bandas cambiarias

Caputo defendió el nuevo régimen del dólar y aseguró que el crawl bajará con la desinflación

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El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a respaldar la modificación del régimen cambiario anunciada por el Banco Central (BCRA), que desde enero ajustará el techo y el piso de las bandas de flotación del dólar en función de la inflación pasada. Aunque reconoció que en el arranque el ritmo de incremento será mayor —2,5% en enero—, aseguró que se trata de un efecto transitorio y que, a medida que avance la desinflación, el crawling peg “va a ser más bajo” y perforará el 1% mensual, consolidando el proceso de estabilización macroeconómica.

Bandas indexadas por inflación y un crawl variable

Caputo defendió los anuncios oficiales pese a que días atrás había señalado que el esquema cambiario no sufriría modificaciones. Según explicó, el sistema de bandas “se mantiene” y el cambio introducido es “muy menor”, ya que no implica una aceleración deliberada de la devaluación sino una adecuación técnica para reducir la incertidumbre.

“El cambio no quiere decir que el ritmo de ajuste de devaluación va a subir, sino que va a ir al ritmo de la inflación”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda. En ese sentido, reconoció que en enero el techo de la banda se incrementará a un ritmo superior al actual —2,5% frente al 1% mensual vigente— debido a la indexación, pero remarcó que luego el deslizamiento será más bajo. “Si tiene razón el presidente y en nueve meses el número de la inflación empieza con cero, el ritmo de ajuste va a ser menor”, argumentó.

En declaraciones al streaming La Casa, Caputo rechazó que se trate de una “microdevaluación” y sostuvo que el nuevo esquema introduce un crawling peg variable: “Que hoy esté por arriba es solamente circunstancial”. Según su análisis, a medida que se equilibre el mercado monetario, la inflación local “va a terminar convergiendo a la inflación internacional”.

Reacomodamiento empresario y cambio de mentalidad

Consultado por la caída de la actividad industrial, el cierre de plantas como Whirlpool y el impacto de las importaciones, Caputo vinculó la situación al fin de un modelo que, según sostuvo, se sostenía en distorsiones cambiarias extremas. Recordó que durante el esquema anterior existía “una brecha del 200% entre el dólar oficial y el dólar libre”, lo que generaba rentas extraordinarias para algunos sectores.

“Muchos empresarios seguramente ganaron mucha plata, pero porque les permitían comprar dólares a $300 cuando valía $1.000”, señaló, y calificó ese esquema como “fatal para la gente”. En ese marco, pidió un “reacomodamiento de los empresarios”, que incluya un “cambio de mentalidad”. “Muchos lo están haciendo, están dispuestos a invertir y competir, pero otros se han acostumbrado a 20 años de hacerla fácil”, apuntó.

El BCRA, las reservas y la estrategia monetaria

Desde el Banco Central, su presidente Santiago Bausili defendió el esquema de bandas y sostuvo que “es el mejor régimen cambiario” para las condiciones actuales de la economía argentina. Explicó que la entidad proyecta un aumento en la demanda de dinero que permitirá adquirir divisas sin alterar el funcionamiento del mercado de cambios, con una participación estimada en torno al 5% del volumen operado.

Como ejemplo, mencionó que en la jornada el Tesoro compró u$s320 millones en un mercado con un volumen de u$s300 millones, y advirtió que sin esa intervención la estabilidad podría haberse visto afectada. Bausili aclaró que la acumulación de reservas no implica que el tipo de cambio “tenga un sesgo hacia arriba”, sino que responde a una mayor demanda de pesos que, sin intervención, apreciaría fuertemente la moneda local.

El titular del BCRA remarcó que la actualización de las bandas por inflación pasada (T-2) no condiciona la trayectoria futura de los precios, sino que apunta a “disminuir la incertidumbre” cambiaria. Además, señaló que la estrategia es consistente con un escenario de desinflación, ya que se espera que la demanda de dinero crezca más rápido que la oferta asociada a la compra de reservas.

En la conferencia también participó el director Federico Furiase, quien recordó que la base monetaria históricamente promedió el 7,5% del PBI y que actualmente se ubica en 4,2%. El BCRA prevé elevarla a 4,8% del PBI para diciembre de 2026, lo que podría abastecerse mediante la compra de u$s10.000 millones, sujeta a los flujos de la balanza de pagos.

Compras del Tesoro, vencimientos y vínculo con el FMI

En paralelo a los cambios monetarios, el Tesoro aceleró la compra de divisas. Tras adquirir u$s220 millones la semana pasada, este lunes sumó otros u$s320 millones en el mercado oficial, con el objetivo de afrontar los vencimientos de enero. El equipo económico enfrenta pagos por u$s4.200 millones, mientras que, según datos al 5 de diciembre, el Tesoro contaba con apenas u$s210 millones depositados en el BCRA. Con las compras recientes y otras fuentes, el Gobierno acumula cerca de u$s1.500 millones.

Bausili descartó modificaciones a las restricciones cambiarias vigentes y negó la existencia de una “tasa de política monetaria” tradicional, al señalar que ese concepto se asocia a un esquema de metas de inflación que no es el actual. Sí precisó que las tasas de los REPOs pasivos tenderán a ser relativamente bajas para incentivar que la liquidez se canalice hacia LECAPs.

El presidente del BCRA también destacó la “relación de trabajo muy fluida” con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese marco, la vocera del organismo, Julie Kozack, expresó en redes sociales: “Acogemos con satisfacción el reciente acceso a los mercados y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstruir las reservas y avanzar en reformas que mejoren el crecimiento. Estamos trabajando estrechamente con las autoridades mientras implementan estas importantes medidas”. La próxima revisión del Fondo se estima para febrero.

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Bonos y acciones en alza tras el nuevo esquema cambiario, el riesgo país roza mínimos del año

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Los activos argentinos prolongaron este lunes el rally iniciado tras los anuncios oficiales en materia cambiaria y monetaria: los ADRs treparon hasta 3,1% en Wall Street, los bonos soberanos en dólares registraron subas de hasta 2,8% y el riesgo país descendió hasta la zona de los 602 puntos básicos, quedando a un paso de perforar el umbral de los 600. El mercado siguió de cerca la estrategia del Gobierno para la compra de divisas, la acumulación de reservas y el pago de vencimientos por cerca de u$s4.000 millones previstos para el 9 de enero.

Reacción positiva de acciones y ADRs tras los anuncios cambiarios

La rueda financiera mostró una reacción mayormente favorable a las definiciones del Gobierno en torno al nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación, la decisión de sostener tasas reales positivas y el lanzamiento de un programa de acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA).

En el plano local, el índice bursátil avanzó 1,1% en pesos hasta los 3.012.680,81 puntos, aunque medido en dólares cedió 0,2% y cerró en 1.969,88 puntos. Las acciones líderes exhibieron mayoría de alzas, con subas de hasta 3,8%, encabezadas por Bolsa de Valores, seguida por Grupo Supervielle (+3,4%) y Grupo Financiero Galicia (+1,9%).

En Wall Street, los ADRs acompañaron el movimiento alcista y subieron hasta 3,1%, con Grupo Supervielle a la cabeza. También se destacaron Grupo Financiero Galicia (+3%), Central Puerto (+2%) y Banco Macro (+1,7%). Operadores de la city subrayaron el buen desempeño del sector bancario, impulsado por la expectativa de un marco cambiario más previsible y un esquema monetario consistente.

Bonos en dólares, riesgo país y la mirada puesta en los vencimientos

Los títulos soberanos en dólares mantuvieron el rebote y cerraron con subas generalizadas. El Global 2029 lideró las ganancias con un avance de 2,8%, seguido por el Global 2041 (+1,9%) y el Global 2035 (+1,5%). En este contexto, el riesgo país elaborado por J.P. Morgan se ubicó en torno a los 602 puntos básicos, muy cerca de quebrar la barrera psicológica de los 600 puntos.

El mercado sigue con atención las alternativas oficiales para afrontar los vencimientos del 9 de enero, cuando deberán pagarse bonares y globales por un monto cercano a los u$s4.000 millones. En ese marco, resultó clave la colocación del Bonar AN29, concretada el miércoles pasado por un total de u$s910 millones, a una tasa del 9,26%, apenas por encima del objetivo oficial, que se ubicaba por debajo del 9%. Los fondos obtenidos permiten cubrir la mayor parte de las amortizaciones de Bonares previstas para enero, estimadas en torno a los u$s1.000 millones.

Cambios en el programa monetario y expectativas hacia 2026

De cara a 2026, el Gobierno introdujo modificaciones relevantes en su programa monetario. El BCRA anunció que las bandas cambiarias pasarán a ajustarse en función de la inflación de los dos meses previos, dejando atrás el esquema vigente de actualización mensual del 1%. De este modo, el 1° de enero las bandas se ajustarán al 2,5%, en línea con el IPC de noviembre.

Además, la autoridad monetaria confirmó la implementación de un programa de recompra de reservas con el objetivo de acumular hasta u$s17.000 millones durante 2026, condicionado al crecimiento de la demanda de dinero y a la liquidez del mercado de cambios. En paralelo, ratificó la intención de mantener tasas reales positivas y avanzar en una flexibilización de los encajes bancarios, que continúan en niveles elevados.

Estas definiciones reforzaron la percepción de un marco monetario más ordenado, lo que se tradujo en una mejora del apetito por riesgo argentino y en una compresión adicional del riesgo país.

Chubut evalúa volver al mercado

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, señaló que la provincia evalúa una colocación de deuda por un monto de entre u$s400 y u$s550 millones, durante su viaje a Estados Unidos en el que se reunió con empresarios, inversores y directivos de bancas multinacionales. De esta forma, la provincia patagónica se convertirá en la tercera en salir a colocar deuda internacional. De hecho este boom de bonos subsoberanos se suma a las emisiones de empresas privadas que, entre ambos, lograron alcanzar los u$s7.000 millones en los últimos 45 días.

Cabe resaltar que la primera en salir a buscar financiamiento internacional tras las elecciones fue la Ciudad de Buenos Aires. El distrito gobernado por Jorge Macri consiguió u$s600 millones a una tasa del 7,8% con una vida promedio de 7 años. Posteriormente Santa Fe logró colocar u$s800 millones con un plazo de nueve años y una tasa anual del 8,1%. Ahora parece ser el turno de Chubut. En su último viaje a Nueva York, Torres confirmó la información tras reunirse con autoridades del J.P. Morgan, de UBS Asset Management, Goldman Sachs e Invesco Asset Management.

Paralelamente trascendió que el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, también quiere subirse a este boom, según publicaron diversos medios. Desde esta provincia quieren aprovechar la baja del riego país y prevén emitir bonos por u$s500 millones con el objetivo de rollear deuda vieja. La colocación se proyecta para fines de enero o principios de febrero y con legislación de Nueva York a través de bancos extranjeros, uno de capital estadounidense y otro europeo.

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Respaldo del FMI a la estrategia monetaria y cambiaria anunciada por el Gobierno

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró este lunes las medidas económicas anunciadas por el gobierno de Javier Milei, que incluyen cambios en el esquema de bandas de flotación cambiaria y el lanzamiento de un programa de compra de reservas por parte del Banco Central. El organismo destacó el acceso al mercado y el refuerzo del marco monetario y cambiario, y aseguró que trabaja “estrechamente con las autoridades” en la implementación de estas decisiones, consideradas clave para recomponer reservas y apuntalar el crecimiento.

Respaldo del FMI al nuevo marco monetario y cambiario

El aval del organismo internacional llegó luego de los anuncios oficiales sobre la actualización del régimen de bandas cambiarias y la estrategia de acumulación de reservas a partir de 2026. A través de un mensaje difundido en redes sociales, la portavoz del FMI, Julie Kozack, valoró “el reciente acceso al mercado y las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, reconstituir los colchones de reservas e impulsar reformas que impulsen el crecimiento”.

“Estamos colaborando estrechamente con las autoridades en la implementación de estas importantes medidas”, afirmó la funcionaria, en una señal política e institucional de respaldo a la hoja de ruta económica del Gobierno.

El pronunciamiento del FMI se produjo tras la confirmación de que, a partir del año próximo, las bandas de flotación cambiaria pasarán a actualizarse según la inflación de los dos meses previos, modificando el esquema vigente que ajusta el piso y el techo al 1% mensual. La decisión apunta a dotar de mayor previsibilidad al régimen cambiario y alinearlo con la dinámica inflacionaria.

Programa de compra de reservas y metas para 2026

En paralelo, el Banco Central (BCRA) anunció que desde el 1° de enero de 2026 pondrá en marcha un programa de compra de reservas con el objetivo de acumular entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones durante el próximo año. La estrategia se concentrará en fortalecer el balance de la autoridad monetaria sin generar presiones inflacionarias.

Según el comunicado oficial, la base monetaria aumentaría del 4,2% actual al 4,8% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia diciembre de 2026. Ese incremento podría ser abastecido mediante la compra de u$s10.000 millones, condicionada a la oferta de flujos de la balanza de pagos. Incluso, el BCRA anticipó que si la demanda adicional de dinero alcanzara el 1% del PBI, las compras podrían ampliarse hasta u$s17.000 millones.

El esquema operativo prevé que, en una primera etapa, el monto diario de acumulación de reservas se alinee con una participación del 5% del volumen del mercado de cambios. En función de la volatilidad observada en las últimas semanas, las compras diarias podrían oscilar entre u$s10 millones y u$s30 millones.

Impacto económico y señales al mercado

El respaldo explícito del FMI a las medidas anunciadas refuerza la señal de coordinación entre el organismo y el Gobierno en un contexto de redefinición del régimen cambiario y monetario. La combinación de bandas ajustadas por inflación y un programa explícito de compra de reservas busca consolidar expectativas, fortalecer los “colchones” externos y dar sustento al proceso de reformas económicas.

Para los mercados, el acompañamiento del FMI funciona como un ancla de credibilidad institucional, especialmente en lo referido a la sostenibilidad del esquema monetario y a la capacidad del Banco Central para recomponer reservas sin alterar la estabilidad de precios. Al mismo tiempo, el foco en la acumulación de divisas y en la consistencia macroeconómica anticipa un 2026 marcado por una estrategia gradual de normalización financiera y cambiaria.

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Las bandas cambiarias ahora ajustarán por inflación, y el BCRA prometió acumulación de reservas

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Con cepo aún vigente, el BCRA redefine el régimen de flotación cambiaria y pasa a ajustar las bandas por inflación. A partir de enero de 2026 comenzará una fase de re monetización que busca normalizar la cantidad de dinero en la economía sin poner en riesgo la estabilidad de precios.

Con la inflación en baja y el frente fiscal ordenado, el BCRA intenta pasar de la emergencia al crecimiento.

El anuncio llega tras superar el período de mayor incertidumbre política y con indicadores que, según el propio Central, validan el programa económico. La inflación anual se ubicó en 31,4% interanual en noviembre de 2025, con expectativas que continúan ancladas a la baja según el REM.

Flotación entre bandas con ajuste por inflación

Desde el 1 de enero de 2026, el techo y el piso de la banda de flotación cambiaria se moverán todos los meses en función del último dato de inflación informado por INdEC con dos meses de rezago. El esquema mantiene el rol de las bandas como contención ante saltos abruptos del tipo de cambio, pero introduce una novedad clave.

Al no ajustarse por la inflación internacional, el techo de la banda se incrementa en términos reales con el paso del tiempo.

En la práctica, el Central busca ganar margen con el dólar sin resignar previsibilidad. El tipo de cambio deja de ser un ancla rígida y pasa a integrarse al esquema monetario con mayor flexibilidad.

Re monetización gradual y compras de reservas

El corazón del programa está en la acumulación de reservas internacionales. El BCRA proyecta que la base monetaria pase del 4,2 por ciento actual al 4,8 por ciento del PBI hacia diciembre de 2026. Ese crecimiento sería abastecido, en el escenario base, mediante compras de hasta US$10.000 millones en el mercado de cambios.

Si la demanda de dinero creciera un punto adicional del PBI, el monto podría escalar hasta US$17.000 millones, sin necesidad de esterilización sostenida. El Central remarca que todo estará condicionado a los flujos de la balanza de pagos y al comportamiento del mercado, una aclaración que busca desactivar temores a una emisión descontrolada.

La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios. La operatoria diaria tendrá un límite. Las compras representarán, en promedio, el 5% del volumen negociado en el mercado de cambios.

También se habilitan operaciones en bloque para evitar distorsiones en jornadas de baja liquidez, un punto sensible luego de semanas en las que el volumen cayó desde US$600 millones diarios a niveles cercanos a US$200 millones.

Más pesos, pero con sesgo contractivo

El BCRA insiste en que la expansión monetaria no implica un giro laxo. Mientras la inflación local siga por encima de la internacional, la política mantendrá un sesgo contractivo respecto de la trayectoria base de demanda de dinero. Si la demanda no acompaña, habrá correcciones.

La diferencia con etapas previas es estructural. El Central llega a esta fase sin pasivos remunerados, con un balance saneado y con una fuerte reducción de títulos públicos en su activo. Según datos oficiales, la proporción de deuda del Tesoro en el balance se redujo más de 65 por ciento en relación con las reservas brutas.

Crédito en recuperación y cambio de régimen

Los datos muestran un giro. Entre abril de 2024 y noviembre de 2025, el crédito bancario en pesos al sector privado pasó del 4,2 al 9 por ciento del PBI. En paralelo, el agregado monetario M3 creció de 14,5 a 16,7 por ciento del producto. Para el BCRA, la re monetización ya empezó y ahora busca consolidarse.

El contexto internacional y la reapertura del acceso del Tesoro a los mercados externos juegan a favor. Si la Nación logra refinanciar vencimientos en moneda extranjera, las divisas no se irán por la puerta de la deuda y quedarán en el balance del Central como reservas netas.

Comunicación y encajes

El programa se completa con dos definiciones operativas. Por un lado, el regreso del informe trimestral de política monetaria, que volverá a publicarse desde diciembre de 2025. El objetivo es reforzar la previsibilidad y reducir la incertidumbre.

Por otro, continúa la normalización de encajes bancarios, un proceso gradual que impactará directamente sobre la liquidez y la intermediación financiera. El BCRA deja claro que los cambios serán consistentes con la estabilidad de precios y que los encajes seguirán siendo una herramienta de calibración fina.

Lo que está en juego

El Central apuesta a un ciclo de expansión del crédito y de la actividad, pero bajo reglas distintas a las del pasado. Más pesos no implican más inflación si la demanda acompaña y si el respaldo viene por el lado de las reservas.

La incógnita no está en el diseño, sino en la ejecución. El mercado seguirá de cerca el ritmo de compras, la reacción del tipo de cambio dentro de las bandas y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal.

El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre. El 2026 se perfila como el primer test de un régimen monetario que promete dejar atrás la escasez crónica de pesos sin volver a caer en los excesos de siempre.

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Para Caputo, la estabilidad macro y menos impuestos son “la mejor política industrial”

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la reducción de retenciones anunciada por el Gobierno Nacional forma parte de una estrategia más amplia de desregulación, alivio fiscal y coordinación macroeconómica, al exponer en el encuentro “El camino hacia una Argentina próspera” organizado por la Fundación IEB. El funcionario sostuvo que “la estabilidad macroeconómica y la baja de regulaciones e impuestos es la mejor política industrial que se puede tener”, y adelantó que el Ejecutivo enviará al Congreso una reforma laboral orientada a mejorar la formalidad y reducir costos para las pymes.

Reducción de retenciones y alivio fiscal para el agro: eje de la estrategia productiva

Durante su presentación, Caputo reiteró que “el compromiso del Gobierno Nacional con el campo es desde el día uno”, subrayando que las recientes reducciones de derechos de exportación constituyen una política de reconocimiento hacia un sector que, según señaló, “ha contribuido desde hace tantos años”.

El ministro detalló la actualización de alícuotas: Soja: baja del 26% al 24%. Subproductos de soja: del 24,5% al 22,5%. Trigo y cebada: del 9,5% al 7,5%. Maíz y sorgo: del 9,5% al 8,5%. Girasol: del 5,5% al 4,5%

Caputo agregó que la intención oficial es continuar con el camino de reducción de impuestos: “En la medida en que tengamos algún espacio fiscal, vamos a seguir bajando impuestos”. En ese marco, volvió a plantear que menos presión tributaria y mayor fluidez regulatoria son las condiciones centrales para que la industria y el agro “puedan expandirse sin fricciones”.

Reforma laboral, régimen cambiario y acumulación de reservas: las próximas definiciones del Gobierno

El ministro anticipó que la reforma laboral que el Ejecutivo enviará al Congreso incluirá cambios orientados a simplificar contrataciones y desvinculaciones. Adelantó que se buscará “un régimen para facilitar el proceso de despidos o los mutuos acuerdos, que son clave para emplear nuevos trabajadores”, junto a la creación de un régimen de nuevo empleo para pequeñas empresas.

Asimismo, Caputo dedicó parte de su exposición a explicar la estrategia monetaria y cambiaria. Reiteró la importancia de coordinar política fiscal, política cambiaria y política monetaria para preservar la estabilidad alcanzada:
“Si esto no pasara, se generaría una suba artificial del dólar que desanclaría expectativas. Cuando el Central compra dólares, se emiten pesos; y si esa emisión no es convalidada por la demanda de pesos, se genera inflación”.

Respecto del régimen de bandas cambiarias, defendió su continuidad. “Es muy pretencioso pretender flotar de un día para el otro en un país que aún tiene tanta volatilidad política. El esquema va a seguir porque da certidumbre y hoy es lo mejor para el país”.

Aval político, respaldo internacional y continuidad del programa económico

Caputo sostuvo que el rumbo económico se encuentra validado socialmente. “Las elecciones fueron un referéndum en donde la sociedad se manifestó abrumadoramente a favor de este cambio”.

Agregó que las mejoras político-institucionales fortalecen la continuidad del programa económico y destacó el respaldo internacional. “El apoyo geopolítico que la Argentina está recibiendo de parte de los Estados Unidos solidifica lo que estamos haciendo”.

Al finalizar el encuentro, el presidente del Grupo IEB, Juan Ignacio Abuchdid, entregó al ministro y a su equipo un reconocimiento por la gestión desarrollada al frente del Ministerio de Economía.

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