Argentina Week

Milei llevó su pelea con industriales a Nueva York y acusó a Rocca y Madanes de ser “empresarios prebendarios”

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En la apertura de Argentina Week, realizada en Nueva York, el presidente Javier Milei internacionalizó uno de los conflictos económicos más sensibles de su gestión: la disputa con sectores industriales que cuestionan la apertura comercial.

Durante su discurso inaugural, el mandatario apuntó directamente contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a quienes calificó como “empresarios prebendarios” y acusó de haber operado históricamente en alianza con dirigentes políticos para sostener esquemas de protección estatal. La intervención ocurrió frente a inversores internacionales y funcionarios del propio gabinete, en un evento cuyo objetivo formal es promover inversiones en el país.

El mensaje combinó defensa ideológica de la apertura económica con una señal política hacia el empresariado local. Milei sostuvo que parte del sector industrial se benefició durante años de barreras comerciales que encarecieron productos para los consumidores argentinos. En ese marco, aseguró que su gobierno busca desmontar ese esquema, aun si eso implica la reconversión o desaparición de algunas actividades.

La escena dejó una pregunta implícita en el centro del tablero económico: ¿se trata de una advertencia puntual a determinados grupos industriales o de una redefinición más profunda de la relación entre el Gobierno y el empresariado argentino?

Apertura económica y confrontación con la industria protegida

El presidente enmarcó sus críticas dentro de la estrategia de apertura comercial que impulsa su administración. Según planteó, las barreras arancelarias distorsionan los precios relativos y terminan trasladando costos al conjunto de los consumidores.

En ese sentido, señaló que algunos sectores productivos se sostuvieron gracias a medidas de protección estatal. Entre ellas mencionó las restricciones a importaciones que, según explicó, elevaban los precios internos respecto de los valores internacionales.

Milei sostuvo que, al eliminar esas barreras, los consumidores podrán acceder a bienes más baratos y destinar el ahorro a otros sectores de la economía. Bajo esa lógica, defendió el proceso de liberalización comercial aun cuando implique dificultades para industrias que operaron durante años bajo protección.

En ese contexto volvió a cuestionar a Rocca, titular del grupo Techint, y a Madanes Quintanilla, dueño de Fate y vinculado a Aluar. Según afirmó, ambos empresarios se beneficiaron históricamente de regulaciones favorables.

La acusación de presión empresaria y el conflicto por los 900 trabajadores

El punto más áspero del discurso se concentró en el caso de Madanes Quintanilla. Milei afirmó que el empresario presionó al Gobierno para mantener medidas de protección comercial y aseguró que, ante la negativa oficial, se produjo el despido de 900 trabajadores.

Según relató el Presidente, esa decisión ocurrió un día antes de que el Congreso debatiera la reforma laboral impulsada por el oficialismo. Para el mandatario, ese episodio representó una forma de presión sobre la política económica del Gobierno.

La acusación busca instalar una narrativa clara: la disputa no sería entre Estado y empresas, sino entre un nuevo modelo de mercado abierto y sectores industriales que —según la visión oficial— dependen de la protección estatal para sostener su rentabilidad.

En ese marco, Milei sostuvo que quienes defienden la industria nacional bajo esquemas de protección lo hacen para preservar privilegios, y vinculó ese sistema con prácticas de corrupción entre empresarios y dirigentes políticos de etapas anteriores.

Mensaje político y consolidación del liderazgo libertario

El discurso también tuvo un componente político interno. Durante su intervención, Milei destacó el desempeño electoral de La Libertad Avanza y agradeció el trabajo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a quien atribuyó la estrategia política y la organización electoral del espacio.

El mandatario sostuvo que el oficialismo logró quitarle al peronismo la mayoría en ambas cámaras del Congreso y afirmó que su gobierno está avanzando con reformas que —según dijo— no habían sido posibles en administraciones anteriores.

También elogió a varios integrantes del gabinete presentes en el evento, entre ellos el ministro de Economía Luis Caputo, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello y el ministro de Salud Mario Lugones.

Entre los funcionarios ausentes mencionó a Diego Santilli, Alejandra Monteoliva y Carlos Presti.

La enumeración no fue casual. En un foro orientado a inversores, el Presidente buscó mostrar cohesión interna del gabinete económico y respaldo político a su programa de reformas.

Riesgo político y escenario económico

Otro de los ejes del discurso fue el impacto del llamado “riesgo político” sobre el financiamiento internacional. Milei afirmó que el riesgo país bajó desde niveles cercanos a los 2500 puntos durante el período electoral hasta alrededor de 550 puntos en la actualidad.

Sin embargo, sostuvo que todavía existe lo que denominó “riesgo kuka”, en referencia a la posibilidad de un retorno del kirchnerismo al poder, factor que —según explicó— sigue influyendo en el costo del financiamiento para la Argentina en el mercado internacional.

De acuerdo con su proyección, si el riesgo país se mantuviera cerca de los 550 puntos, la economía podría crecer entre 4% y 5% anual. Y si descendiera a niveles cercanos a 220 puntos, el crecimiento podría alcanzar tasas de entre 7% y 8%.

En esa hipótesis, sostuvo, el país podría duplicar su producto bruto en menos de una década.

Una señal hacia el empresariado y hacia el Congreso

La intervención en Nueva York dejó algo más que un discurso económico ante inversores. Funcionó también como un mensaje político dirigido a dos frentes simultáneos: el empresariado industrial que cuestiona la apertura comercial y el sistema político que aún debe tramitar reformas estructurales en el Congreso.

La decisión de exponer el conflicto en un escenario internacional revela una estrategia deliberada. Milei no sólo busca convencer a inversores extranjeros de que la Argentina está cambiando su modelo económico; también intenta consolidar un nuevo marco de relación entre el Estado y los grandes grupos empresarios.

La incógnita, hacia adelante, es si esa confrontación se mantendrá en el terreno discursivo o si derivará en un reordenamiento más profundo de las alianzas entre el Gobierno, la industria y el sistema político. En un proceso de reformas todavía en curso, ese equilibrio seguirá siendo uno de los puntos más sensibles del programa económico.

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Diez gobernadores viajan a Nueva York para captar inversiones y refuerzan la alianza territorial del Gobierno

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En vísperas de un nuevo viaje internacional del presidente Javier Milei, el Gobierno nacional activó una jugada de diplomacia económica que también funciona como señal política hacia adentro del sistema federal. Diez gobernadores provinciales participarán del Argentina Week, un evento que se desarrollará entre el 9 y el 12 de marzo en Nueva York, con el objetivo de atraer inversiones internacionales hacia sectores estratégicos como la energía, la minería y las economías regionales.

La convocatoria fue impulsada desde la Cancillería a través de Pablo Quirno, y reúne a mandatarios provinciales con peso en la producción energética y minera del país. El encuentro busca mostrar a los inversores internacionales una narrativa coordinada entre Nación y provincias sobre oportunidades de desarrollo vinculadas a Vaca Muerta, el litio, el cobre y la infraestructura energética.

El dato político no es menor. En un escenario donde la Casa Rosada necesita sostener apoyos territoriales para avanzar con su agenda económica y legislativa, el viaje también funciona como una fotografía de alianzas y equilibrios con los gobiernos provinciales.

Los gobernadores convocados y el mapa productivo

Los mandatarios que participarán del encuentro son: Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

El diseño de la agenda no es casual. Según fuentes oficiales, el Ministerio de Relaciones Exteriores buscó representar provincias mineras, energéticas y agroforestales, con el objetivo de exhibir ante los inversores una radiografía productiva diversa del país.

El evento está organizado por la Embajada de Argentina en Estados Unidos, encabezada por Alejandro Oxenford, con apoyo de instituciones financieras y empresariales como JPMorgan Chase, Bank of America, Kaszek, Citigroup, AmCham Argentina, Americas Society/Council of the Americas y el US-Argentina Business Council.

El cierre de la Argentina Week será el 12 de marzo, jornada en la que los gobernadores expondrán en dos paneles sectoriales luego de la intervención del jefe de Gabinete Manuel Adorni.

Energía y minería: los ejes de la estrategia económica

El primer panel estará dedicado al sector energético. Comenzará a las 10.45 con un discurso introductorio del CEO de YPF, Horacio Marín.

La conversación girará en torno a: desarrollo de Vaca Muerta. Proyectos de GNL (gas natural licuado). Infraestructura de exportación energética. Y expansión de energías renovables

Participarán en formato de mesa redonda Figueroa, Weretilneck, Cornejo, Torres y Valdés, gobernadores de provincias con fuerte protagonismo en la matriz energética.

Más tarde, el segundo panel abordará la minería estratégica y minerales críticos, con foco en litio, cobre, oro y plata. La discusión también incluirá el impacto del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones, uno de los pilares del programa económico del Gobierno nacional.

El panel será moderado por Paula Uribe, ejecutiva de Rio Tinto, y contará con la participación de Orrego, Jalil, Sadir, Sáenz y Vidal.

Una foto política de aliados y socios legislativos

Detrás del perfil económico del evento aparece otra dimensión: la política.

Entre los diez gobernadores convocados, Cornejo es el único que formalizó un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Sin embargo, varios de los presentes funcionan como socios legislativos clave para el Gobierno en el Congreso.

Entre ellos se encuentran Jalil, Figueroa, Orrego, Weretilneck, Vidal y Sáenz, mandatarios que han contribuido con votos o quórum para la aprobación de iniciativas oficiales, entre ellas el paquete de reformas económicas impulsado por la Casa Rosada.

El vínculo con otros gobernadores mantiene un carácter más fluctuante. Sadir y Torres integran el espacio Provincias Unidas, una fuerza que compitió en las elecciones legislativas de 2025 y que sostiene una relación oscilante con el Gobierno nacional: acompaña algunas iniciativas, pero mantiene autonomía política.

En el caso de Valdés, la relación también está atravesada por tensiones electorales previas vinculadas a negociaciones fallidas con el oficialismo libertario antes del cierre de listas del año pasado.

Delegación presidencial y logística política

La delegación oficial que acompañará la agenda internacional estará integrada por: Manuel Adorni, jefe de Gabinete. Karina Milei. Luis Caputo. Federico Sturzenegger. Mario Lugones. Pablo Quirno. Santiago Bausili.

No obstante, desde el Gobierno aclararon que los gobernadores costearán sus propios viajes y participarán del evento por fuera de la delegación presidencial, una señal destinada a evitar cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos.

Algunos mandatarios llegarán a Nueva York directamente desde Canadá. Es el caso de Orrego y Vidal, quienes participan por estos días en una de las cumbres mineras más importantes del mundo.

La estrategia detrás de la Argentina Week

La Argentina Week intenta construir una narrativa que el Gobierno considera clave para el nuevo ciclo económico: Argentina como proveedor global de energía y minerales críticos.

La presencia simultánea de gobernadores y funcionarios nacionales busca transmitir estabilidad institucional ante los inversores. En otras palabras, mostrar que los proyectos estratégicos cuentan con respaldo tanto del Gobierno nacional como de las provincias que controlan los recursos naturales.

Ese mensaje resulta particularmente relevante en sectores como el litio o el gas, donde la coordinación federal es imprescindible para habilitar inversiones de gran escala.

Lo que se juega en el tablero político

Más allá de la agenda económica, la convocatoria funciona como un termómetro de la relación entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales.

El Gobierno necesita consolidar apoyos territoriales para sostener su agenda de reformas, mientras que las provincias buscan garantizar inversiones, infraestructura y acceso a financiamiento internacional.

El encuentro en Nueva York puede servir para reforzar esa convergencia. Pero también deja abierta una incógnita política: hasta qué punto esta coalición de intereses económicos puede traducirse en alineamientos políticos duraderos, especialmente de cara al ciclo electoral que se encamina hacia 2027.

Por ahora, la foto que se prepara en Estados Unidos busca mostrar un frente común para atraer capitales. El verdadero impacto —en inversiones, en gobernabilidad y en alianzas políticas— recién empezará a medirse después.

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Milei activa una gira internacional para consolidar su alianza con Trump y seducir a Wall Street

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El presidente Javier Milei inicia este viernes una nueva gira internacional con una agenda que combina geopolítica, financiamiento y posicionamiento ideológico regional. El mandatario viajará a Estados Unidos, en lo que será su decimoquinto desplazamiento al exterior desde que asumió, con el objetivo explícito de profundizar su alineamiento con la administración de Donald Trump, participar en un foro regional impulsado por la Casa Blanca y encabezar en Wall Street el evento Argentina Week, una plataforma diseñada para captar inversiones internacionales.

El itinerario incluye tres escalas estratégicas: Miami, Manhattan y Santiago de Chile, donde Milei participará el 11 de marzo a las 12:00 de la asunción presidencial de José Antonio Kast. En conjunto, la gira busca enviar señales simultáneas al poder financiero global y a los nuevos polos de la derecha política en América Latina.

La pregunta que sobrevuela la agenda es si esta ofensiva internacional consolidará el liderazgo externo del Presidente o si funcionará principalmente como una apuesta simbólica para reforzar su narrativa política en medio de un escenario global cada vez más tenso.

Un alineamiento geopolítico explícito con la Casa Blanca

La primera parada del mandatario será Miami, donde participará en la cumbre “Escudo de las Américas”, convocada por la Casa Blanca. El encuentro reunirá a doce países de la región bajo la consigna de “promover la libertad y la seguridad”, en un contexto internacional marcado por la escalada bélica en Medio Oriente.

El foro se realizará en un hotel ubicado en Doral, propiedad del propio Trump. Allí, el objetivo central será avanzar en mecanismos de cooperación militar y de seguridad regional, una agenda que el Pentágono observa con atención frente a las nuevas tensiones globales.

La presencia de Milei en ese espacio refuerza un posicionamiento que su administración ha exhibido desde el inicio: un alineamiento político y estratégico con Washington que trasciende lo económico y se proyecta hacia la política exterior.

En términos diplomáticos, el gesto tiene múltiples lecturas. Para Estados Unidos, Argentina aparece como un aliado confiable en Sudamérica en momentos de creciente polarización global. Para el gobierno argentino, la relación directa con la Casa Blanca funciona como un activo político y financiero que puede facilitar inversiones y respaldo internacional.

Wall Street como escenario: el road show de inversiones

El segundo tramo de la gira se trasladará a Manhattan, donde el Presidente participará en Argentina Week, un evento que comenzará el lunes 9 de marzo y que reunirá a ejecutivos de grandes corporaciones, bancos internacionales y funcionarios del gobierno argentino.

La iniciativa es organizada por JPMorgan, Bank of America, la embajada argentina en Estados Unidos y el fondo de venture capital Kaszek. Según el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, el evento alcanzó rápidamente su capacidad máxima de inscripción, reflejando el interés del sector privado.

El objetivo oficial es presentar a Argentina como un destino de inversión seguro, con foco en sectores considerados estratégicos por el Gobierno: energía, minería, agroindustria.

Durante las jornadas se realizarán paneles con ejecutivos de compañías globales y representantes del sistema financiero. También participarán funcionarios del gabinete económico y directivos de grandes empresas vinculadas a la energía, el agro y la tecnología.

Entre los participantes previstos figuran directivos de corporaciones como Dow, Baker Hughes, Uber, Chevron y Rio Tinto, así como ejecutivos de bancos argentinos y multinacionales del sector agroindustrial.

El oficialismo planea mostrar ante los inversores los avances en reformas estructurales, especialmente: la reforma laboral, que apunta a reducir costos del mercado de trabajo. El nuevo marco regulatorio para inversiones en energía y minería. La discusión legislativa sobre la ley de Glaciares, que ya tuvo sanción en el Senado y resta su tratamiento en la Cámara de Diputados.

En paralelo, se prevén reuniones privadas entre funcionarios y grandes fondos de inversión, instancias que suelen ser decisivas para definir eventuales proyectos de financiamiento.

Gobernadores aliados y señales hacia el Congreso

Un dato político no menor es que Milei se mostrará en Nueva York acompañado por una decena de gobernadores que hoy respaldan su orientación económica y mantienen sintonía con el rumbo del Ejecutivo.

La foto conjunta tiene una lectura interna clara. El Gobierno busca exhibir una base de apoyo territorial que trascienda al oficialismo nacional y que en los últimos meses resultó clave para destrabar votaciones en el Congreso.

El vínculo con los mandatarios provinciales también tiene una dimensión económica. Varias de las inversiones que se intentan atraer —en minería, energía o agroindustria— dependen de marcos regulatorios provinciales y acuerdos fiscales locales.

En otras palabras, el road show financiero también funciona como una demostración de gobernabilidad.

La otra señal: una cumbre de la nueva derecha regional

Tras su paso por Estados Unidos, Milei cruzará la cordillera para asistir a la asunción presidencial de José Antonio Kast en Chile, el miércoles 11 de marzo.

El evento promete convertirse en un punto de encuentro de dirigentes identificados con la nueva derecha regional. Allí, el mandatario argentino buscará reforzar su posicionamiento como uno de los referentes políticos del espacio.

La visita tendrá además un detalle singular: Milei no viajará acompañado por su comitiva habitual. Su equipo regresará a Argentina mientras el Presidente continúa su agenda en el país trasandino.

La escena chilena puede funcionar como una plataforma política regional, pero también como un gesto de afinidad ideológica que marca distancia respecto de otros liderazgos latinoamericanos.

El regreso y la agenda doméstica

Una vez finalizada la gira internacional, el Presidente retomará la agenda interna con dos actividades programadas en Tucumán el 19 de marzo.

La primera será el denominado “tour de la gratitud”, una recorrida federal con la que el jefe de Estado busca capitalizar el respaldo electoral obtenido en las últimas elecciones legislativas.

La segunda actividad será su participación como invitado de honor y orador principal en el Foro Económico del NOA (FENOA 2026), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad en el Hilton Garden Inn de San Miguel de Tucumán.

En ese evento también participará la senadora Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad.

Un movimiento externo con impacto en la política interna

La gira de Milei combina tres planos que hoy atraviesan la estrategia del Gobierno: alineamiento geopolítico, atracción de capitales y construcción de liderazgo regional.

El viaje ocurre además en un contexto global atravesado por la escalada bélica en Medio Oriente y por una creciente competencia entre bloques de poder.

Para la Casa Rosada, mostrar a Argentina integrada al circuito financiero de Wall Street y alineada con Washington puede reforzar la credibilidad del programa económico.

Pero la efectividad de esa apuesta dependerá de un factor clave: si el interés financiero que se manifieste durante Argentina Week se traduce luego en inversiones concretas.

Mientras tanto, el Presidente apuesta a proyectar una imagen internacional activa. Una señal hacia afuera que también busca impactar en el tablero político doméstico.

El resultado de esa estrategia, sin embargo, todavía está abierto.

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Milei viaja a Nueva York para blindar su plan económico y seducir al mercado con el RIGI

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El Presidente Javier Milei encabezará Argentina Week junto a gobernadores y ministros para mostrar respaldo político y atraer inversión

Javier Milei volverá a poner el foco en Wall Street. Entre el 9 y el 11 de marzo, el Presidente encabezará la Argentina Week en Nueva York con un objetivo explícito: atraer inversiones y consolidar el respaldo financiero internacional a su programa económico. La señal no será solo económica. También será política. Invitó a diez gobernadores —varios de ellos aliados legislativos— para exhibir volumen institucional en medio de la implementación de su agenda de reformas.

El evento se desarrollará en las sedes del JPMorgan Chase Tower y el Bank of America, dos epicentros del sistema financiero global. Allí, Milei hablará el martes 10 entre las 9 y las 10 hora local, en una jornada que abrirá Jamie Dimon, CEO de JPMorgan. El mensaje es claro: la administración libertaria busca mostrar que su plan no es solo un experimento doméstico, sino una estrategia alineada con los grandes jugadores del mercado internacional.

La apuesta no es menor. Tras el respaldo legislativo obtenido en el Congreso en las últimas semanas, el oficialismo intenta traducir ese apoyo político en señales de previsibilidad hacia el exterior. En esa clave, el viaje funciona como una extensión de la estrategia económica: estabilización interna y validación externa.

Un despliegue institucional con foco en regulación e inversión

La Argentina Week reunirá a referentes financieros, tecnológicos y energéticos de Estados Unidos. El Gobierno cursó invitaciones a Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Marcelo Orrego (San Juan), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta), entre otros mandatarios provinciales. Aún no confirmaron asistencia.

La presencia de gobernadores responde a una lógica concreta: gran parte de los proyectos de inversión —sobre todo en energía, minería y economía del conocimiento— dependen de jurisdicciones provinciales. Mostrar coordinación política en esas áreas busca despejar dudas sobre eventuales conflictos regulatorios o tensiones fiscales.

El programa incluye exposiciones de alto contenido económico. Luis Caputo hablará en el Bank of America y participará de un panel sobre economía y mercado de capitales junto a Santiago Bausili, titular del Banco Central. Federico Sturzenegger, responsable de Desregulación y Transformación del Estado, también tendrá intervención. José Luis Daza, secretario de Política Económica, cerrará el bloque técnico.

El eje transversal será el RIGI, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que el oficialismo presenta como herramienta central para captar proyectos de gran escala. El esquema apunta a ofrecer estabilidad regulatoria y condiciones específicas para sectores estratégicos. En la narrativa oficial, el RIGI funciona como puente entre la reforma estructural interna y la llegada de capital externo.

El canciller Pablo Quirno expondrá bajo el título “Argentina y Estados Unidos: Desbloqueando la inversión estratégica en una nueva configuración geopolítica”, lo que confirma que la agenda excede lo financiero y se inscribe en una redefinición del posicionamiento internacional.

Energía, minería y tecnología: dónde se juega el impacto económico

El perfil de las empresas participantes anticipa los sectores apuntados. Ejecutivos de Chevron, Dow, Pfizer, Rio Tinto y Baker Hughes compartirán agenda con representantes de YPF, Pan American Energy, Mercado Libre y Globant. Energía, minería, industria farmacéutica y economía del conocimiento aparecen como las áreas prioritarias.

En términos económicos, la apuesta oficial combina tres vectores: atraer inversión directa de gran escala, fortalecer el mercado de capitales y consolidar la estabilidad macro como condición de entrada. El RIGI se presenta como catalizador para proyectos intensivos en capital, particularmente en hidrocarburos y litio, donde las provincias invitadas concentran activos estratégicos.

Si el esquema logra tracción, podría impactar en exportaciones, generación de divisas y empleo calificado. También podría redefinir el mapa productivo en regiones específicas. Sin embargo, el desafío pasa por convertir la expectativa en decisiones concretas de inversión, algo que depende no solo del marco regulatorio sino de la consistencia macroeconómica en el tiempo.

En paralelo, la exposición ante bancos internacionales y fondos de inversión apunta a mejorar el acceso al financiamiento y reducir la percepción de riesgo país. El Gobierno busca instalar la idea de que la Argentina dejó atrás la lógica de controles y discrecionalidad regulatoria.

Una señal política hacia adentro y hacia afuera

Más allá de la agenda económica, el viaje tiene una dimensión política explícita. Milei intentará mostrar que su programa cuenta con respaldo provincial y que no enfrenta aislamiento institucional. En el contexto de reformas estructurales y debates parlamentarios, esa foto puede funcionar como mensaje al sistema político local.

Hacia el exterior, el alineamiento estratégico con Estados Unidos en materia comercial, energética y geopolítica refuerza un giro en la inserción internacional. La participación de autoridades de la Cámara de Comercio estadounidense y organismos financieros internacionales apunta en esa dirección.

La pregunta de fondo no es solo cuántas inversiones se anuncien, sino qué grado de confianza logra construir el Gobierno en un mercado que observa tanto la macroeconomía como la estabilidad política. Argentina Week se presenta como vidriera. El desafío será sostener la narrativa más allá del evento.

La administración libertaria apuesta a que la combinación de desregulación, disciplina fiscal y respaldo político funcione como ancla de expectativas. El mercado, como suele ocurrir, evaluará resultados más que discursos.

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Con el riesgo país por debajo de 500 puntos, Argentina prepara el terreno para emitir deuda

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La compresión del riesgo país argentino por debajo de los 500 puntos básicos, en niveles que no se veían desde mediados de 2018, reabrió la discusión sobre el regreso gradual del Estado nacional al financiamiento internacional. Con un EMBI+ en torno a los 480 puntos y un mercado que comienza a validar rendimientos más bajos para la deuda soberana, el Gobierno evalúa capitalizar el momento a través del road show “Argentina Week”, previsto del 9 al 11 de marzo de 2026 en Nueva York, como plataforma para testear demanda y eventualmente avanzar en una emisión de bonos en dólares.

Riesgo país en mínimos de casi ocho años y mejora en los fundamentos macro

El riesgo país argentino, medido por el EMBI+ de JP Morgan, consolidó su nivel por debajo de los 500 puntos básicos, un umbral que no se perforaba desde mediados de 2018. En el último mes, el indicador acumuló una compresión cercana a los 85 puntos básicos, alcanzando el nivel más bajo en más de siete años y medio.

Detrás de esta dinámica confluyen varios factores. Por un lado, la acumulación acelerada de reservas internacionales netas por parte del Banco Central, que superaron los u$s1.080 millones desde inicios de enero, con un ritmo que ya cubre más del 10% de la meta anual implícita. Por otro, el proceso de desinflación sostenida, que contribuye a reducir la brecha cambiaria y desalienta el carry trade inverso, fortaleciendo la demanda por activos locales.

A este escenario se suma un contexto internacional más favorable, con un dólar globalmente débil y un mercado que vuelve a mostrar apetito por activos de economías emergentes, lo que redujo la aversión al riesgo y favoreció la compresión de spreads soberanos.

Como resultado, los bonos soberanos en dólares —tanto Globales como Bonares— operan con paridades que implican rendimientos efectivos del 8% al 9% anual para plazos medios y largos. Estos niveles comienzan a converger con los de países de la región como Ecuador o Uruguay en etapas de reingreso a los mercados voluntarios de deuda.

Vencimientos 2026 y la presión por volver al financiamiento externo

La mejora en los precios de los bonos no es solo una señal financiera: abre la posibilidad de una transición hacia el acceso gradual al financiamiento internacional, en un contexto donde el perfil de vencimientos comienza a exigir definiciones.

Según estimaciones oficiales y de mercado, los vencimientos en moneda extranjera de 2026 ascienden a u$s19.505 millones, excluyendo roll-over interno y ajustes derivados de canjes recientes. Si bien el pico concentrado de enero fue parcialmente gestionado mediante operaciones de corto plazo y préstamos puente de bancos internacionales por hasta u$s3.000 millones, el calendario sigue siendo exigente.

En julio, se concentran u$s4.200 millones correspondientes a Bonares y Globales 2024-2030, a lo que se suman pagos escalonados al Fondo Monetario Internacional, estimados en torno a u$s800-1.000 millones residuales post-2025, además de bonos step-up y cupones de Boden.

En este marco, analistas de Puente, como Eric Ritondale, señalaron que una compresión adicional del riesgo país hacia la zona de 400-450 puntos básicos ubicaría a la Argentina en un rango de “acceso market-friendly”, similar al que permitió a Ecuador colocar deuda en 2024-2025.

De acuerdo con proyecciones de entidades como Morgan Stanley y JP Morgan, sin refinanciamiento externo el Tesoro enfrentaría una presión significativa sobre el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y sobre las reservas, con el riesgo de recurrir nuevamente a mecanismos cuasi-fiscales o a emisión monetaria encubierta.

En ese contexto, una emisión soberana moderada en dólares, por ejemplo entre u$s3.000 y u$s5.000 millones en bonos globales a 5 o 10 años, permitiría extender el perfil de vencimientos, captar divisas sin tensionar la base monetaria, reducir la prima de riesgo implícita en los dólares financieros (MEP y CCL) y liberar espacio fiscal para sostener el superávit primario.

Argentina Week y señales del mercado: deuda firme, acciones volátiles

Aunque el Gobierno reiteró su preferencia por minimizar la dependencia de Wall Street —“trataremos que no haya deuda nueva”, según declaraciones del ministro Luis Caputo—, la magnitud de los flujos de 2026 impone un enfoque más pragmático. En ese sentido, el road show “Argentina Week”, que se realizará del 9 al 11 de marzo de 2026 en Nueva York, aparece como una instancia clave para sondear demanda real de inversores institucionales, como fondos soberanos, fondos de pensión y hedge funds.

El evento, que será inaugurado por el presidente Javier Milei en el consulado argentino, contará con la participación de funcionarios centrales del gabinete económico y político, entre ellos Luis Caputo, Pablo Quirno y Federico Sturzenegger, además de referentes de Wall Street como Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan. Más allá del mensaje político de una “Argentina abierta”, el foro funcionará como un espacio técnico para avanzar en conversaciones preliminares sobre una eventual emisión o canje que permita refinanciar vencimientos sin generar ruido cambiario.

El comportamiento reciente del mercado respalda esa estrategia. En una jornada marcada por la volatilidad en renta variable, el S&P Merval retrocedió 0,4%, hasta 3.230.714,02 puntos básicos, con caídas destacadas en Transener (-4,4%), Cresud (-3,1%) y Edenor (-2,9%). En los ADRs, las bajas fueron lideradas por BBVA (-3,6%), Cresud (-3,1%) y Edenor (-3,4%), en un contexto de toma de ganancias y mayor cautela inversora.

En contraste, la renta fija mantuvo una tendencia positiva. Los bonos Globales avanzaron hasta 1,3%, mientras que el riesgo país cayó 2%, hasta los 484 puntos, acumulando en seis días un retroceso del 15%.

El apetito por deuda quedó reflejado también en el plano subnacional. La provincia de Córdoba colocó u$s800 millones bajo ley de Nueva York, a un rendimiento del 8,95%, con una demanda cercana a los u$s1.600 millones. Los fondos se destinarán a infraestructura y a la recompra de deuda para suavizar el perfil de vencimientos. La operación se suma a colocaciones recientes de CABA y Santa Fe, mientras otras provincias comienzan a testear el mercado de cara a los compromisos en dólares de 2026.

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