Comisión Bicameral

Milei habilita por DNU la participación militar en un ejercicio internacional ante la demora del Congreso

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El Gobierno nacional decidió avanzar por Decreto de Necesidad y Urgencia en un terreno que formalmente requiere aval parlamentario. A través del DNU 149/2026, firmado el 11 de marzo, el presidente Javier Milei autorizó la salida del país de medios y personal de las Fuerzas Armadas para participar en el ejercicio internacional “Cooperación XI”, que se realizará en Campo Grande, Mato Grosso do Sul, Brasil, entre el 16 y el 27 de marzo.

La decisión se produce luego de que el Proyecto de Ley para autorizar el ingreso y egreso de tropas en ejercicios combinados —que abarca el período del 1° de septiembre de 2025 al 31 de agosto de 2026no fuera tratado aún por la Cámara de Diputados. Ante esa demora, el Poder Ejecutivo optó por activar el mecanismo excepcional del artículo 99 inciso 3 de la Constitución, lo que habilita la medida inmediata pero abre una nueva instancia de revisión política: el decreto deberá pasar ahora por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.

La jugada expone una tensión institucional conocida pero sensible: el Gobierno busca sostener la agenda de cooperación militar internacional sin esperar el ritmo legislativo. La pregunta que queda flotando es si el uso del DNU se mantendrá como un recurso excepcional o si anticipa un patrón más frecuente para resolver demoras parlamentarias en temas estratégicos.

Un ejercicio multinacional con foco en ayuda humanitaria

El operativo “Cooperación XI” forma parte del sistema de ejercicios del Sistema de Cooperación entre las Fuerzas Aéreas Americanas (SICOFAA) y se desarrolla bajo coordinación de la Fuerza Aérea Brasileña.

El ejercicio se orienta a operaciones de asistencia humanitaria, respuesta ante catástrofes y emergencias, ámbitos donde las fuerzas aéreas de distintos países coordinan procedimientos operativos, sistemas de comunicación y estructuras de comando conjuntas.

Según el decreto, la Argentina se integrará a una dinámica multinacional que involucra nueve países, lo que implica un entrenamiento enfocado en la interoperabilidad de los medios aeroespaciales y en la coordinación regional ante escenarios de desastre.

El cronograma aprobado establece que los medios y el personal argentinos saldrán del país el 15 de marzo, participarán de las operaciones entre el 16 y el 27 de marzo, y regresarán el 28 de marzo.

La norma también define que los costos del operativo serán cubiertos por partidas presupuestarias del Ministerio de Defensa, específicamente dentro de la jurisdicción asignada a las Fuerzas Armadas.

El trasfondo institucional: una ley pendiente en Diputados

El punto más relevante del decreto no es solo el ejercicio en sí, sino el mecanismo elegido para habilitarlo.

La legislación argentina —en particular la Ley 25.880— establece que la entrada de tropas extranjeras al país y la salida de fuerzas nacionales para ejercicios combinados requiere autorización del Congreso. Por esa razón, el Poder Ejecutivo había enviado previamente un proyecto de ley con el programa anual de ejercicios militares combinados.

Ese proyecto, sin embargo, no fue tratado todavía en la Cámara de Diputados.

Ante la cercanía de la fecha del ejercicio internacional y la invitación formal de Brasil, el Gobierno sostuvo que no resultaba posible seguir el trámite legislativo ordinario. Con ese argumento se justificó la vía del DNU.

La decisión coloca ahora el expediente en la órbita de la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá pronunciarse sobre la validez o invalidez del decreto y elevar un dictamen para su tratamiento en ambas cámaras.

En términos institucionales, el procedimiento es habitual en el uso de decretos de necesidad y urgencia, pero siempre implica un delicado equilibrio entre las facultades del Ejecutivo y el control parlamentario.

Cooperación militar y posicionamiento regional

El decreto también subraya un objetivo estratégico: fortalecer la interoperabilidad entre fuerzas aéreas de la región.

La participación argentina en el ejercicio busca integrar operaciones aéreas con otras naciones, adoptar protocolos comunes de comunicación y comando y estandarizar procedimientos para misiones multinacionales.

Desde el punto de vista de la política de defensa, estos ejercicios funcionan como un mecanismo de coordinación regional y construcción de confianza entre fuerzas militares, además de mejorar la preparación para emergencias humanitarias.

El texto oficial también menciona un elemento simbólico: la participación argentina contribuiría a reforzar su reputación internacional como socio confiable y mostrar capacidades operativas que actúan como elemento disuasivo frente a eventuales adversarios.

En ese plano, el ejercicio no solo se presenta como entrenamiento técnico, sino como un movimiento dentro de la arquitectura de cooperación militar del continente.

Un DNU que vuelve al Congreso

El decreto entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y habilita inmediatamente la participación argentina en el ejercicio.

Sin embargo, la decisión no queda cerrada en el plano ejecutivo. Como todo DNU, deberá ser revisado por el Congreso. La Comisión Bicameral Permanente tiene un plazo de diez días hábiles para emitir un dictamen y elevarlo a ambas cámaras.

Ese proceso determinará si el decreto se mantiene o si enfrenta cuestionamientos parlamentarios.

Por ahora, el Gobierno priorizó evitar la ausencia argentina en un ejercicio internacional que considera estratégico. El episodio, sin embargo, deja planteada una cuestión más amplia: cómo se resolverá hacia adelante la coordinación entre el Ejecutivo y el Congreso en una agenda donde los tiempos militares y diplomáticos rara vez coinciden con los del calendario legislativo.

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Milei cambia la cúpula de la SIDE, sale Neiffert y asume Cristian Auguadra

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El Gobierno oficializó la salida de Sergio Neiffert como Secretario de Inteligencia del Estado y designó en su lugar a Cristian Ezequiel Auguadra, actual responsable de Asuntos Internos del organismo. El cambio, formalizado mediante el Decreto 852/2025, marca el inicio de la segunda etapa de la reestructuración del Sistema de Inteligencia Nacional y consolida el control de la nueva conducción sobre un área estratégica del Estado.

El cierre de un ciclo: Neiffert deja la SIDE tras completar la primera etapa de reestructuración

La Presidencia de la Nación confirmó este martes el desplazamiento de Sergio Darío Neiffert como Secretario de Inteligencia del Estado. La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 852/2025, firmado por el presidente Javier Milei y el vocero Manuel Adorni, y publicado el 2 de diciembre de 2025 en el Boletín Oficial.

Según el comunicado oficial, el cese se produce tras la conclusión de la “primera etapa del proceso de reestructuración del Sistema de Inteligencia Nacional”, que incluyó: Ordenamiento de procesos internos. Auditoría y transparencia de la estructura organizacional. Optimización de recursos. Modernización de estándares operativos.

Dicho avance fue validado por la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que aprobó el Informe de Gestión 2023-2024, un hito central para habilitar la siguiente fase.

Durante meses, Neiffert estuvo atravesado por rumores, internas y operaciones políticas, en un área históricamente sensible del Estado. Sin embargo, el Gobierno atribuyó su salida exclusivamente al cumplimiento de la primera etapa del rediseño institucional.

Cristian Auguadra, el elegido para la segunda fase: profesionalización, cooperación internacional y “estándares más exigentes”

Junto al desplazamiento de Neiffert, el Decreto 852/2025 también establece: La aceptación de la renuncia de Cristian Ezequiel Auguadra como Inspector General de la División de Asuntos Internos. La designación de Auguadra como nuevo Secretario de Inteligencia de Estado

Contador público, con experiencia en auditoría, gestión de riesgos y administración pública, Auguadra estuvo a cargo de Asuntos Internos, un área clave para el control interno y la supervisión de procedimientos. Ahora, será responsable de conducir la segunda fase de la transformación institucional.

El Gobierno señaló que esta etapa estará orientada a: Excelencia operativa. Cooperación internacional. Profesionalización del personal. Defensa de los intereses esenciales de la República. Consolidación de un organismo “líder en la región y acorde a estándares internacionales”.

La decisión también responde al objetivo presidencial de “dotar a la Argentina de un servicio de inteligencia a la altura de los desafíos contemporáneos”, en línea con la agenda de reposicionamiento global del país.

Qué cambia en la inteligencia argentina

El reemplazo en la conducción de la SIDE tiene efectos directos en:

La estructura interna del organismo

La salida de Neiffert ocurre después de que el Gobierno considerara cumplida la etapa de auditoría y reorganización. La llegada de Auguadra anticipa una fase más operativa y de alineamiento estratégico.

La relación con el Congreso

La validación de la Bicameral se transformó en un aval institucional clave que otorga mayor legitimidad a los cambios. Esto será vital para futuras reformas en materia de inteligencia.

El rediseño del sistema de inteligencia bajo la gestión Milei

La transformación anunciada apunta a: Más cooperación con agencias internacionales. Mayor rigor técnico en análisis e inteligencia estratégica. Reducción de discrecionalidad interna. Consolidación de una estructura profesionalizada.

La centralidad política del área

Si bien el comunicado evita toda referencia a internas, la salida de Neiffert y el ascenso de un funcionario con perfil técnico refuerzan la idea de una SIDE alineada con la lógica de modernización institucional del Ejecutivo.

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