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Paliachi abrió su primera franquicia en una de las esquinas más transitadas de Posadas

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La apertura de Paliachi en la intersección de Bolívar y Colón, una de las esquinas de mayor circulación peatonal y vehicular del centro de Posadas, marca algo más que la inauguración de una heladería: representa la consolidación de un emprendimiento familiar, el desembarco del primer local franquiciado de la marca y una señal concreta del dinamismo del consumo urbano en la capital misionera. El nuevo punto de venta abrió sus puertas el jueves de Navidad, sumándose como el tercer local de Paliachi, pero el primero bajo formato de franquicia, con elaboración íntegramente misionera.

Detrás del proyecto están Luis y Moni, comerciantes con más de 25 años de arraigo en Misiones, una extensa trayectoria en el sector comercial y una historia atravesada por decisiones de largo plazo, reinvención productiva y lectura fina del comportamiento del consumo local.

De la migración laboral al arraigo productivo en Misiones

Luis y Moni nacieron en Comodoro Rivadavia, pero llegaron a Posadas hace 25 años por un traslado laboral, junto a sus tres hijos, el menor aún en pañales. Lo que inicialmente fue una mudanza por trabajo se transformó, con el tiempo, en una decisión de vida. La familia se asentó, rechazó nuevos traslados —incluso uno a Ushuaia— y construyó su proyecto personal y económico en la tierra colorada.

Ese recorrido explica el perfil del emprendimiento actual. Durante años, la pareja desarrolló actividad en el rubro textil, fue propietaria de varios locales de ropa y también del recordado “Coco Bowling”, un espacio que dejó huella en generaciones más jóvenes de posadeños. Con más de 35 años de matrimonio y los hijos ya en otras etapas de sus vidas, decidieron encarar un nuevo desafío comercial.

“Lo estamos viviendo con muchas expectativas lindas, con ganas de seguir progresando. Siempre hicimos las cosas para encontrarles un sentido”, sintetiza Luis, en una definición que resume una lógica empresarial basada tanto en la rentabilidad como en la construcción de identidad.

La esquina como activo estratégico y la apuesta por el formato franquicia

El acceso al local no fue planificado como una operación inmobiliaria tradicional. La esquina apareció publicada en Facebook Marketplace y, tras una búsqueda extensa dentro del área de las cuatro avenidas, terminó concretándose casi de manera fortuita. Para la pareja, el valor simbólico del lugar fue tan relevante como su potencial económico: una esquina transitada miles de veces a lo largo de 25 años que, finalmente, pasó a formar parte de su historia.

Desde el punto de vista comercial, la ubicación constituye un activo estratégico: alto flujo de personas, visibilidad permanente y consolidación como punto de encuentro urbano. En ese contexto, la decisión de abrir una heladería responde a una lectura clara del mercado local.

La elección del rubro se definió incluso en temporada baja. En pleno invierno, amigos provenientes de Comodoro Rivadavia se sorprendieron por el nivel de consumo de helado en Posadas, incluso fuera de los meses de calor. Esa observación terminó de confirmar que se trataba de un negocio de baja estacionalidad, con demanda sostenida durante todo el año.

“La cultura de consumo cambió mucho. El invierno son dos semanas flojas, nada más. Después de la pandemia la gente sale más, disfruta más y el consumo es distinto”, analiza Luis, marcando un dato clave para entender la viabilidad económica del proyecto.

Un proyecto familiar, con socios y mirada a largo plazo

La llegada a Paliachi también se dio de manera orgánica. Tras intentos fallidos de acceder a otras franquicias, un vínculo personal abrió la puerta: Martín, un ex empleado, actuó como nexo y permitió cerrar el acuerdo con la marca. El resultado fue la puesta en marcha del primer local franquiciado de Paliachi, manteniendo el perfil de elaboración misionera.

El esquema incluye además socios radicados en el sur del país, los mismos amigos que detectaron el potencial del consumo fuera de temporada. Se trata, así, de un emprendimiento que combina capital local, redes personales y un formato replicable, con potencial de crecimiento.

En lo operativo, la impronta familiar atraviesa todo el proyecto. Los hijos crecieron vinculados al comercio, atendiendo ferias y locales desde jóvenes. “Eso les queda para la vida: perder la vergüenza, aprender a hablar con la gente”, resume Moni, reforzando una visión del emprendimiento como escuela de trabajo y construcción social.

Señales para el comercio local

La apertura de Paliachi en una esquina emblemática suma un nuevo actor al entramado comercial del centro posadeño y refuerza una tendencia: inversión privada, proyectos familiares y marcas locales que escalan mediante franquicias, incluso en un contexto macroeconómico desafiante.

Más allá del negocio puntual, el caso funciona como termómetro del consumo, de la resiliencia del comercio urbano y del atractivo de Posadas como plaza para inversiones de cercanía, con fuerte anclaje territorial.

Paliachi no es solo una heladería. Es la expresión concreta de una historia de migración interna, adaptación, aprendizaje comercial y apuesta por Misiones como lugar para vivir, invertir y proyectar futuro.

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