BLACK SABBATH

Ozzy Osbourne: héroe del metal y villano del poder 

Compartí esta noticia !

Tras una dolorosa lucha contra el Parkinson y múltiples complicaciones derivadas de cirugías en la columna, el Príncipe de las Tinieblas falleció a los 76 años. El mundo del rock y el metal lo despidió con dolor, sabiendo que uno de sus padrinos dejaba el plano físico pero pasaba a la eternidad con su inmensa obra con Black Sabbath y su etapa solista. Sin embargo, la vida de Ozzy también estuvo signada por odiadores seriales, problemas con la ley y sociedades moralistas que nunca estuvieron preparadas para su estrafalaria irrupción en los escenarios. 

El héroe de la clase trabajadora 

Ozzy Osbourne y todos los muchachos de Black Sabbath (Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward) fueron oriundos de Birmingham y con un claro arraigo en el sector obrero de la ciudad. Ozzy, hijo de laburantes siempre tuvo que arreglárselas para salir adelante, hasta la gran (y visionaria) inversión de su padre para comprarle un equipo de sonido con el que el Príncipe de las Tinieblas empezó a cantar. Tony Iommi, el guitarrista de Sabbath e ideólogo del sonido del heavy metal laburó en el sector industrial, donde se cortó accidentalmente un fragmento de sus dedos. Construyó su propia prótesis y en determinado momento bajó el tono de afinación en Black Sabbath para poder tocar más cómodo, sin saber que estaba creando el sonido primigenio del poderosísimo heavy metal. Desde sus albores, su cercanía al pueblo trabajador estuvo presente. 

El retiro de Sabbath y Ozzy es propio del común denominador de la gente y del “laburante”. Su último show fue acompañado de las bandas a las cuales abrieron camino, tocando en su ciudad natal y en la cancha del equipo de fútbol del cual son hinchas (Aston Villa). Fueron, sin darse cuenta quizás, la primera gran banda de barrio en el mundo. 

Sin intentar caer la prerrogativa propia del capitalismo liberal, la figura de don Osbourne fue un faro que inspiró a jóvenes (y hoy no tan jóvenes) en todo el mundo. Desde como un pibe de barrio en Inglaterra pudo dominar el mundo hasta como con tan poco pero con el espíritu rebelde se puede conquistar los mercados, lugares que generalmente están reservados para los más pudientes. Pese a sus millones, Ozzy Osbourne nunca dejó de ser un héroe de la clase trabajadora quien cantó contra las injusticias de la guerra como en War Pigs o Children of the Grave, lo que le valió severas críticas por la Guerra de Vietnam, conflicto donde EEUU mandó a morir a los hijos de los pobres, cosa que también retrata bien Creedence en Fortunate Son. Ozzy tampoco temió cantar sobre los peligros de la Guerra Fría y un cataclismo nuclear como en Electric Funeral o Hands of Doom. Todo esto le valió la crítica fácil del arco político sumergido en el mundo bipolar del siglo XX. 

El Príncipe de las censuras  

“El vino está bien pero el whisky es más rápido”, así arranca la canción Suicide Solution del disco Blizzard of Ozz del grandísimo Ozzy Osbourne, publicado en 1980. Sin embargo, esta canción que hablaba de los peligros del alcoholismo inspirada en la muerte de Bon Scott, quien supo ser la voz de AC/DC, le valió un juicio mediático y una severa crítica moral. 

En octubre de 1984, John Daniel McCollum, un joven de 19 años de Indio, California, se suicidó de un disparo mientras escuchaba la canción Suicide Solution. Sus padres demandaron a Osbourne y a CBS Records en 1985, alegando que la letra de la canción incitó a su hijo al suicidio, señalando supuestos mensajes ocultos que instaban a “tomar el arma y disparar”. En 1986, el tribunal a cargo desestimó la demanda, citando la protección de la libertad de expresión bajo la Primera Enmienda. El caso destacó el debate sobre la influencia de la música en la juventud y la censura, pero no se probó ninguna responsabilidad de Osbourne en la tragedia.

Esto abrió el camino a un pleito moral que arrancó en EEUU y se extendió a todo el mundo. Acusaciones de satanismo, sectas, suicidios, comportamiento inmoral y sexualidad desenfrenada cayeron como meteoritos sobre diversas bandas de heavy metal y hard rock. 

En la década de 1980, en Estados Unidos explotó el movimiento “Satanic Panic” encausado por iglesias y pastores a lo largo y ancho de todo el país y apoyado por los medios de comunicación. Su lógica era demonizar al heavy metal y el hard rock y culparlos de ser la punta de lanza de la desidia de los adolescentes, pasándose por encima y obviando los vejámenes a los cuales los sometió el sistema político, las guerras y la política económica de Reagan. 

Esta histeria colectiva tuvo su connivencia política con el PMRC (Parental Music Resource Center), formada y dirigida por esposas de funcionarios de EEUU, entre ellas Tipper Gore, esposa del ex vicepresidente Al Gore. Esta asociación tuvo la tarea de intentar prohibir todo lo posible, incluyendo su único logro con la etiqueta del “Parental Advisory”. Ozzy Osbourne fue carne de cañón para los poderosos moralistas de Estados Unidos, y no sólo por ser apuntado como “satánico” (lo cuales es incorrecto debido a la fé cristiana de Ozzy) sino más bien por criticar aquello que le daba de comer a EEUU y que pronunciaba la disparidad con los países pobres y sometidos: la guerra. 

Otra anécdota que demostraba la batalla cultural a la que sometió Ozzy Osbourne a Occidente fue su conflicto con Jimmy Swaggart. Este fue un televangelista pentecostal, el cual gracias a la animosidad del Satanic Panic, disparó acusaciones graves contra el Príncipe de las Tinieblas, calificando a su música como “basura degenerada y pornografía”. Lo curioso del asunto fue la fría venganza de Ozzy, ya que luego de un escándalo del pastor en donde se lo había descubierto públicamente con una prostituta, el ex cantante de Black Sabbath arremetió con una canción dedicada a él llamada Miracle Man, publicada en 1988 en el disco No Rest for the Wicked. En dicha obra lo llamaba “Jimmy Sinner” (Jimmy Pecador) en tono irónico con un videoclip a la altura de su excentricidad. 

Esto fue Ozzy Osbourne. Cantante, fanático de los Beatles, creador de una estética oscura pero profundamente espiritual, políticamente incorrecto, ahogado en excesos, gracioso y ocurrente, hijo de obreros y el “Prince of fucking Darkness”. Lo llora su familia y sus fans en todo el mundo, mientras que el poder desea que no vuelva a existir alguien que los incomode tanto como él siempre lo hizo. 

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin