BALANZA COMERCIAL

Divisas del campo: el complejo agroexportador liquidó US$ 1.850 millones en enero, 82% más que en diciembre

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Impulsado por una campaña fina histórica y un fuerte ritmo de embarques de trigo y cebada, el ingreso de divisas del complejo agroexportador mostró un salto contundente en enero. La liquidación creció 82% frente a diciembre y se convirtió en uno de los principales factores de alivio para el frente externo, en un contexto donde los destinos asiáticos ganan peso y el trigo argentino se consolida como el más competitivo del mundo.

El ingreso de dólares del sector agroindustrial alcanzó US$ 1.850.822.113 durante enero, lo que representó un incremento intermensual del 82% respecto de diciembre, mes en el que se inició formalmente la campaña comercial de granos finos. Así lo informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), que destacó el fuerte dinamismo exportador registrado en el arranque del año.

El desempeño se explicó por una suba cercana al 80% en las exportaciones de granos y subproductos, con el trigo como principal motor, acompañado por la cebada, el maíz y los productos industrializados de la soja. El resultado confirma el impacto macroeconómico de la campaña fina 2024/25, que dejó una cosecha récord de trigo y la mejor producción de cebada de la última década.

Trigo récord, precios competitivos y un ritmo exportador histórico

Desde Ciara-CEC señalaron que “el mes de enero se caracterizó por el incremento de los embarques de trigo y cebada, así como por la continuidad de las exportaciones de maíz y productos industrializados de la soja”. En ese esquema, el trigo volvió a ocupar un rol central por su amplio saldo exportable, que hoy explica la mayor parte de los envíos al exterior.

De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante enero se embarcaron 3,5 millones de toneladas de trigo, lo que constituye el segundo mayor volumen histórico para ese mes, solo por detrás de enero de 2020, cuando se alcanzaron 3,8 millones de toneladas. Además, el registro supera en un 70% el promedio de despachos de enero de la última década, lo que dimensiona la magnitud del fenómeno.

“La conjunción entre una cosecha récord y la alta competitividad del FOB argentino potenciaron el ritmo exportador, llegando a superar la anterior mejor marca de la campaña 2019/20”, indicaron desde la BCR. En efecto, el precio FOB del trigo argentino —valor de la mercadería puesta a bordo, sin impuestos— se ubicó en torno a US$ 210 por tonelada promedio, posicionándose como el más competitivo a nivel global.

Ese diferencial de precios permitió que Argentina abasteciera puertos de 25 países durante el primer bimestre de la campaña 2025/26, consolidando su presencia internacional y reforzando el ingreso de divisas en un momento clave del calendario económico.

Asia desplaza a Brasil y redefine el mapa de destinos

Uno de los datos más relevantes del actual ciclo comercial es el cambio en la composición de los destinos. Según la BCR, los países asiáticos concentraron la mayor parte de las compras de trigo argentino en lo que va de la campaña, desplazando a socios tradicionales.

Vietnam lideró el ranking con 1,26 millones de toneladas, equivalente al 20% del total exportado, seguido por Bangladesh, con 1,17 millones de toneladas (18%), e Indonesia, con 942.000 toneladas (15%). En conjunto, estos tres destinos absorbieron más de la mitad de los envíos.

“Los tres países compraron más que Brasil —que suele ser el principal socio comercial a esta altura del año—, que quedó en cuarto puesto con embarques por 676.000 toneladas (11%)”, detalló la entidad rosarina. El dato marca un reordenamiento del patrón exportador, con Asia ganando centralidad como demandante estructural del trigo argentino.

Impacto económico y proyección para el frente externo

El fuerte ingreso de divisas del campo en enero tiene implicancias directas sobre el mercado cambiario, las reservas y la balanza comercial. En un contexto donde el agro sigue siendo el principal generador de dólares genuinos, la aceleración de las liquidaciones aporta previsibilidad y refuerza el flujo externo en el inicio del año.

Además, el desempeño exportador de la campaña fina anticipa un primer semestre con un aporte relevante del complejo cerealero, antes del ingreso pleno de la cosecha gruesa. Para el sector productivo, el escenario combina volumen récord, competitividad internacional y diversificación de destinos, mientras que para la macroeconomía representa un factor clave de estabilidad en la cuenta externa.

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Con solo 6% más de emisiones, Argentina planea duplicar gas y petróleo en cinco años

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Argentina proyecta duplicar la producción de gas y petróleo en los próximos cinco años con un incremento estimado de apenas 6% en las emisiones totales del país. Informes de la Academia Nacional de Ingeniería y del Instituto de Energía de la Universidad Austral sostienen que el aumento productivo, orientado principalmente a la exportación, puede compatibilizarse con la transición energética mediante eficiencia, tecnología y mecanismos de compensación ambiental, en un contexto global de creciente demanda energética.

La estrategia apunta a fortalecer la balanza comercial y la macroeconomía sin desatender los compromisos ambientales. En ese marco, los estudios técnicos destacan que el desafío no pasa por abandonar los hidrocarburos, sino por reducir su huella de carbono a través de mejoras operativas, control de fugas y soluciones basadas en la naturaleza.

Producción energética y emisiones: un aumento marginal en términos relativos

Según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero 2022, Argentina representa alrededor del 1% de las emisiones globales, con un total cercano a 0,4 gigatoneladas (Gt) de CO₂ equivalente, frente a un volumen mundial estimado en 41 Gt. De ese total nacional, aproximadamente 50% corresponde al sector energético, y solo 6% —equivalente a 0,024 Gt— se vincula a emisiones fugitivas asociadas a la producción y transporte de gas y petróleo.

Los informes técnicos indican que duplicar la producción de hidrocarburos implicaría un incremento adicional de apenas 6% sobre las emisiones totales del país, un volumen que podría compensarse mediante captura natural, eficiencia operativa y limitación de fugas con tecnología.

En esa línea, Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, afirmó: “El desafío no es dejar de producir hidrocarburos, sino reducir sus emisiones con eficiencia, tecnología y mecanismos de captura”. El enfoque propone aprovechar los recursos energéticos disponibles sin desatender el impacto climático.

Demanda creciente y transición desigual

El análisis se inscribe en un escenario internacional complejo. Entre 1970 y 2024, la demanda energética mundial se triplicó, al pasar de 200 a 650 exajoules, mientras que el carbón mantuvo una participación constante del 27% en la matriz global. En paralelo, Asia incrementó su participación en el consumo energético mundial del 15% al 49%, con matrices dominadas en un 50% por el carbón.

Estos datos refuerzan, según los especialistas, la necesidad de energías asequibles gestionadas con inteligencia, especialmente en los países en desarrollo. Aunque crece el uso de fuentes renovables, el aumento sostenido de la demanda global mantiene un rol relevante para los hidrocarburos, siempre que se integren tecnologías de captura, eficiencia energética y electrificación segura.

Ventajas comparativas y oportunidades de compensación

Argentina cuenta con recursos estratégicos que le permiten articular crecimiento y transición energética. A los yacimientos de gas y petróleo se suma un alto potencial renovable, con energía solar en el NOA y eólica en la Patagonia, además de vastos territorios aptos para forestación y reforestación.

Los informes también señalan que, según mediciones satelitales difundidas en 2022 y publicaciones recientes, el país no solo emite sino que también absorbe emisiones, una metodología que aún no está adoptada a nivel internacional, pero que abre la puerta a competir en mercados de bonos de carbono.

Tenemos recursos extraordinarios para crecer y, al mismo tiempo, avanzar hacia las cero emisiones netas con un camino propio y realista”, concluyó Carnicer, sintetizando una visión que combina expansión productiva, exportaciones y mitigación ambiental.

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El intercambio comercial creció en diciembre y la balanza cerró el año con saldo positivo

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El comercio exterior argentino mostró una recuperación moderada en diciembre, con un aumento del intercambio del 4,7% interanual y un superávit mensual de US$1.892 millones. Aunque el resultado anual volvió a ser positivo, el saldo de 2025 quedó sensiblemente por debajo del registrado en 2024, reflejando un fuerte crecimiento de las importaciones y un deterioro en los términos del intercambio.

Los datos surgen del último informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En diciembre, el intercambio total —exportaciones más importaciones— alcanzó los US$13.004 millones, impulsado por una suba interanual del 5,7% en las exportaciones y del 3,5% en las importaciones. De esta manera, la balanza comercial acumuló un resultado positivo por vigésimo quinto mes consecutivo.

Un cierre de año con superávit, pero menor al de 2024

Durante todo 2025, las exportaciones totalizaron US$87.077 millones, lo que implicó una suba del 9,3% respecto del año anterior. En paralelo, las importaciones alcanzaron los US$75.791 millones, con un fuerte incremento del 28,9% interanual. Como resultado, el año cerró con un superávit comercial de US$11.286 millones.

Sin embargo, el saldo positivo fue considerablemente menor al de 2024, cuando la balanza comercial había registrado un superávit de US$18.928 millones. La diferencia negativa de US$7.642 millones refleja, principalmente, la aceleración de las importaciones en un contexto de recomposición de la actividad económica y mayor demanda de bienes externos.

En diciembre, las exportaciones sumaron US$7.448 millones y crecieron 5,7% interanual. El incremento se explicó por un aumento del 6,2% en las cantidades exportadas, mientras que los precios registraron una leve caída del 0,5%. Las importaciones, en tanto, alcanzaron los US$5.556 millones, con una suba del 3,5%, impulsada por un crecimiento del 3% en las cantidades y del 0,4% en los precios.

El resultado fue un superávit mensual de US$1.892 millones, US$211 millones superior al de diciembre de 2024, consolidando una secuencia de más de dos años con saldo comercial positivo.

Deterioro de los términos del intercambio y señales de presión externa

A pesar del superávit, el informe del INDEC muestra un deterioro en los precios relativos del comercio exterior. El índice de términos del intercambio cayó 0,9% en diciembre, lo que indica que los precios de las exportaciones evolucionaron peor que los de las importaciones.

Este dato introduce una señal de alerta para la sostenibilidad del superávit comercial en el mediano plazo, ya que una mejora basada únicamente en mayores cantidades exportadas, sin respaldo en precios, puede verse afectada ante cambios en la demanda externa o en las condiciones financieras internacionales.

El crecimiento de las importaciones, que superó ampliamente al de las exportaciones a lo largo de 2025, también anticipa mayores tensiones sobre el saldo comercial si la tendencia se mantiene, especialmente en un contexto de normalización del comercio y mayor apertura de la economía.

Principales socios comerciales: superávit con Estados Unidos e India, déficit con China y Brasil

El desempeño por socios comerciales mostró resultados dispares. Estados Unidos y la India fueron los principales aportantes al saldo positivo, mientras que China, Brasil y la Unión Europea registraron déficits para la Argentina.

Con Estados Unidos, el saldo fue superavitario en US$456 millones, con exportaciones por US$925 millones e importaciones por US$469 millones. En el caso de la India, el superávit alcanzó los US$346 millones, producto de exportaciones por US$454 millones e importaciones por apenas US$107 millones.

En contraste, el comercio con China arrojó un déficit de US$761 millones, con exportaciones por US$761 millones e importaciones que duplicaron ese monto, alcanzando los US$1.522 millones. La Unión Europea también mostró un saldo negativo de US$306 millones, con exportaciones por US$548 millones e importaciones por US$854 millones. Con Brasil, el déficit fue de US$131 millones, tras exportaciones por US$1.007 millones e importaciones por US$1.138 millones.

Impacto económico y perspectivas

El cierre de 2025 con superávit comercial reafirma el rol del sector externo como uno de los principales sostenes macroeconómicos, especialmente en un contexto de restricciones financieras. No obstante, la caída del saldo respecto de 2024, el deterioro de los términos del intercambio y la aceleración de las importaciones plantean desafíos de cara a 2026.

Para los sectores productivos, el aumento del intercambio refleja una mayor actividad, pero también mayor competencia externa. En el plano institucional, los datos del INDEC vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de políticas que fortalezcan el perfil exportador con mayor valor agregado y reduzcan la vulnerabilidad frente a shocks externos.

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China logró en 2025 el mayor superávit comercial de su historia pese a la guerra de aranceles de Trump

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China cerró 2025 con el mayor superávit comercial anual de su historia, alcanzando los US$1,19 billones, a pesar del endurecimiento arancelario impulsado por la administración de Donald Trump y de un contexto global marcado por tensiones comerciales. El dato confirma la capacidad del gigante asiático para redirigir su comercio exterior, compensar la caída del intercambio con Estados Unidos y sostener su rol central en las cadenas globales de valor, aunque también abre interrogantes políticos y económicos hacia 2026.

El dato, informado oficialmente por Pekín el miércoles, marca la primera vez que el superávit comercial chino supera la barrera psicológica del billón de dólares, dejando atrás el récord previo de US$993.000 millones registrado en 2024. A lo largo del año, los superávits mensuales de exportación superaron los US$100.000 millones en siete oportunidades, un desempeño que se dio incluso cuando la política comercial estadounidense volvió a endurecerse.

Diversificación comercial y exportaciones récord

Los números confirman que la ofensiva arancelaria de Estados Unidos tuvo un impacto limitado sobre el comercio total de China. Si bien el intercambio bilateral con EE.UU. se debilitó, la merma fue compensada por un fuerte crecimiento de las exportaciones hacia otros mercados, en particular el sudeste asiático, África y América Latina.

Durante una conferencia de prensa, el subdirector de Aduanas de China, Wang Jun, calificó las cifras como “extraordinarias y difíciles de conseguir”, teniendo en cuenta los “profundos cambios” que atraviesa el comercio mundial. El funcionario destacó además un aumento significativo en las exportaciones vinculadas a tecnología verde, inteligencia artificial y robótica, sectores que ganaron peso en la canasta exportadora china.

Este desempeño se apoyó también en factores macroeconómicos favorables para la competitividad externa: un yuan más débil, una amplia oferta de bienes industriales y la inflación persistente en economías occidentales, que volvió más atractivos los productos chinos en términos relativos.

Demanda interna débil y menor crecimiento de importaciones

El récord comercial chino se explica no solo por el dinamismo exportador, sino también por la debilidad del mercado interno. La economía enfrenta una crisis inmobiliaria prolongada y un aumento de la deuda, factores que redujeron la inversión privada y volvieron más cautelosos a los consumidores.

Como consecuencia, la demanda de bienes importados se mantuvo contenida. Según las cifras oficiales, las importaciones crecieron apenas 0,5%, un dato que amplió aún más la brecha entre exportaciones e importaciones y contribuyó al superávit récord.

Este rasgo convierte al resultado comercial en una “bendición a medias”, según advirtió Deborah Elms, analista de política comercial de la Fundación Hinrich. Si bien el comercio exterior permitió sostener actividad y empleo, la debilidad del consumo interno plantea desafíos estructurales para el crecimiento de mediano plazo.

Tensiones arancelarias y riesgos hacia 2026

Desde el plano político y comercial, las cifras refuerzan la narrativa de Pekín sobre su menor dependencia del mercado estadounidense, aunque el contexto sigue siendo incierto. En abril del año pasado, el presidente Donald Trump anunció aranceles radicales sobre productos de más de 90 países, reservando algunos de los más severos para China, su principal proveedor externo.

La escalada verbal incluyó amenazas de aranceles de tres dígitos, lo que generó temores de una ruptura comercial. Sin embargo, esas tensiones se moderaron tras la reunión entre Trump y Xi Jinping en octubre, en Corea del Sur, que permitió evitar un quiebre total de las relaciones bilaterales.

Aun así, aranceles más moderados siguen vigentes, lo que ha frenado de manera significativa las exportaciones chinas a EE.UU.. Paralelamente, varios países manifestaron su preocupación por la saturación de sus mercados con productos chinos de bajo precio, un fenómeno que podría derivar en mayor escrutinio, nuevas barreras comerciales o investigaciones antidumping.

Wang Jun reconoció que China enfrenta un “entorno externo incierto”, mientras las empresas se preparan para otro año de volatilidad y tensiones arancelarias bajo la actual administración estadounidense.

Impacto global y lectura estratégica

El superávit récord de US$1,19 billones consolida a China como actor central del comercio mundial, incluso en un escenario de fragmentación geopolítica. Para Pekín, el dato es una señal de fortaleza y diversificación. Para sus socios comerciales, en cambio, plantea desafíos competitivos, políticos e industriales que podrían intensificarse en 2026.

El resultado confirma que la guerra comercial no logró aislar a China del mercado global, pero también anticipa un escenario de mayores fricciones, donde el volumen de exportaciones chinas podría convertirse en un nuevo foco de conflicto económico internacional.

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La agroindustria exportó USD 4.715 millones en noviembre

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Noviembre de 2025 cerró con las mejores exportaciones agroindustriales de la última década. La agroindustria argentina alcanzó en noviembre de 2025 su mejor desempeño exportador en al menos diez años, con un salto interanual del 36% en volumen y del 25% en valor. Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el anteúltimo mes del año totalizó 10,09 millones de toneladas exportadas por USD 4.715 millones, con envíos a más de 100 destinos, consolidando un punto de inflexión en la inserción internacional del sector y un aporte clave al ingreso de divisas.

Los datos, procesados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional en base a estadísticas del INDEC, confirman una mejora generalizada en los principales complejos productivos y una diversificación de la canasta exportadora, con efectos directos sobre la balanza comercial, la actividad regional y la generación de empleo asociado a las cadenas agroindustriales.

Un salto histórico en volumen y valor, con 25 complejos en alza

Durante noviembre, 25 complejos agroindustriales —que incluyen productos primarios y sus derivados— registraron aumentos en las cantidades exportadas respecto del mismo mes de 2024. Los mayores incrementos interanuales se verificaron en:

  • Trigo: +133%, con 1,38 millones de toneladas, principalmente trigo en grano.
  • Cebada: +110%, con 198,8 mil toneladas, impulsadas por la cebada cervecera en grano.
  • Foresto-industria: +91%, con 107 mil toneladas.

A estos desempeños se sumaron subas significativas en otros complejos relevantes: tabaco (+88%, con 9,1 mil toneladas, mayormente tabaco desvenado), legumbres (+87%, con 45,9 mil toneladas, explicadas por porotos), arroz (+85%, con 40 mil toneladas de arroz no parbolizado) y soja (+75%, con 5,74 millones de toneladas, principalmente residuos y subproductos y porotos de soja).

En términos de valor, 12 complejos alcanzaron en noviembre el mayor monto exportado en una década, con un total de USD 1.043 millones. Entre los destacados se encuentran trigo, girasol, bovinos, sorgo, arroz, apicultura, frutas de carozo, golosinas, aromáticas y especias, lo que refleja una mejora tanto en precios como en volúmenes comercializados.

Diversificación exportadora y concentración en los principales complejos

Un dato relevante del desempeño de 2025 fue la reaparición de 26 productos que no registraban ventas externas desde hacía varios años. Si bien se trata de montos reducidos, el fenómeno refuerza la tendencia hacia una mayor diversificación de la oferta exportadora. Entre estos productos se incluyen arroz con cáscara no parbolizado; grañones y sémola de trigo; papel y cartón sin estucar; copos, gránulos y pellets de papa; glucosa; nueces de cajú con cáscara; aceites esenciales de menta japonesa; trufas y hongos secos, entre otros.

Al mismo tiempo, el esquema exportador mantuvo una fuerte concentración: 10 complejos agroindustriales explicaron el 95% del total exportado en noviembre. El ranking estuvo liderado por soja, maíz, trigo, girasol, cebada, foresto-industria, bovinos, maní, sorgo y azúcar, consolidando el peso estructural de estos sectores en el comercio exterior argentino.

Destinos y repercusiones económicas

Las exportaciones agroindustriales de noviembre tuvieron como principales destinos, en orden de importancia, a China, Brasil, Vietnam, Perú, Indonesia, Malasia, India, Irlanda, Chile y Turquía. Estos diez mercados concentraron más del 55% de las ventas externas del sector durante el año, lo que confirma la relevancia de Asia y la región como motores de la demanda.

Desde una perspectiva económica e institucional, el desempeño de noviembre muestra el impacto de las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional para fortalecer la inserción internacional, en un contexto donde el ingreso de divisas resulta central para la estabilidad macroeconómica. Para las economías regionales y los complejos exportadores, el resultado implica mayor actividad, utilización de capacidad instalada y previsibilidad comercial, mientras que para la política económica refuerza el rol del agro como principal generador de dólares.

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