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Paraguay: Senado suspende sesión sobre enmienda constitucional

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El Senado paraguayo levantó este martes una sesión extraordinaria debido a la falta de quórum entre los legisladores favorables al proyecto de enmienda constitucional.

Es el caso de los representantes del Frente Guasú, que informaron que no asistirían, luego de acusar al presidente de la Cámara, Roberto Acevedo, de “parcialidad”.

Un total de 26 senadores estuvieron ausentes de la sesión. Los 19 legisladores contrarios al polémico proyecto permanecieron en el lugar. El mencionado proyecto provocó a finales de marzo violentas protestas en Asunción, en las que la parte del edificio del Congreso sufrió daños considerables tras un incendio.

Antes del inicio de la sesión, el Frente Guasú, del expresidente y ahora senador Fernando Lugo, comunicó a Acevedo su decisión de no participar en la sesión porque “como presidente de un organismo colegiado, (Acevedo) actúa con marcada parcialidad y falta de respeto a la condición de igualdad entre colegas”.

Lugo ha criticado en otras oportunidades a Acevedo, especialmente al no asistir a la segunda ronda de la mesa de diálogo convocada por el presidente paraguayo, Horacio Cartes, para tratar la crisis política creada tras los violentos sucesos del 31 de marzo en la capital.

Acevedo, perteneciente al Partido Liberal que se opone al proyecto de ley, fue invitado a la mesa en su calidad de presidente del Senado. Tras la primera sesión, Acevedo anunció que no estaría en la mesa hasta que no fuera retirado el proyecto de enmienda constitucional.

Para el 18 de abril está convocada la tercera sesión de la mesa de diálogo de Cartes, aunque el Partido Liberal mantiene su postura de no acudir.

 

El Partido Colorado y el Frente Guasú son los principales promotores del proyecto de enmienda que permitiría la postulación en las venideras elecciones de 2018 del actual presidente, Horacio Cartes y del exmandatario Fernando Lugo.

El senador Carlos Filizolla confirmó que que el ex obispo Fernando Lugo buscará un nuevo mandato.  “Estamos luchando por la aprobación de la enmienda de la Constitución Nacional para que Lugo tenga un reaseguro, una garantía para ser candidato en las elecciones del 2018. Nuestra apuesta es Lugo!”, indicó. 

 

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Las “Felices Pascuas” en Paraguay

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Es probable que hoy, como anticipado regalo de Pascuas, la Cámara de Diputados apruebe el proyecto de Enmienda para incluir la reelección presidencial en la Constitución, y convoque a referéndum para sellar el trámite, de cara a las elecciones generales de abril de 2018.

El presidente de la cámara baja del Parlamento paraguayo, Hugo Velázquez, insistía hasta ayer que la Enmienda no está en el orden del día de la sesión de este martes, pero no son pocas las voces que sugieren su tratamiento sobre tablas, para madrugar una reacción opositora que hasta ahora no se ha traducido en movilización de masas.

Las versiones sobre la inminente aprobación del polémico proyecto que instaló una crisis política interminable, encuentran razones en el fracaso de la mesa de diálogo, convocada por el presidente Horacio Cartes, para zanjar la explosiva situación que quedó tras los violentos episodios de fines de marzo, donde fue incendiado el Parlamento y la policía mató a un joven liberal.

La mesa de diálogo, murió, prácticamente, antes de empezar por la intransigencia de cada uno de los sectores enfrentados: la oposición, que exigía al oficialismo retirar el proyecto de Enmienda, y el oficialismo, adelantando que de dicho proyecto no estaba sobre la mesa.

Los observadores, consideran que éste es el momento más oportuno para el último paso de un trámite parlamentario, accidentado y no exento de controversia, de un proyecto que ha dividido la escena política paraguaya como nunca durante toda la transición iniciada con la caída de la dictadura de Stroessner, en 1989.

El comienzo de la Semana Santa, en un país de profundas raíces católicas es, prácticamente, un reaseguro de que no habrá reacción alguna a una aprobación de la Enmienda en Diputados. La gente –especulan los analistas-, estará de viaje, jugando a la lotería en familia, o mirando en televisión esas viejas películas sobre Jesús, de ayer, hoy y siempre.

Pueblo mbaé
Si hay un gran actor ausente en la tormenta política que se agita en medios y redes sociales, es la gente, por no decir el pueblo, que puesto así suena a gran y enciclopédica entelequia. Pero, ambas son invocadas como palabras mágicas por los dos sectores que dicen hablar en su nombre.

Los unos, piden que “el pueblo decida” en un referéndum si quiere o no enmendar la Constitución. Los otros, cuestionan el procedimiento que instaló el tema a las puertas de que la Cámara de Diputados convoque a tal referéndum, pero en el fondo temen perderlo, conscientes del aparato que maneja el presidente Horacio Cartes, impulsor de la Enmienda, y la popularidad de la principal figura de su aliado más próximo en la cruzada, el izquierdista Frente Guasú, que busca la reelección del ex presidente Fernando Lugo, ubicado en la cima de la intención de voto para las elecciones del año que viene, según todos los sondeos.

Pero, el pueblo no está en la calle. No estuvo el viernes 31 de marzo, la trágica noche en que la policía asesinó al joven liberal, Rodrigo Quintana. No está en la plaza, donde estoicamente un puñado de activistas sostiene una carpa que llama a una resistencia que no enciende. El pueblo, el anónimo, se sigue levantando a las tres de la mañana, para viajar colgado en buses chatarra hacia los mercados, fábricas, o las esquinas y viaductos, donde todos los días cientos de miles libran su batalla perdida contra la miseria, en un país donde la desigualdad alcanza niveles épicos.

Cualquiera pensaría que con 22,24% de la población pobre, esto es 1,5 millones de personas, cualquier chispita sería suficiente para desatar el incendio. Pero, no. La quema del Congreso no fue producto de la ira popular; eso lo sabe todo el mundo, hasta quienes promocionan la idea de la revuelta. Resulta harto evidente, que en un edificio donde normalmente es difícil el acceso, con escáner y rayos x, y un cordón permanente de policías, alguien tuvo que haber ordenado el laissez faire, que derivó en la destrucción de buena parte de la planta baja del edificio.

Durante meses, los medios venían hablando de la reedición del marzo paraguayo, aquella masacre de 1999 producto de un plan que salió mal y que desembocó en un baño de sangre, en el mismo lugar donde este marzo se encendió la mecha que desembocó en la muerte del muchacho de la juventud liberal.

Resulta increíble, pero el crimen, sobre el que hay videos donde claramente se ve a la policía ingresando a los tiros en el local partidario liberal, no provocó mayor indignación, como tampoco provocaron las muertes de aquel marzo, sobre cuya sangre se convalidó un gobierno corrupto que no había sido elegido por nadie. Como tampoco provocó la masacre de Marina Kué, en 2012, donde murieron 17 personas, entre campesinos y policías, y que sirvió de pretexto para sacar a Lugo del gobierno. La indignación, hubiera impedido la caída de Lugo, y hubiera forzado una investigación transparente de los hechos, y evitado las condenas injustas de quienes terminaron pagando un crimen que no cometieron.

La “grieta” no es solo kurepí
Un discurso peligroso se instaló como consecuencia de la escalada en la guerra mediática por el rekutú (reelección, en guaraní). En rigor, es un fenómeno similar al que los medios hegemónicos ayudaron a instalar en Argentina, responsabilizando al kirchnerismo de haber dividido al país, la famosa “grieta”. Aquí, la oposición a la Enmienda, entre cuyos actores más poderosos se encuentra casi todo el conglomerado mediático empresarial, viene alentando la visión de que quien suscriba el proyecto reeleccionista es cartista golpista.

La Enmienda, dicen es “anticonstitucional”, por lo tanto, su inminente aprobación en Diputados constituye un golpe de Estado parlamentario. Es curioso que la mayoría de quienes hablan hoy de golpe, incluidos los medios hegemónicos, no hayan considerado de la misma manera el juicio político contra Fernando Lugo en 2012, que fue visto como un quiebre institucional por la mayoría de los países del mundo, tan es así que Federico Franco, que reemplazó a Lugo en la Presidencia, gobernó poco más de un año aislado y casi sin salir al exterior.

Hoy, en el pináculo del surrealismo, actores opositores que en 2012 apoyaron el juicio político contra Lugo, como Efraín Alegre, presidente del PLRA y aspirante a liderar la chapa presidencial de la oposición en 2018, tachan de golpista al mismo Lugo, y a todo quien se encolumne detrás de la enmienda constitucional.

Igualmente contradictorio resulta que el sector mayoritario de quienes se oponen a la enmienda reeleccionista, hayan intentado un plan similar en 2011 para posibilitar la reelección de Lugo, que ahora es su enemigo público número uno, incluso más que Cartes, dato que también tiene su propia lógica, y no estriba en quiebre ni golpe alguno, sino que tiene más que ver con intereses personales y sectoriales.
La posibilidad de que Lugo pueda volver a postularse, produce desesperación en filas de la izquierda nucleada en Avanza País, la concertación escindida del Frente Guasú en 2012, y el oficialismo liberal que promueve la candidatura de Alegre, que ven pulverizarse sus espacios políticos. Avanza País, podría quedarse sin el puñado de escaños que tiene en el Congreso, e incluso quedar al borde de la extinción.

Con Lugo habilitado, Alegre volvería a quedarse con las ganas. También, el intendente de Asunción, Mario Ferreiro. Ambos, ya perdieron contra Cartes en 2013.

La Corte, no corta
La oposición al proyecto reeleccionista abriga esperanzas de que la Corte Suprema de Justicia detenga todo lo actuado en el Parlamento hasta ahora. Esto es, que declare inconstitucional la llamada sesión de los 25, del 31 de marzo, donde el bloque de senadores pro-Enmienda, mayoría sobre una Cámara de 45 parlamentarios, cambió el reglamento del Senado y aprobó el polémico proyecto, pasándolo a Diputados.

La oposición, alega que está sesión es ilegal por no haberse desarrollado conforme a procedimientos parlamentarios usuales, pero el tema aquí no es jurídico, sino político, y es poco probable que el máximo tribunal se compre una pelea con una mayoría de senadores que tienen el poder para descabezar la Justicia.

Pero, si la Corte eligiera intervenir, una opción que los analistas locales ven poco factible, es muy probable que falle en línea con el oficialismo pro-reelección, ya sea porque, históricamente, ha respondido al oficialismo colorado, o porque casi todos sus integrantes deben favores a la clase política.

Alicia Pucheta, por ejemplo, que dejó la Presidencia del tribunal hace poco, tiene a su hijo Hugo Correa, en Itaipú, al igual que su colega Antonio Fretes, quien además tiene otros varios parientes en la función pública. La hija de Raúl Torres Kirmser, otro de los ministros, ostenta un cargo diplomático en la embajada paraguaya en Austria. El actual presidente, Luis María Benítez Riera, fue nombrado en la época de Lugo, pero muestra mucha afinidad con el titular del Ejecutivo.

La última vez que la Corte intervino, hace menos de dos meses, habilitó a Cartes para una nueva emisión de bonos de deuda, sin necesidad que el tema pasara por el Parlamento.

Lugo, con y sin
Con Enmienda, Fernando Lugo, es número puesto. Las encuestas lo ubican con más del 52% de intención de voto. Pero, múltiples voces calculan que si Lugo tiene un Plan B, en caso de no prosperar la enmienda constitucional, sería insistir con su candidatura, abonando a una cuasi descabellada interpretación constitucional, según la cual no tiene impedimento alguno.

Desde hace mucho tiempo, mucho antes que surgiera el proyecto Enmienda, el entorno más cercano a Lugo abonaba la tesis que el ex presidente y actual senador está habilitado para ser candidato.

La denominada Tesis Fariña, en alusión a Marcos Fariña, abogado del ex obispo, cabalgaba sobre una sui generis interpretación del artículo 229 de la Constitución, referente a la duración del mandato presidencial, que dice textualmente que el Presidente y el Vicepresidente “no podrán ser reelegidos en ningún caso”. Según Fariña, dicha reglamentación no alcanza a su cliente, puesto que éste no ejerce actualmente el cargo de Presidente de la República.

La Tesis Fariña, alcanzaría a todos los ex presidentes, incluido Cartes si renunciara, por lo menos, seis meses antes de las elecciones. Sin embargo, no produjo entusiasmo en ex mandatarios como Nicanor Duarte Frutos, por ejemplo, viejo entusiasta de sueños absolutistas, quien de prosperar el proyecto reeleccionista de su correligionario, seguro le planteará batalla por la candidatura presidencial al interior del Partido Colorado.

El hecho de que, además, Lugo haya podido jurar como senador activo, cuando la Corte no se lo permitió a Duarte Frutos, que había sido legalmente electo, porque según la ley paraguaya los presidentes se convierten, automáticamente, en senadores vitalicios al dejar el cargo, es una especie de bonustrack de la misma teoría de Fariña.

Para todos los constitucionalistas consultados, es un verdadero disparate, pero como decía el protagonista de aquella película de Alberto Lecchi: “Perdido por perdido, dos veces perdido”.

Es quizás probable que Lugo insista, habida cuenta de su indiscutido liderazgo pronosticado en los sondeos. Y también es muy probable que, en ese caso, la Corte intervenga para cortarle el paso, en favor, por supuesto, de un cartismo sin Cartes.

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Cuando las instituciones se prenden fuego

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La crisis política-institucional en América del Sur inició un nuevo capítulo la semana pasada cuando estallaron masivas y virulentas protestas sociales en Paraguay y Venezuela. Una vez más los principales medios de comunicación del mundo occidental pusieron en duda la calidad democrática de nuestros países, remarcaron la falta de transparencia de las acciones gubernamentales y evidenciaron la vulnerabilidad institucional de nuestras repúblicas. Sin embargo, esta nueva oleada de crisis demostró algo más, la fragilidad institucional, los valores anti-democráticos y el abuso de poder no son exclusivos de los Estados suramericanos, también se convirtieron en faltas de los organismos de integración y seguridad regional.
El accionar de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del MERCOSUR como respuesta a los sucesos ocurridos en Venezuela y Paraguay, como organismos regionales que salvaguardan el orden democrático de sus países miembros, dejó en claro que violentar algún poder del Estado no siempre es una ofensa digna de sanción o repudio.
Recordemos que tanto la OEA como el MERCOSUR prevén sanciones importantes para los países miembros que no caminen por la senda del respeto a la Democracia o sus instituciones.
Repasemos brevemente cada caso. El día 30 de marzo la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia venezolano dicta una sentencia donde anuncia que asumirá todas las competencias correspondientes a la Asamblea Nacional (Poder Legislativo de Venezuela), cuyas actuaciones considera nulas por encontrarse en una situación de desacato a sentencias anteriores del propio tribunal. El TSJ dictaminó el desacato porque la Asamblea incorporó, en agosto del 2016, a tres diputados del estado de Amazonas, cuya elección había sido impugnada poco después de las elecciones legislativas del 2015.
Las respuestas hacia la decisión del Tribunal Supremo de Justicia venezolano y hacia el gobierno de Nicolás Maduro no se hicieron esperar. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, calificó el suceso de “auto golpe” y convocó de forma urgente a una sesión del Consejo Permanente para examinar la situación de la República Bolivariana de Venezuela. En esta reunión el Consejo dictó una resolución donde reconoce la existencia de “alteración institucional del orden democrático” en Venezuela. Además, instó al gobierno a garantizar la separación de poderes, restaurar la autoridad del Parlamento y apoyar medidas que permitan el retorno al orden democrático, dejando abierta la posibilidad de convocar a una reunión de ministros para analizar sanciones contra aquel país. En este punto se debe remarcar que el Consejo Permanente violó el procedimiento que prevé la Carta Democrática para determinar una “alteración grave al orden constitucional”, dado que explícitamente este documento requiere la firma de 18 Estados miembros, y esta resolución solo logró juntar 14 firmas.
Esto es importante a los efectos de la legitimidad de la resolución, únicamente con esa mayoría de 18 países se puede entender que la resolución emana del Consejo Permanente, y no de un grupo selecto de países.
Con la misma celeridad y urgencia que la OEA, los miembros del MERCOSUR convocaron a una Cumbre extraordinaria de Cancilleres para analizar la posibilidad de aplicar la “cláusula democrática” a Venezuela, que podría significar la suspensión de este país en dicho organismo. El día sábado 1 de abril los cancilleres de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay instaron al gobierno de Venezuela a adoptar medidas concretas, concertadas con la oposición, de acuerdo con la Constitución, para asegurar la separación de poderes.
El mismo día que se convocaba a la Cumbre Extraordinaria por la situación del país bolivariano, en la República del Paraguay estalla una crisis política-institucional que deja como resultado un dirigente opositor muerto, un centenar de heridos, 200 detenidos y el edificio del Congreso en llamas. El viernes 31 de marzo, se aprueba en el Senado paraguayo un proyecto impulsado por el oficialismo para enmendar la Constitución Nacional, que permitiría la re-elección presidencial. Los disturbios se desataron porque el gobierno de Horacio Cartes violentó las garantías institucionales para el correcto procedimiento de sanción: el proyecto fue aprobado durante una sesión a puertas cerradas, a pesar de que constitucionalmente las sesiones deben ser públicas y la sesión fue realizada sin la presencia del titular de la Cámara Alta, Roberto Acevedo. Además, se hizo trascender que Acevedo previo a ser destituido, según la oposición ilegalmente, había retenido la solicitud de aprobación de esta reforma, ya que una enmienda similar había sido tratada en agosto de 2016, y según la Constitución solo puede volver a tratarse en un plazo de un año.
Para sortear este obstáculo, el senador Julio Velázquez se proclamó como presidente del Senado el martes pasado, y en su posición ilegitima, permitió la introducción de las modificaciones al reglamento interno que posibilitaron el tratamiento de la enmienda.
A pesar del enfrentamiento social que produjo esta, por lo menos dudosa, sanción y el pedido insistente de las fuerzas políticas opositoras paraguayas, las respuestas de los organismos regionales a los que pertenece Paraguay todavía no se han conocido.
El secretario general de la OEA se limitó a emitir un comunicado con “un llamado a las fuerzas políticas de Paraguay a la Paz y al respeto de la Democracia”, y agregó que “no es la violencia la forma de resolver los conflictos políticos en Democracia”.
Asimismo, evitó referirse al hecho que provocó el estallido, y no convocó a reuniones del organismo para revisar la situación de ese país, aunque los principales líderes de la oposición solicitaron la intervención de la OEA “ante los atropellos cometidos contra la democracia paraguaya” por el gobierno nacional.
Tampoco el MERCOSUR se pronunció ante estos hechos ni ninguno de sus miembros, situación que suscita algunos interrogantes, dado que en el 2012 Paraguay fue sancionado por sospechas en el funcionamiento del Senado cuando destituyeron de la presidencia a Fernando Lugo.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, calificó de hipócrita al accionar dispar de la OEA en casos tan similares. Afirmación que no parece injustificada si tenemos en cuenta los hechos y la ilegalidad de la resolución de la OEA. Los organismos regionales deberían explicitar los protocolos actuales para realizar la tan peligrosa declaración de que un Estado rompió el orden democrático, teniendo en cuenta las devastadoras consecuencias que podría acarrear.
Entonces, al comparar estos casos se presentan más dudas que certezas, no parece existir una definición clara y acabada de qué acciones gubernamentales violentan las instituciones y provocan rupturas democráticas. ¿O eso depende de la bandera ideológica de la fuerza política gobernante?

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Los manifestantes mantienen la presión en Paraguay para impedir que Cartes apruebe su reelección

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Un millar de personas acudió al Congreso paraguayo, en el centro de Asunción, para protestar en contra de la reelección presidencial que pretende el conservador Partido Colorado de Horacio Cartes. Los jóvenes manifestantes instalaron una carpa frente al edificio con vidrios rotos del Palacio Legislativo, quemado el viernes por un grupo de manifestantes. Allí recogen firmas en contra del proyecto para enmendar la Constitución aprobado a finales de la semana pasada por 25 senadores. Ese plan de enmienda, que aún debe ser refrendado por la Cámara Baja, desató violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías.

Alrededor de 800 estudiantes tomaron ayer la plaza Herminio Giménez en la capital del país, donde se pronunciaron en contra de la enmienda para la reelección presidencial y repudiaron el asesinato del joven Rodrigo Quintana por parte de un efectivo policial, en la madrugada del sábado dentro del local del Partido Liberal. 

“¡Todos somos Rodrigo!”, gritaron los estudiantes en la plaza. Muchos padres de familia también participaron del acto, que inició con la entonación del Himno Nacional y posteriormente un minuto de silencio por la muerte del joven dirigente liberal.

 

La protesta de aquel día fue convocada por Efraín Alegre, el presidente del también conservador Partido Liberal, el principal partido de la oposición, y por senadores del propio Partido Colorado que se oponen a la reelección de Cartes, como Mario Abdo Benítez, hijo del secretario privado de Alfredo Stroessner, el dictador que gobernó Paraguay entre 1954 y 1989. Militantes de ambos partidos protagonizaron el comienzo de los enfrentamientos con las fuerzas policiales.

La jornada terminó con el Congreso en llamas, un centenar de heridos y unos 200 detenidos tras batallas campales por todo el centro. Y, sobre todo, un dirigente de las juventudes del Partido Libertal, fallecido por los disparos de un policía en la propia sede de la formación política, situada a un kilómetro y medio de la zona de conflicto.

Cartes, que destituyó al ministro de Interior y al jefe de Policía tras los altercados, habló el domingo en un vídeo difundido en sus redes sociales donde respondió al exhorto de paz hecho el sábado por el papa Francisco con la propuesta de abrir una mesa de diálogo con la oposición y con un representante de la Conferencia Episcopal.

El mandatario propuso iniciar el lunes este diálogo y “determinar las prioridades para lograr un gran acuerdo por encima de los intereses sectarios”. Detalló que además de a un representante religioso invitará los presidentes de los partidos con representación parlamentaria y a los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados. “Paraguay nos necesita trabajando juntos en nuestros múltiples colores”, declaró.

El expresidente y hoy senador Fernando Lugo —cuyo partido, el progresista Frente Guasú, que ha apoyado al Partido Colorado en la aprobación de la enmienda en el Senado— pidió también que no se repita más violencia y que se apueste por “la paz y la participación democrática de todos”.

“Lo hago por mis nietos, porque quiero que puedan estudiar y tener atención médica sin tener que ser del partido del gobierno de turno. Buscamos 30.000 firmas para rechazar el proyecto de enmienda. Esta no es una convocatoria de los partidos, la gente viene y pide firmar”, dijo a este diario una de las manifestantes, Estela Gónzalez, de 47 años, mientras ayudaba a recoger firmas en una mesa en la plaza.

Un centenar de personas esperaba su turno para firmar mientras otros ciudadanos se turnaban un micrófono para hablar. Justo enfrente, agentes policiales custodiaban las puertas del Congreso, aún severamente dañadas después de varios asaltantes prendieran fuego al interior del edificio durante los enfrentamientos del viernes.

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Dinosaurios vivos

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“La ciudad evoluciona. Hay que adaptarse”, describió con frialdad el empresario y dirigente del PRO, Diego Barrios. Respondía así a una noticia sobre el cierre de 254 comercios en Posadas durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri. La opinión contradice abiertamente a la postura de la Cámara de Comercio, que supo presidir, que desde hace tiempo reclama de la Nación un abordaje distinto para que Misiones pueda hacer frente a la caída del consumo, la inflación y los tarifazos que no hicieron más que profundizar las asimetrías con Encarnación.

Los 254  comercios que bajaron las persianas son menos empleo y menos recursos circulando. Solo el año pasado se perdieron más de dos mil puestos de trabajo formales en Posadas según los datos oficiales del Gobierno nacional. La Confederación Económica de Misiones sostiene que Posadas es apenas un ejemplo de la situación que se vive en toda la provincia por la recesión y la caída del consumo. Estima que son muchos más los locales que se vaciaron en las principales ciudades. La CEM encara también ingentes esfuerzos en conjunto con el Gobierno provincial para que las demandas de la Provincia sean atendidas por la Nación.

La teoría darwinista expresada por Barrios no es propia ni original. Es sostenida por el ministro de Producción, Francisco Cabrera y el de Trabajo, Jorge Triaca. Respondieron así al cierre de empresas en el resto del país.

La idea de evolución de Darwin es clara. Las especies que no se adaptan, perecen, desaparecen o mutan en otra cosa. Sustentó después la concepción del capitalismo más salvaje, en el que sólo los poderosos tienen la posibilidad de crecer y expandirse. Los que no se adaptan, quedan fuera del sistema. Bajan las persianas, cierran, quedan desempleados. En la pobreza. En la miseria.

La contracara es la inclusión. De todos, del más pobre, a través de una mejor -nunca es igual-, distribución de la riqueza. Es la presencia del Estado como ordenador de las tensiones económicas, inclinando la balanza hacia el más débil. El último ejemplo es la lucha yerbatera por el cumplimiento de los precios de la materia prima. El gobernador Hugo Passalacqua dejó claro desde un principio que el Gobierno estaba del lado de los eslabones más débiles de la cadena productiva, los pequeños productores y los tareferos. Bajo esa premisa la Renovación se hizo fuerte en la última década, en coincidencia con un modelo político nacional que iba en paralelo.

La defensa del misionerismo es intensa ahora y lo fue antes. Los nuevos valores que regirán a la yerba mate, que se conocieron extraoficialmente en la noche del viernes, no son los que quería la Provincia y mucho menos, el sector productivo. Para la hoja verde apenas se arañó los seis pesos, bastante por debajo de los 50 centavos de dólar pretendidos como precio ideal por el Gobierno provincial. Para la canchada, se alcanzaron los 22 pesos, por debajo de los costos estimados por el sector industrial, que no puede competir con precios imposibles del producto en las góndolas de Buenos Aires. Dos marcas líderes tienen la yerba de un kilo a 24 pesos, 25 por ciento por debajo de cualquier empresa tradicional de Misiones. Es decir, lejos de alcanzar una solución, los nuevos valores extienden una agonía que agobia por igual a pequeños productores y a las grandes industrias. “Temo por la permanencia en el mercado de nuestras empresas”, contó preocupado un ejecutivo de una firma yerbatera.

Mientras tanto, los grandes problemas del sector siguen sin resolverse. Apenas se dilataron.

En diciembre de 2015 llegó el “sinceramiento” de la economía. El ajuste apuntó a los subsidios que alimentaban el consumo  y el empleo. La economía entró en una profunda recesión de la que no sale y las caídas, comparadas ya con los primeros meses del propio Macri, son más profundas. Sin embargo, el déficit fiscal siguió en aumento, la deuda externa se multiplicó y la fuga de divisas se hizo incontenible. En febrero, comparado con el primer febrero de Macri, la industria se contrajo seis por ciento y la construcción, cayó 3,4 por ciento.

La enfermedad se agravó a la espera de una milagrosa cura que no aparece. Como en toda “evolución”, hay quienes salen incluso más fortalecidos. Los sectores financieros, algunos industriales y la patria sojera, son los claros ganadores de los primeros doce meses del cambio. “La economía todavía no arrancó para mucha gente”, admitió el propio Mauricio Macri.

La economía no arranca porque se desmanteló el mercado interno y hay una brutal caída del consumo y del poder adquisitivo. El Gobierno no ha tenido hasta aquí una política clara para que haya una reactivación, sino que, por el contrario, cada medida profundizó un poco más la caída, como los tarifazos eléctricos o la nueva suba del gas, que aumentará 400 por ciento en relación con el invierno pasado. Los precios “transparentes”, eliminando la financiación en cuotas a través de las tarjetas de crédito no hicieron más que profundizar el desplome. Tanto que hubo que dar marcha atrás y reimplantar el programa heredado del kirchnerismo, en doce, seis y tres cuotas sin interés. Pero así no se genera confianza. Las cuotas sin interés, no eran, como se ve, una estafa.

Tampoco hay un volumen suficiente para hablar de reactivación del crédito hipotecario, en otro de los programas que sobreviven al cambio. El Procrear fue relanzado con cambios y distintas modalidades. “Hasta ahora hay más marketing que realidad. Pocos son los que cumplen con todos los requisitos”, coincidieron fuentes bancarias que operan en Misiones. Es que, como también sucedía durante el kirchnerismo, los créditos están pensados para un núcleo duro del país central, con ingresos mucho más elevados que los que se perciben en el norte argentino.

Se observa que dos de los programas emblemáticos del kirchnerismo sobreviven. No hubo ideas nuevas ni mejores.

Los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años. Pero están vivos en la imaginación de miles de chicos y grandes que desde esta semana disfrutan de Tecnópolis en Posadas. La megamuestra heredada y transformada, al fin en federal por el gobierno nacional, exhibe lo mejor de la ciencia y la tecnología al alcance de la mano. Obviamente, los enormes monstruos de la prehistoria son el atractivo principal para los más pequeños, llegados desde todos los rincones de Misiones, muchos de los cuáles tienen una doble felicidad: es la primera vez que salen de la colonia y llegan hasta “la capital” y pueden ser protagonistas de un evento que garantiza el asombro.

Tecnópolis es una forma de inclusión social, política y educativa muy importante”, destacó Passalacqua durante la inauguración de la megamuestra. Misiones es la primera provincia en recibir a Tecnópolis durante 2017 y se espera superar los 700 mil visitantes, un número incluso mayor al de Salta, durante el año pasado. Y es probable. Después del turno escolar, miles de familias disfrutaron el sábado de cada punto de la enorme feria de ciencias, distribuida en el Parque del Conocimiento, una perla de la evolución misionera de los últimos años.

Así como los dinosaurios, las prácticas autoritarias de la política, se pensaba, estaban extinguidas. Sin embargo, todavía se perciben signos de que resta mucho por hacer para fortalecer la democracia.

El mundo se escandalizó por el fallo del Tribunal Supremo de Venezuela, que anuló la inmunidad de los legisladores y se arrogó poderes del Legislativo. Los principales gobiernos de la región denunciaron un autogolpe de Nicolás Maduro, el denostado heredero de Hugo Chávez. Le acusan, entre otras cosas, de desconocer las leyes y la propia Constitución. De gobernar por decreto. Y tienen razón, Mauricio Macri, Michel Temer, Donald Trump y varios otros.

Maduro ha logrado descomponer un poderío político y económico que fue reconstruido por Chávez y perdió todo el respeto internacional. Mucho de eso fue producto de los embates de una derecha internacional que no cesa en sus ataques y de la propia oposición interna, conformada por los ricos petroleros que perdieron sus privilegios y que se apoderó del Poder Legislativo bloqueando las principales decisiones del Ejecutivo.

Maduro no es Chávez y el poder no se hereda. Muchos consideran que en Venezuela se vive un Fujimorazo, el recordado autogolpe de Estado de Alberto Fujimori en Perú, cuando disolvió el Parlamento e intervino el Poder Judicial con respaldo de las Fuerzas Armadas.

Y tiene sus paralelos. En Perú cerca del 80 por ciento de la población apoyó la jugada por el desprestigio del Poder Legislativo. En Venezuela, la población no salió a las calles en contra de Maduro.

El oficialismo venezolano sostiene en su defensa que lo que el Tribunal Supremo evitó, fue justamente que la oposición inicie un “golpe blando”, como el que logró destituir a Dilma Rousseff en Brasil o el que tumbó a Fernando Lugo en Paraguay. La “opinión publicada” no hace referencia a la otra cara del conflicto, que, obviamente, es repudiable. Por suerte –para Maduro y Venezuela-, tras la presión internacional, el Tribunal decidió “no asumir” los poderes de la asamblea.

Curiosamente fue Michael Temer uno de los que repudió el “golpe” en Venezuela, pese a que asumió a través de un impeachment cuestionado desde su raíz contra Dilma Rousseff. Eduardo Cunha, presidente de la Cámara de Diputados y principal promotor de la caída de la presidenta, fue sentenciado a quince años de prisión por hechos de corrupción que no pudieron probarle a Dilma.

Lugo no se pronunció sobre Venezuela, más preocupado por los avances de la enmienda constitucional que teje junto a su rival, el presidente Horacio Cartes. El apuro por contar con la reforma constitucional que permitiría la reelección del segundo y la nueva postulación del ex obispo, desató una batalla campal en Asunción, que dejó al menos un muerto y el Congreso destrozado por los manifestantes. En Paraguay también se desconoció la letra constitucional, con una reforma amañada a puertas cerradas por parlamentarios del oficialismo y sus aliados que permite avanzar con la idea de reelección. Un símbolo: la enmienda fue aceptada en una de las oficinas del Frente Guazú, que lidera Lugo. Afuera, se vivía otro Marzo Paraguayo, similar a aquel de la última semana de marzo de 1999 cuando siete jóvenes que protestaban por el asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, fueron masacrados presuntamente por orden del presidente Raúl Cubas y la complicidad del general Lino Oviedo, quien terminó refugiado en la Argentina de Carlos Menem.

El proyecto de reforma constitucional aprobado en Paraguay establece que los presidentes y vicepresidentes del país podrán buscar un periodo más, sea de manera continua o alternada. El partido de Lugo respalda la enmienda para que el ex obispo pueda presentarse a las elecciones de 2018, y el gubernamental Partido Colorado, para que lo haga el presidente paraguayo, Horacio Cartes.

Cartes no habló al país tras los incidentes. Apenas escribió unas líneas que difundió a través de redes sociales en las que acusó a la oposición de querer destruir la democracia. Raro. Parte de la oposición, lo acompaña en la búsqueda de la reelección.

El nuevo Marzo Paraguayo dejó en evidencia las diversas varas con las que se mide. A diferencia de Venezuela, ningún país salió a cuestionar que se vulnere la letra constitucional entre gallos y medianoche. Ningún presidente condenó la brutal represión de la Policía que dejó decenas de heridos –entre ellos el presidente del Senado, que se opone a la enmienda y el presidente del opositor Partido Liberal, Efraín Alegre- y al menos un muerto.  No hubo reunión de urgencia de los cancilleres ni mensajes de los Jefes de Estado. Pero Paraguay arde, como Latinoamérica que después de una década comenzó un lento viraje político. Ecuador será hoy la ratificación de ese giro o la excepción en la región. A través de su delfín, Lenin Moreno, Rafael Correa pone a prueba la continuidad de sus políticas.

En la Argentina el nuevo modelo cruje y enfrenta a la calle que se moviliza constantemente. El 6 de abril la tímida CGT hará un paro nacional. Son pocos los que se animan a salir a la calle en defensa del Gobierno. La marcha de la tarde del sábado dejó en evidencia que el voto PRO quizás no haya sido por amor, sino por hastío. Pero sostienen al Presidente y sus políticas un núcleo duro que permanece leal. Es el mismo corte de la sociedad que apuró a Cristina desde la 125 y que hizo fuerte a Cambiemos.

Uno de los pocos motivos para celebrar que tiene el Gobierno es el resultado del blanqueo. Se alcanzaron los 115 mil millones de dólares. Una cifra superior a la esperada. Sin embargo, esa noticia no necesariamente es buena para Misiones. El volumen declarado solo hará más firme el atraso cambiario, con la profundización de las asimetrías como consecuencia directa. En la provincia también se hizo un blanqueo, cuyos resultados todavía son difíciles de estimar, pero que pueden traer aparejado el traslado de esos recursos a la compra de bienes o vehículos, lo que reactivará la economía.

Como los dinosaurios, los jueces eternos también se extinguirán en la Argentina. El fallo de la Corte que pone un límite de 75 años a los cortesanos y jueces inferiores abre una enorme caja de Pandora. La jueza Romilda Servini de Cubría, una piedra en el zapato del presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, cree que el fallo apunta a excluirla a ella, después de que haya quedado firme la continuidad de Elena Higthon de Nolasco. En realidad, hay cerca de una treintena de jueces federales que está al borde de la jubilación forzosa. Son cargos que podrá cubrir a gusto el Presidente. Una Justicia a su medida.

La continuidad de los jueces de más de 75 dependerá del aval del Congreso y del visto bueno presidencial, lo que echa por tierra un precepto básico de la independencia de los magistrados: si quieren seguir, deberán agradar al poder de turno.  Por caso, Elisa Carrió ya pidió por la continuidad de Leopoldo Schiffrin, uno de los que debe dejar su despacho. Más allá de los pergaminos, un juez amigo del poder. 

A través de una carta enviada a Macri, la socia fundadora de la alianza Cambiemos consideró que la decisión de ratificar la edad límite para los jueces en 75 años, como lo fijó la Convención que reformó la Constitución en 1994, está “digitada” en contra de los magistrados Servini de Cubría y Schiffrin y que Lorenzetti tiene “razones de lo más espurias” para promover ese fallo.

Pero el fallo ya comenzó a generar movimientos en la Justicia. El Superior Tribunal de Justicia comenzó a analizar el impacto en Misiones. “El impacto será beneficioso, porque asegurará el recambio en una estructura envejecida y permitirá la incorporación de una nueva generación de magistrados con nuevos bríos”, contó un ministro que analiza la adecuación local. Evolución.

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