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Encarnación siente la crisis argentina: caen ventas y se retrae el consumo en la frontera

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La crisis económica argentina ya no es un fenómeno aislado dentro de sus fronteras. En ciudades limítrofes como Encarnación, en Paraguay, el impacto se siente con claridad en el comercio, históricamente sostenido por el flujo de compradores argentinos. Así lo describió el presidente de la Cámara de Comercio de Encarnación, Conrado Kiener, quien trazó un diagnóstico directo: la caída del consumo del lado argentino está afectando de lleno a la actividad comercial en la ciudad.

“Somos dependientes directos de los compradores argentinos”, explicó, al señalar que la falta de dinero circulante y las dificultades financieras —como el uso restringido de tarjetas de crédito— redujeron de manera significativa las ventas.

Aunque no cuentan con estadísticas precisas, desde el sector aseguran que la baja es generalizada y atraviesa todos los rubros. El termómetro es el “boca a boca”, una herramienta informal pero contundente en el comercio local. “Todos los rubros están involucrados en esta situación”, sintetizó Kiener.

Uno de los aspectos más relevantes es el cambio en el comportamiento del consumidor argentino. Si bien todavía existe una ventaja de precios en algunos productos en Encarnación -especialmente en supermercados-, la dinámica de compra se transformó.

Hoy, quienes cruzan la frontera lo hacen con un objetivo claro: adquirir lo estrictamente necesario. Los bienes considerados secundarios, como indumentaria o electrodomésticos, quedan relegados. “La gente viene, pero no compra como antes”, resumió Kiener.

Este fenómeno refleja una contracción más profunda del poder adquisitivo: incluso cuando hay oportunidades de precios, la demanda no responde por falta de ingresos disponibles.

Macroeconomía sólida, bolsillo ajustado

El dirigente también introdujo una distinción clave: la estabilidad macroeconómica de Paraguay no se traduce necesariamente en bienestar cotidiano. “Una cosa es la macroeconomía y otra el bolsillo de la gente”, señaló, reconociendo que también existen tensiones internas en el consumo local.

A este escenario se suman factores externos, como el encarecimiento de los combustibles a nivel global, vinculado a conflictos internacionales. El aumento de los costos logísticos impacta directamente en los precios finales de las mercaderías, agravando la situación comercial.

La relación comercial entre Encarnación y Posadas vuelve a mostrar su carácter pendular. Cuando la brecha cambiaria favorece a Paraguay, el flujo de argentinos impulsa el comercio encarnaceno. En sentido inverso, cuando las condiciones cambian, el impacto es inmediato.

Kiener planteó la necesidad de construir un “piso de consumo” interno que permita estabilizar la actividad económica sin depender exclusivamente de la demanda argentina. “No podemos ir para atrás, tenemos que quedar en un punto de sustento”, advirtió.

El diagnóstico deja en evidencia que la crisis no reconoce fronteras. La caída del consumo en Argentina repercute directamente en el comercio paraguayo, mientras que los problemas estructurales -costos, salarios y presión económica- afectan a ambos lados del río Paraná.

Lejos de una competencia directa, desde Encarnación plantean la necesidad de cooperación regional. “Deberíamos trabajar juntos para prosperar todos”, sostuvo Kiener, en un llamado a repensar la lógica económica de una región que, en los hechos, funciona como un mismo sistema.

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