BALANZA COMERCIAL

Gobierno anota primer superávit comercial del año, aunque preocupa la baja de las exportaciones

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El informe del INDEC sobre Comercio exterior, muestra que la exportación cayó 4,7% interanual en enero de 2019, y la importación, 26,5%. La balanza arrojó un superávit de US$ 372 millones, que contrasta con el déficit de casi US$930 millones del mismo mes del año pasado
El 2019 se inicia para el Gobierno con una ambiciosa meta en materia comercial. Tras la gira por Asia, con la cual Macri buscó abrir nuevos mercados para productos argentinos y potenciar exportaciones, a lo que se suma la gran expectativa oficial frente a una excelente cosecha, el objetivo este año es consolidar un fuerte superávit comercial.
En 2017, el saldo de la balanza había arrojado un preocupante déficit de u$s8.300 millones. El año pasado, devaluación y caída de la actividad mediante, el rojo bajó sustancialmente, hasta los u$s3.820 millones.
Ahora, dejada atrás definitivamente la sequía, con sectores estratégicos como el de la carne creciendo a buen ritmo y un Brasil en plena recuperación, el objetivo al que se apunta es lograr un superávit cercano a los u$s7.000 millones.

Y enero pasado significó el primer “ladrillo” en la construcción de esa meta, de la mano de un saldo positivo de u$s372 millones, el cual contrastó con los u$s927 millones de enero de 2018.
Como era de esperar, en un contexto en el que la industria se derrumbó un 8,5% en enero –según datos de la consultora FIEL- y en momentos en que grandes rubros siguen sin recuperarse, como sucede con el automotor, las importaciones volvieron a desplomarse.
En concreto, alcanzaron los u$s4.200 millones y experimentaron una caída del 26,5%, baja explicada prácticamente en su totalidad por menores volúmenes y no por una caída de precios.
Entre los rubros que más sufrieron el derrumbe figuran los vehículos (-57% interanual), en un contexto en el que se anticipa el peor primer bimestre desde el año 2006.
Le siguieron los bienes de capital (-41%), explicado esto por el menor ritmo de actividad, el bajo nivel de inversión y el plan de ahorro fiscal que implementó el Gobierno, el cual tuvo impacto en la obra pública, lo que redundó en una menor compra de maquinarias y equipos.
También dentro de esta categoría se incluyen a los teléfonos y computadoras portátiles, que explicaron importaciones por u$s60 millones, casi 45% por debajo de enero de 2018.
El tercer gran rubro que sintió esta adversa coyuntura es la de los bienes de consumo, cuyas importaciones bajaron más del 34%.
Sin embargo, un dato que preocupa es que las exportaciones –que venían de crecer en 2018 un 5%- tuvieron un flojo desempeño en enero último, con una contracción del 4,7% y despachos por poco menos de u$s4.600 millones.  No fue un dato menor: se trató de una caída que puso fin a una racha positiva de 12 meses.
Esta caída –explicada principalmente por menores volúmenes- respondió principalmente a una fuerte caída de las manufacturas industriales, que en valores retrocedieron un 24%, con un total de u$s1.151 millones.

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Déficit comercial bajó 54% pero se importó menos por la recesión y no hubo boom exportador con dólar alto

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Según publicó el INDEC, el saldo negativo alcanzó los u$s3.820 millones, frente a los u$s8.300 del período previo. Brasil y precios internacionales, claves


El comercio exterior argentino dejó un sabor agridulce para el Gobierno.
El dato positivo es que el déficit comercial, que en 2017 se había disparado hasta los u$s8.300 millones, se desplomó un 54%, hasta ubicarse en los u$s3.820 millones, según los datos correspondientes a todo el 2018, publicados por el INDEC.
Cabe destacar que el déficit final fue considerablemente menor al que proyectaban consultoras privadas, que estimaban un rojo cercano a los u$s5.500 millones para el año pasado.
Sin embargo, hay poco espacio para el festejo: la fuerte contracción respondió más a un desplome de las importaciones que a un boom exportador que, de hecho, cayeron medidas en volúmenes.
En efecto: a partir del mes de agosto, cuando comenzaron a sentirse los efectos de la devaluación, las compras de bienes al exterior sufrieron una fuerte caída del 21%. A partir de allí, el derrumbe no tuvo freno, con meses como noviembre y diciembre con marcadas bajas del 29% y 27%, respectivamente.
Al salto del dólar, que siempre termina impactando en el flujo de importaciones, se sumaron otros tres factores: el menor ritmo de actividad económica y de la producción fabril, que provocó una menor necesidad de contar con insumos y maquinaria del exterior.
Y, en paralelo, influyó la desaceleración que sufrieron algunos proyectos de obra pública, en un contexto en el que el Gobierno se abocó a mantener una férrea disciplina fiscal.
Así, el rubro bienes de capital culminó 2018 con una contracción de casi 12% en volúmenes. En tanto que el ingreso de piezas y accesorios registró una baja del 10%.
A estas dos causas se le sumó una tercera variable que sirve para explicar la caída de las importaciones: el freno que sufrieron las ventas de 0Km en la Argentina, dado que los vehículos brasileños -y en menor medida, mexicanos-, suelen explicar más del 60% de todas las unidades que se patentan en el país.
En el caso de los autos, las terminales registraron operaciones de importación a lo largo del año pasado por u$s5.274 millones, casi u$s1.000 millones menos que en 2017, como consecuencia del bajón general que experimentó el mercado.
Un aspecto que sí fue positivo fue la recuperación del principal socio comercial de la Argentina, algo que comenzó a notarse con más fuerza en el último trimestre.

“La economía brasileña dejó atrás su incertidumbre electoral y mejoró levemente su marcha. Además, pese a la apreciación nominal del trimestre, el dólar permaneció en una zona competitiva”, un cóctel que provocó una mejora notable de la balanza comercial.
En concreto, el rojo bilateral pasó de los u$s8.660 millones que se habían registrado en 2017 a un nivel de u$s4.390 millones el año pasado, lo que implicó un desplome del 50%.
Al analizar las exportaciones totales de Argentina, las mismas culminaron con un alza del 5%. Sin embargo, al observar las cifras detrás de este crecimiento se observa que 5,7 puntos obedecieron al factor precio, mientras que en cantidades no solo no hubo un incremento sino que se registró una preocupante caída del 0,5%.
Los productos primarios fueron los más castigados, con una baja del 11%, principalmente por los resabios de la última gran sequía.
Compensaron las manufacturas de origen industrial, que crecieron tras la devaluación y la mayor demanda por parte de Brasil, y los despachos de combustible y energía, con un avance del 41% en volúmenes. Sin embargo, este último rubro tiene poca incidencia en el total exportado, con un share menor al 7%.
En cuanto a las perspectivas para 2019, desde Ecolatina plantean que, en los primeros meses, “la dinámica sería bastante más similar a la del último trimestre del año pasado”.
En este marco, proyectan que las exportaciones crecerían en torno a 7% y las importaciones retrocederían alrededor de 10% en el acumulado anual.
De esta forma, consideran los analistas, “la balanza comercial de bienes retornaría a terreno positivo luego de dos años bajo cero, registrando un superávit cercano a u$s7.000 millones”.
Cabe destacar que la última vez que se registró un saldo positivo fue en 2016, cuando la diferencia entre importaciones y exportaciones dejó un superávit de u$s2.057 millones.
Claro que no todo es positivo. Desde Ecolatina advierten que “las presiones cambiarias que traerían las elecciones impulsarían al tipo de cambio y, con él, a la inflación. Este combo negativo para el poder adquisitivo podría golpear aún más a las compras externas a la par que apuntalaría la competitividad cambiaria y posicionaría a las exportaciones como una salida contracíclica”.
Así las cosas, lo que sería un “escenario pesimista” para el resto de las variables, actuaría de manera favorable en el frente externo, según la consultora.

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Según un informe privado el déficit comercial del 2018 será inferior a los 5.000 millones de dólares

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Un informe de la consultora ABECEB muestra “lo sensible que son nuestras cuentas externas a la evolución de la actividad y la suerte de las cosechas”.

Extremos casi perfectos. Así se ven las fotos de los dos semestres de 2018. Es que, en noviembre, los datos del intercambio comercial argentino (ICA) muestran un saldo favorable de la balanza comercial de casi 1.000 millones (979 para ser exactos), borrando 15% del déficit que habíamos acumulado en el año.
Como nota saliente, los nuevos datos muestran que la retracción llega por el lado no solo de una retracción de las importaciones (la baja del 29,2% es la cuarta consecutiva y la mas profunda en lo que va del año), sino que en noviembre también “jugó” una suba de 14,5% de las exportaciones, explicada en gran medida por la liquidación de stocks de soja. Así, a noviembre ya tenemos 30% menos de déficit comercial que el acumulado en 11 meses de 2017, una tendencia que se profundizará en el primer semestre de 2019.
El gran dato de la publicación es que las exportaciones de oleaginosas aumentaron 530%, un suceso inédito y que contrasta con las sucesivas caídas que veníamos viendo este año producto de la sequía. Esta fuerte suba, explicada por la mayor liquidación de stocks acumulados se explica principalmente por dos razones: 1) La necesidad de los productores de contar con fondos para financiar la próxima campaña en un contexto de mayores restricciones en otras fuentes alternativas de fondeo (las tasas de interés altas que dificultan el acceso al crédito bancario y la caída de los rindes esperados de trigo que acotan los márgenes para financiar la cosecha gruesa con la cosecha fina). 2)  La expectativa de una caída de los precios de la soja en Sudamérica generado por acercamiento esperado entre China y EEUU en el marco de la Cumbre del G20 (recuerde que la reducción de las tensiones comerciales entre ambos países tiende a redireccionar la demanda china a Chicago presionando a la baja los precios de la soja en esta región, una intensificación de las tensiones, por el contrario tiende a generar el efecto inverso, lo cual no es un factor menor de cara a lo que puede venirse considerando que el acercamiento entre ambas potencias luce hoy más más incierto).

¿Puede repetirse en los meses por venir? Difícilmente en esta dimensión, dado que las necesidades de financiamiento deben cubrirse ahora. No obstante, dado que los stocks domésticos son altos en perspectiva internacional (se estima que son ¼ de una cosecha) puede financiarse otro “sacudón”, y lo lógico es que los acopiadores lleguen a la próxima campaña con stocks acotados. Al margen de esto, si descontamos el ingreso extra de dólares por liquidación de granos, el resto de las exportaciones crecieron 7,4%, un a cifra mas modesta
Aun así, este fenómeno, si bien puntual, permite visibilizar una dinámica exportadora que neta de sequía venia mostrando algunos datos interesantes. En noviembre 60% de los rubros de exportación (27 de 47) mostraron un comportamiento expansivo respecto de mismo mes de 2017. Carnes y sus preparados (+39,1%) Material de transporte terrestre (+34,4%5), metales y sus manufacturas (+18,3%) y el gran rubro de combustibles y energía (+63,5%) destacan en el mes de referencia al igual que en 11 meses. En retracción permanecen los productos elaborados de la soja (-2,7% la harina y -15,1% grasas y aceites) y los productos químicos, entre los grandes rubros de exportación. Los primeros se espera repunten el año próximo y los segundos no tanto (viendo el cierre de mercados para el biodiesel nacional). Con esto, el acumulado de 11 meses da un salto a +4,2% interanual (+3,3% acumulaba a octubre), unos USD 2.300 millones mas de exportaciones que el año pasado. Entre enero-noviembre, fueron las MOI y los combustibles quienes llevaron la voz cantante, (+7,4% y 46,8% i.a, aunque el segundo tiene una incidencia bastante menor por su menor volumen exportado)
No obstante, no debe dejar de decirse que el grueso de la baja del déficit lo explican la recesión y la suba del tipo de cambio, que están trayendo como consecuencia una muy marcada baja en las importaciones. De hecho, las importaciones están prácticamente en el mismo nivel que el acumulado en 11M 2017, impensado tras la suba interanual de 18% acumulada en enero-mayo. Los mas castigados volvieron a ser los bienes de capital (-46,5%), piezas y accesorios y (-40,2%) y automotores (-52,2%), mientras que solo bienes intermedios (insumos para algunos sectores industriales y el grano para procesamiento destacándose dentro de esta categoría “bolsa”) es el único uso económico que persiste en alza interanual al ver el total de 11 meses.
En resumen, todo indica que cerraremos el año por debajo de los 5.000 millones de déficit comercial, casi la mitad de lo que proyectábamos al inicio del año, consecuencia inexorable de la reversión del escenario macro. El año que viene la mejor cosecha se traducirá, junto con otros sectores que ya vienen con buena dinámica y el impulso extra de Brasil, en un marcado superávit comercial (esperamos supere los USD 6.000 millones). Aun así, este año fue un ejemplo casi de manual de lo sensible que son nuestras cuentas externas a la evolución de la actividad y la “suerte” de las cosechas.

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La balanza comercial registró un superávit de u$s979 millones en noviembre

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La Argentina reportó un saldo comercial positivo de U$S 979 millones en noviembre, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC)
Las importaciones argentinas se hundieron un 29,2% hasta alcanzar los u$s 4.365 millones, mientras que las exportaciones crecieron un 14,5% hasta los u$s 5.344 millones.
Por un derrumbe en importaciones y recuperación de exportaciones, la balanza comercial arrojó en noviembre un superávit de u$s979 millones, informó esta tarde el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuando en igual período de 2017 se registró un déficit de u$s1.494 millones.
En noviembre, las exportaciones alcanzaron 5.344 millones de dólares y las importaciones 4.365 millones de dólares, señaló el organismo.
Las exportaciones en noviembre aumentaron 14,5% (u$s676 millones) respecto de noviembre de 2017, los precios subieron 1,2% y las cantidades aumentaron 13,1%.
Si no se cuenta la exportación de oleaginosas y cereales, afectadas por la sequí, el aumento fue aún mayor: 20,1% interanual, principalmente debido a los buenos desempeño de las exportaciones de energía (64%), vehículos (34%) y carne (39%), siempre en comparación con noviembre de 2017.
Según el ministerio de Hacienda, este desempeño exportador “se debe a un tipo de cambio real más competitivo y la menor volatilidad financiera”.
En cuanto a importaciones, se registró una caída de 29,2% respecto a igual mes del año anterior (u$s1.797 millones), mientras los precios subieron 7,9% y las cantidades se contrajeron 34,4%.
Entre enero y noviembre, la balanza tuvo un saldo negativo de u$s5.195 millones, tras un resultado de 56.333 millones en exportaciones y 61.528 millones en importaciones.

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La balanza comercial volvió a arrojar superávit por desplome de las importaciones

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Las importaciones argentinas se hundieron un 18,2% hasta alcanzar los u$s 5.077 millones en octubre, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) mientras que las exportaciones crecieron un 1,4% hasta los u$s 5.354 millones.
De esta manera, la Argentina reportó un saldo comercial positivo de u$s 277 millones en el décimo mes del año.
Los últimos datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) muestran que, por segundo mes consecutivo, la retracción de las importaciones (esta vez de 18,2%) ha inducido a un superávit de la cuenta comercial de USD 277 millones en este mes, que se suman a los 314 de octubre. Las exportaciones, por su parte, volvieron a un ligero crecimiento (+1,4% interanual) tras las caídas de agosto y septiembre. Vale mencionar que el efecto precio jugó en detrimento de la balanza comercial: a precios de octubre 2017, el superávit hubiese sido de USD 644 millones. En el acumulado de 10 meses las exportaciones e importaciones muestran casi el mismo crecimiento (3,3 y 3,2%) lo que redunda en un rojo de USD 6.200 millones (2,4% superior a enero-octubre 2017).

Respecto de nuestro escenario base, los nuevos datos no aportan información más que confirmar la tendencia que venía consolidándose de un fuerte impacto de la retracción de la actividad en la demanda de bienes y servicios extranjeros. Las cantidades importadas se movieron de forma muy similar a septiembre, (-24,3% y -28,3% interanual) efecto que fue nuevamente morigerado por un comportamiento al alza de los precios de importación, y viendo los datos sin estacionalidad observamos que la variación mes a mes fue de apenas -0,4% (la caída septiembre contra agosto había sido de 12,1%). Así, tras un arranque de año con subas promedio de 30%, a octubre ya tenemos apenas un 3,2% más de importaciones que en 2017 (de hecho, si ignoramos el efecto precio, las cantidades importadas ya están 1,5% debajo de enero-octubre 2017).
Entre usos de importación, nuevamente los más castigados son los segmentos de bienes de capital y piezas de accesorios, que caen respectivamente 36,6% y 27,2%, acumulando bajas en diez meses de 12,9% y 0,2%. Las importaciones de material de transporte (en su mayoría automotrices) también vienen “en picada” (segunda baja consecutiva de 50% interanual). Vale aclarar que al excluir de consideración computadoras y teléfonos y equipos de transporte industriales, las importaciones de bienes de capital crecen 2,7% entre enero-octubre. Esto no es menor si se tiene en cuenta que este remanente representa 70% de las importaciones de bienes de capital. Asimismo, la baja acumulada en piezas y accesorios para bienes de capital se explica principalmente por la caída de 13% en la importación de partes y piezas para computadoras y teléfonos.
Los otros bloques de importación (consumo, combustibles, intermedios) aun muestran crecimiento al comparar el total de diez meses contra igual periodo de 2017, si bien registraron bajas interanuales en las cantidades importadas en octubre. Ente los subsegmentos destaca la caída de 42% en las importaciones de artículos de consumo duraderos, mientras que las importaciones de bienes no duradero crecen un 5% octubre contra octubre.


Por el lado de las exportaciones, volvieron a caer en términos de cantidades exportadas todos los rubros de exportación a excepción de combustibles y energía. Nuevamente los productos primarios volvieron a arrastrar al agregado, cayendo 35,0% con la principal incidencia de un derrumbe de 82,7% en las exportaciones de frutos oleaginosos (poroto de soja). Viendo las Manufacturas de origen industrial (MOI), estas cayeron 4% en el mes, aunque el grueso de esta contracción se explica por menores ventas de piedras y metales preciosos (oro principalmente) en tanto que las ventas de productos químicos, metálica básica y material de transporte (quizás el núcleo duro de la industria) vieron crecer sus ventas externas. Este subgrupo, que representa 67% de las MOI, vio crecer 25% sus exportaciones en el mes de referencia y acumula en diez meses un alza del 20%. En el total de diez meses las exportaciones se “sostienen” en terreno positivo gracias al impulso de las exportaciones de combustibles, que aportaron USD 1500 millones extra y la buena salud de las MOI (+ USD 1400 millones).
De esta manera, mantenemos nuestra proyección de déficit comercial de USD 6.000 millones para este año, a la espera de que una fuerte recuperación de las exportaciones agroalimentarias y la continuidad de un escenario de retracción de las importaciones gatille una fuerte reversión para el año próximo, con un superávit de USD 6.000 millones.

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