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El Banco Central acelera compras de dólares y refuerza su poder en el mercado cambiario

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El Banco Central volvió a mostrar capacidad de intervención en el mercado cambiario con una señal concreta: compró USD 208 millones en una sola jornada sobre un total operado de USD 384 millones, lo que equivale al 54% del volumen. El dato no solo marca la segunda mayor adquisición del año, sino que se inscribe en una secuencia más amplia: 57 ruedas consecutivas con saldo comprador. En un contexto donde la estabilidad del dólar y la acumulación de reservas son variables críticas, la pregunta se impone: ¿es este un punto de consolidación del esquema monetario o un equilibrio sostenido por condiciones transitorias?

Una estrategia sostenida en el tiempo

El movimiento del Banco Central no es aislado. Desde enero, en el inicio de la cuarta fase del esquema monetario, la entidad acumula USD 4.245 millones, lo que representa más del 42% del objetivo anual. En lo que va de 2026, el total supera los USD 4.000 millones.

La lógica es clara: aprovechar un contexto de mayor oferta de divisas —impulsada en parte por exportaciones agropecuarias y emisiones de deuda— para recomponer reservas sin presionar sobre el tipo de cambio. La cotización mayorista cerró en $1.398, todavía 18,3% por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.653,70, lo que le permite al Banco Central intervenir sin tensionar el sistema.

Sin embargo, el mecanismo elegido introduce una variable sensible. Para sostener las compras, la autoridad monetaria incrementó la emisión de pesos sin absorber completamente ese excedente con instrumentos tradicionales. El equilibrio se completa con la intervención del Tesoro, que retira liquidez mediante colocaciones de deuda en el mercado local.

Reservas en tensión: acumulación y pagos

A pesar del ritmo comprador, las reservas internacionales mostraron una baja en la última jornada: cerraron en USD 43.381 millones, con una caída diaria de USD 331 millones. La explicación oficial combina factores estacionales —movimientos de fin de mes— y pagos de deuda a organismos internacionales por USD 180 millones.

El dato revela una dinámica más compleja. La acumulación de reservas convive con la necesidad de utilizarlas para atender compromisos externos. De hecho, el Tesoro requirió dólares al Banco Central para afrontar vencimientos, lo que limita el crecimiento neto de las reservas.

Esa tensión no es nueva, pero adquiere relevancia en un escenario donde la acumulación de divisas es uno de los pilares del programa económico.

Correlación de fuerzas en el frente económico

El desempeño del Banco Central fortalece al equipo económico en su objetivo de estabilizar el mercado cambiario y consolidar expectativas. La continuidad de compras durante 57 jornadas consecutivas —algo que no ocurría desde 2007— refuerza la señal de control sobre el frente externo.

Al mismo tiempo, la estrategia depende de una coordinación fina entre la autoridad monetaria y el Tesoro. La emisión de pesos para comprar dólares requiere ser compensada para evitar efectos sobre la inflación y la cotización. Esa articulación se vuelve central para sostener el esquema.

En términos de mercado, la intervención del Banco Central —absorbiendo más de la mitad del volumen en una rueda— muestra un actor con peso decisivo. Pero también evidencia que el equilibrio cambiario se apoya en condiciones específicas: oferta de divisas, demanda de pesos y acceso al financiamiento.

Un equilibrio que se pone a prueba

Las proyecciones oficiales estiman compras netas de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones para 2026. Hasta ahora, lo acumulado equivale a cerca del 39% de esa meta. El ritmo es consistente, pero no lineal.

En las próximas semanas, el foco estará en la capacidad del Banco Central para sostener este esquema sin alterar otras variables sensibles. La evolución de las reservas, el comportamiento del dólar dentro de la banda y la coordinación con el Tesoro serán claves.

El mercado ya tomó nota de la señal. Falta ver si las condiciones que la hicieron posible se mantienen en el tiempo.

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El dólar baja a $1.400 y se aleja del techo cambiario mientras cae el riesgo país

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La dinámica del mercado cambiario volvió a inclinarse hacia la estabilidad este martes y dejó una señal que el Gobierno observa con atención: el dólar mayorista cerró en $1.400, una caída de $16 respecto del día anterior, mientras el riesgo país descendió 26 unidades hasta los 557 puntos básicos. En paralelo, el volumen operado en el Mercado Libre de Cambios alcanzó USD 458 millones, uno de los niveles más altos de la semana.

La baja de la divisa ocurre en un momento políticamente sensible para el programa económico. El tipo de cambio oficial quedó 15,96% por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.623,48, lo que amplía el margen antes de que el Banco Central deba intervenir. En términos concretos, el dólar todavía podría subir $223,48 sin que la autoridad monetaria tenga que actuar.

La pregunta que comienza a recorrer al sistema financiero es si este retroceso refleja una consolidación de la estrategia cambiaria o si se trata de una pausa dentro de un esquema aún sometido a fuertes tensiones macroeconómicas.

El esquema cambiario y el rol del Banco Central

El movimiento del dólar se inscribe dentro del esquema de bandas cambiarias que administra el Banco Central de la República Argentina, una herramienta que busca ordenar las expectativas del mercado mientras se reduce la volatilidad del tipo de cambio.

Según los datos oficiales difundidos este martes 10 de marzo, el sistema financiero mostró además otras señales de estabilidad:

  • Reservas internacionales: USD 46.043 millones
  • Compra de divisas: USD 67 millones
  • Tipo de cambio minorista promedio: $1.421,51
  • Tasa TAMAR (TNA bancos privados): 30,88%
  • Tasa BADLAR (TNA bancos privados): 28,50%

En el mercado formal, el dólar minorista cerró a $1.420 para la venta y $1.370 para la compra, mientras que en el segmento informal el dólar blue se negoció a $1.420, con una leve baja diaria de cinco pesos.

En el circuito financiero también se registraron caídas: el dólar MEP se ubicó en $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) en $1.465,24. Ambos mecanismos permiten acceder a divisas a través de operaciones bursátiles con bonos y acciones.

La combinación de estas cotizaciones sugiere un escenario de relativa convergencia entre los distintos precios del dólar, un fenómeno que el equipo económico busca consolidar para reducir la presión sobre las reservas.

Bonos, riesgo país y el costo del financiamiento

La mejora cambiaria coincidió con una recuperación en los bonos soberanos, lo que impulsó la caída del riesgo país hasta 557 puntos básicos.

El indicador, elaborado por JPMorgan Chase, mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Cuanto mayor es esa brecha, mayor es la percepción de riesgo sobre la capacidad de pago de un país.

El nivel actual sigue siendo elevado, pero marca una mejora respecto de semanas previas. Con estos valores, el Estado argentino debería pagar tasas superiores al 9% anual en dólares si intentara financiarse en los mercados internacionales.

Por ahora, el Gobierno evita ese camino. La estrategia apunta a reducir la dependencia del financiamiento externo mediante instrumentos colocados en el mercado local.

La estrategia financiera del Gobierno

Dentro de ese esquema, el Ministerio de Economía impulsa la emisión de un bono quincenal en dólares en el mercado doméstico con el objetivo de captar USD 2.000 millones.

Los fondos servirían para afrontar un compromiso de deuda superior a USD 4.200 millones previsto para julio, una fecha que el mercado sigue con atención porque pondrá a prueba la capacidad del Tesoro para cubrir vencimientos sin recurrir a financiamiento externo masivo.

En este contexto, cada movimiento del dólar y del riesgo país funciona como un termómetro político del programa económico: si las variables financieras continúan estabilizándose, el Gobierno gana margen para sostener su estrategia. Si la tendencia se revierte, la presión sobre el esquema cambiario podría reaparecer.

Lo que viene: estabilidad o nueva tensión

El retroceso del dólar y la caída del riesgo país sugieren un clima de mayor calma financiera. Pero el equilibrio todavía depende de múltiples factores: la evolución del mercado internacional, el comportamiento de los inversores y la capacidad del programa económico para sostener sus anclas fiscales y monetarias.

En las próximas semanas, el mercado observará tres señales clave: el comportamiento del tipo de cambio dentro de la banda, la evolución de los bonos soberanos y la capacidad del Tesoro para cubrir sus vencimientos sin recurrir a deuda externa.

En ese tablero, la estabilidad cambiaria no es solo un dato técnico. Es también una pieza central de la disputa política que define el rumbo económico del país.

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El dólar retrocede en el arranque de marzo y el BCRA sostiene la pulseada cambiaria con compras récord

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El dólar bajó en el mercado de cambios, la oferta se impuso en la primera rueda del mes, mientras el Banco Central consolida 39 jornadas consecutivas de intervención compradora. ¿Se afianza la estabilidad o es una tregua táctica?

Un inicio de mes con señal política

El dólar arrancó marzo con una baja que excede lo estrictamente financiero. En la primera rueda del mes, el tipo de cambio minorista cerró en $1.415 para la venta en el Banco Nación, cinco pesos por debajo del viernes, luego de haber tocado un máximo intradiario de $1.435. En el segmento mayorista, la divisa terminó en $1.395, con un retroceso marginal de dos pesos o 0,1%, pese a haber operado buena parte del día por encima de los $1.400.

El dato no es menor en el actual escenario económico: el Banco Central encadena 39 jornadas consecutivas de compras en el mercado de cambios y cerró su primer mes completo de 2026 con saldo positivo diario. En un contexto de tensiones externas vinculadas al conflicto en Oriente Medio y con proyecciones de inflación en revisión, la estabilidad cambiaria vuelve a funcionar como termómetro político. La pregunta es si el Gobierno consolida un ancla de expectativas o si apenas administra un equilibrio delicado.

Intervención sostenida y metas ambiciosas

La jornada mostró volatilidad, pero con bajo volumen: en el segmento de contado se negociaron USD 366,1 millones. Aun así, la oferta alcanzó para inclinar la balanza a la baja. El techo de la banda cambiaria fue fijado por el Banco Central en $1.611,54, lo que dejó al tipo de cambio oficial a $216,54 —o 15,6%— de ese límite.

Detrás de la dinámica diaria asoma una estrategia más amplia. El programa anunciado a mediados de diciembre proyecta una acumulación anual de reservas de entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, con el objetivo de sanear el balance del Banco Central y facilitar la remonetización de la economía. En esa línea se inscriben las compras sostenidas y el canal de refinanciamiento al Tesoro vinculado a la demanda del Bonar 2027.

El propio Banco Central informó que en enero la demanda neta de moneda extranjera alcanzó USD 2.730 millones. De ese total, USD 2.203 millones correspondieron a compras netas realizadas por 1,6 millones de ahorristas individuales, una cifra cercana al récord de 1,8 millones de compradores registrado en septiembre pasado. El dato confirma que el frente cambiario no descansa solo en decisiones de política monetaria, sino también en el comportamiento social frente a la incertidumbre.

Correlación de fuerzas y señales al mercado

El retroceso del dólar —incluido el segmento informal, que cedió cinco pesos hasta $1.420 vendedor— refuerza momentáneamente la narrativa oficial de control sobre el mercado cambiario. La continuidad de compras por parte del Banco Central fortalece su posición institucional y mejora su capacidad de negociación frente a eventuales tensiones financieras.

Sin embargo, el equilibrio no depende solo de la intervención. El mercado ajustó al alza las proyecciones de inflación de febrero, anticipando un número similar al de enero, y observa de cerca la recaudación tributaria, el Relevamiento de Expectativas de Mercado y los indicadores de actividad de enero en sectores como industria y construcción. La estabilidad cambiaria necesita respaldo en el “mundo pesos” y en la economía real, donde todavía se identifican puntos de fragilidad.

La acumulación de reservas, en ese marco, no es solo una meta técnica. Incide sobre la gobernabilidad económica y condiciona la agenda de reformas estructurales que el Ejecutivo impulsa con la vista puesta en 2027, un año que se perfila como desafío político y financiero.

Un equilibrio en construcción

El inicio de marzo ofrece una foto de calma relativa: dólar contenido, compras oficiales sostenidas y metas explícitas de fortalecimiento del balance del Banco Central. Pero la estabilidad se apoya en varios pilares simultáneos: liquidez en pesos, tasas en proceso de normalización, disciplina fiscal y expectativas de inflación bajo control.

En las próximas semanas, el mercado pondrá a prueba si el tipo de cambio logra sostenerse con compras oficiales constantes y tasas más bajas. También se evaluará si la acumulación de reservas avanza al ritmo prometido o si la demanda privada vuelve a tensionar la plaza.

Por ahora, el Gobierno consigue que el dólar retroceda en el arranque de marzo. Si se trata de un punto de inflexión o de una pausa táctica dependerá de variables que todavía están en movimiento.

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Compras récord del BCRA impulsan reservas y consolidan la estabilidad cambiaria

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a cerrar una rueda con saldo comprador en el mercado cambiario y sumó otros USD 32 millones, encadenando 17 jornadas consecutivas de adquisiciones. La estrategia, alineada con la denominada “fase 4” del programa económico, permitió que las reservas internacionales alcancen su nivel más alto en casi cuatro años y medio, al tiempo que contribuyó a una fuerte baja del riesgo país y a una mayor estabilidad financiera.

La continuidad de las compras refuerza el ancla cambiaria y consolida uno de los pilares centrales de la política económica actual: el fortalecimiento del balance del BCRA como condición necesaria para reducir la vulnerabilidad macroeconómica y mejorar el acceso al financiamiento.

Compras sostenidas y reservas en máximos históricos recientes

Durante la última rueda, la autoridad monetaria adquirió USD 32 millones, lo que llevó el acumulado de las últimas 17 jornadas hábiles a USD 1.049 millones. Este proceso se inscribe en el inicio de la “fase 4” del programa económico, orientada a recomponer reservas y estabilizar el mercado cambiario.

Como resultado, las reservas brutas, excluyendo pasivos, ascendieron a USD 45.779 millones, con un incremento diario de USD 39 millones, alcanzando el nivel más alto desde la primera mitad de septiembre de 2021. La mejora en las tenencias internacionales refleja no solo las compras en el mercado, sino también un contexto externo favorable para algunos activos del balance del Central.

En ese sentido, el BCRA se vio beneficiado por el aumento en la cotización internacional del oro. La entidad posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas, cuyo valor superó los USD 5.100 por unidad en la última sesión, aportando un impulso adicional al nivel de reservas.

Oferta de dólares, límites operativos y proyecciones oficiales

La aceleración de la tendencia compradora se explica por una mayor liquidación de divisas del sector agroexportador y por el ingreso de dólares provenientes de la emisión de deuda de empresas privadas. De acuerdo con estimaciones del propio banco de bancos, aún restan liquidarse cerca de USD 3.600 millones correspondientes a firmas que se endeudaron en los mercados internacionales, lo que amplía la oferta de moneda extranjera en el mercado cambiario.

En términos operativos, el Banco Central fijó un tope diario del 5% del volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para las compras de dólares, con el objetivo de preservar la estabilidad de las operaciones. No obstante, en determinadas jornadas ese límite fue superado. Fuentes privadas explican estos desvíos por operaciones realizadas por fuera del circuito habitual del MLC.

El propio organismo aclaró que está habilitado a efectuar adquisiciones en bloque fuera del mercado mayorista, acordando montos y precios de manera directa con empresas o instituciones, una herramienta destinada a evitar distorsiones en el funcionamiento general del mercado.

De cara al mediano plazo, las proyecciones oficiales para 2026 estiman que la compra de divisas podría ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, en función del proceso de remonetización de la economía. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que la posibilidad de continuar fortaleciendo las reservas dependerá de la demanda de pesos y de la oferta de dólares en el mercado.

Impacto financiero: baja del riesgo país y estabilidad cambiaria

La estrategia de acumulación de reservas tuvo un efecto directo sobre los indicadores financieros. Como consecuencia de las compras del Banco Central, el riesgo país perforó los 500 puntos básicos y se ubicó en 493 unidades, el nivel más bajo desde junio de 2018. La suba de los bonos refleja una mayor confianza de los inversores en el programa económico del Gobierno, ahora focalizado en robustecer las tenencias internacionales del BCRA.

Tras la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas, el indicador elaborado por JP Morgan se redujo en más de 600 puntos básicos, un movimiento que acerca a la Argentina a los mercados internacionales de crédito. De sostenerse esta tendencia, el país podría volver a emitir deuda externa a tasas más bajas.

En el plano cambiario, el dólar mayorista subió cinco pesos (0,4%) y cerró a $1.442,50 para la venta, su valor más alto desde el 14 de enero. Aun así, en lo que va del año el tipo de cambio oficial registra una baja de $12,50 o 0,9%, desde los $1.455 del 30 de diciembre.

Para la jornada, el BCRA estableció un techo de $1.559,78 dentro del régimen de bandas cambiarias, dejando al dólar mayorista $117,28 por debajo de ese límite, una distancia del 8,1% respecto del valor máximo habilitado para la libre flotación. Este margen refuerza la señal de control cambiario y contribuye a anclar expectativas en el corto plazo.

Compras del BCRA en enero (USD millones)

  • 5 de enero: USD 21
  • 6 de enero: USD 83
  • 7 de enero: USD 9
  • 8 de enero: USD 62
  • 9 de enero: USD 43
  • 12 de enero: USD 55
  • 13 de enero: USD 55
  • 14 de enero: USD 187
  • 15 de enero: USD 47
  • 16 de enero: USD 125
  • 19 de enero: USD 21
  • 20 de enero: USD 8
  • 21 de enero: USD 107
  • 22 de enero: USD 80
  • 23 de enero: USD 75
  • 26 de enero: USD 39
  • 27 de enero: USD 32
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El dólar sube por tercer día, pero sigue lejos del techo de las bandas cambiarias

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El tipo de cambio oficial volvió a subir por tercera jornada consecutiva, aunque permanece holgadamente dentro del régimen de bandas cambiarias vigente desde enero. El dólar mayorista cerró a $1.442,50 y el minorista a $1.465 en el Banco Nación, en un contexto de estabilidad cambiaria, acumulación de reservas del Banco Central y reacomodamiento de portafolios hacia instrumentos en pesos.

El movimiento se dio en el primer mes de funcionamiento pleno de las bandas cambiarias oficiales ajustadas por inflación, un esquema que, pese a la reciente corrección al alza, mantiene al dólar un 8,1% por debajo del techo de libre flotación fijado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Estabilidad cambiaria y margen dentro de las bandas oficiales

En el segmento mayorista, el dólar avanzó cinco pesos o 0,4%, hasta $1.442,50 para la venta, su valor más alto desde el 14 de enero. Aun así, el tipo de cambio oficial conserva en lo que va del mes un descenso acumulado de $12,50 o 0,9% respecto de los $1.455 registrados el 30 de diciembre, previo al inicio de enero.

Para la rueda analizada, el BCRA fijó el techo de la banda cambiaria en $1.559,78, lo que deja al dólar mayorista $117,28 por debajo de ese límite, equivalente a un 8,1%, antes de que se habilite la libre flotación de la divisa.

En el mercado minorista, el dólar al público también mostró una suba de cinco pesos o 0,3%, al cerrar a $1.465 para la venta en el Banco Nación. Según el relevamiento del BCRA, el promedio del sistema financiero fue de $1.463,48 para la venta y $1.412,81 para la compra.

Por su parte, el dólar informal cerró sin cambios en $1.490, luego de haber tocado $1.500 al mediodía. En enero, el blue acumula una baja de $40 o 2,6%, tras haber registrado el lunes un piso intradiario en $1.480, el valor más bajo desde el 15 de diciembre.

Reacomodamiento de portafolios y menor dolarización

El comportamiento del mercado cambiario se explica, en parte, por un flujo vendedor de dólares financieros. Según explicó Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold, “aparece un flujo vendedor de dólares financieros de quienes habían acumulado divisas como cobertura y hoy las venden para hacer tasa en pesos”.

Marenco agregó que existe además un componente más estructural: “parte de ese stock de dólares se liquida para financiar consumo y gastos corrientes, en un contexto donde los ingresos reales siguen ajustados”. Este fenómeno se inscribe en un proceso más amplio de recomposición de carteras, tras un período de elevada dolarización.

En esa línea, el analista sostuvo que “la combinación de menor incertidumbre política, tasas reales positivas y una economía que había quedado excesivamente dolarizada respecto del M2 (Base Monetaria) explica la fuerte caída en la compra-venta de dólares y el crecimiento de la inversión en fondos e instrumentos en pesos”. Para Marenco, no se trata de un evento aislado, sino de “un reacomodamiento natural de portafolios frente a un nuevo equilibrio de expectativas”.

Reservas en alza y señales positivas para el mercado financiero

El fortalecimiento del esquema cambiario se apoya también en la acumulación de reservas internacionales, que se ubican en máximos desde septiembre de 2021. Un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacó que “el foco del mercado seguirá puesto en la capacidad del BCRA para sostener este ritmo de acumulación”.

El reporte subrayó que comprar más de USD 1.000 millones en menos de un mes constituye “una señal muy positiva”, que explica por qué muchos inversores pasaron de una posición de cautela a “pagar Globales, llevando el riesgo país a mínimos”. Según PPI, las condiciones para que esta dinámica continúe son favorables: el agro liquida en enero unos USD 85 millones diarios, mientras que las emisiones corporativas ya aportaron USD 2.800 millones, con otros USD 3.600 millones aún por ingresar al 16 de enero, de acuerdo con la última presentación del BCRA.

En materia de activos, Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que “parte relevante de esta suba de reservas estuvo explicada por un nuevo avance del precio del oro en los mercados internacionales”, un activo con peso significativo en el balance de la autoridad monetaria.

Morales agregó que, con este desempeño, “el mercado sigue de cerca la capacidad del BCRA para sostener el actual ritmo de acumulación de divisas en las próximas semanas”, en un escenario donde la estabilidad cambiaria y la dinámica de reservas continúan siendo variables centrales para las expectativas financieras.

En paralelo, el Banco Central informó que al 22 de enero los depósitos en dólares en efectivo del sector privado registraron una leve baja de USD 4 millones, para ubicarse en USD 37.982 millones, un nivel que se mantiene muy cerca de su récord reciente.

Un escenario de control y expectativas en equilibrio

Con el dólar aún lejos del techo de las bandas, reservas en niveles máximos de más de dos años y un mercado que migra gradualmente hacia activos en pesos, enero consolida un escenario de relativa estabilidad cambiaria. No obstante, los analistas coinciden en que el sostenimiento de esta dinámica dependerá de la continuidad del ingreso de divisas, el manejo de las expectativas y la capacidad del BCRA para preservar el equilibrio entre tipo de cambio, tasas y reservas.

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