seguridad, con fuertes inversiones en equipamientos producidos acá, y los desarrollos locales de materiales de defensa, como los aviones Pucará; y también los fuertes impulsos a la industria y a los entes tecnológicos, en particular el nuclear, comenzándose Atucha 1. Muy diferente a las destrucciones del sistema neoliberal que perpetraría el “proceso”, siguiente golpe de Estado, que se dio después del interregno del Tercer Gobierno Peronista.

Hubo tres presidencias, en el tercer período presidencial peronista; de Cámpora, Perón, y María Estela Martínez de Perón.

Los indicadores económicos y sociales fueron buenos, continuando el desarrollo. La desocupación era considerada “friccional” (no era crónica ni grave), del orden del 4 %, y el PBI aumentaba, oscilando en el 4 % anual acumulativo.

Pero a los serios problemas que ocasionaba el accionar violento de las extremas izquierdas (siempre funcionales a los sectores antinacionales), se agregaban las tareas de zapa para crear descontento general, buscado eso por los sectores oligárquicos antinacionales.

Fallecido Perón el 01/07/74, hubo claramente un vacío de poder. Antes de transcurridos dos años, se perpetró otro golpe de Estado, el cual tuvo desastrosas consecuencias, al meternos a punta de bayonetas, en el perverso sistema socio económico neoliberal; de lo cual aún hoy, la mayoría de los uniformados no tienen ni idea, a consecuencia del cerrado adoctrinamiento antinacional, con ignorancias casi totales en Historia, Economía y Geopolítica, que sigue vigente.

Se ampliará el tema en la cuarta parte.

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Uniformados cooptados por la antipatria

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En las antípodas de ciertas “progresías” -estas en muchos casos “viudas del marxismo” y carentes de causas coherentes- dudosa o nulo pensantes, que con facilismo dogmático e irracional, son prestas para descalificar como “fachos” a todos los uniformados y a los que no fungimos como “progres”; en este breve análisis se intenta describir la perniciosidad del extremo grado de colonización cultural en el que se sumió al grueso de los uniformados argentinos, desde 1955 en adelante, y con dos sucesivas exacerbaciones alrededor de 1962 y sobre todo en el infame “proceso” desde 1976. Evidentemente, ese fuerte proceso de colonización cultural fue y es cuidadosamente planificado y ejecutado para instalar como “verdades absolutas e indiscutibles” a un puñado de cerrados dogmas de alineación sumisa (y tendiente a la alienación cerrada) fervorosamente activa a favor de las potencias anglosajonas y sus socios geopolíticos. 

A tal punto aberrantes esas ideas, que no solo anularon toda capacidad de razonamiento crítico y bien fundamentado (ante cuyos intentos se enfurecen desquiciadamente), sino que incluso subordinaron o incluso anularon el preclaro sentimiento de prioritaria Defensa de la Patria, sustituyéndolo por la prioritaria “defensa del sistema ‘libre, occidental y cristiano’ “…por supuesto no razonando nunca que en verdad no es libre, ni occidental ni mucho menos cristiano, pues es crudamente materialista y excluyente; ni menos dándose cuenta que al priorizar irracionalmente “al sistema”, atacan a los pilares fundamentales de la soberanía, pues “el sistema” que defienden es pieza clave del neocolonialismo imperante. 

Un par de ejemplos de la geopolítica mundial, pueden aclarar ideas, ante las severas confusiones conceptuales instaladas en el contexto de profunda colonización cultural que afecta a diversos sectores de la población, y muy acentuadamente, a muchos uniformados de Argentina. 

Francia, a lo largo de la historia fue monarquía absolutista, estuvo varios años en la vorágine de la Revolución Francesa, fue imperio, de nuevo monárquica, atravesó en primera línea los sinsabores de dos guerras mundiales, y tiene hoy un sistema democrático…pero nunca dejó de tener -con aciertos y errores- como prioridad absoluta los Intereses Nacionales, nunca subordinados o dejados de lado por otras ideas trasnochadas. 

Rusia fue monarquía, después imperio absolutista, luego cabeza directriz de la Unión Soviética, para pasar luego de las complejidades de la perestroika a un sistema democrático, con sus particularidades nacionales, como ocurre en cada país. Pero no dejó de tener latentes y vigentes como prioritarios los Intereses Nacionales, siendo ese un factor clave de su resurgimiento como gran potencia mundial. 

En Argentina, la vieja pugna de los uniformados, entre sectores de Mentalidad Nacional, y los liberales afines a la oligarquía reaccionaria, pasó a definirse excluyentemente a favor de los segundos, en un proceso cargado de violencias, torturas, fusilamientos y exclusiones, con los que purgaron a las instituciones castrenses y de seguridad, de todo vestigio del Pensamiento Nacional, dentro del cual habían tenido cabida relevantes patriotas precursores del desarrollo soberano, como Pablo Riccheri, Enrique Mosconi, Alonso Baldrich, Manuel Savio, Juan Pistarini, Juan D. Perón y varios más.

Tan acentuada fue la degradación de valores perpetrada desde 1955, que el gran historiador revisionista José María Rosa, desde la notable revista Línea, que él dirigía, en pleno “proceso” en el cual era perseguido por ser inclaudicable Nacional y peronista, al fallecer el General Juan Enrique Guglialmelli, publicó un filoso editorial, el cual tituló “Ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan generales de empresa”; pues la “exitosa culminación de una carrera militar”, era terminar formando parte del directorio de alguna gran empresa, para ser lobista a favor de prebendarias ventajas. Y con todo el poder que detentaban los milicos cipayos, nadie tuvo estatura intelectual ni moral, para refutar al Pepe Rosa. 

Vaya el breve comentario: Guglialmelli fue mi gran maestro en el apasionante tema de la Geopolítica, pudiendo conversar largamente en varias oportunidades con semejante gran personalidad. El valioso contacto me lo facilitó mi amigo y colega, Edmundo “El Vasco” Ordenavía, cuando él era Secretario Académico de la Facultad, y yo cursaba mi última materia.

A los uniformados argentinos les inculcaron “el peligro comunista”, pero desconocen -salvo excepciones- el agresivo rol de las potencias anglosajonas y sus aliados menores, por lo que ven presuntos subversivos y “rojos” hasta en la sopa; y en paralelo tienen el burdo pensamiento de “meter en una misma bolsa” de sospechas y acusaciones violentas, a todos los que no coincidimos con sus cerrazones mentales, dentro de la cual, la sola discrepancia -por más bien fundamentada que pueda estar- cae en la sospecha convertida en supuesta certeza, de tildar de subversivo y/o comunista, a quien la pueda emitir.

Para esas nulidades mentales, se asimila al sano Pensamiento Nacional (dentro del cual está la doctrina peronista), al marxismo y a otras vertientes doctrinarias por fuera del liberalismo, en una misma bolsa de confusiones. 

En ese aquelarre acentuado y marcadamente confuso, se enorgullecen de ser “defensores a ultranza de la propiedad privada”, asociado eso a denigrar todo lo estatal, entre ello a los trabajadores del Estado, en sus diversas facetas…no teniendo conciencia que ellos mismos, los uniformados, son empleados públicos de uniforme. Y como creen a pies juntillas en los “mensajitos” que casi a diario reciben en sus celulares y/o redes sociales, festejaron como “patriota del mes”, al ignoto juez que falló a favor de Vicentín, convalidando de hecho las brutales estafas consumadas con plena anuencia y participación activa del macrismo contra el Banco Nación y muchos pequeños productores rurales de su zona de influencia. 

Claro que para entender eso, hace falta una pizca de razonamiento lógico, y eso parecería ser mucho pedirles, como al suboficial retirado que con hueca sorna se enorgulleció del “triunfo” de los “privatistas” estafadores, según el mensajito que recibió en su celular. 

El mismo suboficial retirado, que en tono pretendidamente admonitorio dijo no admitir a una candidata procesada (pretendiendo burlarse de CFK), por supuesto desconociendo los armados de causas; pero no supo que contestarme cuando le retruqué “y Ud. apoya a un asesino serial y cipayo asumido como Videla”. 

Otro suboficial, que gusta exhibir sus condecoraciones por su accionar en Malvinas, cae en el absurdo de defender a Macri, para quien “las Malvinas solo serían un gasto para Argentina”, burlándose de la soberanía nacional. El poco ilustrado suboficial prioriza su odio antiperonista, inculcado en los institutos de (de)formación militar y reforzado por sus poco ilustrados camaradas. 

Caso similar es el del suboficial que, tras evidenciar su macrismo explícito, se mostró orgulloso pues su hijo iría a servir en la Antártida Argentina. Cuando le señalé que Avogadro, economista macrista expresó su desprecio total a la soberanía nacional en la Antártida, diciendo “no solo entregaría Malvinas a los ingleses, también Tierra del Fuego y Antártida, que solo ocasionan gastos”, se llamó a silencio. Sus camaradas, enfurecidos y sin poder contestar, le decían “bórralo de tus redes…”, sin rectificar sus erróneos enfoques. Como salvo muy raras excepciones, son muy ignorantes en temas que deberían ser bien conocidos por cualquiera correctamente formado e informado, por lo general no saben nada o casi nada de Historia, Economía y menos aun de Geopolítica. Sus pobres sapiencias se reducen a dogmáticas creencias, las cuales son “convenientemente” reforzadas por las cadenas de “mensajitos” y otros medios de transmisión, con lo cual “mantienen alineada a la tropa”, para “ponerla a salvo de ideas subversivas”, que para esas estrechas mentes son todas las que se atreven a discutir sus cerrados dogmas, sin ponerse a analizar nada con el debido espíritu sanamente crítico. 

En ese mar de nulidades, de muy playito nivel de comprensión, es raro que entiendan que significa el concepto de neoliberal, además de lo cual “aprendieron” que todo lo que no es acorde al liberalismo económico (concepto que apenas intuyen), necesariamente debe desecharse e incluso atacarse, por ser “peligrosamente afín a los subversivos”. 

Coincidente con lo precedente, no tienen ni idea que el destructivo sistema político – económico neoliberal, fue impuesto a fuerza de bayonetas, por el perversamente negativo “proceso”, con la dupla Videla como represor principal y Martínez De Hoz como el instigador, ejecutor y responsable económico. 

También ignoran por completo, que tanto las Fuerzas Armadas como las organizaciones guerrilleras, en los hechos operaron como marionetas digitadas por Gran Bretaña y EEUU, para sumir a Argentina en profundas divisiones, en un esquema de caos socio económico expuesto como “alternativa” para destruir los notables avances logrados por el peronismo (esto dicho textualmente), antes que se desate la locura de la violencia, por el intelectual canadiense – británico Harry S. Ferns. 

Como carecen por completo de lecturas u otras acciones formativas y es difícil que asistan a una conferencia de temas culturales y formativos, además que sus contactos sociales suelen casi exclusivamente reducirse a otros camaradas, siendo a la vez muy pocos los que una vez acogidos al muy temprano retiro, se abocan a estudiar, y si lo hacen, difícil que muevan un ápice la montaña de prejuicios grabadas a fuego en sus neuronas; por todo ello sus razonamientos lógicos y bien fundamentados suelen ser muy limitados. En los casos que emprenden algún estudio terciario o universitario, suelen optar por algún profesorado o eventualmente alguna profesión, pareciendo tener preferencias por la abogacía. Aun en esos casos, siempre salvo muy honrosas excepciones, la maraña de prejuicios que conforman el cuadro de colonización cultural, parece quedar indemne, o apenas mellado; y con facilidad surgen las evidencias contundentes de ese cerrado contexto. Por caso, cabe citar un opinante, exultante de su supuesto “patriotismo” procesero, que con énfasis afirmó “orgulloso”, sentirse “norteamericano a muerte”, dirigiéndose a un oficial retirado de alto rango -que fuera su superior-, quien notablemente, no lo amonestó ni corrigió, ante el dislate de no sentirse argentino ni defender nuestra propia identidad y valores. 

Ese oficial de alto rango y de la especialidad de Inteligencia, que dice ser “patriota” y -supuestamente- fervoroso defensor de la soberanía argentina en el tema Malvinas, en sus frecuentes posteos de muy rebuscada y burda prosa, afirmó conceptualmente que “Macri es un argentino bueno”…¿acaso no sabe que se trata de un multiprocesado nunca condenado por rebuscados procesos y/o por contar con “justicia adepta” que deja caer las causas, tras largos cajoneos, cuando no emitiendo fallos insólitos?, ¿no sabe que de hecho pidió disculpas al rey de España por independizarnos?, ¿no sabe que rubricó tratados lesivos a la soberanía nacional con los británicos?, ¿no sabe de los vergonzosos espionajes a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan?, ¿no sabe del mafioso comportamiento en el escandaloso caso del Correo Argentino?. ¡Si que sabe, ese militar retirado, pero en función de su semi velado antiperonismo visceral, no le importa apoyar a quienes pisotean la soberanía y los Intereses Nacionales, sembrando cizaña que toman como valedera otros uniformados de escasas formaciones, y acrecienta los niveles de odio irracional en sectores de la oligarquía reaccionaria, socialmente excluyente y carente de sincero patriotismo! 

Otro General, de muy escasa formación, pero con vocación de disertante, pretendió alabar la supuesta “grandeza del centenario”, y con ello ensalzar al modelo político – económico liberal, excluyentemente primario y anti industrial; por supuesto desconociendo datos esenciales de la historia y de la economía argentina. Por supuesto, ni idea tenía del agotamiento total de la favorable coyuntura mundial que nos dio tres décadas o más de muy buenos precios de las materias primas exportables, ni de los perjuicios por no desarrollar fuertemente nuestra industria y tecnología nacional, como tampoco las graves injusticias sociales resultantes de aquel esquema liberal socialmente excluyente y políticamente subordinado en forma explícita a los dictados de Gran Bretaña. Con poca diplomacia, le dije en voz alta “¿acaso no sabe que esa ‘Argentina del Centenario’, era el furgón de cola del Imperio Británico, y eso es lo que Ud. quiere?”. Silencio total después. 

Un oficial retirado, de alto rango, autoritario opinador pretendidamente intelectual (que no distingue entre “vaya” y “valla”, entre otras “minucias”), dijo no entender el porqué del rechazo del pueblo argentino a las FFAA, pero pasa por alto aberraciones como el bombardeo de Plaza de Mayo, fusilamientos, etc.; y notablemente su agresiva verborragia cesó en cuanto le sugerí dar precisiones acerca del asesinato del Mayor Bernardo Alberte, primera víctima del infame proceso, quien pagó cara la valiente carta dirigida a Videla alertándolo de las nefastas consecuencias que tendría el asalto al poder formal, ya por entonces un secreto a gritos y casi en perpetración. 

Otro General, de extenso curriculum, en TV se mostró preocupado pues “Chile ya firmó el tratado de libre comercio de la Unión Europea, y nosotros todavía no”. Inconcebible que desconozca que el “libre comercio” es la herramienta de sumisión de nuestra economía y de desindustrialización permanente. 

Similares pésimas anécdotas, pueden seguirse casi indefinidamente. En ese contexto, no resulta sorprendente que un retirado haya sido el que profirió gruesas amenazas con un megáfono, frente al Instituto Patria; y que un policía a las órdenes del macrista Rodríguez Larreta, que debía -supuestamente- custodiar el departamento de CFK, en el marco del vallado y cordón policial que cercaba el acceso al mismo, haya insultado gruesa y groseramente al hijo de la misma y Diputado Nacional, sin que haya trascendido ninguna sanción ni causa judicial contra el desubicado policía. Por cierto, todo el accionar de la policía de la Capital Federal (CABA), más que de custodia, y hechos añadidos (como los dos volquetes llenos de desechos de construcciones, puestos en las inmediaciones como incitaciones a la violencia) evidenciaron ser provocaciones a los sectores populares que se volcaron a apoyar a la vicepresidente, ante las burdas acciones de lawfare (guerra judicial) a la que está sometida. 

En la misma línea, las opiniones del golpista Aldo Rico, posando junto al recalcitrante neoliberal Espert; debiendo tenerse presente que el neoliberalismo es la doctrina principal del neocolonialismo del siglo XXI. 

Tema adicional pero posiblemente vinculado son las inexplicables gruesas falencias de los custodios de la vicepresidenta, de dos fuerzas de seguridad, tema sobre el cual poco o nada se explicó, con la fundamentación y coherencia debidas. 

No solo es necesario y urgente cambiar los planes de estudio, sino también la plana de docentes casi en su totalidad o poco menos, de los institutos militares y de fuerzas de seguridad, que evidentemente siguen formando -salvo honrosas excepciones- meros patrioteros de bandera, entusiastas defensores de los intereses antinacionales…pero se creen muy patriotas, por besar la bandera y cantar el himno, mientras apoyan a los que saquean y destrozan a nuestra patria. 

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