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Stelatto: “Evaluamos compensaciones para empresas que inviertan en Posadas y revisaremos contratos cada tres meses”

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A poco más de un mes de gestión, Lalo Stelatto se muestra involucrado en cada arista de la gestión de la municipalidad de Posadas. La capital misionera, en permanente crecimiento, exige una meticulosa dedicación. El alcalde asegura que la prioridad es mejorar los servicios que reciben los posadeños, especialmente la recolección de la basura y define cómo será la relación con el extenso plantel de empleados municipales: habrá revisión de contratos cada tres meses

“Tendrán que mostrar en qué trabajan”, explica en una entrevista con Economis. Además revela que está pensando en incentivos tributarios para atraer a empresas que puedan radicarse en la capital

“Estamos trabajando todos días para darle los servicios a todos los vecinos de la ciudad, como corresponde. Estamos hoy equipándonos con unas herramientas muy importantes para la recolección de residuos, como los 19 camiones recolectores nuevos y 550 contenedores que van a ser distribuidos en diferentes sectores de la ciudad, para mejorar la recolección”, señala. 

¿Cómo encontró las cuentas?

Nos encontramos en una situación normal, estable, por supuesto con cosas pendientes, cosas por pagar, que se están cumplimentando, en la medida que la documentación llegue a la parte administrativa que corresponde y trabajando con una visión a futuro para la ciudad, concretando obras, continuando con otras, previendo soluciones que hoy son muy necesarias en la ciudad, como son los saneamientos. 

Para el saneamiento, necesitará ayuda de la Provincia como de la Nación ¿ya entabló alguna conexión directa ahí?

No, no entablamos ninguna conexión directa, somos respetuosos en ese tema, la conversación primero tiene que ser entre Nación y Provincia, posteriormente a través de las instrucciones precisas de nuestras autoridades provinciales, que seguramente nos darán las líneas, los lugares, donde podemos recurrir e ir a buscar una situación que por ahí la Provincia no nos pueda resolver. Así que de eso somos muy respetuosos y entendemos que es la forma en que tenemos que trabajar. 

Posadas fue una de las ciudades más golpeadas por la crisis. Con desempleo, problemas comerciales y alza de pobreza, ¿qué se puede aportar desde la intendencia para revertir la situación? 

Fortalecer mucho la interacción en un parque industrial. Estamos estudiando las diferentes alternativas de las situaciones que, por ahí desde la parte tributaria del municipio, que podamos fortalecer la posibilidad de que vengan nuevas empresas a instalarse en la ciudad. Yo creo que teniendo un Parque Industrial tan importante como el que tenemos hoy, hay que darle mucha fuerza y mucho hincapié para que la gente se instale en ese lugar.

¿Qué se podría hacer, evalua tasas más bajas? 

Sí, ofrecer algún tipo de reconocimiento, generar incentivos para que la gente se instale en ese lugar. Nosotros entendemos que hay sectores de la ciudad que deben ser utilizados como corresponde, para uso residencial, para el uso que fue diseñado en su momento, qué fue previsto en el futuro, reacomodar las situaciones de industria que están ubicados hoy en zona de uso residencial, tratar de incentivar que se instalen en el parque industrial. Para ello, el municipio va a estar cerca y va a colaborar. Como el municipio forma parte integral del parque industrial, ahí tenemos la posibilidad de avanzar con esa situación. 

El presupuesto de la ciudad fue aprobado antes que se inicie su gestión, pero va a revisar algún número, ¿va a reorientar algunos recursos?

Por ahora no, porque tenemos que ver cómo se van dando los recursos y los ingresos y en base a eso vamos a hacer seguramente algunas correcciones, mínimas. Pero yo creo que tenemos que esperar cómo van ingresando esos recursos, tanto de la coparticipación como provincial, como del ingreso tributario de la ciudad. Hoy es un poco complicado, adelantarse a una situación en la cual todavía estamos transcurriendo los primeros días del año, seguramente lo iremos evaluando en el primer trimestre de cómo es el comportamiento. 

Habló con comerciantes ¿qué le plantearon o qué se puede resolver con el sector comercial? 

Hay muchas situaciones que hemos conversado, que venimos conversando con las cámaras empresariales. Lo principal es el diálogo permanente, porque van surgiendo temas de acuerdo con las situaciones económicas, macroeconómicas del país, que son cambiantes. Hoy hablar de un tema puntual respecto de una situación económica es complicado, tenemos que ver cómo se va desarrollando la economía regional y cómo nos va afectando a la ciudad, para poder después en forma más práctica y ejecutiva, sentarnos a hablar de un tema en específico. 

¿Cómo reanimar la actividad y aprovechar la infraestructura de la ciudad, especialmente para el turismo?

Hay muchas cosas, nosotros como ciudad tenemos que ser una ciudad amigable con la ecología, sustentable, utilizar los pulmones verdes que tenemos en la ciudad, que hoy muy pocos están visitando como es el caso del Jardín Botánico, el vivero municipal. Queremos poner nuevamente en valor, para que sea un lugar que la gente pueda visitar como corresponda y no que sea un lugar donde uno va, y, crea que lo van a secuestrar más o menos. Entramos, hicimos la limpieza, estamos buscando la forma de hacer un paseo, un recorrido, inclusive hasta guiado, con las especies que tenemos en el vivero, como también en lo que es el Jardín Botánico. El jardín es un lugar muy lindo, un lugar muy interesante que unido a la parte que construyó la Entidad Binacional Yacyretá como un espacio para vivero, vamos a darle mucha utilidad nosotros, plantar árboles, generar otra superficie más de pulmón verde, que es necesario. Seguramente en otros sectores también, estamos hablando con gente del parque de la Biofábrica, ellos también tienen atrás un sector que es un parque del Zaimán, donde también hay un recorrido, hay que armarlo, ponerlo en valor. Dar la posibilidad de trabajar los pulmones verdes de nuestra ciudad, que es necesario, no solamente, por la parte de obras, sino que tengamos esos lugares verdes en distintos puntos de la ciudad. 

Hubo un tema controversial que fueron los empleados, ¿cómo lo resolvió, hay muchos, pocos? 

Seguimos trabajando en el tema. Hasta el 31 de diciembre, teníamos alrededor de 6050, 6100 empleados. Entre contratados, con relación, sin relación y planta permanente. Hoy se están renovando los contratos y se está haciendo un seguimiento en los diferentes sectores, áreas, donde vamos nosotros con nuestro grupo de confianza, a trabajar en el lugar: Quién está firma el contrato, el que no está, no va a poder firmar el contrato. Por supuesto, le vamos a dar la posibilidad si no tiene un espacio físico, si estaba en algún momento afectado a otro lugar, que vuelva a ese lugar, o que agarre una tarea, pero yo no puedo hacer que vengan a firmar un montón de gente, como si tuviera un subsidio. Entonces tenemos que ir al lugar de trabajo, con nuestra gente a que nos firme el contrato. Esa es la manera como estamos encarando. No es sencillo y hasta tanto podamos esclarecer bien donde están ubicados, en qué condiciones cumplen, vamos a hacer contratos trimestrales, sobre todo esos contratos sin relación, para poder hacer un seguimiento al plantel. De manera tal que si se nos escapó un grupo de gente que no pudimos visualizar, o que hicimos contratos y no están cumpliendo funciones, va a ser por tres meses nada más. Estamos trabajando en eso, el que trabaja tiene que estar totalmente tranquilo de que no se va a quedar sin trabajo, pero lo que no queremos es estar subsidiando o haciendo beneficencia con la plata que no es nuestra. 

¿La plata de la municipalidad, las cuentas como están en general? 

Tenemos nuestro ahorrito, que hemos acumulado en este primer mes, seguramente ahora en este mes de enero, al finalizar, vamos a estar en una situación más clara de cómo van a venir los ingresos y egresos, porque hay cosas que por falta de tiempo no se pudieron abonar, proveedores, contratistas, falta de documentación, no pudieron abonar en el mes de diciembre, ahora tenemos que abonar. Creo que el resultado se va a ver este fin de mes, de cómo venimos con las cuentas. Pero en la proyección venimos bien, yo creo que vamos a tener posibilidades de resolver muchos inconvenientes que tiene la ciudad, con la inversión propia del municipio. Seguramente vamos a necesitar también de la Provincia y de la Nación, que por ahí en las obras más importantes nos den una mano. 

El primer desafío era pasar diciembre, que uno no sabía con qué se iba a encontrar. Pero con la disponibilidad de recursos, pudimos resolver algunos temas, prever otros, caso de los bonos, que se pagó el miércoles y que se va a volver a pagar el 14 de febrero. Con el sindicato de municipales se ha hecho un acuerdo para discutir las paritarias en marzo. Entonces uno tiene todavía un plus para llegar a ese momento. Dando la cara y hablando uno no tiene problemas. 

¿Los camiones recolectores que fueron presentados en la semana se compraron con fondos municipales?

Eso compramos con un financiamiento del Gobierno provincial, que nos facilitó la provisión de eso y otras cosas. Hay que entender que hay gente que no tributa acá, el Estado nacional no paga nada, el Estado provincial no paga nada, entonces de alguna forma tengo que equilibrar esas cosas haciendo gestión y por lo menos que me financien como corresponde para tener esas herramientas. Que al final terminan siendo un servicio para ellos, para todos. 

¿Con esto se resuelve el equipamiento para la recolección de basura? 

Sí, tenemos que planificar muy bien. Armamos un esquema nuevo, diferente de operativo, para reforzar la tarea que no estaba siendo terminada. 

¿Está descartada la privatización del servicio? 

Descartada. Hay cosas que tenemos que entender, tenemos una ciudad muy amplia que se ha generado un poco por una planificación caótica, sin criticar a nadie. Tenemos barrios lejanos, como el Itaembé Guazú, Nestor Kichner, Cruz del Sur, Nemesio Parma, Porvenir, Villa Bonita, son lugares muy distantes, que no nos permiten a nosotros hacer un servicio eficiente, porque hay mucho recorrido “muerto”, sin servicio. Tenés que ir hasta allá a juntar la basura, entrar a un lugar. Vamos a hablar con el Iprodha para que colaboren también con el tema de recolección, al igual que con la EBY, porque nosotros queremos brindar el mejor servicio, pero cuando hay una planificación que no depende del municipio, un poco me desorganiza lo que yo puedo tener como respuesta hacia el vecino, y, yo tengo que pedir colaboración. 

Tiene a favor la buena relación con el Gobierno provincial…

Y con todos los funcionarios, el diálogo es continuo. Yo tengo una forma de ser, que soy colaborador, solidario. En toda la carrera institucional de Vialidad, después cuando me tocó estar a cargo de la gestión de la presidencia, siempre estuve al lado de cualquier funcionario, colaborando, poniéndome a disposición para resolver, más allá de la responsabilidad o de la repartición, estaba ahí. Me pedían algo, estaba ahí. Eso genera un diálogo diferente, que uno llama, le atienden y escuchan, y, en la medida de las posibilidades, seguramente, se resolverán las cosas. Con el gobernador ni que decir,, yo lo conozco desde ministro, desde que era candidato a vicegobernador y siempre tuvimos muy buen diálogo y seguimos teniendo ese diálogo. 

En la gestión anterior se hizo foco en la ciudad universitaria y el turismo ¿Cómo seguirá trabajando con eso? 

Queremos seguir trabajando sobre esos ejes, ciudad universitaria, ciudad de eventos, pero tenemos que hacer cosas para eso. Porque queremos una ciudad que sea de eventos, pero tenemos que darle más cosas, lugares de recreación, para que el que venga, para una olimpiada, para un evento determinado, pueda disfrutar de una ciudad más vendible. Hoy prácticamente con un día, un día y medio, se conoce toda la ciudad. Entonces, nosotros tenemos que generar desde la Municipalidad esas alternativas de posibilidad de recorridos, además de generar otras alternativas de salidas, que te permitan ir a determinados puntos y volver a pernoctar acá a Posadas. 

Tenemos que hacer muchas cosas en la Costanera, plantar más verde, hacerla más amigable, que no sea solamente una cuestión de pavimento y veredas, sino que haya verde también, en eso estamos con la sana intención de poner en vigencia nuestro vivero, los productos que podamos obtener de la biofábrica también, de lograr algo más amigable, en sectores como las playas de Miguel Lanús. Hay lugares hermosos para plantar y hacer lugares de esparcimiento, que son tan necesarios, plantar verde en esos lugares, tenemos un capital muy importante que no estamos usando, que ya está ahí, dispuesta. Cuando plantamos un árbol, el resultado no está en cuatro años, puede tardar 15, 20 años, es para otra generación. Pero en eso tenemos que pensar. Recién me podrán juzgar si hice algo o no. Tengo que dejar cosas pensando en ese futuro.

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Como pasar del “ajuste” a “políticas de Estado” para lograr un crecimiento sostenido

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Un informe de la Fundación Mediterranea – IERAL, a cargo de Marcelo Capello y Agustín Cugno, plantea las medidas fiscales para la emergencia, que deberían ceder paso en el futuro a políticas de estado, para asegurar el crecimiento de largo plazo
Apuntando al déficit cero para el resultado primario (antes de intereses) de 2019, el gobierno anunció un ajuste fiscal que implica un recorte de gasto de 1,6 % del PIB y un aumento de los recursos de 1,2 %. La merma en las erogaciones se logra en un 55 % por ajuste del gasto corriente, pero en un 45 % por menor inversión pública
De cumplirse el objetivo oficial, en 2019 el sector público nacional habrá logrado llevar a terreno positivo el ahorro corriente (0,9 % del PIB), luego de cinco años de desequilibrios en este indicador. Esto significa que la Argentina dejará de tomar deuda para pagar gasto corriente. El desafío a futuro es mantener el equilibrio fiscal pero, al mismo tiempo, reemplazar el impuesto a las exportaciones y controlar el gasto corriente, de modo de evitar que el ajuste recaiga sobre la inversión
En 2019, el gasto primario se ubicaría en 20,4 % del PIB, casi 4 puntos porcentuales por debajo del máximo marcado en 2016 (24,1 %), pero todavía muy por encima de guarismos como el de 2007 (15,4 % del PIB). Además, buena parte del ajuste reciente ha recaído sobre el gasto de capital, que está pasando de 2,9 % del PIB en 2014 a 0,9 % en 2019, aunque la merma sería menos significativa en términos físicos
Dado que los dos grandes problemas económicos existentes desde el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner a la actualidad, son el muy alto nivel de déficit fiscal y de cuenta corriente, la combinación óptima de políticas debería haber sido tal que reduzca el déficit fiscal y mejore el resultado de la cuenta corriente, incentivando mayores exportaciones.
Imponer mayores Derechos de Exportación (DE) va en línea con el primer objetivo, pero no con el segundo. Lo óptimo hubiera sido reducir el peso del gasto público más rápidamente en los últimos dos años (especialmente el gasto corriente), lo cual hubiera incidido favorablemente sobre ambos objetivos.
En la actual coyuntura, con un tipo de cambio ya muy depreciado como consecuencia de la nueva corrida cambiaria de las últimas semanas y, ante la necesidad de asegurar solvencia fiscal para el actual año y el próximo, la estrategia del gobierno apunta a bajar a cero el déficit primario en 2019, a través de un ajuste del gasto por 1,6% del PIB, y de un aumento en la recaudación del 1,2%, en este caso aumentando los DE (inclusive a sectores que había antes desgravado) y suspendiendo las rebajas en materia de aportes patronales que correspondía al año 2019. Está claro que en el gobierno deben suponer, para lograr mejorar los resultados fiscales y de  cuenta corriente en forma simultánea, que aún luego de esas medidas, el nivel de rentabilidad para los exportadores primarios, industriales y de servicios resultará mayor que el existente previo a la suba del tipo de cambio en estos últimos meses, con los impuestos vigentes en ese momento.
¿Cómo se puede explicar lo anterior? Ocurre que la fuerte depreciación del peso operada en los últimos meses bajará inicialmente, y en forma importante, el peso de los costos que se derivan de los bienes y servicios no transables (entre ellos el salario), sobre los ingresos de los sectores transables de la economía (los que exportan y compiten con las importaciones), de modo que para éstos últimos podría ocurrir que aún con la aplicación de mayores DE aumente inicialmente la rentabilidad, dada la baja en sus costos resultante de la licuación salarial y de otros costos no transables (no se mueven a la par del dólar). Se tratará de una mejora en la rentabilidad por unidad producida, y medida en moneda local, a valores constantes. La caída en las ventas, no obstante, podría generar pérdidas netas en sectores que dependen más del mercado interno, dado que podrán trasladar parcialmente a precios la suba del tipo de cambio.
Claro que se debe tener en cuenta que suele resultar normal que, luego de una fuerte suba del tipo de cambio real y de la rentabilidad en la producción de bienes transables, tras la estabilización y progresiva normalización de la economía, la inflación le gane al
dólar por algún tiempo, con lo que el tipo de cambio real comienza nuevamente a apreciarse, y así se podría terminar nuevamente en un problema de competitividad y de cuenta corriente, si a la par no se reducen los nuevos tributos aplicados.
Quizá por la anterior razón, los nuevos DE se han definido como montos fijos por cada dólar exportado, de manera que en la medida que el tipo de cambio nominal se siga deslizando al alza en el tiempo (en un país con inflación todavía alta, ello debería tender a ocurrir, en términos nominales), el peso relativo de los DE caerá en el futuro, medido sobre el monto de exportaciones, sin necesidad de decisiones burocráticas al respecto. Esta medida seguramente fue pensada de ese modo para dar sensación de “transitoriedad” a los nuevos DE, aunque también podría concebir un riesgo: si el plan anunciado funciona, y el tipo de cambio nominal, tras el overshooting de las últimas semanas, tiende a bajar, el peso relativo de los DE podría subir por arriba de los niveles iniciales, en lugar de bajar. En este caso, el sector transable quedaría con mayores impuestos y ya no habría tanta licuación de costos vía salarios y otros costos no transables, lo que podría generar problemas al sector exportador, que paga DE más altos.
Si bien se trata de un plan de emergencia, en la urgencia de contener una corrida cambiaria, en que se apunta a resolver el problema fiscal y de cuenta corriente con instrumentos heterodoxos y en algunos casos transitorios, se debe remarcar que, si se hubiese actuado a tiempo, con un mayor ajuste en el gasto público nacional y provincial, podríamos haber evitado esta situación.
A largo plazo, se requiere una política de estado en materia de equilibrio fiscal e incentivos a las exportaciones. Aplicar nuevamente DE no ayuda para ese objetivo. Por ende, debería tratarse de una solución transitoria, que luego vaya mutando hacia otro tipo de estrategia, con incentivos más claros, efectivos y duraderos para la inserción externa de Argentina, una vez superado el actual trance económico y financiero.
Debe partirse de la idea de que, aun teniendo éxito el paquete de medidas anunciado, y se logre contener el tipo de cambio y asegurar la capacidad de pago de Argentina, luego sobrevendrá un período con alguna apreciación cambiaria, de modo que, si los DE no bajan adicionalmente, podría sobrevenir nuevamente un problema de competitividad, generando dudas respecto a la estrategia exportadora que Argentina necesita a largo plazo.


El tipo de cambio real contra el dólar en niveles de 2007 
Con los valores actuales del dólar, el Tipo de Cambio Real (TCR) de Argentina contra dicha moneda se ubica en 1,72, a valores de diciembre de 2001. Se trata prácticamente del TCR bilateral que existía en el año 2007, y no muy lejos del TCR promedio entre 1950 y 2018 (1,92 pesos por dólar).
Vale recordar que en el año 2007 existían algunas variables económicas en niveles muy razonables para la economía argentina, como un superávit primario (Nación más provincias) de 2,9% del PIB, y 0,7% de superávit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos.
Claro que dicha situación resultó un derivado de la fuerte devaluación del peso ocurrida en 2002 y de los altos precios de las commodities observados desde 2003, mientras que en la actual situación el ajuste cambiario y en el gasto público debió realizarlo la misma administración actualmente en gobierno (con el desgaste político que ello supone), y los precios de las commodities ya no son los existentes hace una década atrás.
Luego de 2007, las variables económicas fundamentales fueron empeorando en forma sostenida, perdiendo sustentabilidad en materia fiscal y de competitividad, error que debe evitarse en las actuales circunstancias.
El ajuste fiscal anunciado esta semana en contexto histórico Las nuevas medidas fiscales anunciadas por el gobierno nacional apuntan a lograr el equilibrio fiscal primario en 2019 (en lugar de 2020, como era la meta anterior), apostando con ello a que el FMI apruebe adelantar total o parcialmente para 2019, los fondos que por el acuerdo vigente recibiría en 2020 y 2021, para así despejar cualquier duda sobre la capacidad del gobierno para cumplir con los compromisos por deudas en 2018 y 2019. Con tal fin, se anunció un ajuste fiscal que consta de un recorte del gasto equivalente a 1,6% del PIB en 2019, y de un aumento en los recursos por 1,2% del PIB, que incluye los mencionados aumentos en los Derechos de Exportación, así como la suspensión en la baja del peso de los aportes patronales el próximo año. El recorte en el gasto, a su vez, se efectuará en un 45% por menor gasto de capital, y 55% por ajuste en el gasto corriente. Si se considera el ajuste fiscal total para 2019, incluyendo la suba de impuestos, ascenderá a 2,8% del PIB, el cual se logrará en un 43% por suba de tributos, 39% por reducción de gasto corriente y 18% por recorte en el gasto de capital.

A continuación, se evalúan los números fiscales anunciados para 2019 con una visión a más largo plazo, de modo de comparar con la situación en el período 2007 – 2019. En primer lugar, puede decirse que, si se cumplen los pronósticos fiscales para 2019, se habrá recuperado el ahorro corriente en el sector público (+0,9% del PIB), tras cinco años de desequilibrio corriente en el sector público nacional. Esto significa que dejaremos de tomar deuda para pagar gasto corriente. No obstante, aun se estará lejos del superávit corriente que se observaba en 2007 (4,8%).

Como se anticipó, en 2019 se volvería al equilibrio primario, situación que no existía desde el año 2009. En cambio, se observará aun déficit financiero por 3,2% del PIB, similar al existente en el año 2012.

Luego de una baja en la presión tributaria en los primeros dos años de la administración actual, con las modificaciones tributarias anunciadas, los ingresos corrientes del sector público nacional ascenderán a 20,4% del PIB en 2019, ratio superior al observado en los años previos. Como se adelantó, una vez que se hayan resuelto las urgencias macroeconómicas, debe retomarse el sendero de reducción de la presión tributaria, y compensar con mayor ahorro en las erogaciones corrientes del estado.

El gasto primario se ubicará en 20,4% del PIB en 2019, cerca de 4 puntos inferior al máximo observado en 2016 (24,1%), pero todavía bastante por arriba del gasto primario que se observaba en 2007 (15,4%). No obstante, no se trataría tanto de un ahorro en erogaciones corrientes, como de un ajuste en el gasto de capital, que pasará de 2,9% del PIB en 2014, a 0,9% en 2019 (caída a un tercio de aquel nivel), aunque probablemente la reducción resultará menos importante en términos físicos.


El gasto en subsidios económicos, que se realiza para disminuir el impacto sobre las tarifas de energía, transporte y agua, entre otros servicios, resultará de 1,7% del PIB en 2019, contra un máximo de 3,9% en 2014.

Junto a las erogaciones de capital, en 2019 se verificará un fuerte ajuste en las transferencias discrecionales a provincias, cuando dichos envíos serán equivalentes a 0,4% del PIB el año entrante, contra 2,4% que representaban en 2010. En este concepto, el ajuste es transmitido a los gobiernos provinciales.

En definitiva, si se cumplen las proyecciones del gobierno, en 2019 se alcanzará equilibrio primario en el sector público nacional, lo cual resultaría un elemento imprescindible para el logro de la sustentabilidad fiscal y macroeconómica de Argentina, pero se lo conseguirá con algunas medidas económicas que realizarán un buen aporte con ese objetivo en el corto plazo, pero que deberán ser reemplazadas por otras decisiones de mejor calidad en el largo plazo, cuando el tipo de cambio real ya no resulte tan alto como el actual. Existirá un gran desafío a futuro: mantener el equilibrio fiscal, pero ir reemplazando los DE y la caída en el gasto de capital por mayor ajuste en el gasto corriente y otras reformas pendientes, de modo de ir compensando la previsible caída en el TCR que se producirá en los próximos meses, con otras medidas que sostengan la competitividad estructural, así asegurar sustentabilidad en los números fiscales y en la cuenta corriente.

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