BALANZA COMERCIAL

Conflicto en Medio Oriente abre un escenario de “shock exportador” para Argentina, según Morgan Stanley

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La escalada del conflicto en Medio Oriente empieza a proyectar efectos indirectos sobre la economía argentina. Un informe del banco de inversión Morgan Stanley plantea que una suba sostenida del precio internacional del petróleo podría generar un shock positivo de exportaciones para Argentina, reforzando el superávit energético y el ingreso de divisas. Pero la misma dinámica que fortalecería las cuentas externas también introduce una tensión conocida en la política económica local: el riesgo de un rebrote inflacionario.

El estudio, elaborado por un equipo de economistas liderado por Fernando Sedano, analiza distintos escenarios macroeconómicos en América Latina frente a un aumento del 10% en el precio del petróleo. En ese contexto, Argentina aparece dentro del grupo de países exportadores que podrían beneficiarse del shock de precios, junto con Brasil y Colombia, en contraste con economías importadoras como México y Chile.

La pregunta que deja abierta el informe no es menor: ¿puede el nuevo contexto internacional fortalecer el frente externo argentino sin desordenar la dinámica de precios internos?

Energía y exportaciones: el factor Vaca Muerta

El análisis del banco internacional parte de una premisa estructural: el creciente peso del sector petrolero en la economía argentina, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.

Según el documento, el sector energético ya representa cerca del 6% del PBI argentino y su producción se proyecta en expansión sostenida durante la próxima década. En ese marco, una mejora en los precios internacionales amplifica el atractivo del sector para la inversión y acelera la generación de divisas.

De acuerdo con las estimaciones del informe, si se mantienen constantes los niveles de producción y demanda de 2025, una suba del 10% en el precio del petróleo se traduciría en unos 800 millones de dólares adicionales de superávit comercial.

El documento también anticipa que la producción petrolera podría crecer 11% adicional en 2026, una proyección que incluso podría quedar corta frente al ritmo actual de expansión de la actividad.

En términos macroeconómicos, ese escenario refuerza el rol del petróleo como motor de exportaciones y mejora del frente externo. Para una economía históricamente condicionada por la escasez de divisas, el dato no es menor.

Mejora externa, pero impacto inflacionario latente

El informe, sin embargo, introduce una advertencia que conecta directamente con la política económica doméstica.

En un mercado de combustibles desregulado, una suba del precio internacional del crudo podría trasladarse parcialmente a los precios internos. Según las estimaciones del banco, el impacto inflacionario podría ubicarse entre 20 y 40 puntos básicos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es decir entre 2 y 4 puntos porcentuales.

El efecto final dependerá de cómo se traslade el aumento del crudo a los surtidores y de las decisiones que adopten las empresas del sector en el mercado de combustibles.

Para la política económica, esa variable no es menor. La dinámica de los combustibles tiene un impacto directo en costos logísticos y en la estructura de precios de la economía.

Crecimiento neutro, pero mejora en la balanza comercial

En el plano macroeconómico general, el informe proyecta que el impacto sobre el crecimiento sería prácticamente neutro, con variaciones mínimas en el Producto Interno Bruto.

La principal mejora se concentraría en el frente externo. El estudio estima que la balanza comercial podría mejorar en torno al 0,12% del PBI, impulsada por mayores ingresos de exportación vinculados al sector energético.

La diferencia regional es clara en el análisis del banco: mientras países exportadores de energía fortalecen sus cuentas externas con precios más altos, economías dependientes de importaciones energéticas enfrentan mayores presiones sobre sus balances externos y su crecimiento.

Un escenario que combina oportunidad y riesgo

La conclusión del informe abre un escenario de doble filo para la economía argentina.

Por un lado, precios internacionales más altos del petróleo refuerzan el atractivo del sector energético para la inversión y la generación de divisas, consolidando el rol del petróleo como uno de los motores exportadores del país.

Por otro, el mismo movimiento puede tensionar la dinámica inflacionaria si los precios internacionales se trasladan al mercado doméstico de combustibles.

El informe no proyecta un desenlace definitivo. Deja planteado un punto clave: el impacto final dependerá de las decisiones de política económica y de la dinámica del mercado energético local.

En un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica, el petróleo vuelve a colocar a la economía argentina frente a una ecuación conocida: divisas adicionales en el frente externo, pero con un delicado equilibrio en la estabilidad de precios internos.

Exportaciones: el mapa productivo que ya está cambiando

El posible shock exportador también se conecta con otra tendencia reciente de la economía argentina: la reconfiguración del ranking de complejos exportadores.

Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, las exportaciones totales de bienes alcanzaron 87.111 millones de dólares en 2025, con un crecimiento interanual del 9,3% impulsado principalmente por mayores volúmenes exportados.

Dentro de ese mapa productivo, el complejo sojero se mantuvo como líder con el 24,6% del total exportado, mientras que el complejo petrolero-petroquímico se consolidó en el segundo lugar, con una participación del 13,5%, por encima del 13,1% registrado el año anterior.

El podio lo completa el complejo automotriz, aunque con una tendencia descendente en su peso relativo. En 2025 representó 10,1% de las exportaciones, cuando años atrás superaba el 13%.

El informe también muestra otros cambios en la estructura exportadora: el complejo maicero perdió participación. El complejo de oro y plata avanzó hasta el quinto lugar. Y sectores como girasol, carne y trigo registraron fuertes incrementos en sus ventas externas.

En particular, el complejo girasol exhibió el mayor salto anual, con un aumento de 49,7% en exportaciones.

Un escenario abierto para la política económica

La lectura estratégica que deja el informe es ambivalente. Por un lado, el shock energético podría reforzar el ingreso de divisas y mejorar la balanza comercial, un factor clave para la estabilidad macroeconómica.

Por otro, el traslado de precios hacia los combustibles y la inflación podría reabrir tensiones dentro del programa económico, especialmente si el Gobierno busca sostener el proceso de desinflación.

En otras palabras, el mismo fenómeno externo que puede fortalecer el frente exportador también podría poner a prueba el manejo interno de los precios.

La evolución del conflicto en Medio Oriente y la dinámica del mercado petrolero global serán variables determinantes. Pero el impacto final sobre la economía argentina dependerá, en última instancia, de cómo se procesen esas señales externas dentro de la política económica local.

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Exportaciones a China: récord histórico y dependencia creciente en 2025

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Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el Gobierno consolida a China como socio clave, pero el déficit comercial se amplía

El vínculo comercial entre la República Argentina y la República Popular China alcanzó en 2025 un máximo histórico en exportaciones, con envíos por más de US$ 9.700 millones y una participación del 11% sobre el total nacional. El dato no es menor: China se afianza como segundo socio comercial, sólo detrás de Brasil, y concentra más de la mitad de las ventas argentinas en diez productos estratégicos.

El 2025 cerró con un elevado comercio bilateral entre ambos países. En 10 posiciones arancelarias, China representa más de la mitad de las exportaciones argentinas, con el nodo Up River como protagonista.

China es, además, el mayor exportador e importador de bienes. En 2025, China efectivizó exportaciones por US$ 3.770 billones e importaciones por US$ 2.580 billones, resultando en una balanza comercial superavitaria cercana a los US$ 1.200 billones, un máximo histórico. En bienes agroindustriales, en tanto, sus exportaciones por US$ 88.000 millones no alcanzan a compensar las importaciones por US$ 197.000 millones, arrojando un resultado deficitario en este rubro específico. En total, el agro representa alrededor del 2% de las exportaciones totales de China y del 8% de sus importaciones.

En poco más de medio siglo de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y la República Argentina, este país se constituyó como segundo socio comercial de nuestro país, sólo por detrás de Brasil. En 2025, China fue destino del 11% de las exportaciones nacionales, por un nivel superior a los US$ 9.700 millones, entre las cuales la agroindustria tiene un rol preponderante. Este nivel exportador fue un máximo histórico, junto con el intercambio en conjunto realizado con la República Popular China. El 88% de las exportaciones a China en 2025 consistió en productos agroindustriales, participación que escala al 93% si tomamos el promedio del período 2020 – 2025.

Con relación al comercio con Argentina, el resultado de la balanza comercial con China ha sido sostenidamente deficitario para nuestro país. Lo anterior no menoscaba, sin embargo, la relevancia del mercado asiático para las exportaciones argentinas, con especial énfasis en la agroindustria y minería. En efecto, China fue en 2025 el principal destino de los embarques de granos, aceites y harinas argentinos. Representa más de la mitad de las exportaciones totales en 10 destacados productos del comercio exterior argentino: carne bovina deshuesada y sin deshuesar congelada, cueros y pieles, poroto de soja, sorgo, carbonato de litio, lana, pescado congelado, aceite de maní, y harina y pellet de carne. En carne bovina congelada sin deshuesar China representó el 96% de los embarques, proporción que sube al 93% de cueros y pieles y en poroto de soja. Además, a China se exportó el 91% del sorgo enviado al exterior, el 77% de carbonato de litio, el 74% de lana esquirlada, 69% de carne congelada deshuesada, 56% en el caso de pescado congelado, 55% para aceite de maní y 50% en harina de carne.

En dólares, entre los complejos soja, carne y cueros bovinos, y litio se explica el 85% de las exportaciones argentinas a este destino en 2025. Además de los complejos de oleaginosas, cereales, carne y minerales, el pesquero, el avícola, los lácteos, el complejo frutihortícola, el tabacalero y el forestal, entre otros, también encuentran en China un mercado estratégico de colocación de la oferta exportable.

A nivel regional, China es el principal destino de las exportaciones originadas en Jujuy, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y La Pampa. Más aún, es el segundo socio comercial de las tres provincias más exportadoras de la Argentina: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Compras argentinas a China: tecnología e industria automotriz a la cabeza

China fue el segundo origen de importaciones argentinas en 2025, apenas un 3% por debajo de las importaciones originadas en Brasil. Entre ambos orígenes concentran el 48% de las importaciones del país del año pasado. Se destacan las computadoras portátiles, celulares y sus partes, automóviles, motocicletas, y componentes y repuestos para equipos electrónicos como radios, televisores y monitores entre los principales bienes importados.

En el caso específico de la agroindustria, China cumple un rol en la provisión de fertilizantes, con importaciones por más de US$ 380 millones el año pasado. Los fosfatados (MAP y DAP) se destacan como principales productos dentro de este grupo de insumos esencial para el agro.

El nivel de importaciones lleva a nuestro país a tener déficit comercial con China desde el año 2008. Sólo en 2025 las importaciones superaron a las exportaciones por más de US$ 8.000 millones.  

La apertura de mercados y los progresivos embarques de trigo, maíz y harina de soja son importantes para el intercambio argentino-chino en 2025, colaborando en este récord de exportaciones al gigante asiático. La rehabilitación del comercio de carne aviar, con expectativas para volver a impulsar las exportaciones del complejo, es una parte relevante para ampliar la oferta exportable del país. Asimismo, la habilitación de la exportación de más productos cárnicos y el seguimiento de la reciente cuota de ingreso fijada por la República Popular China es otro tema de agenda en el comercio entre naciones. Finalmente, otro de los ejes para mejorar las exportaciones nacionales se vincula con la apertura de mercados y la firma de protocolos sanitarios para otros destacados productos, como afrechillo de trigo y legumbres.

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El arroz exporta más, pero enfrenta márgenes en rojo en plena normalización de precios

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El complejo arrocero alcanzó en 2025 su mayor volumen exportado desde 2016 y el valor más alto desde 2014, con US$ 259 millones, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. Sin embargo, la campaña 2025/26 arranca con caída de área y márgenes negativos. ¿Puede el sector sostener el impulso comercial en un contexto de costos en alza y precios internacionales en baja?

El volumen exportado de arroz en 2025 fue el más alto desde 2016. Incluso a pesar de los menores precios FOB, el valor exportado consiguió la mejor marca desde el año 2014. Sin embargo, aún con estas positivas cifras, los márgenes están bajo presión.

1 – Perspectivas productivas para el arroz 2025/26

En línea de largada de la cosecha de arroz en Corrientes, la campaña 2025/26 marca una caída en el área sembrada a 200.000 hectáreas, por debajo de los últimos dos años. En efecto, los precios internacionales excepcionalmente altos de la campaña 2024/25 habían impulsado las siembras hasta 234.000 hectáreas, por lo que el ciclo actual registra una merma interanual del 14%, aunque se mantiene en el promedio de los últimos diez años.  

Corrientes y Entre Ríos se reparten más del 70% del hectareaje total sembrado con arroz. Santa Fe mantuvo su tercer puesto, no logrando acercarse a su pico de participación registrado entre las campañas 2011/12 y la 2015/16. Mientras tanto, aunque Formosa sigue manteniendo un share pequeño, la actividad mostró gran dinamismo y mantuvo un crecimiento sostenido en el terreno implantado a lo largo de las últimas dos décadas.

En el eje de la producción y siguiendo el gráfico anterior, la cosecha de arroz proyectada para la campaña 2025/26 alcanzaría las 1,31 Mt, según datos de USDA. Aun augurando los segundos rindes más altos de la década, la cifra de producción es 20% inferior a la del periodo anterior, en línea con la mencionada caída en el área implantada. Se matiza el dato cuando tenemos en cuenta que la 2024/25 fue la segunda cosecha más alta del siglo. Con esto presente,el guarismo sigue una tónica similar al promedio de los últimos cinco años.

Aunque la actividad mostró un retroceso en Santa Fe, el sector y el gobierno provincial trabajan de manera conjunta para desarrollar su potencial y ganar participación en los mercados de exportación. En este marco, el gobierno provincial destaca el desarrollo y la comercialización de la nueva semilla “Aldebarán”, creada en San Javier con su patrocinio, como un claro reflejo de este esfuerzo. Actualmente, se ha consolidado como la segunda variedad más exportada desde la provincia. A través de su multiplicación y exportación, se busca generar un círculo virtuoso de reinversión de los beneficios obtenidos, que serán destinados a financiar actividades de investigación y desarrollo (I+D) y brindar acompañamiento técnico.

2 – La compresión de los márgenes de producción toma centralidad en la nueva campaña 2025/26

El esquema productivo del complejo arrocero enfrenta una serie de desafíos bajo la coyuntura actual. Por un lado, el costo de la energía y los alquileres se movieron al alza en tanto que el precio internacional del arroz entró en una dinámica bajista, más cerca de su media histórica. Recordemos que las campañas anteriores se caracterizaron por precios elevados para la exportación, que hicieron viable expandir la extensión de los cultivos manteniendo una rentabilidad favorable.

En el siguiente gráfico se aprecia cómo en la previa al periodo de siembra (tercer trimestre del año) se hundieron los ingresos asociados a la actividad, mientras que los costos cayeron en menor proporción. Esto determinó que los márgenes de la actividad sean negativos para el promedio de la nación. De acuerdo con estadísticas de SAGyP, desde el tercer trimestre de 2024 no se registran márgenes netos positivos para la actividad, para ninguno de sus métodos de producción (con pozo profundo eléctrico, pozo profundo gasoil y represa gasoil). Se eligió este periodo para la comparativa por ser el lapso inmediatamente anterior al comienzo de las labores de siembra, dentro del cual se toman las decisiones de asignación de tierras para cultivos.

En el gráfico que sigue, se ilustra la caída en el precio FOB promedio para las dos principales variedades de arroz exportadas por la Argentina, que explican aproximadamente el tres cuartas partes de las exportaciones.

El origen de estos fenomenalmente altos precios del arroz en los mercados internacionales en 2024 se encontraba, por un lado, en las restricciones a la exportación de arroz desde India, que es el principal proveedor mundial. Este abastece a los mercados de aproximadamente el 40% de los stocks comerciados. El otro factor que influyó fue la escasez hídrica en las plantaciones asiáticas, producto de El Niño. Ambos hechos confluyeron en mayores precios internacionales, que beneficiaron a la actividad interna. Superados esos escenarios, los precios tendieron a normalizarse.

Se espera que los precios internacionales del arroz continúen bajo presión en 2026. Según información de la agencia Reuters, los principales exportadores —India, Tailandia y Vietnam— intensificarán la competencia para colocar sus excedentes en los mercados externos, en un contexto de cosecha mundial récord que además se suma a elevados stocks iniciales de la campaña.

3 – El valor exportado por el complejo arrocero en 2025 tocó un máximo desde 2014 con USE 259 millones.

A pesar de los precios más debilitados, en el plano comercial las noticias fueron positivas. Entre enero y diciembre de 2025, Argentina logró anotar el volumen exportado de arroz más alto desde 2016, con 502.000 tn embarcadas. El arroz no parbolizado y el arroz descascarillado no parbolizado mantuvieron su histórico protagonismo: el primero totalizó exportaciones por 242.000 tn, cuando el segundo registró 156.000 tn. El tándem representa el 80% del total exportado. Destaca además la vuelta a la escena del arroz c/cáscara no parbolizado, que acumuló envíos por primera vez desde 2019, esta vez con un quantum de 65.000 tn.

Los valores exportados presentan cifras todavía más auspiciosasen 2025 se exportaron U$S 259 millones, siendo el registro más alto desde 2014. Asimismo, la cifra es 33% superior al 2024 y 38% superior al promedio del último lustro, en la misma ventana temporal.

Desentrañando el hito comercial por sus componentes, vemos que el gran registro se explica sobre todo por la fortaleza de los volúmenes exportados, más que por precios. Recordando la imagen comparativa de precios de exportación para las dos principales variables de arroz exportadas, el precio FOB promedio por tonelada exportada es sensiblemente menor al visto en 2024. En ambos casos es también menor al promedio de los últimos cinco años.

Desagregando entre los destinos a los que llegaron las exportaciones, la producción argentina amplió su llegada a puertos americanos. La participación de los destinos de América aumentó a 60%, contra el 51% del año pasado, mientras la exportación a Europa descendió a de 37% en 2024 a 31% en 2025, siguiendo datos de Softrade. Los tres principales orígenes dentro de nuestro continente fueron Chile, Brasil y Costa Rica, cuando en el viejo continente España, Países Bajos y Portugal acapararon la mayoría de las compras.

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Exportaciones: Misiones tuvo su mejor enero desde 2011

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En enero Misiones exportó por USD 34 millones,  con un crecimiento de 14,7% en comparación con igual mes de 2025, lo que marcó su mejor enero desde 2011. 

El 53% de las exportaciones misioneras del primer mes del año, medidas en dólares, fueron  de Manufacturas de Origen Agropecuaria (MOA por un total de USD 17,9 millones y en  comparación con igual mes del año anterior mostraron un alza del 12%. 

A su vez, el 42%  de las ventas al exterior fueron de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) que totalizaron USD 14,5 millones con un alza del 20% anual; y el otro 5% de las exportaciones fueron de Productos Primarios (PP) por USD 1,7 millones, exhibiendo en este caso una caída  interanual del 1,0%. Así, Misiones consolida su perfil manufacturero, con el 95% de sus  exportaciones que fueron de ese tipo de productos.  

Si se mide en cantidades, Misiones exportó por 49.231 toneladas en enero, creciendo 1,0%  interanual. Visto por grandes rubros, las MOA tuvieron exportaciones por casi 23 mil  toneladas (+2% interanual); las MOI por 21 mil toneladas (+29%) y los PP por 5 mil  toneladas (-47%).  

Al cruzar montos y cantidades exportadas por la provincia en enero 2025, surge un precio  promedio de exportación de USD 693 por tonelada, un valor que es 13% superior al de enero 2025. 

En el plano regional, Misiones ratifica su liderazgo en el NEA: la provincia concentró el 42%  de las exportaciones de la región; en términos de desempeños, el crecimiento misionero  fue el segundo mayor de la región, solo por debajo de Chaco (+31,1%). 

NEA – Origen provincial de las exportaciones (enero 2026)

Valores en millones de USD. Desagregado por grandes rubros (PP, MOA, MOI, CyE).

Provincia Total PP MOA MOI CyE
Misiones 34 2 18 14
Corrientes 24 10 11 3
Chaco 21 13 8 0
Formosa 2 1 0 0
NEA (total) 81 26 37 18

Fuente: INDEC – Intercambio comercial argentino (ICA), Origen provincial de las exportaciones (enero 2026).

Dentro de la región, el ranking quedó así:

  • Misiones: USD 34 millones (≈ 42% del NEA), con un perfil exportador dominado por MOA (USD 18 M) y MOI (USD 14 M), y un componente menor de primarios (USD 2 M).
    MISIONES EXPORTA
  • Corrientes: USD 24 millones, con estructura más balanceada entre primarios (USD 10 M) y MOA (USD 11 M), más MOI (USD 3 M).
    MISIONES EXPORTA
  • Chaco: USD 21 millones, explicado por primarios (USD 13 M) y MOA (USD 8 M), sin MOI en el registro.
    MISIONES EXPORTA
  • Formosa: USD 2 millones, prácticamente todo en primarios (USD 1 M), sin MOA/MOI en el cuadro.

El dato distintivo de Misiones, cuando se la compara con el resto del NEA, es la mayor gravitación de MOA y MOI dentro de su canasta: USD 32 millones de sus USD 34 millones están en manufacturas (MOA+MOI). En términos regionales, esto la posiciona como el distrito que más empuja el componente industrial/agroindustrial del NEA en el arranque de 2026, aun con un volumen total regional que sigue siendo bajo frente al promedio nacional.

El dato de enero también marca la continuidad de un año que fue casi récord en exportaciones. En el NEA, Misiones concentró 47% de las exportaciones en dólares con USD 533 millones, por encima de Corrientes (USD 335 M), Chaco (USD 235 M) y Formosa (USD 29 M), y también lideró en cantidades: sus casi 680 mil toneladas explicaron 35% del total regional. A nivel país, aunque se ubicó 17° por exportaciones totales, fue en el ranking nacional de MOA y su crecimiento total interanual (20,7%) quedó muy por encima de la media nacional (9,3%).

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En enero, el déficit comercial con Brasil se redujo gracias a la menor importación de autos

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El intercambio comercial entre Argentina y Brasil arrancó el año con un déficit de USD 149 millones, una mejora significativa frente al rojo de USD 326 millones registrado en enero del año pasado. La reducción del desequilibrio respondió principalmente a una fuerte contracción de las importaciones, impulsada por el freno en las compras del sector automotriz.

En enero, el comercio bilateral totalizó USD 1.681 millones, lo que implicó una caída interanual del 19,9%. Las importaciones desde Brasil se desplomaron 24,5%, mientras que las exportaciones argentinas retrocedieron 13,5%, un diferencial que explica la mejora del saldo comercial.

El rol decisivo del sector automotriz

El sector automotriz fue el principal factor detrás de la contracción importadora. En conjunto, los distintos rubros del complejo automotor registraron una caída de USD 155 millones, lo que explicó el 52% del descenso total de las importaciones, que fue de USD 297 millones.

Las importaciones argentinas desde Brasil sumaron USD 915 millones, marcando la caída interanual más pronunciada desde julio de 2024. Dentro del sector automotor, el ajuste fue generalizado:

  • Vehículos de carretera: desplome de 69,9% interanual, hasta USD 15,2 millones.
  • Partes y accesorios para vehículos: baja de 37,3%, a USD 70,6 millones.
  • Vehículos para transporte de pasajeros: caída de 27,4%, a USD 164,3 millones.
  • Vehículos para transporte de mercancías: descenso de 25,7%, a USD 45,7 millones.

La retracción también alcanzó a otros sectores industriales. Las compras del rubro metalúrgico mostraron una virtual desaparición del óxido de aluminio, que pasó de USD 36,5 millones a USD 0, mientras que el mineral de hierro y concentrados cayó 3,6%, a USD 25,6 millones. En tanto, las importaciones de papel y cartón se redujeron 10,4%, a USD 26,6 millones.

Exportaciones: retroceso general, con el agro a la cabeza

Del lado exportador, las ventas argentinas a Brasil alcanzaron USD 766 millones en enero, con una baja interanual de 13,5%, acumulando siete meses consecutivos de caídas en la comparación anual.

El sector agroindustrial fue el principal responsable del retroceso, explicando el 67% de la disminución total de las exportaciones. Se destacó la fuerte caída de:

  • Trigo: baja de 48,4% interanual, hasta USD 70,9 millones, reduciendo su participación al 9,3% del total exportado.
  • Leche, crema y lácteos (excepto manteca y queso): descenso de 13,9%, a USD 28,8 millones.

El sector petroquímico también mostró números negativos. Las exportaciones de aceites crudos de petróleo se desplomaron 95,5%, pasando de USD 30,5 millones a apenas USD 1,4 millones. A su vez, el propano y butano licuados cayeron 79,2%, a USD 12,6 millones, y los polímeros de etileno en formas primarias retrocedieron 9,7%, a USD 30,5 millones.

Automotriz: mejor desempeño exportador que importador

A contramano del resto de los sectores, el complejo automotor mostró un mejor desempeño en exportaciones que en importaciones. Las ventas de vehículos para transporte de mercancías crecieron 84,5% interanual, alcanzando USD 84,5 millones y duplicando su participación en el total exportado, del 12,4% al 25,4%.

Sin embargo, no todos los rubros automotores lograron sostener el ritmo. Las exportaciones de motores de pistón y sus partes cayeron 42,5%, a USD 14,9 millones, mientras que los vehículos para transporte de pasajeros retrocedieron 26,3%, hasta USD 43,8 millones.

Perspectivas para 2026: déficit estable y menor presión importadora

De cara a 2026, las proyecciones apuntan a que el déficit comercial bilateral se estabilice en torno a USD 5.000 millones, en un contexto de tipo de cambio real relativamente estable y un crecimiento económico todavía sólido, aunque algo menor: 3,9% de expansión del PBI, frente al 4,2% estimado para 2025.

La dinámica también estará condicionada por una base de comparación más alta para las importaciones, en una economía con un patrón de demanda externa menos cerrado que en años anteriores.

Del lado brasileño, se espera una moderación del crecimiento, del 2,0% en 2025 al 1,8% en 2026, con tasas de interés aún elevadas y un consumo más contenido. La persistencia de una inflación cercana al 5%, la incertidumbre política por el año electoral y las tensiones comerciales con Estados Unidos configuran un escenario más cauteloso.

En este marco, jugará a favor de la balanza bilateral la apreciación del real, que cerró 2025 en 5,37 por dólar y se mantendría relativamente estable en 2026. Todo indica que habrá menor tracción para las exportaciones argentinas, pero también una presión importadora más acotada, favorecida por una mejora del tipo de cambio real bilateral.

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